viernes, 31 de enero de 2025
El 47
viernes, 21 de abril de 2023
Siete días de enero, una peli de la transición.
Desde que hay redes sociales la gente hace ránkings: Las mejores ciudades que visitar, los platos más populares, las pelis más famosas sobre un tema....Pero no siempre se acierta. A veces, incluso, se omite, más por desconocimiento que por otra cosa, citar elementos de esos rankings que deberían ser fundamentales. Estaréis preguntándoos de qué os hablo. Allá voy: Hace unas semanas, un medio de comunicación on line hizo un ránking titulado "10 películas para conocer a transición". No sé si el ranking lo ha hecho el biznieto de Antonio Alcántara, el del "cuéntame", lo digo por lo desinformada que es su lista de pelis, porque la verdad es que yo habría metido unas cuantas( El puente, la fuga de Segovia, el caso Almería...), pero sobre todo porque eché a faltar una fundamental: "siete días de enero" de Juan Antonio Bardem.
El "España se rompe".En este momento de nuestras vidas en el que hay tanto revisionismo y tanto interés por colarnos fakes news (AKA trolas en los medios) con el fin de hacer germinar ese mismo revisionismo para cultivar el voto verde que pretende crecer cara al sol, quizá fuera bueno que alguien se acordara de emitir esta peli sobre la transición y cómo jodía a quienes se creían (Y se creen) dueños del cortijo ver perder su poder amasado a base de rellenar cunetas para que lo acabaran detentando aquellos a los que reprimían con saña y despreciaban con odio furibundo.
Asalto al despacho de abogados de AtochaEsta recomendable cinta parte del lamentable hecho real que fue el asesinato de los abogados laboralistas de la calle Atocha a manos de unos pistoleros de extrema derecha. Bardem escenifica una narración ficticia alrededor de unos hechos reales. Hasta es real uno de los personajes: El abogado Joaquín Navarro, que sale interpretándose a sí mismo. Aquél enero de 1977, apenas catorce meses después de la muerte del dictador, bajo un gobierno preconstitucional de Suárez en una época convulsa llena de huelgas y algaradas callejeras, algunos ultraderechistas se resisten a ver perder el poder que tenían.
El abogado Joaquín Navarro actor en la peli de su propio personaje real.
La peli que se rodó muy poco tiempo después, ya que se estrenó en 1979, sufrió, como no puede ser de otra manera, las amenazas de esos mismos grupos a los que retrata empuñando armas de fuego. Mezcla con naturalidad la historia dramática de sus personajes con imágenes tomadas de la realidad como las carreras delante de los grises o las escenas finales donde se muestra la ingente congregación de ciudadanía al paso de la comitiva fúnebre de los abogados de Atocha.
Imágenes reales de los funerales de los abogados."Siete días de enero" no sólo no debería quedar olvidada de esos rankings de pelis que explican la transición, a no ser que se sea fan de los documentales escorados a la derecha de Victoria Prego, sino que deberían volver a exhibirse en cine o cualquier plataforma para que la gente deje de creerse las trolas de los hijos y nietos de esos pistoleros retratados en la cinta.
viernes, 4 de febrero de 2022
Bloody Sunday (Domingo sangriento, 2002)
El domingo pasado, 30 de enero, se cumplió el quincuagésimo aniversario de la matanza de Bogside en Derry, Irlanda del Norte, también conocida como el domingo sangriento. Una manifestación pecífica en pro de los derechos civiles de los norirlandeses, sobre todo, los católicos, se convirtió en una masacre por culpa del ejército británico que se dedicó a abrir fuego real alcanzando a 26 personas de las cuales acabaron muriendo 14.
Hecho real.
Pongámonos en antecedentes un poquito acelerados y nada detallistas. A principios del siglo XVII y por culpa de la maldita religión, a la corona británica no se le ocurrió mejor idea que enviar a su ejército a la vecina Irlanda para echar de sus tierras a los irlandeses católicos y repoblar el lugar con ingleses y escoceses protestantes. Los irlandeses, aunque en su tierra, no tenían el poder ni la pasta de la corona británica así que perdieron la guerra y tuvieron que convivir desde entonces con esos vecinos, que son minoría pero que están arriba en la pirámide social de ese trozo de la Irlanda británica también llamada Úlster. Con el paso de los años la cosa solo podía empeorar cosa que acabó pillando velocidad interstelar durante el siglo XX. Los irlandeses del Úlster vivían en una discriminación constante. Discriminación para encontrar trabajo, para tener vivienda, para elegir representante legislativo en Reino Unido...Así era muy difícil vivir. Entre todo lo anterior y la cantidad de estados de excepción, toques de queda e incluso la aprobación de la ley británica que te podía encarcelar sólo por ser irlandés, la cosa estaba que quemaba y el IRA, una organización, primero política y luego armada, que nació en Irlanda a comienzos del siglo XX, se nutría de jóvenes frustrados hartos de detenciones, abusos y falta de futuro, con lo cual el problema persistía.
El diputado Cooper intentando negociar con todo el mundo.Con este panorama tan feo la asociación por los derechos civiles de Irlanda del norte, harta del maltrato del Estado y del clima de violencia que cada semana generaba muertes por arma de fuego, decidió montar una marcha simbólica y, sobre todo, pacífica para reclamar el fin de la discriminación, del estado de excepción y de los abusos de la corona sobre los norirlandeses católicos, porque vuelvo a recordar que la religión y el poder que detenta cada "facción única y verdadera" tiene mucha culpa de algunos de los males del mundo.
Soldado "paraca" que no lo ve claro, pero que acaba entrando en el corporativismo.La peli.
La película dirigida por Paul Greengrass en 2002 tiene un par de características especiales. La primera es que parece que se esté viendo un documental. La fotografía y la forma de dirigir los planos son casi los que realizaría un cámara recogiendo un hecho que pasa delante de sus narices. La fotografía grisácea y el continuo movimiento de la cámara ejerce un efecto de nerviosismo para quien está mirando la pantalla. Aunque no sea preciosista, porque no se desea serlo, sí es efectivo, porque se llevó el Oso de oro del festival de Berlín, aunque fuera compartido con "el viaje de Chihiro".
Marcha pacífica de miles de norirlandesesAunque el protagonismo se centra en el diputado protestante Ivan Cooper (James Nesbitt), que lucha desde las instituciones, pero desde el pacifismo, la película intenta ser coral. La cinta comienza la víspera por la noche con dos escenas simultáneas y paralelas. Por un lado, el diputado Cooper anuncia que pese a las prohibiciones por parte de la corona, la marcha pacífica por los derechos civiles de los norirlandeses (católicos) se llevará a cabo igualmente, por el otro el general Ford (Tim Pigott-Smith) del ejército británico, anuncia que están preparados para repeler una más que segura agresión.
Marcha pacífica de una buena parte de la población mayoritaria de Derry, sin London.Durante toda la cinta se suceden escenas de las posiciones de ambos lados. Por una parte, Gerry y sus amigos y por la otro los soldados paracaidistas del ejército británico. Gerry es joven, desfavorecido por las leyes "religiosas" británicas, católico y ha sido encarcelado por una absurda ley por la cual te pueden encerrar sólo porque a los ingleses les parece. Curiosamente, Gerry, tiene una novia protestante. Por otro lado están los soldados del cuerpo de paracaidistas. Hay un soldado que parece disentir que de lo que ve y escucha de sus compañeros. También nos encontramos en la cinta al jefe de la policía norirlandesa y al mayor del ejército británico que asisten a la matanza desde el cuartel.
Agachaos que tiran con bala y no pelotas de goma.La segunda parte de la cinta, donde se precipitan los hechos que hicieron tristemente famoso al domingo sangriento (También traducible como maldito domingo), logra despertar el terror, el asombro, la tristeza, y la impotencia de quien lo ve. Aquel domingo en Derry (Londonderry para los unionistas, o sea, protestantes a favor de Inglaterra) impacta de lleno en el espectador.
Y empieza la caza.Y, como suele ser habitual, al final de la cinta, cuando acaba como empieza, con las declaraciones del general y del diputado, a una se le hiela la sangre cuando lee la impunidad y el ninguneo de la corona ante la matanza mientras se escuchan los nombres de los asesinados. El diputado está abatido pero lanza una sentencia triste: Esa matanza provocará un aluvión de alistamientos en el IRA ya que la juventud, agredida, sólo verá el camino de la violencia para frenar la violencia.
Dolor por tu familiar muerto.Para los títulos de crédito nada más acertado que el "Bloody Sunday" de los irlandeses U2.
viernes, 9 de abril de 2021
El juicio de los 7 de Chicago
Los tiempos convulsos hacen que las grandes plataformas que producen cine se reinventen. Netflix estrena en la pantalla de tu casa pelis que compiten a mejor cinta en los Óscars con mascarilla de este año. Aaron Sorkin dirige “El juicio de los 7 de Chicago” que compite en las categorías de mejor película, mejor guión original y mejor actor secundario. Mujeres, pocas, como pasa con otras muchas pelis que no aprueban el test de Bedchel.
Sinopsis:
Es 1968, una época de fervor juvenil. Francia hace su revolución de mayo, Praga y México DF lo intentan pero son aplastados por ejércitos propios o ajenos. En los EEUU, superpotencia del mundo occidental desde el fin de la segunda guerra mundial, el poder capitalista ve con horror cómo la juventud rechaza y protesta sus actitudes beligerantes, sobre todo en Vietnam, donde miles de norteamericanos, normalmente, pobres, mueren en una guerra a la que nadie entiende qué rayos han ido a hacer allá. Diversos movimientos como los pacifistas convencidos, estudiantes izquierdistas, defensores de los derechos civiles, hippies, panteras negras y activistas por un mundo mejor anuncian que acudirán para protestar delante de la convención demócrata a celebrar en Chicago con el fin de elegir postulante a inquilino de la casa Blanca. Hay que tener en cuenta que es año de elecciones, que los movimientos por los derechos civiles intentan acabar con el racismo institucional y que han matado a Martin Luther King y a Robert Kennedy. El presidente Lyndon B. Johnson prefiere no volver a presentarse después de un mandato y pico (Juró el cargo de presidente con el cadáver agujereado de Kennedy aún caliente). La situación se le va de las manos a la policía y a la guardia nacional y, para cubrir la barbaridad agarran a siete tipos representativos de los movimientos contestatarios y los someten a un juicio demencial y amañado que tiene lugar en 1970 y que es un escándalo supino.
Basado en hechos reales:
La película se basa en el juicio con frecuentes flashbacks a aquél agosto de Chicago. Nos presenta con cierta gracia a los ocho, porque fueron ocho, encausados. El octavo detenido, el único que está en prisión acusado de un crimen, es un líder de los panteras negras (Bobby Seal) que es desasistido de una manera odiosa durante el juicio aunque su causa acaba siendo sobreseída .
El resto de los siete enjuiciados son miembros de diversos colectivos: Estudiantes por una sociedad democrática, Movimiento Nacional para el fin de la guerra de Vietnam, activistas sueltos y los dos de los dirigentes del partido internacional de la juventud, o los YIPPIES, por sus siglas en inglés. El juicio, claro está, es una farsa política con intenciones de dar castigos ejemplarizantes .
Ambiente caldeadoLos dos gallitos del corral están encarnados por dos actores ingleses. Eddye Redmayne , que encarna a Tom Hayden, líder de los estudiantes por la sociedad democrática y Sacha Baron-Cohen, que se mete en la piel de Abbie Hoffman, líder de los Yippies y hábil monologuista. Sacha Baron-Cohen, por cierto, está nominado como mejor actor de reparto para los óscars y, la verdad, su papel es de lo mejor de la peli. Otros actores destacados son Mark Rylance, como el abogado defensor, Joseph Gordon-Levitt, como joven e incisivo fiscal y Frank Langella, que se mete en la piel del juez.
Juicios paralelos:
A quien le gusten las pelis de juicios, y sobre todo, de juicios amañados, esta peli le va a encantar. Se nota que Aaron Sorkin le tiene pillado el truco a los guiones “políticos”. Muchas de los diálogos son espléndidos, sobre todo los de Abbie Hoffman (Sacha Baron-Cohen) que se toma a cachondeo el juicio ¿Qué otra cosa puede hacer?.
Este año del covid debe de ser el de las filmaciones de juicios-farsa, porque hará bien poco se pudo ver una miniserie llamada Altsasu en un par de canales autonómicos. La miniserie retrataba de una manera ficticia ciertos hechos manipulados por intereses ocultos y el posterior juicio cuyas sentencias ya estaban dictaminadas de antemano.
Quizá encontramos ciertas semejanzas con “en el nombre del padre” por lo de las detenciones arbitrarias, los juicios injustos, las sentencias ejemplarizantes y la indefensión de sus detenidos, y, como en esta cinta de Jim Sheridan, que ya pasa del cuarto de siglo, se edulcoran ciertas cosas para hacer más entretenida la historia al público y menos demoledora, como que el padre y el hijo compartieran celdas en el mismo talego cuando la política de dispersión de presos es tan común en países con problemas armados sin resolver.
No fue en Chicago, pero sí en Boston, donde fueron ajusticiados hace ya cien años dos emigrantes italianos de ideología anarquista que se comieron un juicio denigrante lleno de mentiras y xenofobia. El problema para estos inocentes llamados Sacco y Vanzetti es que los ahorcaron. Por si a alguien le interesa esta triste historia de una injusticia flagrante hay una película italiana que explica el padecimiento de estas dos víctimas de la justicia rodada con la cadencia transalpina propia de su época.
viernes, 3 de febrero de 2017
Operación ogro, 1979
El Komando Txikia
Montando el cable detonador
Amor roto por la distancia ideológica
Denuncia social, Raúl Freire detenido por los grises.
Por último, añadir que la música corre a cargo del ilustre Ennio Morricone.