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domingo, 3 de diciembre de 2023

Painkiller (Medicina letal)

 Como se indica al inicio de cada capítulo, “esta serie está basada en hechos reales” y quien os lo dice en cada uno de los seis capítulos es una persona damnificada por el mal que ha hecho el desaforado ánimo de lucro del avaricioso dueño de una farmacéutica. Medicina letal, en el original “Painkiller”, analgésico, literalmente “asesino del dolor”, porque en el inglés literal indica el doble sentido, es la serie de seis capítulos intensos que intentan condensar una historia de décadas lo mejor posible, dentro de lo que cabe y si el poder económico y político corrupto les deja.

Si tienes dolores, esto te cura...O no.

Por medio de la ayudante del fiscal Edie Flowers (Uzo Adouba, la famosa “ojos locos” Warren de “Orange is the new black”) se va narrando la historia de cómo el médico y magnate Richard Sackler, dueño de la farmacéutica Purdue, fabricó y comercializó un potente opiacio “Oxycontín” como si fuera un analgésico no adictivo, valiéndose de subterfugios y modalidades curiosas de persuasión.


Y si no se vende solo, ponemos rubias buenorras que vendan a los médicos presuntuosos.

Si habéis visto en los últimos tiempos la cantidad de zombies que la adicción al fentanilo está produciendo en los EEUU, la adicción a la oxicodona fue algo bastante similar creando adictos legales por receta médica, que, con el tiempo fueron enganchándose de una manera despiadada. Aparte de las vidas que destrozó a propios consumidores y a su entorno, las muertes por sobredosis se multiplicaron exponencialmente.

Edie Flowers se asusta cuando va a la morgue.

Aunque la serie no acaba de rematar, se agradece que intenten condensar toda la brutal historia, que se sucedió realmente a lo largo de décadas, en muy poco tiempo y con unos pocos personajes destacados. Si ya tenemos a Edie, ayudante del fiscal de Virginia Occidental, también destaca Matthew Broderick como el dueño del Oxycontín, o doctor Richard, y hasta West Dichovny, hija de nuestro detective paranormal favorito, que encarna a una joven y ambiciosa visitadora médica.


Glen (Taylor Kitsch), un damnificado.

Las historias que intenta encauzar Edie con su peculiar forma de contar las cosas la hacen entretenida aunque asusta, y mucho.

La farmacéutica tiene tal poder de persuasión...


viernes, 18 de febrero de 2022

Nunca atribuyas a la malicia lo que se explica adecuadamente por la estupidez

 Hace un par de semanas, se estrenó en Disney + (o Star), la última serie del director Craig Gillespie: "Pam & Tommy", una nueva inmersión del australiano en personajes "reales" que resultan "caricaturas" en un mundo donde la ambición y las "pocas luces" campan a sus anchas, como ya nos obsequió en "Yo, Tonya", sobre la patinadora artísitica Tonya Harding.

Gillespie es un director del que se puede decir que es interesante y correcto. Te puede hacer dramas de aventuras clásicas como "La hora decisiva", comedietas como "Cuestión de Pelotas", embarcarse en remakes como "Noche de Miedo", "live-actions" visualmente atractivos con el elenco adecuado como en "Cruella" o películas "especiales" como "Lars y la chica de verdad". Pero donde a mí me llamó especialmente la atención fue con "Yo, Tonya".

"Yo, Tonya" era un retrato ácido y descarnado de una serie de hechos cometidos por gente "estúpida". Es sumamente hipnótico ver la vida tumultuosa de la patinadora, con una madre "castradora", una maldad innata alientada por la envidia, y un romance con un hombre de lo más lerdo, que se rodea de amigos semejantes. Y la combinación casi cósmica de todos los elementos, da lugar a un intento de asesinato chapucero y a unas consecuencias obvias para todos ellos. El film, del que no podías apartar la mirada aunque estuviera lleno de "malas personas", estaba muy bien rodado, con una historia de Steven Rogers basada en hechos reales, que nunca se hace pesada. Pero son además, Margot Robbie y Allison Janney las que sobresalen en sus roles como la protagonista y su madre, y se merecieron con creces sus nominaciones a los Óscar, los Bafta y el Globos de Oro, siendo Janney ganadora en todos los premios. Estaban acompañadas por quizá los dos personajes masculinos más idiotas, y mejor interpretados en mucho tiempo, en un film, por parte de Sebastian Stan, como marido de Tonya, y Paul Walter Hauser como uno de sus amigos.

Como dice la frase que da nombre a este artículo, Napoleón nos dijo que "Nunca atribuyas a la malicia lo que se explica adecuadamente por la estupidez", y esto es claramente lo que ocurría en "Yo, Tonya". Sí, había maldad, pero casi todo se precipitaba por una corriente de tontería e imbecibilidad.

Recogiendo el testigo de este film de 2017, Gillespie es uno de los directores de esta miniserie de 2022, donde repite también el actor Sebastian Stan, de nuevo en un papel Tommy Lee, con una inteligencia bastante limitada, de manera que se vuelve a lucir en la interpretación de otro "marido" de la protagonista de cierta cortedad mental. Pamela Anderson es interpretada más que correctamente por la británica Lily James, que para parecer la playmate y vigilante de la playa, luce protésis, peluca y maquillaje a raudales, pero afortunadamente ninguno de estos extras, oculta su interpretación. El tercero en el vértice es Seth Rogen, como Rand, un "carpintero" o "manitas", con conexiones con la industria del porno, al cual, el descubrimiento de una cinta X casera, lo llevará a pensar que le ha tocado la lotería, como si algo así fuera a cambiar realmente lo que es. Porque todos los personajes, al final, están condenados por su propio "yo" a ese destino del que se quieren escapar.


La serie, obviamente para adultos, no es un plato de buen gusto para muchos, y tiene ciertas escenas "escandalosas", más centradas en la industria del porno, o ciertos "diálogos filosóficos" de Tommy Lee, que en la propia cinta del escándalo (la cual, afortuandamente, no se recrea ni muestra). La serie recoge con fuerza lo que veíamos en "Yo, Tonya", como un conjunto de circunstancias adversas, o no tanto, manejadas por personas sin mucha inteligencia, que pueden llegar a hacer más daño del que se puede esperar, sólo por su estupidez, más que por su maldad. Con estos personajes, que son víctimas de su idiotez, o bien de circunstancias adversas, no sabemos si reir o llorar, pues realmente, ves la penuria que da lugar a sus decisiones, movidas por la ambición o la simple tontería.

El relato, con sus dosis de morbo, en una historia ya de por sí provocadora (el robo y venta de una cinta X por la primitiva internet), nos hace no sólo reflexionar sobre la situación de las personas que vivieron ese momento, si no también, sobre el concepto de la intimidad, y sobre todo, de la libertad a privacidad de las figuras públicas, en relación a aquellas que se ganan la vida a través de la explotación de su físico. En estos cuatro episodios que se han emitido hasta la fecha en la que escribo el artículo, sabes que evidentemente, es triste la desaparición de la intimidad, incluso en personajes que puedan resultar insufribles como Tommy Lee, o el impacto en una actriz no muy talentosa, que había vivido a través de sus portadas Playboy, pero que tenía derecho a que no se difundiera lo que hacía en su dormitorio. Por cierto, que Pamela Anderson, al contrario que su ya ex-marido, no ha autorizado esta serie, aunque su personaje es quizá el que mejor parado sale hasta el momento, con una lastimosa atención sobre este tipo de estrellas.

Y bueno, deseando quizá alguna serie que no muestre la estupidez cotidiana y real, de la que ya tenemos bastante, me despido por hoy.

Carmen R

viernes, 13 de julio de 2018

Sólo quiero ver una peli, pues elige: El Regreso del Heroe - Yo, Tonya - La Sociedad Literaria - The Disaster Artist

Como ya he dicho en más de una ocasión, hay veces que no queremos ver un supuesto éxito de taquilla. Hay días en que queremos algo más íntimo y sencillo, no diseñado para encabezar lo más recaudado del año, para pensar a la vez que disfrutar.


Porque tampoco estoy diciendo que sean días de cine de autor, de películas intelectuales rodadas en idiomas ininteligibles, si no más bien, días en las que apetece ir al cine para reír, o no, para disfrutar de una historia o una actuación, sin necesidad del exceso de efectos especiales, o sin que la película haya tenido que rodar por varios festivales sin fortuna comercial y tenga una larguísima lista de financiación (esto sí pudiera ser).

Y como estamos en verano, voy a hacer algo ligero: 4 micro reseñas de las películas que he visto en lo que llevo de año, que cumplen ese rol, de no ser excesivamente independientes, y contar una historia basada en el trabajo de sus actores y un guión más que eficiente: El Regreso del Héroe, Yo, Tonya, La Sociedad Literaria y el Pastel de Piel de Patata y The Disaster Artist.


El Regreso del Héroe (Le Retour du Héros) - Laurent Tirard - 2018
Con Jean Dujardin y Mélanie Laurent.

Cine cómico francés y de época. Un híbrido entre la comedia de maneras y la picaresca clásica que también hay al otro lado de los Pirineos.

Partiendo de premisas muy conocidas en las historias galas (héroe que vuelve de la guerra inesperadamente cuál Martin Guerre, o una correspondencia basada en el engaño para hacer feliz a un tercero), se forma un entramado lioso y "cuasi-amoroso", con un personaje principal de corte de los bribones seductores a lo Jean Paul Belmondo, y con una inteligente y brillante protagonista femenina. Ambos por supuesto, puede que caigan en romance imposible, pues como no, se detestan.

¿Conseguirá el seductor Capitán Neville, recien llegado de las batallas napoleónicas, volver a su vida normal, cuando su futura "cuñada" Elisabeth, se ha encargado de encumbrarlo como un héroe, para hacer feliz a su hermana Pauline? ¡Ah, lo tendréis que ver!



Yo, Tonya (I, Tonya) - Craig Gillespie - 2017
Con Margot Robbie, Allison Janney y Sebastian Stan

Yo, Tonya, es un biopic de la patinadora Tonya Harding dirigido por Craig Gillespie, en forma de film independiente, muy inteligentemente elaborado, con imágenes brutales, dinámicas y viscerales, en la que el director nos da golpes de efectos visuales, con un guión que salta hacia adelante y hacia atrás, hasta el momento más conocido de la patinadora y sus consecuencias.

Pero obviando la estética de videoclip mezclado con reality, el filme tiene su valor en Margot Robbie, que está en estado de gracia, junto a Allison Janney, que también se come la pantalla como su madre, creadora de la estrella del patinaje, Saturno que la devora, pese a que Tonya no llegue ni a considerarse un monstruo de Frankenstein, pues siempre huye hacia adelante, y acaba cayendo en una relación tóxica con el "tonto" de Jeff Gillooly, también grandísimo Sebastian Stan,

Una película que muestra lo peor del ser humano: la maldad y sobre todo, la tremenda estupidez.

Aunque resulte dura de ver, debido a su origen real, es una gran historia, que merece ser vista.




La Sociedad Literaria y el Pastel de Piel de Patata (The Guernsey Literary and Potato Peel Pie Society) - Mike Newel - 2018
Con Lily James, Matthew Goode, Glen Powell, Michiel Huisman, Katherine Parkinson, Tom Courtenay y Penelope Wilton

Volviendo a la ficción más total, no podemos olvidar aquellas películas que tienen su origen en una obra literaria. Y aquí está el caso de esta película dirigida por el eficiente Mike Newell (Cuatro Bodas y un Funeral, por ejemplo), que parte de una emotiva y sensible novela dramática escrita por Mary Ann Shaffer y Annie Barrows.

Con una base así, tendría que tener muy mala suerte, para que la película acabase siendo una mala historia. Y efectivamente, pese a que, en caso de conocer la novela, se noten ciertos puntos donde no se llega a la profundidad del libro, es una bonita obra.

La trama, llena de amor, y bien interpretada por una serie de solventes actores, se sigue con cariño, y nos recuerda a aquellos años en los que el cine, sólo necesitaba una bonita historia para emocionar.






The Disaster Artist - James Franco - 2017
Con James Franco, Dave Franco, Allison Brie, Seth Rogen y Ari Graynor.


Termino esta lista con una película que debería haber sido más reconocida en la última gala de los premios Óscar, pero acabó siendo oscurecida por unas acusaciones de acoso a su director y protagonista, James Franco, lo cual es una pena, porque la obra es una maravillosa visión del cine dentro del cine.

Franco, junto a su hermano Dave, dan vida a Gregg Sestero y Tommy Wiseau, y nos cuentan su amistad hasta "prepetar" una de las peores películas de la historia reciente, ahora con estatus de culto debido a su mala calidad: The Room. Sestero, acabó escribiendo un libro de no ficción, hablando de toda la bizarra historia de este proceso y de su relación con Wiseau. Y en este libro, se basa el film.

Una gran película, divertida, amena, bien dirigida, llena de cameos y apariciones inesperadas (los Franco deben de tener la agenda del teléfono sin memoria, viendo la cantidad de actores que pasan por la pantalla), y sobre todo, que se une a la tradición de contarnos lo que pasa entre los focos, con sus miserias y cosas absurdas. Una joya para ver sin prejuicios.

Y desde luego, muestra que la relación entre los hermano Franco debe ser maravillosa, viendo la complicidad al sacar un film así.


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Ahora eso sí, llegado el verano y el cine palomitero, pensemos que también queramos disfrutar de lo que Hollywood nos manda, y soltémonos el pelo para disfrutar de superhéroes como Ant-Man y La Avispa o secuelas muy esperadas, como la de Los Increíbles. Porque también tenemos días así. Igual que cuando llegue más frío, quizá queramos historias más íntimas, que también nos llegarán.

¡Pasad un buen verano!


Carmen R.