viernes, 5 de diciembre de 2025
Suarez en la pantalla: serie Anatomía de un instante y documental Voladura 76
viernes, 21 de abril de 2023
Siete días de enero, una peli de la transición.
Desde que hay redes sociales la gente hace ránkings: Las mejores ciudades que visitar, los platos más populares, las pelis más famosas sobre un tema....Pero no siempre se acierta. A veces, incluso, se omite, más por desconocimiento que por otra cosa, citar elementos de esos rankings que deberían ser fundamentales. Estaréis preguntándoos de qué os hablo. Allá voy: Hace unas semanas, un medio de comunicación on line hizo un ránking titulado "10 películas para conocer a transición". No sé si el ranking lo ha hecho el biznieto de Antonio Alcántara, el del "cuéntame", lo digo por lo desinformada que es su lista de pelis, porque la verdad es que yo habría metido unas cuantas( El puente, la fuga de Segovia, el caso Almería...), pero sobre todo porque eché a faltar una fundamental: "siete días de enero" de Juan Antonio Bardem.
El "España se rompe".En este momento de nuestras vidas en el que hay tanto revisionismo y tanto interés por colarnos fakes news (AKA trolas en los medios) con el fin de hacer germinar ese mismo revisionismo para cultivar el voto verde que pretende crecer cara al sol, quizá fuera bueno que alguien se acordara de emitir esta peli sobre la transición y cómo jodía a quienes se creían (Y se creen) dueños del cortijo ver perder su poder amasado a base de rellenar cunetas para que lo acabaran detentando aquellos a los que reprimían con saña y despreciaban con odio furibundo.
Asalto al despacho de abogados de AtochaEsta recomendable cinta parte del lamentable hecho real que fue el asesinato de los abogados laboralistas de la calle Atocha a manos de unos pistoleros de extrema derecha. Bardem escenifica una narración ficticia alrededor de unos hechos reales. Hasta es real uno de los personajes: El abogado Joaquín Navarro, que sale interpretándose a sí mismo. Aquél enero de 1977, apenas catorce meses después de la muerte del dictador, bajo un gobierno preconstitucional de Suárez en una época convulsa llena de huelgas y algaradas callejeras, algunos ultraderechistas se resisten a ver perder el poder que tenían.
El abogado Joaquín Navarro actor en la peli de su propio personaje real.
La peli que se rodó muy poco tiempo después, ya que se estrenó en 1979, sufrió, como no puede ser de otra manera, las amenazas de esos mismos grupos a los que retrata empuñando armas de fuego. Mezcla con naturalidad la historia dramática de sus personajes con imágenes tomadas de la realidad como las carreras delante de los grises o las escenas finales donde se muestra la ingente congregación de ciudadanía al paso de la comitiva fúnebre de los abogados de Atocha.
Imágenes reales de los funerales de los abogados."Siete días de enero" no sólo no debería quedar olvidada de esos rankings de pelis que explican la transición, a no ser que se sea fan de los documentales escorados a la derecha de Victoria Prego, sino que deberían volver a exhibirse en cine o cualquier plataforma para que la gente deje de creerse las trolas de los hijos y nietos de esos pistoleros retratados en la cinta.
viernes, 22 de abril de 2022
Cuatro horas en el Capitolio
Este documental, dirigido por Jamie Roberts, muestra
el asalto al Capitolio por los seguidores de Trump, el 6 de enero de 2021, con
el fin de impedir la certificación oficial del resultado de las elecciones y la
designación de Joe Biden como nuevo presidente.
La película recoge parte del discurso que Trump
pronunció ese mediodía en un acto multitudinario en el Mall (a 2,5 km de
distancia del Capitolio). Dirigiéndose a miles de personas llegadas de todas
partes del país, insistió en acusar a los demócratas de robarle las elecciones.
El presidente derrotado, legítimamente derrotado por las urnas, dijo: “...Nunca
nos rendiremos. Nunca cederemos. Ni hablar: uno no cede si ha habido robo...
Ahora le toca al Congreso lidiar con este indignante asalto a la democracia y
después nos manifestaremos, y yo estaré con vosotros hasta el Capitolio...Nunca
recuperaréis nuestro país siendo unos débiles. Debéis mostrar fortaleza...
Lucharemos...Y si no os empeñáis a fondo vais a perder este país...”
Como dice uno de los manifestantes entrevistados: “Todos
los ingredientes estaban ahí para lo que pasó”.
Ya antes de que comenzara el discurso, un numeroso
grupo de seguidores concentrado en el cercano monumento a Washington emprendía
la marcha hacia el Capitolio. Entre sus consignas, “¿De quien son las calles? Nuestras”, “Somos
la nueva policía” y “1776”, en alusión a la rebelión que provocó la
independencia de Estados Unidos.
Sobre la una, los políticos celebraban la sesión de
certificación bajo la dirección la presidenta de la cámara de representantes,
Nancy Pelosi, ajenos a la batalla que comenzaba en el exterior: los
manifestantes atacaban con cualquier objeto a la policía que, poco a poco,
retrocedía, en evidente inferioridad. Hacia las dos, consiguieron entrar
rompiendo los cristales de las ventanas. Sorprende la reacción de algunos de
los asaltantes, en una situación de tal tensión, quedándose maravillados por lo
bonito que es el edificio. Dos horas más tarde el número de manifestantes no
paraba de crecer y otro grupo también logró acceder por otra entrada, tras una
lucha cuerpo a cuerpo con los policías que la defendían.
El documental narra lo que sucedió durante esas
horas dentro y fuera del edificio. Los intentos desesperados de la policía por
contener a una masa que les superaba por cientos, enfurecida y decidida a
entrar por la fuerza. En el interior, los esfuerzos por proteger a
congresistas, senadores y personal del Capitolio. Algunos llegaron a esconderse
debajo de las mesas, en silencio, temiendo por su vida. Era especialmente
delicada la situación del vicepresidente Pence –que no secundó a Trump en sus
denuncias de fraude electoral y estaba dispuesto a verificar la certificación– y
de Nancy Pelosi, a quienes los manifestantes iban buscando coreando sus
nombres. El agente Eugene Goodman, que hoy es considerado un héroe, hizo de señuelo
echando a correr para que los asaltantes le siguieran y consiguió alejarlos de
la entrada del senado, lleno en aquel momento de políticos entre los que se
encontraba Pence precisamente.
Es sorprendente la cantidad y calidad de los vídeos,
en su mayoría grabados por los propios asaltantes con sus móviles. Si no fuera
por la gravedad de los hechos, resulta hasta grotesca la cantidad de teléfonos
que aparecen en algunos planos, comparable con la escena en la que se fuman
unos canutos para vivir ese momento tan especial y también lo graban, claro.
Otras imágenes son grabaciones de periodistas que estaban en el edificio y
tomas del exterior de cadenas de televisión. Las escenas en directo se van
alternando con entrevistas a algunos de los protagonistas grabadas después para
el documental: policías, políticos, asistentes e, incluso, asaltantes.
La existencia de tal cantidad de imágenes permite que
se muestre lo que sucedió sin añadir muchas explicaciones dejando al espectador
formarse su propia opinión.
Hay muchas preguntas que son inevitables: la
responsabilidad de la preparación y provocación del ataque; del peligro que
corrieron cientos de personas y que se saldó con la vida de cinco de ellas y más
de cien heridos; de la escasez de policías para el evento, cuando se sabía que
podía ser muy conflictivo, y la lentitud de los refuerzos; de la tardanza de
Trump en dirigirse a los asaltantes y pedirles que desistieran; y, por
supuesto, de las consecuencias políticas que podrían haberse derivado si los
asaltantes hubieran logrado su objetivo de impedir la certificación. Las pruebas que se han ido conociendo a raíz
de la detención de más de setecientos implicados y los primeros juicios que se
están celebrando apuntan a que no fue una revuelta espontánea, sino que el
asalto estaba mucho más planificado de lo que se ha pretendido aparentar.
Habiéndose dictado ya las primeras condenas, serán
los tribunales los que tendrán que seguir esclareciendo todas esas
responsabilidades.
Almudena Fernández Ostolaza