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viernes, 11 de noviembre de 2022

El desconocido del lago (2013)

Hoy traigo una rareza. Una peli francesa de 2013 que podría pasar por película de miedo para adolescentes típica de los norteamericanos si no fuera porque no está diseñada para que una jovencita lo pase mal y huya del asesino, como nos enseñaron en Scream. Es esta película faltan las jovencitas. Sólo hay varones que practican el sexo ocasional con otros varones en perezosas jornadas estivales a la orilla de un lago hasta que pasa algo inquietante. 

La peli juega con la dualidad eros/thanatos. Esto es, el sexo y la muerte. Es una peli donde el sexo, entre varones homosexuales, tiene su peso. Se narra con mucha naturalidad. Es un elemento más de la cinta.  Parece que todo va a quedar ahí, pero, no.

Cruising como un elemento más de la narración.


El desconocido del lago (l'inconnu du lac), que así se llama la peli, tiene como protagonista a Franck, un hombre joven que acude al lago  donde se practica el nudismo a refrescarse y, de paso, a practicar cruising. Allí conoce a Henri, un cuarentón al que acaba de abandonar la esposa. Ambos inician una relación amistosa. Por allí se pasea un hombre guapísimo, Michel. 

Sexo furtivo.


Michel es guapo y atlético. Enseguida Franck se siente atraído por ese Apolo anatómicamente  bien dotado. Por cierto, esta peli no escatima en desnudos y en mostrar sexo explícito. Michel tiene un novio que le monta algunas escenas de celos. Una tarde, a última hora, cuando ya no queda casi nadie, Franck ve cómo Michel ahoga a su novio.  (El spoiler es necesario y no rompe el clímax).




Franck se debate entre el miedo y el deseo. Todo ello proyectado hacia Michel. La policía, como no puede ser de otra manera, encuentra el cadáver y comienza a hacer preguntas. Franck, calla. La cosa se pone fea cuando Henri se encara con Michel y empieza el verdadero miedo. 

Franck ha hecho un amigo (Henri), pero quiere algo más excitante

El final de la peli es inquietante porque ¿Realmente es un final? Franck tiene miedo de Michel que lo busca. está solo a la intemperie. A su alrededor todo es oscuridad y ruidos del lago. Y hay un asesino rondando...



viernes, 31 de enero de 2020

Justified: la ley de Raylan

Justified nace de un relato, de una pequeña historia que marca a sus personajes. Como un western que se basaba en un breve desarrollo, monta un teatro con sus protagonistas, y lo que parece una serie del oeste sin estar en ese momento, se convierte en una tragedia de tres vertices que marcan sus seis temporadas.


Injustamente ignorada en la edad de oro de la televisión, esta producción estadounidense comezó su andadura en la cadena FX en el 2010, y terminó 5 años después, en 2015, como una de las series menos conocidas del periodo, pero quizá una de las que definan la actualización del género del western en la pequeña pantalla. Pese a sus Emmys y otros premios, nunca llegó a ser una serie de masas (dentro y fuera de EEUU).

Su argumento principal cuenta la historia de Raylon Givens, un agente judicial que vuelve a su Kentucky local tras una temporada en Florida. Y con él y su sombrero vaquero, su particular sentido de la justicia, que hizo que en España se llamara a esta serie como "La Ley de Raylan". Debido al disparo "justificado" (origen del título inglés) a un asesino de la mafia en Miami, Raylan vuelve a Lexington, en Kentucky, y su jurisdicción incluye el condado de Harlan, su antiguo hogar, del que creía haber escapado.


Los compañeros de Raylan son un equipo formado por un jefe que será una figura paterna, pero no por su amabilidad, sino por sus regañinas, una joven que quiere demostrar su valía (pese al mundo masculino que la rodea y su color de piel), y un veterano vuelto de Afganistan. Y no, no son el clásico equipo que se cuente chistes entre ellos constantemente, aunque puedes ver claramente su compenetración.

Frente a ese mundo laboral, el pasado de Givens se acerca. Como en una epopeya épica, los viejos conocidos que le dejaron heridas abiertas, empiezan a pulular entre crimen y crimen. Su exmujer, un padre pendenciero que haría las delicias de Freud, un antiguo amor llamado Ava, mucha más dura de lo que se puede esperar, o Boyd Crowder, supremacista y antiguo conocido con el que trabajó en las minas de carbón, crean un cosmos que cae sobre el agente de la ley.

Cada semana, no espereis ver el asesinato que se resuelve, pues en cada temporada hay una trama que se extiende a lo largo de la misma, creando un folletín, cuyos caracteres verás crecer a lo largo de los años, si es que viven para ello.


El ambiente de Harlan, que resulta un protagonista más, muestra el sur de los EEUU, lleno de condados pobres, amantes del bourbon, bosques idílicos llenos de bandidos, gente que busca su vida en negocios ilegales, o lugares que mueren debido al abandono de las minas, mientras no se dan soluciones. Este lugar, este universo, se cierne sobre los personajes, y le confieren un sabor a western, a un clásico estadounidense, y lo aleja de ese montón de series urbanitas y con colores.

Raylan sólo se puede defender a la antigua usanza. Debe imponer la ley en un mundo lleno de maleantes, inteligentes o bobos, ricos o más bien pobres, ninguno de fiar. Y él puede hacerlo porque es el único que de verdad sabe cómo funcionan, porque es de allí, es uno de ellos. Es ahí donde está su drama, tiene que luchar con aquello de lo que huye, y no puedes poner paz en tu vida de esa manera.

Basada en el relato "Fire in the hole" de Elmore Leonard, autor y guionista de obras tan conocidas como El Tren de las 3:10 a Yuma, Get Shorty o Jackie Brown, entre muchas otras novelas y guiones, el desarrollo de la serie estuvo influenciado desde la adaptación de la historia en su primer capítulo. El buen trabajo del actor que daba vida a Boyd Crowder, hizo que no fuera "asesinado" al final del mismo, y se convirtiera en la némesis de Raylan, y uno de los pilares de la serie, junto a Ava Crowder, una maravillosa figura femenina desesperada y trágica, que se ve envuelta en la violencia del lugar y sus habitantes, y ya se sabe, cuando vas a la oscuridad, no sabes cómo salir de ella.


Hablando de actores, la elección del protagonista no puede ser más perfecta, Timothy Olyphant como Raylan y así lo dijo incluso Elmore Leonard ("la clase de tío que veo cuando escríb sus líneas"(*)). Olyphant no era nuevo en el western y su protagonismo en Deadwood así lo confirmó, pero este papel contemporáneo, lo reafirma en estos roles. Su interpretación socarrona, le da a este héroe la humanidad que necesita, con sus virtudes y defectos. Como hemos dicho, Boyd Crowder es la némesis principal, y es interpretado por Walton Goggins, que se "come" literalmente la pantalla desde el minuto que aparece, como un bandido con aparante corazón que no se sabe muy bien si ha llegado a usarlo alguna vez. Joelle Carter como Ava, cuñada de Boyd, hasta que pone fin, dramáticamente, a su matrimonio, y que jugará un papel fundamental en la historia.

El resto del reparto (Nick Searcy, Jacob Pitts, Erica Tazel, Nathalie Zea o Jere Burns), los acompañan de manera extraordinaria, como el resto del elenco invitado a unirse por temporadas, hasta que una bala o algo peor, se pone en el camino de sus personajes. Así, tenemos a Margo Martindale o Jeremy Davies, que proporcionaron 2 Emmys a la serie, y un montón de caras conocidas como Jim Beaver, Neal McDonough, Stephen Toboloswky, Amy Smart, Danny Strong, Scott Grimes, Jeff Fahey, Sam Elliot, Mary Steenburgen, Danielle Panabaker, Patton Oswalt, Alicia Witt o Michael Rapaport.


La mezcla de costumbrismo, comedia negra o auténtico género noir, le da a Justified un western moderno, hecho en un momento en el que sólo los films  de género de Eastwood y Tarantino tienen éxito. Cuando lo ves, no se piensa en los posibles defectos de los otros films del oeste que a veces llegan a nuestras pantallas. Su gracia consiste en su visión moderna, pero a la vez rural, y en la atemporalidad del relato de héroes que son antihéroes y villanos que podemos llegar a admirar como si estuvieran descritos en una balada.

Si os gustan las series de crímenes con un buen argumento, y personajes reales, ponéos con Justified. Que el sombrero de su protagonista no os confunda....aquí no hay ningún ranger de Texas.

Carmen Romero.

Nota: en España fue emitida por Calle 13 y actualmente está disponible en Amazon Prime.
(*): http://www.channelguidemagblog.com/index.php/2012/01/17/elmore-leonard-talks-about-the-return-of-justified-and-his-new-raylan-givens-novel/

viernes, 4 de octubre de 2019

Érase una vez en Hollywood


Ya ha tardado Tarantino en hacer la peli que quería. Pero ha merecido la pena. Ha podido recrear, a su manera, claro, una época y un ambiente, precisamente la época y el ambiente en el que se lanzaron a las antenas de casi todo el mundo las teleseries que lo criaron en la infancia y, como el mismo Tarantino nos dice, nos criaron a todas y a todos, a santas y a criminales, a frailes y a brujas malvadas, a víctimas y a asesinos. 

Entona una oda a la ficción popular de entretenimiento de finales de los sesenta y comienzos de los setenta, a la vez que nos hace sufrir (es Tarantino, ¿qué esperabais?) al referenciarnos continuamente la dura realidad, el lado sórdido de la historia de Hollywood que se permite el lujo de reescribir para regalarle un final más feliz, aunque esto era fácil: cualquier final hubiera sido más feliz que el que en realidad fue.

Además, ha homenajeado a Los Ángeles, esa ciudad que difícilmente se distingue de los decorados y que fue más hermosa de lo que es (aprovecho para recomendaros el ma-ra-vi-llo-so documental LA plays itself ) y que, como también nos recuerda, no solo es la ciudad del cine, sino también la de la tele y la del porno, aunque esta última industria ande bastante de capa caída o, al menos, muy distanciada de lo que era en los sesenta y los setenta, a diferencia de la de la tele, que quizás esté mejor que nunca.

En Érase una vez en Hollywood no dejamos de encontrar sus típicas rupturas de ritmo, su tendencia a unir pedazos de relatos, minirrelatos o simples pasadizos, sus habituales recosidos de citas, referencias y pequeños homenajes. Para ello se ayuda de divertidas apariciones de estrellas (me cabrea no haber reconocido a algunas hasta los títulos de crédito finales; Brenda Vaccaro, por ejemplo, se me despistó): muchas viejas glorias y también nuevas glorias (Dakota Fanning, Lena Dunham) que asesinan a las viejas y medio secuestran y retienen en estado de estupidez a las muy viejas.

Es también esta peli un falso biopic y un Dos cabalgan juntos. Me explico. Y empiezo por Dos cabalgan juntos. Sin ser yo nada de amante ni conocedora del western, tampoco soy tan cerrada como para no percibir ese aliento de camaradería masculina, de fidelidades perrunas entre colegas. DiCaprio se luce desde el principio en este duelo amoroso con su paternaire y Pitt, con bastantes menos oportunidades de lucimiento, espera hasta el final para mostrarnos un registro que ya nos había mostrado antes, pero al que aquí el bueno de Quentin le saca bastante más partido.

Y voy ahora con lo del falso biopic. Digo que es falso a sabiendas de que ninguno es del todo verdadero, porque Tarantino ha querido reunir en dos personajes las miles de historias reales de tantos y tantos perdedores de Hollywood, gentes que, tras haber rozado la gloria, se reconocen después en su declive, en fase de hundimiento, y nadan desesperadamente hacia la superficie tratando de hacer reflotar sus carreras, mientras en el mundo suceden cosas que nunca habrían previsto y a las que se ven incapaces de hacer frente, porque su época ya ha periclitado.

Nunca esperé ternura de parte de Tarantino, pero aquí la hay, la aprecio. Es una ternura muy suya, eso sí, mezclada con un religioso respeto al trabajo de profesionales de base, cierta pesadumbre nostálgica (la banda sonora, espléndida como siempre, ayuda) y un tono burlón algo paternalista.

Sea como sea, el duro de Quentin se ablanda con estos dos curritos de la industria que necesitan un carajillo para madrugar y hacer frente a la jornada laboral, porque, claro, la ingesta de alcohol tiene sus consecuencias, hace que se olviden del texto, dan problemas en los rodajes y, al final, nadie los quiere y acaban convertidos en anónimos que mueren en las primeras escenas.

Las historias de perdedores en el cine o en elespectáculo en general (como Ed Wood, como Man in the Moon, como el Joker de Joaquin Phoenix y alguno más) no nos dejan indiferentes a quienes tenemos cierta dosis de friquismo en las venas. Además, es ficción dentro de la ficción, cine dentro del cine, tele dentro del cine. Cómo no nos va a gustar.


Ficha técnica (filmaffinity.com):
Título original  Once Upon a Time in... Hollywood
Año 2019
Duración 165 min.
País  Estados Unidos
Dirección Quentin Tarantino
Guion Quentin Tarantino
Intérpretes
Premios  2019:  Festival de Cannes: Sección oficial largometrajes a concurso