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viernes, 22 de enero de 2021

La modista (2015) Un toque de humor negro australiano.

Esta es una historia sencilla en su desnudez que ha sido vestida de la manera más barroca. Una historia de una mujer que vuelve a su lugar natal a preguntar por todo aquello que no recuerda de un hecho oscuro que la expulsó de allá. Parece simple, sí, pero está contada de una manera que sólo podríamos calificar de bizarra.



Corren los años 50 en el interior de la Australia desértica. Al inhóspito poblacho llamado Dungatar llega Tilly Dunnage, una elegante y sofisticada mujer. Sube a la casa sobre la colina que domina el pueblo, la casa de Molly la loca.  

La casa de Molly la loca sobre la colina y los vecinos, de cotilleo.

Tilly es una modista que ha trabajado para los mejores creadores de la alta costura en el mismo París y tiene un gusto excelente a la hora de la confección, pero Tilly vuelve a la casa donde nació al lado de Molly, su madre. Tily no recuerda por qué tuvo que marchar del pueblo y quiere recordar, pero su madre, que no está muy centrada, tampoco lo recuerda. En el pueblo hablan y hablan, parece ser que el cotilleo y la maledicencia es su bien más preciado.

Tilly y su madre cosiendo.

Y Tilly comienza a relacionarse con sus antiguos vecinos intentando completar un rompecabezas sobre su pasado. Sus vecinos son gente peculiar. Tenemos al presidente del concejo,  señor Pettyman, un obseso puritano con mucho que esconder, a su esposa Marygold, un ser atormentado y maniático, a  Gertrude, la chica apocada de la tienda, al sargento Ferrat y sus secretos,  a la malvada y estricta maestra y a Teddy Mc Swinney, el australiano buenorro.

El chico de la peli, invirtiendo los roles del cine clásico.

Es una película que mantiene ese toque de humor de otras cintas australianas como “las aventuras de Priscilla, reina del desierto” o “la boda de Muriel”. Su directora, porque la directora es una mujer, Jocelyn Moorhouse, se tiró dieciocho años sin rodar después de haber conseguido buenas críticas con sus primeras pelis.  Volvió a la dirección fílmica con esta resultona cinta llena de colorido, buena fotografía y buena música. 

El sargento Ferrat decide tomar el toro por los cuernos.

El papel protagonista lo ejerce con elegancia Kate Winslet, el papel de Molly lo encarna Judy Davis. El inquietante Hugo Weaving resuelve el personaje del policía y
el bello rubio australiano, Liam Hemsworth, el hermano de Thor, Chris Hemsworth.

Tilly sirviendo frío su plato.

La peli, se deja ver con curiosidad y consigue no perderse del todo hasta el apoteósico final de la historia con una Tilly más fuerte. Mezcla géneros con alegría y desparrame. Si os gustan las pelis raras, esta no os defraudará.


Por Juli Gan.

viernes, 20 de marzo de 2020

María Antonieta

 

Me gusta el cine de Sofia Coppola. Mucho. Y todo, aunque, si me apuráis, quizás seleccione, de todas sus películas, Las vírgenes suicidas y María Antonieta, que, en mi humilde opinión, tienen mucho en común.

 A Las vírgenes suicidas puede que le dedique en el futuro un poético y lánguido artículo, pero tendría que revisitarla antes, que hace mucho que no la veo. Este de hoy va a ser sobre María Antonieta (en adelante, MA), el personalísimo y delicadísimo biopic de Sofía Coppola sobre la última reina consorte de Francia, así que me veo obligada a comenzar hablando de…

Ciertas cuestiones históricas 

Sofía Coppola se documentó exhaustivamente antes de filmar MA. Entre otras fuentes, consultó a la historiadora Évelyne Lever, especialista en María Antonieta (ahora MA, sin cursiva), la cual declaró posteriormente que los hechos relatados en el film distan mucho de la realidad histórica: “Sofía Coppola y yo no tenemos la misma profesión. Yo soy historiadora; ella es creadora y ha plasmado en su película su propia visión de María Antonieta”.

 Me extrañó mucho leer esto, porque sabía (los títulos de crédito del film lo dicen) que la peli de Coppola está basada en la obra que la también historiadora Antonia Fraser escribió sobre la soberana de Francia.

 En fin, que yo, vista la firma de Fraser, había creído que más o menos todo lo que sucede en el film era rigurosamente histórico, pero ahora resulta que puede que no sea del todo exacto. Sea como sea, quería yo destacar un par de cosas de la biografía de MA.

La primera es que fue víctima de las fake news de la época, que, como dice Fito Rodríguez en su libro Fake newsak ez dira atzo goizekoak, no se inventaron ayer. La reina fue en su época motivo recurrente de vilipendio en los falsos rumores que circulaban y se publicaban sobre ella.

Y la segunda cosa que quiero destacar, causa directa de la primera, es que también fue víctima de la misoginia. La criticaban por tener amantes, cuando su abuelo político, el rey Luis XV, se paseaba con la condesa Du Barry por todas partes y con todo descaro. Le criticaban sus excesivos gastos en la corte de Versalles, cuando el grueso de las pérdidas las provovaba la Guerra de Independencia americana.

Su matrimonio con Luis XVI tardó siete (¡siete!) años en consumarse: se casaron siendo unos críos; ella tenía catorce años y él, quince. En consecuencia, no acababan de traer al mundo al ansiado heredero al trono de Francia. Pero la culpa era de ella, nunca de él.

El sublime arte del anacronismo 

Cuando vi MA en una sala de cine, poco después de su estreno, recuerdo que comenzó a proyectarse la peli, sonó su banda sonora de pop-rock y un tipo sentado detrás de mi le dijo en voz bien alta a su acompañante: “¡Nos hemos equivocado de película!”

Y lo mismo habría pensado yo si no hubiera leído antes que la banda original de MA contenía tanto piezas clásicas (sobre todo de Vivaldi y Rameau) como otras de grupos como Bow Wow Wow, Siouxsie and the Banshees, New Order, Adam and the Ants o The Strokes.

Y no es este el único anacronismo del film: durante una escena en la que se suceden los innumerables pares de zapatos de MA (diseñados, por cierto, por Manolo Blahnik), en segundo plano pueden verse un par de Converses.

Pues sí, señoras, porque lo mejor que se puede hacer para evitar los gazapos históricos es cometerlos conscientemente.

Y la gloriosa adolescencia 

Sofia Coppola quiso cometer tales anacronismos deliberados porque quiso hacer una película sobre la adolescencia; mejor dicho, una segunda película sobre la adolescencia, porque ya habia hecho una antes: Las vírgenes suicidas. Opino humildemente que estos dos filmes tienen mucho en común (además de la protagonista, la sublime Kirsten Dunst) y que ese espíritu adolescente es la clave para entender MA.

Coppola en ambas películas capta bellamente la liviandad terrible de esos años tontos, su fervor trágico. El crítico francés David Honnorat lo expresa así: “Coppola posa su mirada sobre esa primera juventud que acaba tan temprano como acaban las fiestas en Versalles y deja el doloroso sentimiento de haber perdido lo más preciado. Tras su primera noche de amor (¿por qué dicen “amor” cuando quieren decir “sexo”? Esto lo digo yo, no David Honnorat) aparece un plano de Kirsten Dunst que se tiende sonriente sobre la fresca hierba y nos hace recordar la escena de Las vírgenes suicidas en la que amanece sola sobre el césped de un terreno deportivo, tras otra noche de amor”.

Reparto no menos glorioso 

Acabo destacando en el poblado reparto de este film a, por supuesto, Kirsten Dunst en el papel protagonista; a Jason Schwartzman, perteneciente a la familia Coppola (todo queda en casa); a la genial Judy Davis como la condesa de Noailles; a Rose Byrne en el papel de la duquesa de Polignac; Asia Argento, Madame du Barry; Marianne Faithfull, emperatriz Maria Teresa de Austria, madre de MA; y a Jamie Dornan, el de las 50 sombras de Grey, ya apuntando maneras, como el conde Fersen, amante de MA.

Os saluda con una reverencia versallesca vuestra amiga

Noemí Pastor

viernes, 15 de septiembre de 2017

Verano 1993





Anoche en el cine vi la película "Verano 1993"(2017) de Clara Simó.
La película que nos representará en los próximos Oscars podríamos calificarla como drama acerca de la infancia y la familia,una opera prima de 97 minutos basada además en hechos reales, que hoy con cierta distancia,me deja sentimientos encontrados.

La obra de Clara Simó nos relata el verano de una niña de 6 años,Frida (Laia Artigas) que queda huérfana y es acogida por su tio materno y su mujer (Bruna Cusí y David Verdaguer) que ya tienen una niña de 4 años( (Paula Robles).




La vida en el campo,en algún lugar de la provincia de Gerona,es el escenario de un nuevo ciclo en el que Frida fraguará su incipiente bagaje emocional.

Sometida a todas las contradicciones que conlleva un pasado reciente marcado por la ausencia y la carencia,Frida irá poco a poco integrando toda una serie de viviencias en contacto directo con la naturaleza y en el seno de una familia con la que aprenderá a crear vínculos.


Incluso cuando se echa en falta tal vez una banda sonora a mi modo de ver más potente y cuando la acción a veces se convierta en no-acción, tal vez el principal punto fuerte de "Verano 1993" sea ese retrato honesto del devenir de la vida en la infancia,ese reflejo desnudo,puro y sin destilar de cada momento que resulta eterno cuando somos niños,la belleza de unas imagenes potentísimas en las que cada plano es una maravillosa fotografía de mil y una escenas de la vida cotidiana: bañarse en un río, saltar,jugar,colocar unos huevos,quedarse ausente,subirse a un árbol,correr,bailar,cantar,volver a jugar.....
Es también doloroso y tierno presenciar como espectadora las heridas abiertas que a nivel emocional arrastra una niña de 6 años que se encuentra en proceso de adaptación y transición  con su tronco familiar de origen diseccionado.
 Aún sabiendo lo dificil que es trabajar con niñ@s en el cine,la interpretación de Laia Artigas es asombrosa.

Tal vez en los pequeños detalles,está el testimonio directo de una época pasada: las vestimentas,la música,los dibujos animados de la tele vieja.....no hacen falta más referentes políticos o sociales, las imágenes nos transportan a los 90 y también nos muestran algunas señas de identidad cultural catalana a través de las canciones o juegos en la sobremesa,los gigantes y cabezudos...etc....


En mi opinión, todas estas claves contextuales son un punto fuerte de la película de cara los Oscar, porque en un mundo cada más globabilizado, como dijo Serrat " quien no es provinciano, en el extranjero, no tiene nada que contar ".....y es así como "Verano 1993" se convierte en un relato íntimo y honesto sobre una infancia en fase de reconstrucción, un argumento que es universal pero al mismo tiempo, local,particular,revestido de una cultura propia que la hace si cabe más único y personal.

No estamos ante nada nuevo ni rompedor sin embargo,el lenguaje al contar la historia, más al tratarse de un relato intrínsecamente enraizado a las vivencias  personales de la directora, le confieren un aire de verdad,salvando las distancias de la ambientación en los 90, que bien valen la detenida atención del espectad@r.
Por último, tal vez destacar que "Verano 1993" me ha parecido un auténtico laboratorio emocional,especialmente con el personaje de Frida,ya que asomarse a su interior,es una auténtica exploración de emociones a veces enfrentadas.Resulta apasionante presenciar cómo la niña siente amor,soledad,aislamiento,sensación de abandono,alegría,miedo,celos,odio, asombro,disfrute,dolor....es un escaparate emocional diverso y muy rico, en el que como se ha mencionado,el trabajo de Laia Artigas es digno de elogio y mención.

Poco más,amig@s, no espereis ni thriller psicológico ni giros sorprendentes de acción, "Verano 1993" es el transcurrir de un período en la infancia,una cámara que acompaña a una niña de 6 años y que deja registro de su crecimiento emocional,con todos sus pasos hacia adelante y hacia atrás,también con los altibajos de unos adultos que no siempre saben enfrentarse al gran desafío que supone críar, donde la infalible fórmula del amor incondicional parece ser la pócima secreta para unir los fragmentos aparentemente desquebrajados y casi imposibles de recomponer o recuperar.

Buen fin de semana zinéfil@s,

un fuerte abrazo,
Troyana.








viernes, 12 de mayo de 2017

Eva Le Gallienne: LeG


(Wikimedia Commons)

Eva Le Gallienne (1899-1991), también conocida como Miss LeG (no me digáis que no es cool la abreviatura), fue actriz, escritora, traductora, productora y directora teatral. Profesionalmente activa durante ¡70 años!, tuvo un papel determinante en la creación del movimiento teatral de repertorio en los Estados Unidos, precursor del actual Off-Broadway.


Ante todo, me disculpo
Me disculpo, sí, porque este es un blog de cine (como mucho, de cine y televisión) y, en realidad, Eva Le Gallienne trabajó muy poco en el cine y un poco más en televisión.
Participó solo en tres películas, pero por una de ellas, “Resurrección” (1980) fue nominada a un Oscar, lo que la convirtió en la persona candidata de más edad.   
En televisión se prodigó un poco más: trabajó como actriz en diez producciones y por una de ellas, “The Royal Family” (1977), ganó un Emmy.
Pido disculpas, pues, por esta relación tangencial de la señora Le Gallienne con el séptimo arte. Alego en mi defensa que me he dejado llevar por el encanto del personaje; me he dejado seducir por la pasión que puso, más que nada, en el teatro; una de esas pasiones que dan sentido a la vida y que la alimentan por siempre.


Un encuentro decisivo
Aunque toda su carrera la desarrolló en los USA y en 1927 se naturalizó estadounidense, Eva Le Gallienne nació en Londres. Su madre era una periodista danesa y su padre, también periodista y poeta, era inglés de ascendencia francesa, como delataba su apellido.  En la familia había, además, dos tías actrices y un tío actor.
La pareja se divorció cuando Eva tenía cuatro años y madre e hija se trasladaron a vivir a París. Allí tuvo Le Gallienne la oportunidad de conocer a Sarah Bernhardt en el backstage de un teatro parisino. Este encuentro, decía la propia Eva, le produjo “una enorme impresión” y fue marcó, sin duda, el futuro de la joven, que, en 1914, con quince años, debutó en una producción de Maeterlinck.
Un año después, madre e hija viajaron a Nueva York y, aunque las dos primeras obras en las que trabajó fueron sendos fracasos, Eva no tardó mucho en convertirse en una estrella de Broadway.


La típica (y aburrida) leyenda negra
Le Gallienne vivió su homosexualidad en un mundo en el que ser homosexual o bisexual era común, pero solo se aceptaba entre bambalinas, sin revelarse nunca al público, y en el que todavía eran frecuentes los “front marriages” y las ”shadow actresses”.
A Le Gallienne se le atribuyeron romances y relaciones más o menos duraderas con la mecenas Alice DeLamar, las actrices Alla Nazimova (que fue quien acuñó la expresión “sewing circle” o “círculo de costura”) y Tallulah Bankhead y la escritora Mercedes de Acosta. También estuvo a punto de casarse con el actor BasilRathbone. Y me he dejado nombres porque no pretendo hacer ninguna lista exhaustiva y tampoco quiero excederme con el morbito.
Digo yo, pues, que semejante currículum es suficiente para proporcionar a cualquiera una felicidad  razonable. Pero no. La típica y aburrida leyenda negra, la maldición hollywoodense de la sexualidad no normativa insiste en que Le Galliene no estaba a gusto con su homosexualidad, que en privado luchaba contra ella y que esto la llevó a estados de ansiedad y al alcoholismo. Eso afirmaba, al menos, Richard Schanke, uno de los biógrafos de Le Gallienne.
A mí, sin embargo, me gusta más la versión de otra biógrafa, Helen Sheehy, que ofrece testimonios de allegadas a Le Gallienne que deshacen el retrato de la lesbiana trágica e insatisfecha. Y me gusta más porque se cansa ya una de la fórmula lesbiana = atormentada y se inclina por esta otra: lesbiana = disfrutona y vividora. 


“Prefiero interpretar a Ibsen que comer”
Dejémonos, pues, de leyendas más o menos glamurosas  y volvamos a la pasión de Le Gallienne por el teatro, que la llevó a éxitos verdaderamente notables y a momentos de verdadera ruina económica. De ahí la frase que da título a este apartado.
Su primer gran hito fue la fundación del Civic Repertory Theatre en Nueva York, sin ninguna ayuda pública, solo gracias al apoyo financiero de Alice DeLamar. Con el Civic Le Gallienne cumplió su sueño de dotar a los Estados Unidos de un teatro permanente de repertorio, a la manera del Old Vic inglés, la Comédie Française o el Teatro del Arte de Moscú, que representara a los clásicos a precios populares.
En el Civic alcanzó Le Gallienne una de sus cumbres artísticas con “Hedda Gabler”, de Ibsen.
También fue un enorme acierto su interpretación de la reina Isabel I de Inglaterra en “María Estuardo”.

Le Gallienne como Peter Pan

Con todo, si me tengo que quedar con una versión de Le Gallienne, me quedo con su interpretación de Peter Pan en la obra del mismo título que el Civic representó en 129 ocasiones con enorme éxito, también entre el público infantil, debido al exquisito trabajo de Le Gallienne y a los soberbios efectos especiales, que por primera vez hicieron volar a Peter Pan, sujeto a un hilo invisible, sobre el patio de butacas.
Me gusta verla así, andrógina y voladora, fijada en la retina de las niñas y los niños como símbolo de frescura y libertad.


Más Le Gallienne
Si os habéis quedado con ganas de saber más cosas sobre la divina LeG, porque, por supuesto, yo no os lo he contado todo, en Google Libros tenéis la biografía de Robert A. Shanke “Shattered Applause. The lives of EvaLe Gallienne”.
Helen Sheehy escribió otra biografía sobre ella: “Eva Le Gallienne: A biografy” (Alfred A. Knopf, New York 1996). Y Mercedes Acosta habla también de ella en su libro “Here lies the Heart”.
En Youtube hay también varias cosas interesantes sobre Miss LeG; por ejemplo, un audio de su interpretación en “Alicia en el País de las Maravillas” y una entrevista televisiva de 1977.

Disfrutadlo.

Noemí Pastor

viernes, 11 de noviembre de 2016

Filmografía de Dunia Ayaso y Félix Sabroso

Hacer cine en España es difícil y me estoy refiriendo al trabajo de director de cine, que, al contrario que en los EEUU, donde el dueño de la cinta es el que pone la pasta, el productor, aquí suele considerarse al director como autor único y verdadero.

Pero, claro, para montar una peli hace falta mucha pasta. Por eso casi todas las pelis que se hacen por aquí llevan subvenciones, patrocinios y productoras asociadas a manta. Hoy os traigo la aventura cinematográfica de un tándem que firmó unas cuantas pelis y unas pocas series de televisión. Y si el tándem se deshizo fue por la fatalidad de la Parca, que vino en busca de una de las partes de esta pareja.

Pareja de directores

Dunia Ayaso y Félix Sabroso eran una sólida pareja que sabían combinar matrimonio y dirección de cine. Bueno, dirección, guiones y todo lo que hiciera falta. Nacidos en las islas Canarias y compañeros del grupo de teatro del instituto, se lanzaron algo más tarde al difícil arte de probar hacer una película.

Ópera prima del tándem

En 1994 rodaron su primera película juntos que fue Fea. Dos años más tarde, y con soporte de la productora de Almodóvar, el Deseo, rodaron la película que les dio la fama “Perdona, bonita, pero Lucas que quería a mí” (1996) una cinta que mezcla mucho sentido del humor, clichés simpáticos y cierto toque macabro. Rodada casi por completo por las noches y en Canarias, aunque se finja que es Madrid, esta historia de tres amigos gays que comparten piso, el buenorro asesinado, la chacha bruta, la dueña de un karaoke y la pareja de policías, una profesional, otra, un desastre, conforman una cinta que arrasó por su frescura, a pesar de que la tildaran de kitsch y de superfcial. El aire petardo es, precisamente, lo buscado de esta cinta.



Con el éxito debajo del brazo, recalan en Madrid en 1998 para rodar su siguiente película, cortada por el mismo patrón. Se trata de “el grito en el cielo”, donde cuentan la demencial grabación de un show televisivo de caza de talentos y una gran estrella que no aguanta más, algunos trepas, y una serie de fauna que quiere ser famosa a toda costa.



Con descongélate (2003), cuentan la historia de unos actores venidos a menos en un barrio deprimido, que hacen lo que sea para sobrevivir cuando al director teatral le ofrecen realizar una película, pero todo se lía, como suele ocurrir.



Tras el parón para dedicarse a hacer una estupenda serie de televisión (Mujeres), vuelven a la gran pantalla para regir Los años desnudos. Clasificada S, de 2008, donde cuenta la historia de tres actrices del destape que tras el declive de este cine, se afanan por sobrevivir.




La última película de la pareja será “la isla interior” de 2009. Ya en los años desnudos han ido apagando el toque simpático y juvenil y en esta cinta cuentan la historia de tres hermanos que viven relaciones bastante dramáticas. Rodada en Las Palmas de Gran Canaria, cuna de los directores, demuestra su madurez que fue premiada en varios festivales cinematográficos como el de México, Marsella o Colonia.



También produjeron, como he mencionado, series de televisión. En 1999, ya radicados en Madrid, graban para Telecinco “Quítate tú pa ponerme yo”, una trepidante comedia de dos familias monoparentales a los que engaña el promotor inmobiliario teniendo que convivir a la fuerza en un chalet, donde descubriréis a Carlos Sobera, aún profesor de derecho en la universidad pública vasca, haciendo el papel de padre machista que tiene que lidiar con una actriz estirada por el mando de la vivienda.

Series incomprendidas


Ya, para RTVE, grabaron en 2006 la estupenda “mujeres”, que, a pesar de su gran calidad y la de premios recibidos, fue maltratada por la cadena pública relegándola a horas imposibles y al canal para minorías La2. Una pena, porque era una estupenda serie donde retrataba magistralmente la historia de una saga de mujeres de una familia y sus relaciones en el barrio que se quedó en una temporada cuando podría haber dado mucho más. Menudo ojo clínico el de los “mandamases” del canal público, siempre cargándose las series que produce igual que Saturno devorando a sus hijos.

Familia protagonista de Mujeres.

Félix Sabroso y Dunia Ayaso componían un equipo excelente. Según el propio Félix, él creaba el inicio de la historia y Dunia contribuía dotándola de correcciones y acabándola con todos los aspectos técnicos. La cosa es que funcionaban bien y construían unas historias amenas y simpáticas, y, a veces, duras pero con humor, y sus personajes eran bien construídos, creíbles, cálidos y humanos.

Creaban, además, un gran entorno de trabajo y muchas veces los actores repetían, así se convertían en asiduos Pepón Nieto, Loles León, María Pujalte, Candela Peña, Gracia Olayo o Malena Gutiérrez.

Trío principal de su primer éxito

Lástima que Dunia Ayaso nos dejara tan pronto. Falleció en 2014. Mientras convalecía de su dura enfermedad, fue guionista de la exitosa “la que se avecina” que debe su celebridad a la apuesta por crear personajes bien caracterizados, entre otras cosas.

Promo de "la isla interior" cuadro de actores principales y dirección

Sirva este post de hoy en memoria de esta cineasta que junto a su inseparable compañero hizo pasar grandes ratos con sus chispeantes historias al principio y su ternura en la madurez.

Enlaces de interes:





viernes, 2 de mayo de 2014

Lost in Translation


“Poesía es lo que se pierde en una traducción.” (Robert Frost)



Tú también estás perdida, Charlotte. Por extraño que parezca, estás sola entre la multitud de Daikanyama, rodeada de traducciones infieles e infiables que confunden las erres con las eles. Estás sola en la ciudad más poblada del mundo. Eres desdichada en un hotel de cinco estrellas.

Te niegas a admitirlo, pero lo estás;  navegas en un mar negro y solo descansas cuando encuentras otra nave a la deriva, otro paracaidista que no sabe dónde ha tomado tierra, porque eres capaz de captar sus señales en medio del clamor eléctrico de Tokio.

Pues bien, Charlotte, tengo una mala noticia: eso no te pasa por ser joven e inestable. No. Es aterrador, pero los años no te quitarán las ganas de huir ni la incertidumbre; siempre habrá un desfase horario que hará las noches interminables.

  

- ¿Qué has estudiado?
- Me licencié en Filosofía.
- ¡Ah! Creo que con eso se gana pasta.

Bob y tú sois un poco Bacall y Bogart. En principio, no tenéis nada en común; sois mujer y hombre y os separan más de tres décadas. En el fondo, no obstante, sois iguales, porque todos los humanos lo somos; si rascas un poco, bajo capas accidentales encuentras lo mismo: miedo y vanidad.

No os conocéis ni queréis conoceros. No esperáis nada el uno del otro. No os amáis; solo os apuntaláis mutuamente. Y os concedéis momentáneamente el derecho a ser crueles con los demás: con la esposa de Bob y con esos seres bajitos un poco ridículos.


¿Qué te dijo, Charlotte? ¿Que se acerca una tormenta? ¿Que va a estallar algo en vuestras vidas?

Lo que venga después será menos evanescente; se podrá contar; tendrá nombre: se llamará divorcio, eclosión… Pero no sucederá en la pantalla.


Amigas, amigos, como muestra de agradecimiento por haberme leído hasta aquí, ahora vienen los extras: un chascarrillo, una curiosidad, tres perlitas de la banda sonora y el film completo.

Ahí va el chascarrillo: Coppola estuvo cuatro años casada con Spike Jonze. Durante ese tiempo acompañó a su esposo en montones de rodajes por todo el mundo. Mientras Jonze trabajaba, ella mataba el tiempo como podía en hoteles de lujo de las ciudades más fascinantes del universo. Coppola y Jonze se separaron el mismo año en que se estrenó Lost in Translation.

Ahora, la curiosidad. Suntory, la marca de güisqui que anuncia Bob, existe de verdad y también tiene refrescos y cervezas: www.suntory.com.

Vamos con tres cositas de la banda sonora. La primera es Brass in Pocket, pero en la versión de Pretenders, para que no sufráis.



More than this de Roxy Music.


 Y Just like Honey de The Jesus and Mary Chain.



Y, para acabar, aquí podéis ver LIT en versión original sin subtítulos.



Eso es todo. Se despide hasta la próxima vuestra amiga

Noemí Pastor