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lunes, 22 de julio de 2024

El "falso" Conde de Montecristo


Los que somos aficionados a las adaptaciones de libros clásicos, recibimos con alegría cuando un autor es "recuperado" para la gran pantalla. En general, y como ya he comentado previamente en este blog, las adaptaciones, si son "de época", idealmente pueden diferir de su fuente escrita al tratarse de un medio diferente, pero generalmente, son admirables si se mantiene la "esencia" o el espíritu que se adapta. De los tiempos recientes, una adaptación correcta para mí es la "Jane Eyre" Cary Fukunagua, mientras que otras no han corrido la misma suerte.

A esto hay que añadir que, lamentablemente, parece que son los mismos escritores o las mismas obras, las que se acaban llevando a la gran pantalla. Mientras podemos "palidecer" esperando una versión de "Norte y Sur" de Elizabeth Gaskell para el cine, o cualquier tipo de adaptación para "Memorias de un Solterón" de Emilia Pardo Bazán (si no la habéis leído, hacéros un favor, e id a por ella), volvemos a escuchar como "Cumbres Borrascosas" tendrá una nueva revisión (*) de la mano de Emerald Fennell ("Promising Young Woman", "Saltburn").

Adaptación de Norte y Sur de 1975, mi favorita y la pongo porque "quiero"

Y en esa línea, nos vamos con Alexandre Dumas (Padre), cuyos "tres mosqueteros" aparecen de vez en cuando en nuestras pantallas, como el año pasado. Aunque mejor que aquella "bizarrada" con Logan Lerman que acababa con "combates aéreos", Alexandre de La Patellière y Matthieu Delaporte firmaron una película en dos partes, con un elenco maravilloso formado por Eva Green, Vincent Cassel y François Civil, pero con un sabor de boca amargo, por una revisión que adaptaba formas de las películas de acción estadounidenses, una banda sonora deudora de Zimmer, y una versión del libro totalmente agridulce. Pensando en que sería el gran éxito francés del año y dominaría el espacio internacional, consiguieron convencer a diversos productores para embarcarse este año con otro Dumas: El Conde de Montecristo.

En los últimos mosqueteros, no hay mucha agua ni jabón

Esta película nos llega a España en agosto y ya adelanto que como en el caso de los Mosqueteros, el que espere fidelidad a la obra, o a las formas, puede ya irse decepcionado. Este Montecristo, encabezado por Pierre Ninney, y secundado por Laurent Lafitte, es otra adaptación moderna, que se esconde en un entramado de época, que no respeta el momento histórico (aunque por supuesto no es Bridgerton en lo que se refiere a vestuario), que sacrifica la riqueza del texto original mediante cambios que no se entienden, y que están hechos pensando en una audiencia contemporánea, a la que no se espera que reflexione mucho durante las casi 3 horas que dura la película.

En general, si no se conoce el texto de Dumas, se puede ver una película de época, más o menos correcta, pero a la que le "falla" algo, que cae en tópicazos sin sentido, y cuyo protagonista, en vez de ser una fuerza de la naturaleza y la venganza, casi sobrehumana, se dedica a autoflagelarse y sus momentos de brillantez, quedan ensombrecidos, por un punto de vista posmoderno, cansado y muy poco espectacular.

Momento marinero de Edmund con la "aristocrática" Mercedes y su primo

Porque si algo es la obra original, es eso, "espectacular". Es una exageración, un drama "victoriano a la francesa", un descenso a los infiernos y a la locura, mientras que brillan algunos momentos de esperanza y humanidad.

Como he dicho al principio, no podemos esperar que una adaptación ponga todas las escenas de una novela, especialmente si ésta tiene unas 1700 páginas, pero el espíritu debe perdurar y subsisitir. En esta obra audiovisual, ese aura literaria está desaparecida, y ya no por los cambios (burdos algunos), si no, porque los personajes y escenas que quedan, han sido ultrajadas, dándoles una esencia totalmente alejada de lo que Dumas quería transmitir. No quiero citaros ejemplos porque no quiero estropearos la visión si os atrevéis, pero aún me "hierve la sangre" con la situación de Haydée y el final de la película.

Los villanos. Uno con parche, por si creíais que eran de los buenos

El Conde de Montecristo es una obra "complicada" debido a su extensión, y hemos visto muchísimas veces como ha sido mal llevada al cine, adaptándola a los gustos del momento, como ya pasó en las versiones de Jim Caviezel o Richard Chamberlain, que son películas entretenidas, pero que poco tienen que ver con la novela. Ante esto, quiero decir que si una cosa está bien hecha, la extensión o los "recortes" a la obra original poco importan, como ya sabemos en el caso de "Lo que el Viento se Llevó" o "El Señor de los Anillos".

Otro Conde que tenía "tela" que cortar y fue un delito de ver

En cualquier caso, e insisitiendo en el párrafo anterior, debido a la complejidad del libro, más que una adaptación en una sola película, quizá una miniserie o una serie pueden ser la respuesta. Así, la adaptación de TVE de Pepe Martín en 1968, gozó de éxito, o la de Gerard Depardieu. Y también en 2024, nos llegará otro Conde de Montecristo.

Así, al igual que en otros momentos donde dos productoras han hecho adaptaciones de la misma obra, como con "Valmont" y "Las Amistades Peligrosas" o las dos Emma's de 1996 (la de Miramax y la de ITV), RAI acaba de terminar otro Conde de Montecristo. En este caso, es una serie de ocho episodios protagonizada por Sam Claflin, y esperamos que aunque sea para televisión, la duración permita una adaptación fiel a la obra, en la que al menos, no es que haya "recortes", es que no se cambien "clases sociales", motivaciones o personalidades de los personajes.

Claflin, también te veremos y esperamos que no nos decepciones

Una mala adaptación no puede ser salvada por sus actores (como Ninney o Lafitte, aunque está aquí como un villano al que le falta retorcerse el bigote) o por decir "somos franceses, la obra es francesa y nosotros la sabemos adaptar", porque esta revisión de 2024 demuestra que esto no es verdad. Así pues, sólo acabo diciendo que si hay justicia en este mundo, espero que La Patellière y Delaporte no vuelvan a tocar a Dumas, o a algún otro autor.

Disfrutad de un buen verano. Nos vemos a la vuelta.

Carmen R.


(*): https://www.elle.com/culture/movies-tv/a61587838/wuthering-heights-emerald-fennell-date-cast-rumors-news/

viernes, 19 de abril de 2024

Shogun: lealtad japonesa

Esta semana viajamos en el espacio y el tiempo hasta llegar al Japón de la época pre-Edo, a través de la serie Shogun, producto de FX que llega a la mayoría de las televisiones a través de Disney +.  Se basa en la novela de James Clavell publicada en 1975 y best seller del momento, que ya fue objeto de adaptación televisiva en los años 80, con el protagonismo de Richard Chamberlain y el gran Toshirō Mifune.

En este caso, y a falta del capítulo final, pues la serie regresa al concepto de "miniserie" sin continuaciones, podemos decir que, sin haber leído el libro ni visto la adaptación final, estamos muy agradecidas de que el Shogun de 2024 sea la serie que muchos llevábamos mucho tiempo esperando: aparentemente fiel al mundo del siglo XVII que representa, sin miedo a mostrar el choque culturarl de entonces y todo obviando los mecanismos actuales que se meten en series históricas (música anacrónica, puestas en escena modernas o personajes inclusivos y poco realistas con el momento).

Shogun cuenta la historia de John Blackthorne, un piloto inglés que naufraga en Japón, y que había sido enviado junto a sus compañeros en un navío holandés, para romper el monopolio portugués existente en el 1600, propagar el enfrentamiento católico-protestante en oriente, y empezar el imperio inglés. Su llegada al país nipón coincidirá con un periodo de casi guerra civil y lucha de clanes, que complicará más su supervivencia, en un entorno donde se le considera un "bárbaro".

La serie resalta porque en vez de centrarse en el protagonista inglés, se fija más en los miembros japoneses de los diferentes clanes y sus luchas. Tanto es así, que el idioma principal es el japonés, y salvo los momentos en los que hablan en "portugués" por cuestiones de la trama, hay que seguirla con subtítulos (salvo si se habla el idioma). Esto, que parece sorprendente en una serie producida por Estados Unidos, no lo resulta tanto, cuando se ve que en la producción también ha colaborado un equipo japonés. De hecho, uno de los actores principales, el conocido Hiroyuki Sanada, que actúa como Toranaga, es uno de los productores y para él la fidelidad histórica era uno de los pilares principales de esta producción (1)

Resulta una gozada, ver una serie que quiere ser rigurosa, que se siente más como una producción japonesa, de calidad cinematográfica, que como otro producto más comercial y hecho para las masas, porque además, nos muestra que hay otra manera de hacer las cosas, sin que resulten "pasivas" o "lentas", o poco apasionates. Aunque es verdad que al principio, para "venderla" dijeron que era la nueva "Juego de Tronos" (2), algo que incluso irritó a su director, Jonathan van Tulleken.

Sobre la historia y la producción, poco más voy a añadir. Ahora toca hablar de los actores y destaca Sanada y su corte,  porque todos son excelentes, resaltando Anna Sawai como Mariko, una mujer que os maravillará, que tiene su propio arco y no es una mera comparsa. Sobre Cosmo Jarvis, que hace de Blackthorne, afortunadamente podemos olvidar su participación en la terrible Persuasión de Netflix, y su interpretación nos puede recordar a Tom Hardy, como un tosco inglés de la época; en particular, me gustaría verlo en otros roles para confirmar si su "confusión" se debe a que quiere compartir la de John, o es su manera de actuar. De los demás, todos son muy profesionales, destacando por su carisma Takehiro Hira (Ishido), Tadanobu Asano (Yabushige), Tommy Bastow (Padre Martin Alvito) o los 10 minutos que aparece Nestor Carbonell como el español Vasco Rodrígues.

Poco más quiero decir de la serie, salvo que la veáis y os aseguro que la vais a disfrutar tanto que ni se os va a ocurrir haceros el hara-kiri, perdón, el seppuku.

Carmen

Fuentes:

  1. https://eu.usatoday.com/story/entertainment/tv/2024/02/28/shogun-producer-hiroyuki-sanada-interview/72702443007/
  2. https://as.com/meristation/noticias/shogun-no-es-como-juego-de-tronos-su-director-prefiere-compararla-con-estos-exitos-n/

viernes, 17 de febrero de 2023

Revolutionary Road


Sam Mendes

Revolutionary Road es una peli norteamericana del año 2008 dirigida por Sam Mendes y eso a mí ya me dice mucho. Mucho y bueno. Mendes es un director inglés especialista en entomologizar la sociedad estadounidense; en concreto, el idílico sueño americano de la felicidad en los suburbios, que en sus filmes, como ya sabéis porque los habéis visto o, si no, como os podréis imaginar, no es ni idílico ni feliz ni sueño (más bien pesadilla).  

Así hizo en American Beauty, una de las mejores piezas de los últimos años, y así hace en Revolutionary Road, con un especial añadido de cinismo al escoger como pareja protagonista de una historia de desintegración personal y familiar a Kate Winslet y Leonardo Dicaprio, quienes unos años antes, en Titanic, habían encarnado el prototipo del amor romántico.

Mendes tiene en su currículum otros filmes reseñables, como un par de la serie de James Bond, Skyfall y Spectre, interpretados ambos por Daniel Craig, que no son precisamente los mejores de la saga. Sin duda, de toda su filmografía, me quedo con American Beauty y esta Revolutionary Road.

 

April Wheeler

Cuando se rodó Revolutionary Road, Kate Winslet estaba casada con Mendes y ni ella ni Dicaprio se habían
revelado aún como los monstruos de la interpretación que son; no habían alcanzado aún el grado de consagración del que hoy disfrutan, lo cual demuestra el grandísimo ojo del bueno de Mendes.

Winslet y Dicaprio interpretan a April y Frank Wheeler, una pareja neoyorquina de jóvenes enamorados que, en la década de 1950, se muestran disconformes con la vida que ven venir a imponerse sobre sus voluntades y deseosos de romper con un destino de hermosa casa en las afueras y jardines poblados de criaturas rubias y barbacoas.

En un principio ambos abominan de esa existencia prefabricada a la que se encaminan. Pero resulta que ese american way of life no los trata a ambos por igual, porque está diseñado a la medida de los hombres como Frank. A las mujeres como April les cuesta más encajar, ya que les toca una parte menos dulce y menos resplandeciente. Así que Frank se acomoda, acepta el futuro previsto de ascensos laborales y canas al aire con los amigotes. April no. Y ahí comienza a desencadenarse la tragedia, la tragedia de Frank y, sobre todo, la de April, pero también la de todos los seres humanos que no consiguen escapar de lo que se espera de ellos.

 

Laura Brown

El personaje de April Wheeler nos lleva sin remedio a pensar en Laura Brown, alias “el monstruo”. Me refiero al personaje del filme Las Horas (2002), de Stephen Daldry, interpretado por Julianne Moore.

Tanto Laura como April encarnan el tabú de la madre que no se porta canónicamente con sus criaturas, un asunto de tintes mitológicos que me daría para un artículo (o varios) más, pero, de momento, lo vamos a dejar ahí. Solo añadiré que Las Horas está basada en la novela homónima que Michael Cunningham publicó en 1998 y que contiene otros interesantes personajes femeninos, como a la mismísima Wirginia Woolf.

 


Richard Yates

Revolutionary Road también está basada en una novela con el mismo título, que en 1961 publicó el
norteamericano Richard Yates. Yates fue escritor y escribidor por encargo, ya que durante un tiempo se dedicó a redactar los discursos del mismísimo presidente John Fitzgerald Kennedy. También fue guionista en Hollywood. Como murió en 1992, no llegó a conocer la versión cinematográfica de Revolutionary Road, y no sé por qué, pero creo que le habría gustado. Además, la película lo rescató del olvido y trajo consigo la reedición de sus obras.

Revolutionary Road fue la primera novela de Yates y desde su aparición fue aclamada por la crítica. No la he leído, pero le tengo ganas, porque, según dicen, la peli no alcanza ni de lejos sus niveles de amargura y desgarro.

 


John Givings

Puede decirse que la fuerza de Revolutionary Road descansa preferentemente sobre sus personajes, así que, para terminar este articulito no puedo dejar de mencionar a uno de los más logrados: John Givings, magistralmente interpretado por Michael Shannon.

Givings es uno de esos locos crudamente lúcidos, el único que se atreve a señalar al elefante rosa que duerme plácido sobre el cuidadísimo césped de los casoplones suburbiales y en los primorosos salones donde se reunen las vecinas y vecinos a tomar el té. Givings es el único que nombra lo innombrable y, claro, eso lo convierte en alguien terriblemente incómodo.

Sus palabras son tan hirientes como hermosas y esa es también una buena forma de calificar Revolutionary Road: una película tan cruel como bella.

Noemí Pastor

 

viernes, 3 de diciembre de 2021

Las leyes de la frontera

Girona, Catalunya, verano de 1978. Nacho es un chaval con gafas, tímido y víctima de bullying que intenta evitar a los cafres de sus abusones refugiándose en un salón recreativo donde aciertan a pasar Zarco y Tere, dos jóvenes del barrio chino. Nacho, ya desde ahora "gafitas", comienza a relacionarse con ellos en las calles degradadas y a participar en la espiral de sus delitos. hurtos, atracos, allanamientos y drogas. Así se presenta esta película de Daniel Monzón, director de "celda 211" o "el niño". 




 La peli está basada en una novela de Javier Cercas, autor de Soldados de Salamina o Terra Alta. Cercas quería escribir una historia de la Girona de su niñez y de esa zona degradada tan cercana y a la vez tan desconocida. En su proceso de documentación Cercas mantuvo varias conversaciones con un antiguo abogado del famoso delincuente Juan José Moreno Cuenca, also known as "el vaquilla". De hecho si a algo nos recuerda la peli sacada de la novela es precisamente al que se llamó cine quinqui.




 Allá por finales de los 70 y principios de los 80 se puso de moda, de la mano del director Juan Antonio de la Loma el cine que reflejaba historias de la delincuencia juvenil de las grandes ciudades, sobre todo, de Barcelona. De la Loma nos presentó a los chavales del barrio de la Mina apodados “el torete” o “el vaquilla”, actores que se representaban a sí mismos en películas que nos contaban su vida. Eloy de la Iglesia hacía lo mismo en pelis como “navajeros” y contrataba a chavales de Carabanchel como “el Pirri” o José Luis Manzano cuya forma cheli de expresarse era la que les salía de natural. Cuarenta años después Daniel Monzón vuelve a rodar una cinta con sabor a "perros callejeros" pero interpretada por actores. 




 Una de las razones por las que deseaba ver esta peli es que varias de sus localizaciones, como el exterior del portal de la casa del protagonista o algunas de las callejuelas peligrosas del barrio chino, están rodadas en la ciudad de Manresa. Manresa está de moda. La ciudad en la que se rodó "Plácido", últimamente ha acogido los rodajes de exteriores de las series "hache" o "el inocente" o la última película donde sale el detective Philip Marlowe, encarnado por Liam Neeson, peli que se está rodando ahora mismo. Lo gracioso de esta peli de Marlowe y las leyes de la frontera es que comparten localización de exteriores aunque en una sea Girona con un tren azul de RENFE superpuesto y la otra sea la entrada a un bar en la ciudad de Los Ángeles.


viernes, 29 de octubre de 2021

En el calor de la noche

Sinopsis a ritmo de soul.


Cartel de la peli

Son los años 60 en un pueblo del estado sudista de Mississippi. (No sé cuántas consonantes dobles lleva este río y por ende, el estado unido, aunque secesionista, del que toma su nombre) Es un pueblo que tiene cierta importancia ya que parece ser un nudo ferroviario entre los trenes que van de norte a sur y de este a oeste. Lo cierto que Sparta, que es el nombre del pueblo, es un lugar poblado por paletos dixies que aún se ríen de las impensables actitudes de Rosa Parks o Martin Luther King jr. A este pueblo ha llegado un rico industrial que pretende montar una fábrica. 

Negro y con pasta, sospechoso.

La peli arranca con la llegada del tren a este nudo ferroviario a orillas del Mississippi y con el agente Sam patrullando por la sofocante noche "espartana". Seguimos a Sam en su recorrido hasta que este se topa con un cadáver. Un hombre blanco. El hombre blanco. El rico industrial que pretendía montar la fábrica ha aparecido muerto en medio de la calle en plena noche. 

Siendo convencido por su jefe para colaborar con los paletos sureños.

El jefe de policía, Gillespie, es un veterano policía con un carácter irascible que trata de llevar en orden al departamento de policía del pueblo. Utilizan el poco sofisticado recurso de tomar como sospechoso al primero que pillan, sin preguntar. Así, el agente Sam, detiene como sospechoso del crimen a un hombre negro bien vestido y con una billetera bien provista que aguarda el tren de las cuatro de la mañana. 


Extraña pareja policial.

El joven negro bien vestido resulta ser Virgil Tibbs, un inspector de homicidios de la policía de Philadelphia que acepta, a regañadientes y por orden de su jefe, ayudar a los segregacionistas de Sparta a encontrar al culpable de la muerte del rico industrial. 


Dixieland


La peli está basada en una novela de John Ball ambientada en esa América segregacionista que no asimila que los afroamericanos son iguales a ellos, los blancos anglosajones protestantes, por supuesto. De hecho, John Ball, con esta novela inició una saga de libros cuyo protagonista era el detective Virgil Tibbs. 

La viuda del rico muerto quiere que Tibbs siga en el caso.


La cinta se rodó en 1967, un par de años después de la primera publicación de la novela de Ball. Rodar una historia policíaca con esa ambientación en plena época de la lucha por los derechos civiles de los afroamericanos era bastante más peligroso que rodar historias con el mismo cariz en los años 80, como "Arde Mississippi".

Los hombres de Paco con otro sospechoso porque sí.

El director de esta película fue Norman Jewison, cineasta canadiense autor de otros éxitos como "Jesucristo superstar" o "el violinista en el tejado". Por cierto, debido a esta última peli mencionada y por el curioso apellido Jewison los antisemitas lo cosían a desprecios, sobre todo por la peli musical de Cristo. En España, por ejemplo, los curas preconciliares guiaban a sus rebaños a los cines para rezar por los pecadores que iban a ver la sesión, tolerada. Chascarrillos aparte, a pesar del sospechoso apellido (Para los antisemitas) el nonagenario director proviene, ahí está la gracia, de una familia cristiana protestante.


Encontronazo con los paletos del white power.

Ya sabemos que  Jewison tiene ciert gusto musical. No podía ser de otra manera en esta peli que goza de la música de Quincy Jones y el tema principal "In the heat of the night" está cantado por Ray Charles.

Reconstruyendo la noche de autos.

La peli está protagonizada por uno de los primeros actores negros en ver reconocida su importancia cinematográfica: Sidney Poitier. En esta peli encabeza el cartel por delante del propio Rod Steiger. Poitier ya rondaba la cuarentena cuando rodó esta peli, pero seguía siendo un hombre guapete, aunque siempre fue un actor bastante inexpresivo. De hecho este año 1967 fue su gran año. Rodó tres películas que fueron auténticos éxitos. Aparte de esta historia criminal en la Mississippi más paleta y racista, también actuó en "adivina quien viene esta noche", haciendo de novio de la blanca niña bien hija de Katharine Hepburn y Spencer Tracy y en "rebelión en las aulas", donde hacía de profesor nuevo en una escuela de barrio pobre londinense donde salía la cantante yeyé  (y eurovisiva) Lulu, sin the luvvers

La trama se va desenredando.

Y aunque el prota era el inspector Virgil Tibbs (Poitier), el que se llevó el óscar a mejor actor fue Rod Steiger, componiendo a ese jefe de policía de malas pulgas y algo cachazudo. Desde luego, ese rudo policía mascando chicle de manera desaforada y manteniendo esa curiosa relación con Tibbs entre la disimulada admiración y la irritación ante su arrogante presencia es una buena razón para ver la peli. Sobre todo la escena cuando suben a ver a Endicott, el terrateniente algodonero, que va de bien educado pero que se siente humillado cuando Tibbs le devuelve el cachete (Ese sí es un zaska antológico) y el jefe de policía no mueve ni un dedo para desagraviar al rico intolerante que ve cómo ya no puede pegar a un negro sin consecuencias. 

Repartiendo.


A ritmo de soul, nos vamos en el ferrocarril,


Juli Gan.

viernes, 24 de septiembre de 2021

Eloy de la Iglesia versionando a Henry James

Hace poco un amigo me regaló “lejos de aquí”, la biografía que cuenta la relación autodestructiva del actor José Luis Manzano y del director Eloy de la Iglesia. El autor va narrando la historia de sexo, dependencia y excesos de ambos mientras va  explicando los procesos creativos del director zarautztarra junto a sus fieles guionistas. Después de tanto éxito con pelis como “la semana del asesino”, “el pico”, “el pico II” o “colegas”, a de la Iglesia le apeteció versionar una de las historias más famosas del autor Henry James.

Las muñecas antiguas son inquietantes, sobre todo las que llevan lombrices en el ojo vacío

Henry James escribió este breve relato de terror sobrenatural hacia 1898 en el que una institutriz británica era contratada por un señor, tan rico como desaprensivo, el cual le encargaba la educación de dos sobrinos que se criaban en una mansión en la campiña inglesa con el único requisito de que no le importunara jamás sobre nada de estos dos jóvenes que estaban bajo su  despreocupada tutela. La relación de la protagonista, que en el libro no tiene nombre,  el niño, la niña y la criada es la esencia de esta novela de James que se ha llevado al cine en incontables ocasiones. De la Iglesia no se pudo resistir a hacer su propia versión.

Cartel con letras características vascas

Pedro Mari Sánchez es Roberto (Aquí el personaje sí tiene nombre) un exseminarista apocado y un pelín intransigente que gusta de flagelarse para la contrición de sus pecados, aunque sólo sean de pensamiento.  Roberto es contratado por el  conde de Etxeberria , interpretado por Luis Iriondo, actor de apariencia aristocrática que, además, es el compositor de la música de esta cinta y de otras de Eloy de la Iglesia como “el pico”. El señor conde sólo le marca una condición: Que jamás le moleste con nada relacionado con sus sobrinos.

Luis Iriondo, actor y músico. Tan pronto te hace de Lluis Companys como de aristócrata de Neguri

Roberto llega a una mansión en la verde costa guipuzcoana dispuesto a ser un diligente educador de dos niños: Flora y Mikel. Flora es una niña de unos diez años todo bucles dorados y vestiditos con encajes que vive junto a la única persona de servicio que hay en la casa, Antonia, interpretada por la veterana  Queta Claver. Mikel es un preadolescente al que expulsan del colegio de curas donde estudiaba. La relación de los cuatro personajes y algunos elementos sobrenaturales tensa la historia. Hasta aquí os cuento.

Queta Claver es la ama de llaves y los niños de la casa esperando a "los otros".

Viendo la peli se puede disfrutar del encanto de la playa de Itzurun (Zumaia) con sus flyschs y del decorado de la mansión decimonónica conde moran los personajes de la historia basada en la novela de Henry James.

Modelitos decimonónicos

Como no puede ser de otra manera en la filmografía de Eloy de la Iglesia, la peli es una historia que no pasaría el test de Bedchel. Si no me equivoco, y puede que lo haga, la única peli del zarautztarra en el que hay personajes femeninos de peso que no están de satélite de un varón es la que hizo a continuación de esta peli gótica-kitsch que hoy traemos. La peli posterior no es otra que  “la estanquera de Vallecas”.  En esta versión del texto de James hasta la institutriz ha cambiado de sexo, pasando a ser un joven  y  pusilánime exseminarista.

Pedro Mari temiendo encontrarse con Nicole Kidman

De la Iglesia y Sánchez tuvieron una relación laboral de lo más áspera. Sánchez no entendía por qué su personaje debía ser homosexual, aunque fuera reprimido, cosa que se deja insinuar de una manera muy fugaz en la peli, pero ya sabemos que de la Iglesia no concebía las historias de sus cintas sin ese toque tan personal, sobre todo en una época, ya a mediados de los 80, donde el franquismo es el que se ha metido en el armario y la visibilidad gay comienza a tratarse con naturalidad.  Tentado estuvo de la Iglesia a prescindir del afamado actor teatral cosa que no hizo porque ya se llevaba gran parte del rodaje hecho y el cambio a esas alturas era tirar un dinero que no se tenía con tanta facilidad a pesar de las subvenciones.

El toque Eloyano y la erótica del cuerpo joven

Esta no es una de las pelis más famosas de Eloy de la Iglesia y no funcionó en taquilla a pesar de las buenas críticas recibidas, pero, ya se sabe, la gente veía en las pelis de de la Iglesia lumpen, navajazos, atracos y jeringuillas, y un dramón de terror sobrenatural ambientado en una costa guipuzcoana del final del siglo decimonónico no se ganó al público. 

Juli Gan.


viernes, 28 de mayo de 2021

Libro y novela: como un huevo a una castaña

El tema de las adaptaciones siempre da juego con sus comparativas y versiones según el medio al cual querramos llevar esos libros en pantalla. De hecho, ya le dediqué una entrada al mismo hace algún tiempo con "Juzgando por la cubierta". En el artículo de hoy, quiero hablar de aquellos casos donde el libro y la obra se intentan parecer pero acaban separándose escandalósamente, mediante el ejemplo de tres películas que se basan en novelas conocidas de su momento, y que en general, ahora se recuerdan más por su adaptación.

Cambiando el formato: Lo que el Viento se llevó

Basada en la novela de Margaret Mitchell, y producida por Selznick, es un ejemplo de cómo mantener una gran fidelidad con la novela, aspirando a recoger a los personajes y contar la historia en un formato diferente, pero manteniendo la esencia.

Suavizada en algunos aspectos para evitar la polémica (aunque hoy en día, en tiempos puritanos, el film sea emitido con advertencias en algunas cadenas), que generaba el tratamiento del papel de los del norte y la pérdida de los del sur, así como eliminación de tramas secundarias o fusión/eliminación de personajes, el alma de la novela sigue estando ahí, creando un clásico atemporal, parte ya de la historia del cine.

Se cambia el medio y su formato, pero la historia permanece. Otro ejemplo de este tipo es Sense & Sensibility de Ang Lee.



Cambiando el género: Lady L

Lady L es una novela francesa de finales de los años 50 de Romain Gary, que quizá haya caído en el olvido. Cuenta la vida de Lady L, una alta dama de la sociedad inglesa de origen francés, y su relato y confesiones cuando cumple 80 años, lo que nos da lugar a conocer la angustia mental de una mujer que sólo quiere sobrevivir en un ambiente de dominación masculina y obsesionado con el anarquismo del siglo XIX.

En la versión para el cine, el actor Peter Ustinov (que también se reserva un pequeño papel) dirige a un trío maravilloso que se ajusta a sus personajes como un guante: Sofía Loren, David Nive y Paul Newman. Mantienen la picardía francesa y el humor de corte británico que está en el papel, pero decide mover la historia de la tragedia a la comedia. Es así, como una historia que en el libro te desasosiega, en la pantalla, te da una risita complice, y se minimiza el daño que Lady L sufre y también inflige. De esta forma, la historia, como en el caso anterior, permanece a pesar de estos cambios, pero el tono es totalmente diferente (algo reforzado con dos finales distintos, diferentes en su tono, pero con fondo extrañamente similar).

Es una adaptación que resulta ciertamente infiel, pero con una infidelidad extraña y cómplice. Ves casi lo mismo, pero a través de una perspectiva diferente. Es uno de esos casos, que no recuerdo haber visto tanto en el proceso de novela al cine, salvo quizá cuando se trata de teatro a pantalla (West Side Story VS Romeo y Julieta), o genialidades como Apocalypse Now (basada en la novela El Corazón de las Tinieblas de Joseph Conrad), que aún así, siguen manteniendo los finales originales.



Cambiando la obra: Marnie, la Ladrona

Cerramos este artículo sobre parecido en libros y películas, con uno de esos casos de parecidos nada razonables, como es el caso de la conocida Marnie, La Ladrona, clásico de Hitchcock que ha hecho olvidar a su original literario, Marnie, de Winston Graham (conocido por su saga Poldark).

Quizá este caso, es el que más nos solemos encontrar, y por eso, siempre decimos ese clásico de que el "libro y la película no se parecen, así que lee el libro antes o el libro es mejor", por lo que a veces, es más tranquilizador hasta desconocer un origen literario del film a ver.

Ya sabemos que Hitchcock había recurrido a novelas en algunos de los casos de la filmografía, notablemente con Los 39 Escalones de John Buchan, o la conocidísima Rebecca de Daphne du Marier. En este caso, tomó la obra de Graham, y además de cambiarla de país (de Inglaterra a EEUU), Hitchcock aprovecha una polémica novela (especialmente para el momento) sobre una protagonista que es una criminal, y narra su historia y su problemática relación con los hombres, para vertir ahí sus propias obsesiones con las mujeres.

Aquí el conocido director, terror de las rubias, se confirmó como pesadilla para su protagonista, Tippi Hedren, que ya lo había sufrido un año antes con Los Pájaros. Convierte a Marnie en un ser miedoso y psicótico, muy diferente al personaje multidimensional del papel, que tiene sus obsesiones, pero también una fuerza y un extraño feminismo que lo hace muy atractivo en su narración en primera persona. Eliminó personajes clave, añadió otros para reforzar sus obsesiones (la cuñada), y toma a Mark, el protagonista para convertirlo en un macho alfa salvador, frente al taciturno e introvertido, pero no por ello menos contudente, personaje original. Así se van sucediendo los cambios hasta llegar a un punto en el que libro y película se dan un aire pero cambian por completo.(*)

Resumiendo, este caso es el que con más frecuencia nos encontramos en el cine, que el libro se ajusta para el supuesto público, aunque aquí, sirve como excusa al director (o productor, o guionista, el que sea), para llevar a cabo sus propias reescrituras sobre el original.


viernes, 26 de febrero de 2021

La lengua de las mariposas, 1999

Moncho es un niño muy inteligente y despierto que tiene miedo a ir al colegio porque ha oído que los maestros pegan. Así  se nos presenta el inicio de la película “la lengua de las mariposas”, dirigida por José Luis Cuerda en 1999. La peli está basada en tres relatos recogidos en el libro “¿Qué me quieres, amor?” ( En gallego original “¿Que me queres, amor?)” del escritor  Manuel Rivas. No es la primera vez que se llevan los relatos de Rivas al cine ya que de su obra “o lapis do carpinteiro” (El lápiz del carpintero”)Antón Reixa rodó una película ambientada en el mismo difícil período histórico que la peli de Cuerda.

Cartel de la peli. La fuerza dramática de la última escena cargada en la foto del niño.

Moncho aprende pronto que el maestro es un hombre bondadoso y justo que enseña con ilusión a sus alumnos. Moncho, ávido de aprendizaje, se empapa de todo lo que les enseña este buen maestro, personaje encarnado por Fernando Fernán Gómez. Maestro y discípulo se hacen grandes amigos en aquél curso del año 1936 en esa Galicia rural donde las orquestas amenizaban las fiestas de los pueblos.  


Escuela rural donde este maestro no pega reglazos.

La película es encantadora tanto por las historias como por el paisaje. Cuerda repite historias rodadas en Galicia, como hiciera doce años antes con “el bosque animado”, donde filma relatos de Wenceslao Fernández Flórez.


Imagen de la última escena de la peli. El padre de Moncho obligado a traicionar sus ideas, disfraza su congoja de ira.


Decía que la película es encantadora hasta que deja de serlo cuando se desencadena el odio más feroz de unos violentos que no desean ni paz, ni igualdad, ni justicia y reprimen con saña y crueldad a unos enemigos declarados por unos glopistas el aciago verano de 1936. Lo peor de todo es que en Galicia ni siquiera hubo guerra, aunque represaliados, sí.

Moncho comparte cuarto con su hermano Andrés, que entra en la orquesta azul y está intentando tocar "en el mundo".

José Luis Cuerda era capaz de hacer películas serias, aunque siempre con cierto toque de humor, y películas fetiche como “amanece, que no espoco”, auténtica antología del humor absurdo de la que ya dejé constancia eneste blog. 

Gran escena dramática.


También participó en la producción y en el equipo artístico de la ópera prima de Alejandro Amenábar, “tesis”, donde hace de profesor de Ángela (Ana Torrent), cosa que aprovecho para retomar y es que si hay una mirada infantil en el cine español esta es la de Ana Torrent en “el espíritu de la colmena”, seguido de cerca por la mirada de Moncho (Manuel Lozano).

Un hombre bueno y justo que no entiende por qué es maltratado.


Si alguien aún no ha visto aún esta peli, se la recomiendo, sobre todo si es fan de las pelis que hablan sobre la escuela. Y porque esta peli es todo un homenaje a los maestros y maestras rurales que llevaron la cultura básica a tanta gente humilde, a pesar de las contrariedades del poder y de los tiempos.

viernes, 22 de enero de 2021

La modista (2015) Un toque de humor negro australiano.

Esta es una historia sencilla en su desnudez que ha sido vestida de la manera más barroca. Una historia de una mujer que vuelve a su lugar natal a preguntar por todo aquello que no recuerda de un hecho oscuro que la expulsó de allá. Parece simple, sí, pero está contada de una manera que sólo podríamos calificar de bizarra.



Corren los años 50 en el interior de la Australia desértica. Al inhóspito poblacho llamado Dungatar llega Tilly Dunnage, una elegante y sofisticada mujer. Sube a la casa sobre la colina que domina el pueblo, la casa de Molly la loca.  

La casa de Molly la loca sobre la colina y los vecinos, de cotilleo.

Tilly es una modista que ha trabajado para los mejores creadores de la alta costura en el mismo París y tiene un gusto excelente a la hora de la confección, pero Tilly vuelve a la casa donde nació al lado de Molly, su madre. Tily no recuerda por qué tuvo que marchar del pueblo y quiere recordar, pero su madre, que no está muy centrada, tampoco lo recuerda. En el pueblo hablan y hablan, parece ser que el cotilleo y la maledicencia es su bien más preciado.

Tilly y su madre cosiendo.

Y Tilly comienza a relacionarse con sus antiguos vecinos intentando completar un rompecabezas sobre su pasado. Sus vecinos son gente peculiar. Tenemos al presidente del concejo,  señor Pettyman, un obseso puritano con mucho que esconder, a su esposa Marygold, un ser atormentado y maniático, a  Gertrude, la chica apocada de la tienda, al sargento Ferrat y sus secretos,  a la malvada y estricta maestra y a Teddy Mc Swinney, el australiano buenorro.

El chico de la peli, invirtiendo los roles del cine clásico.

Es una película que mantiene ese toque de humor de otras cintas australianas como “las aventuras de Priscilla, reina del desierto” o “la boda de Muriel”. Su directora, porque la directora es una mujer, Jocelyn Moorhouse, se tiró dieciocho años sin rodar después de haber conseguido buenas críticas con sus primeras pelis.  Volvió a la dirección fílmica con esta resultona cinta llena de colorido, buena fotografía y buena música. 

El sargento Ferrat decide tomar el toro por los cuernos.

El papel protagonista lo ejerce con elegancia Kate Winslet, el papel de Molly lo encarna Judy Davis. El inquietante Hugo Weaving resuelve el personaje del policía y
el bello rubio australiano, Liam Hemsworth, el hermano de Thor, Chris Hemsworth.

Tilly sirviendo frío su plato.

La peli, se deja ver con curiosidad y consigue no perderse del todo hasta el apoteósico final de la historia con una Tilly más fuerte. Mezcla géneros con alegría y desparrame. Si os gustan las pelis raras, esta no os defraudará.


Por Juli Gan.