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viernes, 11 de octubre de 2024

Die Welle (La Ola, 2008)

 No sé quién fue el artista que la programó, pero el mismo día que la AfD (Alternative für Deutschland), un partido nazi, ganó en Turingia y casi en la baja Sajonia (Länder alemanes, que son algo más que nuestras comunidades autónomas), en uno de esos canales dedicados a poner cine, difundieron "la ola", (Die Welle), esa peli alemana de 2008 que dejó impactada a la gente en los cines, y yo me la volví a tragar entera.

Cooomoo Una ooooolaaaaaa...


No es que sea un peliculón, pero tiene cierto atractivo por la historia que cuenta, y aunque es, quizá demasiado moralizante, con su fanático desquiciado y todo, hace pensar, que es de lo que se trata. Cuando la vi estrenada en el cine yo ya era una adulta, pero estoy convencida que es el tipo de peli que te ponen en clase de ética o filosofía o lo que sea que dan los niños ahora en "bachi", y ojalá que en la ESO.  Mi profe de la optativa nos puso "yo, Cristina F" (Una peli brutal sobre la juventud y las drogas) y dos buenas pelis sobre el ambiente dictatorial del cono sur latinoamericano impuesto marcialmente por ese "amigo de los niños", pero, sobre todo, de los militares torturadores que fue Henry Kissinger. Nos proyectaron "Missing, desaparecido" y "la noche de los lápices". Eso te hace abrir los ojos al cine y al ambiente que te rodea.

Rainer, el profe "enrollao".

Volviendo a "La Ola". La peli nos enseña a Rainer, el profe del instituto de bachillerato enrollado. Treintañero, informal, que escucha punk y vive en una barcaza con su novia, también profesora. Es la semana de proyectos del gymnasium (Los alemanes le llaman "guimnasium", ge suave,  a la enseñanza secundaria). Él quiere dar clase de anarquismo, pero se lo ha pedido otro profe con pinta de oficinista (americana  y corbata) así que le toca dar autocracia. No le hace ni pizca de gracia, porque va en contra de sus ideas presumiblemente izquierdistas, pero ahí va.

Por otro lado están los alumnos. La peli se centra en unos pocos como Marco (El Wofgang de Sense 8 de las hermanas Wachowski), joven deportista criado en familia desestructurada. Juega al waterpolo en el equipo del insti y es el novio de Karo, una chica acostumbrada a liderar; Lisa, su amiga, siempre a la sombra; Sinan, el deportista sin mucho interés por los estudios que es de familia turca .También están otros chicos como el rico, el matón y, por supuesto, el chico marginado.

Sinan, el deportista, ayuda a su ahora amigo Tim, el marginado.

Es natural que la peli la rodaran los alemanes. Llevan 70 años con la culpabilidad de la segunda guerra mundial a cuestas...Hasta ahora, visto el auge ultraderechista. No conozco alemán de cierta edad que no se sienta culpable por pertenecer al país que aupó a los nazis. Sin embargo me hace cierta gracia la ignorancia y el descaro del mundo y del chaval de familia turca, Sinan, cuando están hablando de esta vergüenza alemana y el muy imbécil dice que a él no le toca porque es turco. Porque, claro, ni su puta madre sabe que Turquía (Si Alemania sigue siendo el III reich, Turquía me vale como Imperio Otomano) asesinó a cientos de miles de armenios hace un siglo en lo que se llamó el genocidio armenio, que es ignorado por la ONU, por el mundo en general y por Turquía que prohíbe decir o publicar nada en su país sobre eso y se cabrea mucho si alguien lo suelta por ahí. Hay que tener cara, pero volvamos al tema.

En unos pocos días, la clase que imparte el señor Wenger, porque ya ha dejado de ser el enrollado e informal Rainer, se transforma. Se respira un ambiente de unión y camaradería entre los compañeros, que deciden vestir igual, que nunca se había dado. La mayoría se entusiasma y se emborracha del ambiente fraternal que desprende el grupo que asiste a clase del señor Rainer. Los hay disidentes, claro, y eso empieza a afectar a las relaciones entre los alumnos y, definitivamente, todo el mundo. Una semana lectiva, que son cinco días, lo transforman todo, incluso a Rainer, que tarda en darse cuenta de las dimensiones que su clase de autocracia ha adoptado. Final impactante.

De rojo, un blanco perfecto.


La peli se limita a dar pinceladas de las casuísticas que se pueden dar en los miembros de una sociedad cerrada destinada a ser una élite social y/o política y no ahonda más. Eso se lo deja al espectador para que lo rumie una vez vista la cinta.

Tim es un chaval sin aptitudes sociales, pero la Ola lo transforma.


Por cierto, la peli está basada en un libro que recoge un experimento escolar realizado en el Palo Alto californiano de los años 60 que tuvo, por lo que se comenta, un desenlace que cercenaron de golpe ante las dimensiones que estaba tomando el dichoso "experimento".  Si no la habéis visto, tal y como está el mundo últimamente, es más que recomendable. En caso de que sí la hayáis visto, me remito a la misma recomendación, porque sigue dando para reflexionar.


Que el cine os haga libres;

Juli Gan

viernes, 21 de abril de 2023

Siete días de enero, una peli de la transición.

 Desde que hay redes sociales la gente hace ránkings: Las mejores ciudades que visitar, los platos más populares, las pelis más famosas sobre un tema....Pero no siempre se acierta. A veces, incluso, se omite, más por desconocimiento que por otra cosa, citar elementos de esos rankings que deberían ser fundamentales. Estaréis preguntándoos de qué os hablo. Allá voy: Hace unas semanas, un medio de comunicación on line hizo un ránking titulado "10 películas para conocer a transición". No sé si el ranking lo ha hecho el biznieto de Antonio Alcántara, el del "cuéntame", lo digo por lo desinformada que es su lista de pelis, porque la verdad es que yo habría metido unas cuantas( El puente, la fuga de Segovia, el caso Almería...), pero sobre todo porque eché a faltar una fundamental: "siete días de enero" de Juan Antonio Bardem.

El "España se rompe".


En este momento de nuestras vidas en el que hay tanto revisionismo y tanto interés por colarnos fakes news (AKA trolas en los medios) con el fin de hacer germinar ese mismo revisionismo para cultivar el voto verde que pretende crecer cara al sol, quizá fuera bueno que alguien se acordara de emitir esta peli sobre la transición y cómo jodía a quienes se creían (Y se creen) dueños del cortijo ver perder su poder amasado  a base de rellenar cunetas para que lo acabaran detentando aquellos a los que reprimían con saña y despreciaban con odio furibundo.

Asalto al despacho de abogados de Atocha

Esta recomendable cinta parte del lamentable hecho real que fue el asesinato de los abogados laboralistas de la calle Atocha a manos de unos pistoleros de extrema derecha. Bardem escenifica una narración ficticia alrededor de unos hechos reales. Hasta es real uno de los personajes: El abogado Joaquín Navarro, que sale interpretándose a sí mismo. Aquél enero de 1977, apenas catorce meses después de la muerte del dictador, bajo un gobierno preconstitucional de Suárez en una época convulsa llena de huelgas y algaradas callejeras, algunos ultraderechistas se resisten a ver perder el poder que tenían.

Las modas vuelven, por desgracia.

La peli se centra en la historia personal (Ficción, claro) de un niño pijo de familia fascista, de esos que se disfrazan de azul con gomina en el pelo y gafas Rayban para sus algaradas. Y de cómo se les insta a actuar por "patrioterismo". Lo malo que la tal actuación es el asesinato a tiros de unos abogados de ideas intolerables (para ellos) y de cómo, oh vaya, por dios, luego de esa "hazaña", ningún superior quiere tomar la responsabilidad que les toca.

El abogado Joaquín Navarro actor en la peli de su propio personaje real.

La peli que se rodó muy poco tiempo después, ya que se estrenó en 1979, sufrió, como no puede ser de otra manera, las amenazas de esos mismos grupos a los que retrata empuñando armas de fuego. Mezcla con naturalidad la historia dramática de sus personajes con imágenes tomadas de la realidad como las carreras delante de los grises o las escenas finales donde se muestra la ingente congregación de ciudadanía al paso de la comitiva fúnebre de los abogados de Atocha. 

Imágenes reales de los funerales de los abogados.

"Siete días de enero" no sólo no debería quedar olvidada de esos rankings de pelis que explican la transición, a no ser que se sea fan de los documentales escorados a la derecha de Victoria Prego, sino que deberían volver a exhibirse en cine o cualquier plataforma para que la gente deje de creerse las trolas de los hijos y nietos de esos pistoleros retratados en la cinta. 

Juli Gan

viernes, 17 de diciembre de 2021

Navidad y deseos nostálgicos

Otro año más, y otro recorrido de Zinéfilas. Aquí seguimos, trayendo críticas a películas y series, y viendo que el cine, pese a pandemias y demás riesgos superheróicos para algunos, sigue existiendo, y que incluso la pequeña pantalla, nos sigue sorprendiendo.

Para finales de año, siguiendo la tradición desde que acaba Halloween y el día de Todos los Santos, empiezan a escucharse los "cascabeles", el hilo musical dominado por Mariah Carey, y los eternos debates sobre qué peli es más navideña, si Love Actually o La Jungla de Cristal (Die Hard), mientras las sobremesas y servicios de streaming hacen acopio de "rojo y verde" para vestir con kilos de azucar nuestras siestas.

Es también ese momento del año, donde se conjugan los grandes estrenos, y las promesas para la próxima temporada de premios. Pese a que la situación del Covid ha complicado la tradicional "cartelera navideña", parece que ya sea a través del cine de toda la vida, o los servicios de internet, ya empiezan a venir los "estrenos de renombre", que intentan acaparar los galardones que nos llegan en invierno, como Spencer o La Casa Gucci (los biopics no fallan, con resultados desiguales), los grandes futuros clásicos como Dune o The French Dispatch (Villeneuve y Anderson, el tiempo juzgará vuestros golpes de posible genialidad), el cine aparentemente independiente con personajes torturados (El Poder del Perro, Madres Paralelas), los inevitables films de animación (como Encanto) o los clásicos de siempre (aunque adaptados al momento como Sin Tiempo para Morir u otro intento de resurrección de Los Cazafantasmas) o por su poder de llamada y golpe de nostalgia, reestrenos ahora que traer algo nuevo es arriesgado (casos de la Matrix original o Harry Potter).

La nostalgia nos salpica de forma especialmente "cruel" o "regeneradora" en estos momentos, en la pequeña o gran pantalla. Como el personaje de Billy Nighy (Billy Mack) en la mencionada de Love Actually, se recurre a lo de siempre, pero parece que dando un nuevo toque. Así pues, ¿qué nuevas historias traerá la vuelta de Matrix cuando ni siquiera a algunos nos convencieron las secuelas y universos que intentaron crear? ¿Merece la pena resucitar clásicos dando precuelas o continuaciones? Parece que la nostalgia vende y si en los últimos años vivimos una continuación de Karate Kid, o incluso de Salvados por la Campana (con éxito desigual), ahora empieza a exprimirse el limón títulos aparentemente intocables, como la vuelta a Los Soprano con The Saints o Newark, las ahora señoras con canas de Sexo en Nueva York, Grissom y su CSI, o incluso hace unos días, leí que Six Feet Under tendría una continuación. Sinceramente, de esta "retro nostalgia" que no tiene ni 10 años, la única apuesta atractiva es el regreso del asesino Dexter, porque además de traer de nuevo Michael C. Hall (una de las estrellas que nos dió esa edad de oro de la televisión del 2000), quizá pueda redimir a la serie y su personaje, con un final digno a los comienzos de su historia, pues aunque siempre estuvo bien arropada a nivel de elenco, derrapó vertiginisomente en sus temporadas finales, hasta coronarse con una conclusión de sonrojo.

Mientras Dexter termina y vuelve otra serie basada en la nostalgia hacia un personaje, como es El Libro de Bobba Fett (arropado por los buenos resultados de El Mandaloriano), tendremos que pedir entre nuestros deseos navideños, películas y series con historias y personajes originales (o al menos, si están basados en libros, que el enfoque se novedoso y no repetitivo), a la vez, que lo que nos entreguen los canales tradicionales y los servicios de streaming, no sean más productos de relleno, adaptados a la política dominante del grupo que esté gestionando el medio en ese momento.

Y para finalizar, sólo comento, como ejercicio total de nostalgia y blockbuster navideño, lo último que Marvel nos traerá antes de que acabe el año: Spider-man: No Way Home. Llena de filtraciones y dudas alrededor de la misma, y  creo que basando su argumento en la exitosa y sencillamente genial Spider-man: Into the Spiderverse, el Peter Parker de Tom Holland, parece que abre la puerta a algo que ya existe en los tebeos: el multiverso, o crear un "acontecimiento generacional" en los cines, con un público que ha visto a 3 Spider-mans (o men) diferentes en los últimos 20 años. Aunque la aparición de Andrew Garfield y Tobey Maguire no está confirmada, ya sabemos que Willem Dafoe, Alfred Molina y Jamie Fox, entre otros, repetirán papeles, lo que ya ha provocado, que jóvenes que quizá tuvieron su primera cita con el film de Raimi, y su primer hijo viendo el de Webb, vayan ahora con sus hijos a ver esta última. Y sencillamente, son el tipo de cosas, que por carga sentimental, hacen que ir al cine, merezca la pena. Sólo espero que la película sea buena.

En fin, disfrutad de vuestras pelis y series, y si la nostalgia propuesta no os convece, recordad que siempre os quedará la original. En cualquier caso, como decía Billy Mack: "me dí cuenta de que la Navidad es el momento para estar con la con gente que quieres" (*), y así pues ¡Feliz Navidad a todos!

Carmen R.

(*): “I realized that Christmas is the time to be with the people you love.” (Love Actually, 2004)


viernes, 1 de junio de 2018

Políticamente correctos

En los últimos años a través de las redes sociales, especialmente de forma virulenta en los últimos meses, hemos visto llegar una fiebre de corrección política. Lo que en un principio parecen reivindicaciones justas y de sentido común, pueden derivar, como todas las tendencias, en una sobreprotección de la parte a defender en perjuicio de un equilibrio común entre el total de la población.

Esta idea presentada arriba podría derivarse en un ensayo social, pero al ser esto Zinéfilas, lo que presento a continuación, es el impacto de estas tendencias en el mundo del cine y la televisión.

¿Cuál es la diferencia entre lo correcto y lo incorrecto? Esto está muy ligado a los valores de la sociedad en un momento determinado. La puritana generación que salió con el Macartismo en los años 50, vivía en los valores clásicos estadounidenses y capitalistas, en una lucha constante con el comunismo. ¿Hubiera aceptado films de los años 30 provenientes de directores europeos como Fritz Lang? ¿se hubiera podido hacer una película como Metrópolis en ese momento? Las respuestas son complicadas, pues en un contexto social que se volvió enfermizo, el haber expuesto ciertas ideas te hubiera conducido al ostracismo social y laboral.



Recientemente, en una época de derecho y respeto, vemos cómo algunos films pueden llegar a ser censurados. Es algo que en occidente nos puede sorprender, pero se puede comprender, pues no todos los países comparten los mismos valores. Por ejemplo, Irán consideró que Zoolander promovía los derechos de los gays y no permitió su exhibición en este país.



¿Pero qué pasa cuándo la censura se produce en países con libertad de expresión, de los considerados "buenos" y "abiertos" por sus ciudadanos o vecinos? Es aquí donde puede llegarnos la preocupación. Y no me refiero a la censura de que 50 Sombras de Grey fuera para mayores de 18 años en EEUU y sólo para los de 12 en Francia. A lo que se va a aquí es a una "limpieza" por corrección política.

Por supuesto, la falta de corrección no se debe confundir con la provocación. Hay multitud de ejemplos de mayor o menor gusto (Salo (120 días en Sodoma), Ninfómana, el Centípedo Humano, por ejemplo), que se mueven entre las expresiones de arte más extremas o la provocación morbosa, para generar una reacción en el espectador. Aquí la provocación no es exagerada, es más sutil e incluso subconsciente, para cambiar el punto de vista cotidiano del individuo, o subvertir su pensamiento.

Como en aquellos tiempos anticomunistas o los de la censura franquista por ejemplo (¡oh, esas películas redescubiertas al verlas sin censura!, como Resplandor en la Hierba), en la actualidad, se está haciendo una censura más fina, de tres maneras, a saber:



- Por un lado, en países como Estados Unidos, se pide la eliminación de aquellos films que en los ojos actuales pueden resultar no correctos. Un ejemplo de esto era una petición para eliminar "Lo que el Viento se Llevó", por su trato hacia la gente de color (pese a que Hattie McDaniel lograría un Óscar por su interpretación de Mami), o la visión de la Guerra de Secesión de este país.

- En otros, como en Reino Unido, se hizo el "smoking ban", y así, a partir de 2007, no se podían mostrar a personajes fumando. Cuando los personajes iban a fumar, salían de la pantalla. Todo esto se hace por el bien "de la juventud". Pero ¿cómo quedarían los personajes de Bogart y Bacall en El Sueño Eterno sin sus cigarrillos? Claro está, que el film podría pasarse a "mayores de 18 años", como si el ejercicio de exhalación de humo se pareciería al uso de otras drogas como las de Trainspotting, pero no lo juzgaré aquí




- El último movimiento es la autocensura de algunos estudios y televisiones por la corrección política. Personajes clásicamente blancos interpretados por actores de color como Sophie Okonedo en The Hollow Crown o Samuel L. Jackson con Nick Fury en el universo Marvel, aunque en estos casos, más que corrección, podemos afirmar sin género de dudas, que es por solvencia profesional.



En este último punto, se podría incluir el uso que hace de Disney de castings multiétnicos en sus sagas galáticas o marvelianas, aunque se entiende, porque son films de proyección mundial y es por tanto, muy normal, que se incluya gente de todos lados, aunque se siga prefiriendo a actores blancos, en la mayoría de los casos, como protagonistas.



También cabrían aquí, quizá guiados por la corrección política del momento las versiones de "sólo mujeres". No hablo del test de Bechdel para saber si hay mujeres, y están bien representadas en las películas, hablo de adaptaciones femeninas, como la última Cazafantasmas, o la próxima Ocean's 8. Personalmente, se puede entender que en un film como "Master & Commander", la cuota femenina sea baja, debido al lugar donde se plantea, y no creo que se llegará a hacer una versión femenina de esta gran película.



¿Cuándo es lícito hacer versiones femeninas? ¿Es ésta realmente la pregunta correcta? ¿Debemos seguir haciendo cosas de chicas basadas en éxitos de chicos? ¿No tenemos nuestras propias historias que contar? Porque se ha demostrado por activa  y por pasiva, que sí las tenemos, incluso en campos supuestamente sólo masculinos como la acción (por ejemplo, en televisión con Peggy Carter en Agente Carter o Emma Peel en Los Vengadores) o en el cine (con Ellen Ripley en Alien y Sarah Connor en Terminator)

Creo que en una película, la cuestión no es que un estudio quiera llenarse los bolsillos en base a "regalar" o aprovecharse de un colectivo supuestamente marginado (mujeres, gays, el que toque...), lo que se debe pensar es en dar oportunidades a los miembros de esas comunidades, como si sólo fueran personas con buenas ideas, capaces de crear películas emocionantes y a la vez, rentables. Y actualmente, esto se podría hacer aumentando la diversidad para lograr películas diferentes pero que puedan ser interesantes, y de paso, rompan con la repetitividad de temas que vemos en nuestras pantallas.

Sé que el mundo del cine es un negocio al final y no tiene corazón. Es por ello que lo que pido por aquí es que olvidemos la corrección y demos más oportunidades a todos. Hay grandes historias que quizá obliguen a encender un cigarrillo, tramas que puede que no relaten lo más bonito del ser humano, pero que hagan que sintamos a sus protagonistas, personajes de color, de sexo o género, en situaciones de ventaja o no, que se comen la pantalla. Demos oportunidad a que estas historias valientes y quue estos personajes con carisma se desarrollen, no por cuota, sino por ingenio, y estoy segura de que serán rentables, porque el público sólo verá protagonistas con los que empatizar y películas con las que emocionarse. Quizá esto último no sea muy políticametne correcto, pero sí más de justicia y sentido común.

Carmen R.

Fuentes: 
http://cinemania.elmundo.es/noticias/prohibiciones-por-el-mundo-10-peliculas-censuradas-por-motivos-absurdos/
https://larepublica.pe/espectaculos/855449-50-sombras-de-grey-los-adolescentes-en-francia-si-podran-ver-el-filme-erotico
https://www.theguardian.com/film/2015/jun/25/us-critic-deniably-racist-gone-with-the-wind-should-be-banned-from-cinemas
https://www.theguardian.com/books/2017/jul/07/smoking-ban-movie-cigarettes-legislation-work-public-tobacco
https://www.express.co.uk/showbiz/tv-radio/667894/Sophie-Okonedo-Undercover-The-Hollow-Crown-Benedict-Cumberbatch-Dominic-Cooke