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viernes, 5 de diciembre de 2025

Suarez en la pantalla: serie Anatomía de un instante y documental Voladura 76

Algunos temas atraen al público de una manera especial. Cualquier película sobre el asesinato de Kennedy, la carrera espacial o el espionaje durante la guerra fría tiene el éxito garantizado. Con el 23F pasa lo mismo, y mucho más si es una serie basada en un libro de la categoría del de Javier Cercas, y además mantiene su altura. Del golpe de estado del 81 siempre quedan incógnitas. Se cuente lo que se cuente, el espectador no tiene más remedio que preguntarse si será toda la verdad; y es en esto, precisamente, donde acierta de pleno el docu-thriller «Voladura 76», que no va sobre el 23 F, sino un momento anterior —pero tan apasionante como el golpe—, como fue la elaboración y aprobación de la «Ley para la reforma política», que permitió el paso del franquismo a la democracia. El documental aporta datos absolutamente reales y hasta ahora bastante desconocidos para el público. Las dos tienen como protagonista a Adolfo Suárez. En el documental aparece en su momento de ascenso, líder absoluto con la confianza del rey, «cocinando», con pasión y todo el futuro por delante, el paso de la dictadura a la democracia, la legalización de los partidos y las bases de la Constitución. Como un Kennedy cualquiera. En la serie, 23 F, en las horas bajas, su momento de menor popularidad. El resto de políticos lo consideran un lastre: para avanzar en democracia, la izquierda, o para arreglar España, la ultraderecha, y lo malo es que lo intentaron a su modo. Es un contraste magnífico muy recomendable.
«Voladura 76», dirigida por Marisa Lafuente, tiene ritmo de thriller. El título alude a como se derogó el sistema desde dentro por los propios diputados que integraban las cortes franquistas, gracias a la «habilidad» de Suárez y los suyos. Servicios secretos, conspiraciones, encuentros clandestinos, soluciones originales que recuerdan a la película «Argo». Avalada por horas de grabaciones originales de RTVE en el Congreso y otras instituciones, transmite, por encima de todo, credibilidad. La serie, de Alberto Rodríguez y Paco R. Baños, es más una obra de personajes. El punto de partida, igual que el libro, es el instante en que todos los diputados se agachan ante los disparos de Tejero en el Congreso. Todos menos tres: Suárez, Carrillo y Gutiérrez Mellado. Son geniales las interpretaciones de los cuatro protagonistas: Suárez (Álvaro Morte), Carrillo (Eduard Fernández), Gutierrez Mellado (Manolo Solo) y el rey Juan Carlos (Miki Esparbé), así como las del resto de personajes. Y la ambientación me ha resultado curiosa porque, aunque toda la estética está adaptada a la época, como no podía ser de otra manera, tiene el efecto de no resultar anticuada, es más bien, inmersiva, te transporta a aquellos años. Me queda pendiente una serie de RTVE sobre la transición que va a ser la siguiente. Almudena Fernández Ostolaza.

viernes, 11 de julio de 2025

Asalto al banco central

El verano se presta a la siesta y a maratones de series que uno se perdió en su día y se devoran casi del tirón, como esta. Estrenada en noviembre del 24, escrita por Patxi Amezcua y dirigida por Daniel Calpasoro, relata con fidelidad un suceso histórico: tres meses después del 23F, un grupo de encapuchados asaltó la sede del Banco Central en Barcelona y, con un montón de rehenes apresados en el interior de la sucursal, reclamó, entre otras exigencias, la liberación de Tejero. A lo largo de cinco capítulos, cumple su objetivo de ofrecer una versión ajustada a los hechos conocidos en la causa judicial. La trama es apasionante con un resultado muy equilibrado entre el suspense y la claridad de la narración. La elegí porque me interesaba este oscuro capítulo de nuestra historia política, muy cinematográfico por su relevancia y su espectacularidad, y me ha llevado a pensar que, en realidad, es sorprendente lo poco que ha triunfado en las pantallas esa etapa tan plagada de conspiraciones, con el juego que dan para series y películas. Aunque sí existen algunas joyitas, como el magnífico falso documental de Jordi Évole, «Operación Palace». Además de la trama, he encontrado otros tres aciertos por los que este thriller merece la pena. La ambientación es espectacular. Todo está cuidado con mimo, desde el vestuario hasta el modelo de ordenadores de la redacción del periódico, pasando por los coches, el lenguaje y la actitud rancio-formal de los políticos. Rescata imágenes reales de noticias de televisión que se intercalan con las de ficción. Creo que me ha gustado tanto, también, porque me encanta disfrutar de vez en cuando la nostalgia de los ochenta: aquellos años en los que todo estaba por renovar, fumar no era pecado y se llevaba la melena de costado. El segundo punto fuerte es el elenco, en especial Miguel Herrán e Isak Férriz. Miguel Herrán encarna a José Juan Martinez, el Rubio, líder de los asaltantes. Es curiosa la elección de este actor que se hizo famoso por interpretar a otro atracador: Río en la serie «La casa de papel». Carismático. Isak Férriz borda el papel del comisario Paco López con una interpretación fresca y convincente. Todo ello sin desmerecer el trabajo de María Pedraza, Hovik Keuchkerian, Patricia Vico, Tito Valverde, Fernando Cayo, Juanjo Ballesta, etc,… Y, por último, la música, tanto la potente banda sonora compuesta por Carlos Jean, como la acertada selección de temas del panorama de la época: «Rumore», de Raffaella Carrà; «Yes sir, I can boogie», de Baccara, o «Fresa Salvaje», de Camilo Sexto. Un auténtico viaje emocional en el tiempo. Almudena Fernández Ostolaza.

viernes, 9 de mayo de 2025

La peste

He tardado mucho tiempo en ver esta serie. Se estrenó en el Festival de Cine de San Sebastián en 2017 y, pese a que soy muy aficionada a ver series completas, esta se me pasó. Ahora he podido disfrutar de las dos temporadas seguidas y tengo que decir que me ha parecido una buena serie. Los creadores son Alberto Rodríguez y Rafael Cobos, lo que ya podía hacernos suponer que el producto sería de calidad. Ambos están detrás de la dirección y el guion de películas tan buenas como La isla mínima, El hombre de las mil caras o Modelo 77. La acción se desarrolla en Sevilla en el siglo XVI. Una epidemia de peste comienza en los barrios pobres y hay intereses cruzados sobre qué hacer: cerrar la ciudad o no. Cerrar la ciudad podría ser bueno de cara a la epidemia y permitiría conseguir ayuda económica de la corona. Por otro lado, si cierran el puerto en un momento floreciente del comercio con el Nuevo Mundo, los comerciantes perderán mucho dinero. En esta situación, llega a la ciudad Mateo, un impresor al que busca la Inquisición por publicar biblias protestantes. Acude a la ciudad para rescatar al hijo bastardo de su amigo Germán, al que dio su palabra. Cuando llegue, no solo deberá intentar cumplir su cometido, sino que se verá implicado en la resolución de unos crímenes de protestantes que se están produciendo en Sevilla. Los actores elegidos están muy bien, no solo los protagonistas como Paco León, Pablo Molinero, Sergio Castellanos, Manolo Solo o Patricia López Arnaiz ( y mira que a esta mujer, no sé por qué, le tengo manía, pero en esta serie me ha gustado); también los secundarios como Manuel Morón, Paco Tous, Antonio Dechent y muchos más hacen un trabajo excelente. La verdad es que en este país tenemos buenísimos actores y actrices, al margen de los que salen en la prensa constantemente, hay un montón de gente con una larga carrera a sus espaldas de los que muchas veces no sabemos ni el nombre, aunque los reconocemos perfectamente. En la segunda temporada, la ciudad se ha enriquecido con el comercio o, mejor dicho, algunos se han enriquecido porque el pueblo sigue viviendo fatal dominado por la nobleza y por la Garduña, una mafia local que controla la prostitución, la venta ambulante y muchas cosas más. Mateo vuelve de América porque se lo pide Teresa, la viuda de su amigo German para ayudar a Valerio, el hijo bastardo al que salvó en la primera temporada. A la ciudad ha llegado un nuevo asistente llamado Pontecorvo que quiere imponer el orden y acabar con la Garduña. Mientras tanto, Teresa está empeñada en rescatar a las prostitutas que malviven bajo la Garduña y darles una nueva vida en América. También en esta segunda temporada los actores están muy bien, con nuevos personajes como los interpretados por Jesús Carroza, Federico Aguado o Estefanía de los Santos. Me ha gustado especialmente Julián Villagrán como el flamenco. Es una serie oscura, con muchas escenas nocturnas o en interiores mal iluminados, que muestra la miseria, la enfermedad y la injusticia en que vivía el pueblo. Los colores son marrones, pardos, grises y negros. Solo hay ráfagas de color en los vestidos de las damas nobles (me fascina el vestuario del personaje de Teresa, vestidos, turbantes y pendientes). Da la sensación de que la vida no valía nada y la de las mujeres y los niños, menos. Creo que consigue meterte totalmente en el ambiente y la época que pretende describir, no sé si está bien documentada, pero es muy verosímil. La única pega que le veo es que el sonido es malísimo. No sé por qué, no se entiende a los personajes. He leído que había gente que la veía con subtítulos. Algunos decían que era por el acento andaluz, pero no tiene nada que ver; se entendía igual de mal a los que venían de Valladolid y no era cuestión de subir el volumen. Con todo, me ha parecido una muy buena serie. En los últimos años se están haciendo series españolas de gran calidad.

sábado, 22 de febrero de 2025

Yo, adicto

 Siempre predispuesta a recibir sugerencias sobre pelis y series, mi hermana esta vez es quien me recomienda esta mini-serie española que ha tenido bastante buena acogida tanto en el público como en la crítica. Estamos hablando de "Yo, adicto" (2024) de Javier Giner, Aitor Gabilondo y Elena Trapé.

Nos cuenta la historia de cómo Javier Giner (creador de la película) profesional de la industria audiovisual, decide ingresar en un centro terapéutico de desintoxicación .A partir de aquí, el espectador será testigo de un proceso de transformación personal no exento de altibajos en el que el protagonista interpretado de forma excepcional por Oriol Pla, recorrerá un camino repleto de luces y sombras y a través del cual tendrá que enfrentarse a sus demonios en una lucha sin tregua contra la adicción.


En este contexto de comunidad terapéutica nos encontramos otros personajes tan bien construidos y perfilados que hace que la historia de Javi aún nos interese más si cabe de principio a fin. Es el caso del personaje interpretado por la siempre solvente Nora Navas, como la educadora social del centro , Anais, que desde el momento de su ingreso, establece un vínculo muy significativo con Javi, pieza clave en el camino de su metamorfosis integral. Pero no es la única, porque el reparto es deslumbrante y nos encontramos además con Victoria Luengo en el papel de una persona drogodependiente, al borde del abismo, ingresada en el centro y con una hija fuera, una superviviente cuya vida se percibe pendiente de un hilo demasiado fino. Tenemos además en el reparto a Alex Brendemühl en el papel de psicólogo terapeuta y Omar Ayuso , como el alter ego del propio protagonista, interpretando a un actor adicto,narcisista y con un ego desorbitado que se convertirá en el espejo del propio Javier en el momento inicial de su desintoxicación , solo que Javier ya lleva unos pasos más andados ahora le toca ejercer el rol de acompañante.

No puedo dejar de mencionar dos personajes claves, representantes del apego más grande que pueda existir,los padres de Javi ,interpretados por Itziar Lazkano y Ramón Barea.

"Yo, adicto" se convierte en este aspecto en una mini-serie valiente y arriesgada, un alegato absoluto hacia la vulnerabilidad que nos define como seres humanos, con todas las aristas e imperfecciones que sus personajes dejan al descubierto.

Tal cual se reseña en Fotogramas, en esta serie se consigue que los personajes te importen, que los quieras, y que desees con todas tus fuerzas que les vaya bien.

Es una historia honesta y conmovedora en el cual se abordan temas tan trascendentes como la construcción de una nueva identidad, la autoaceptación, la validación de los propios sentimientos, la resiliencia,los límites, las decisiones que sin imaginarlo nos cambian la vida para bien o para mal, la responsabilidad, la capacidad de empezar de cero y la importancia de la honestidad con uno mismo en cualquier reinicio que implique una limpieza total con tu vida anterior.

No es sólo una serie de personas adictas, es una exploración de la condición humana y por tanto, cualquier persona se verá identificada en según qué aspectos, porque lejos de la etiqueta y el prejuicio, el aprendizaje es reconocerse en según qué luces y qué sombras, porque todos estamos hechos de talentos y debilidades y al final,todos somos diferentes e iguales a la vez.

Este "Yo, adicto" con una pensada y bien escogida banda sonora, bien podría ser un cuento para adultos cuyo epicentro es la  transformación del gusano a mariposa,el tortuoso y a menudo desesperado recorrido de la oscuridad hacia la luz que todo ser humano transita si decide levantarse y recomenzar alguna vez. Hay una escena concreta en la que Javi se desnuda emocionalmente con su terapeuta que es un monólogo descarnado de Oriol Pla en torno a la relación con sus padres que sólo por eso, merece la pena ver el episodio y la serie entera, un ejercicio de interpretación sincero y en mi opinión descomunal.

No la dejéis escapar. Son 6 episodios que huyen del maniqueísmo y la moraleja, es sólo una historia real que opta por la exposición absoluta sin pudor y con extrema vulnerabilidad lo cual  casi siempre es sinónimo de valor y verdad.

Buen fin de semana,

Troyana


viernes, 29 de noviembre de 2024

Rapa (Serie, 2022-2024)

Me da un poquito de lástima hablar de series para televisión. Las series están viviendo una edad de oro gracias a los canales de pago y se consiguen buenas producciones. También malas, todo hay que decirlo, pero es que si se produce a gran escala, sale de todo: Bueno, malo y regular. El canal de la compañía telefónica privatizada de España sacó hace poco la tercera y última temporada de una serie bien llevada por sus dos actores principales. 

Primera temporada.


La serie en cuestión es Rapa y está ambientada al norte de la provincia coruñesa. Los actores principales se convierten en una especie de pareja detectivesca, aunque el personaje que encarna Javier Cámara, Tomás Hernández, se encuentra con una víctima de asesinato en medio de la montaña. Tomás es un profesor de instituto al que le han diagnosticado una enfermedad neurológica degenerativa. Como testigo del crimen es interrogado por la agente Estévez de la guardia civil (Mónica López). Entre ambos surgirá una gran amistad que se mantendrá a lo largo de las temporadas.


Tercera temporada.

No os pienso destripar las temporadas, sólo deciros que de las tres que se han realizado, la última me parece la mejor. El personaje de Tomás es un papel que Javier Cámara borda, como suele hacer. Un tipo extremadamente inteligente, mordaz y malhumorado que afronta lo que le queda de vida entreteniéndose en encontrar pistas que aclaren los crímenes en los que trabaja la agente Hernández que se debate entre ayudar a su amigo y procurar que no meta las narices en sus tareas policiales.

Bellos paisajes y drama.


Aparte de los personajes que pivotan en las tres temporadas, en cada una de ellas hay un crimen, unos sospechosos y/o víctimas que se ven envueltos en sendos dramas. El resultado final es entretenido, convincente y sobrio.

Para los que aún no la hayan descubierto y se pirren por las series policíacas y los impresionantes paisajes de Galicia.

viernes, 14 de junio de 2024

Las largas sombras

Hoy voy a hablar de una serie española recien estrenada (mayo de 2024), basada en la novela homónima de Elia Barceló y dirigida por Clara Roquet y Júlia de Paz Solvas.
El escenario es un pueblo mediterráneo, Elda; las protagonistas, un grupo de mujeres que mantienen y cultivan su amistad desde el instituto. La serie comienza en el momento del reencuentro con la única de la pandilla que no ha permanecido en el pueblo. Rita (Elena Anaya) regresa después de una ausencia de veinte años convertida en una famosa directora de cine. Su vuelta coincide con el hallazgo de los restos mortales de otra compañera desaparecida en el viaje de fin de curso cuando eran todas adolescentes. A partir de ahí se alternan las dos líneas temporales con nitidez y de manera muy fluida. El encaje de los personajes adolescentes y adultos es uno de los logros, tanto en su parecido físico como en el emocional. Algunas escenas que se columpian entre los dos tiempos me han llevado a preguntarme por dónde empezaría a escribir la autora de la novela: ¿Creó los personajes de las jóvenes y luego imaginó cómo evolucionaban, o empezaría por las adultas y quiso reconstruir su adolescencia? La intriga sigue el esquema clásico del “whodunit”. ¿Qué tienen que ver estas amigas con la desaparición? ¿Es alguna de ellas responsable directa de su muerte? Es una serie coral que pone el acento en la relación de amistad entre las mujeres, que como personajes están muy bien perfilados. Poco a poco nos muestra sus ilusiones, deseos y frustraciones. Al remover el pasado inevitablemente salen a la luz secretos. Parece que incluso una amistad así de estrecha y poderosa no logra superar las barreras de la vergüenza y la culpa inducidas. Junto a Elena Anaya, las actrices Belén Cuesta, Irene Escolar, Marta Etura, Itziar Atienza, Ana Rayo, Lorena López y Nansi Nsue encarnan a sus personajes con credibilidad y solidez, con sus luces y sus sombras. Todas ellas nos muestran un trabajo elaborado hasta los más mínimos detalles, hasta los matices más sutiles. También narra una historia de amor de corte nostálgico. El reencuentro de adultas lleva a las dos mujeres a revivir una antigua relación muy intensa. Logra captar y transmitir esas sensaciones tan íntimas y personales en las que se mezclan pasado y presente, con toda la carga irracional que supone sumergirse en emociones adolescentes, entre la melancolía, la euforia y la duda de si aún sería posible. Respecto a la investigación, la policía encargada del caso es hermana de la víctima y eso le resta un poco de verosimilitud, pero el personaje, interpretado por Irene Escolar, una policía atormentada y llena de rabia, es brillante. La trama está bien construida y mantiene el suspense. Poco a poco va desvelando el enredado nudo de relaciones conocidas y desconocidas, como en la antigua peli “No hay salida” de Kevin Costner en la que se iba revelando lentamente una fotografía polaroid que aparecía cada vez más nítida. Espero que la disfrutéis. Almudena Fernández Ostolaza.