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viernes, 10 de noviembre de 2023
Rojo y Verde: Navidad en la pequeña pantalla
Llega la temporada de las películas que van en rojo y verde, es decir, ese producto a troquel que resultan las películas navideñas para televisión, cuyo pistoletazo de salida ya ha empezado en países como EEUU o Francia, mientras que en España, estarán al caer en cuanto el programador de Antena 3, así lo decida.
Porque aquí no se habla de los grandes clásicos navideños como pueden ser "¡Qué Bello es Vivir!", "La Jungla de Cristal" o "Los Fantasmas Atacan al Jefe", entre otras (y de las que si quieres saber más, puedes ir a este otro artículo de Zinéfilas), hablamos de esos películas producidas por Hallmark Channel, Lifetime o los grandes del streaming como Netflix o Prime, que supone un gigantesco negocio que alimenta nuestras sobremesas (y siestas) en esta época.
Sí, lo mejor es que como toda película "de tarde" de las del tipo amable (las de niñeras psicópatas, las dejamos para otra ocasión), tienen una trama muy parecida a las del resto del año, que se puede resumir de la siguiente manera:
- Joven urbanita y estresada acaba de vuelta en su pueblo de infancia o en uno cualquiera por accidente.
- Conoce a muchacho rústico, pero amable y atento, con el que se pelea o se lleva bien, y con el que aprende el verdadero significado del amor (y la Navidad en esta época).
- Podemos añadir un lugar a salvar/niña o niño tan dulce como inaguantable/granja con caballos mustang/familia graciosa...
- Y como es Navidad, pues pongamos una gran cantidad de decorados, dulces y villancicos.
viernes, 2 de junio de 2023
La banda nos visita (2007)
Esta es una curiosa peli israelí del año 2007. A la puerta de un polvoriento aeropuerto de oriente próximo (Por mucho que participen en Eurovisión, Israel está en el mapa donde está) llega un octeto uniformado. Son la orquesta ceremonial de la policía de Alejandría (Egipto).
Cartel con la banda de la poli de Alejandría esperando el autobús.
Llegan a Israel porque han de dar un concierto para la inauguración de un centro cultural árabe de un localidad, pero nadie se ha dignado en ir a recogerlos. Como pueden, uno de ellos, Khaled, busca información y consigue billetes para el autobús de línea que les dejará en el lugar.
Polis de azul celeste y un polvoriento desierto.Quien sabe si debido a la berrera idiomática, el conjunto musical de la policía alejandrina acaba en un pueblo perdido del desierto israelí donde gracias a Dina, la solitaria dueña de una cafetería local, el conjunto uniformado puede saciar su hambre, descansar y hasta comunicarse, muy someramente, con la población local.
Itzik, Dina y Papi mirando a los forasteros.Dina convence a Itzik, un vecino, de que se lleve a un par de músicos y ella hace lo propio. Los demás quedan acomodados en la cafetería para pasar la noche, ya que no hay otro medio de transporte. Durante la noche Dina y el teniente coronel Tawfiq comparten intimidades, Itzik se atreve a mostrarse hospitalario con el policía Simon, aunque eso hunda más la crisis con su esposa, y Khaled enseña al apocado Papi a acercarse a una chica.
De derecha a izquierda: Khaled enseñando a Papi cómo acercarse a Yula.Al día siguiente la banda marcha para dar su concierto en el lugar correcto y las vidas de todos vuelven a lo cotidiano.
Dina aprendiendo qué se siente al dirigir como TawfiqEsta peli se estrenó hace un buen puñado de años aunque no es habitual encontrarnos con pelis de países tan pequeños como Israel. La historia es, también, igual de pequeñita pero está contada con un esmero muy digno. Los actores principales son bastante conocidos fuera de sus países. Por cierto, aunque haciendo de egipcios, todos son israelíes, bien descendientes de familias hebreas o árabes.
Simon tiene una sinfonía inacabada.El papel de Dina lo lleva Ronit Elkabetz, malograda actriz y directora que falleció joven. RonitElkabetz dirigió y protagonizó una soberbia peli llamada "el divorcio de Viviane Amsalem". Puede que algún día hable de esta peli y de lo angustiosa que resulta que una mujer pida el divorcio (Algo casi imposible) en un estado confesional como es Israel, ya que eso de divorciarse en ese país es como aquél coñac viejuno: "Cosa de hombres". La dictadura de los sanedrines rabínicos no es, precisamente, igualitaria en lo que respecta los derechos de las mujeres.
Una cena un tanto incómoda en casa de Itzik.
El papel del teniente coronel Tawfiq Zacharya lo encarna el actor israelí Sasson Gabai. Parece un señor muy envarado y ceremonioso, sobre todo cuando se encara con el joven policía Khales, pero en el fondo es un señor bondadoso. Por cierto, Gabai, en la película que dirigió Elkabetz, hacía de su marido y ahí sí que se le coge manía...Por lo bien que desempeña su papel.Eran Kolirin, dire de la peli.Los otros papeles son menores, pero si algún actor es conocido es Saleh Bakri, el joven policía Khaled, actor palestino que alguna cosa ha hecho para pelis francesas o con la actriz y directora libanesa Nadine Labaki, que estrenó por aquí la simpática "Caramel".
La banda nos visita es una película simpática y fácil de ver. Para aquellos que tienen curiosidad por las maneras de ver la vida que tienen en otras orillas del mare nostrum.
viernes, 17 de diciembre de 2021
Navidad y deseos nostálgicos
Otro año más, y otro recorrido de Zinéfilas. Aquí seguimos, trayendo críticas a películas y series, y viendo que el cine, pese a pandemias y demás riesgos superheróicos para algunos, sigue existiendo, y que incluso la pequeña pantalla, nos sigue sorprendiendo.
Para finales de año, siguiendo la tradición desde que acaba Halloween y el día de Todos los Santos, empiezan a escucharse los "cascabeles", el hilo musical dominado por Mariah Carey, y los eternos debates sobre qué peli es más navideña, si Love Actually o La Jungla de Cristal (Die Hard), mientras las sobremesas y servicios de streaming hacen acopio de "rojo y verde" para vestir con kilos de azucar nuestras siestas.
Es también ese momento del año, donde se conjugan los grandes estrenos, y las promesas para la próxima temporada de premios. Pese a que la situación del Covid ha complicado la tradicional "cartelera navideña", parece que ya sea a través del cine de toda la vida, o los servicios de internet, ya empiezan a venir los "estrenos de renombre", que intentan acaparar los galardones que nos llegan en invierno, como Spencer o La Casa Gucci (los biopics no fallan, con resultados desiguales), los grandes futuros clásicos como Dune o The French Dispatch (Villeneuve y Anderson, el tiempo juzgará vuestros golpes de posible genialidad), el cine aparentemente independiente con personajes torturados (El Poder del Perro, Madres Paralelas), los inevitables films de animación (como Encanto) o los clásicos de siempre (aunque adaptados al momento como Sin Tiempo para Morir u otro intento de resurrección de Los Cazafantasmas) o por su poder de llamada y golpe de nostalgia, reestrenos ahora que traer algo nuevo es arriesgado (casos de la Matrix original o Harry Potter).
La nostalgia nos salpica de forma especialmente "cruel" o "regeneradora" en estos momentos, en la pequeña o gran pantalla. Como el personaje de Billy Nighy (Billy Mack) en la mencionada de Love Actually, se recurre a lo de siempre, pero parece que dando un nuevo toque. Así pues, ¿qué nuevas historias traerá la vuelta de Matrix cuando ni siquiera a algunos nos convencieron las secuelas y universos que intentaron crear? ¿Merece la pena resucitar clásicos dando precuelas o continuaciones? Parece que la nostalgia vende y si en los últimos años vivimos una continuación de Karate Kid, o incluso de Salvados por la Campana (con éxito desigual), ahora empieza a exprimirse el limón títulos aparentemente intocables, como la vuelta a Los Soprano con The Saints o Newark, las ahora señoras con canas de Sexo en Nueva York, Grissom y su CSI, o incluso hace unos días, leí que Six Feet Under tendría una continuación. Sinceramente, de esta "retro nostalgia" que no tiene ni 10 años, la única apuesta atractiva es el regreso del asesino Dexter, porque además de traer de nuevo Michael C. Hall (una de las estrellas que nos dió esa edad de oro de la televisión del 2000), quizá pueda redimir a la serie y su personaje, con un final digno a los comienzos de su historia, pues aunque siempre estuvo bien arropada a nivel de elenco, derrapó vertiginisomente en sus temporadas finales, hasta coronarse con una conclusión de sonrojo.
Mientras Dexter termina y vuelve otra serie basada en la nostalgia hacia un personaje, como es El Libro de Bobba Fett (arropado por los buenos resultados de El Mandaloriano), tendremos que pedir entre nuestros deseos navideños, películas y series con historias y personajes originales (o al menos, si están basados en libros, que el enfoque se novedoso y no repetitivo), a la vez, que lo que nos entreguen los canales tradicionales y los servicios de streaming, no sean más productos de relleno, adaptados a la política dominante del grupo que esté gestionando el medio en ese momento.
Y para finalizar, sólo comento, como ejercicio total de nostalgia y blockbuster navideño, lo último que Marvel nos traerá antes de que acabe el año: Spider-man: No Way Home. Llena de filtraciones y dudas alrededor de la misma, y creo que basando su argumento en la exitosa y sencillamente genial Spider-man: Into the Spiderverse, el Peter Parker de Tom Holland, parece que abre la puerta a algo que ya existe en los tebeos: el multiverso, o crear un "acontecimiento generacional" en los cines, con un público que ha visto a 3 Spider-mans (o men) diferentes en los últimos 20 años. Aunque la aparición de Andrew Garfield y Tobey Maguire no está confirmada, ya sabemos que Willem Dafoe, Alfred Molina y Jamie Fox, entre otros, repetirán papeles, lo que ya ha provocado, que jóvenes que quizá tuvieron su primera cita con el film de Raimi, y su primer hijo viendo el de Webb, vayan ahora con sus hijos a ver esta última. Y sencillamente, son el tipo de cosas, que por carga sentimental, hacen que ir al cine, merezca la pena. Sólo espero que la película sea buena.
En fin, disfrutad de vuestras pelis y series, y si la nostalgia propuesta no os convece, recordad que siempre os quedará la original. En cualquier caso, como decía Billy Mack: "me dí cuenta de que la Navidad es el momento para estar con la con gente que quieres" (*), y así pues ¡Feliz Navidad a todos!
Carmen R.
(*): “I realized that Christmas is the time to be with the people you love.” (Love Actually, 2004)
viernes, 18 de diciembre de 2020
Eso es para viejos
Hoy, como en otros momentos, os traigo un tema que surgió en una conversación. La semana pasada hablé con dos grupos diferentes de amigos sobre las actuales plataformas que tenemos para tener cine y series en nuestros hogares; al igual que en un caso anterior cuando hice una lista de ventajas y defectos, salió la siguiente frase: "¿sabes que Prime Video/Filmin tiene muchas películas para viejos?"
Con esa frase, se puede denominar a cualquier film más allá de los más populares de los años 80, (aunque estos también están quedando antiguos para algunos). Nos referimos a cualquier película de más de 30 años, pero especialmente a aquellas que van desde los años 70 para abajo, muchas en blanco y negro, que mucha gente de menos de treinta años parece negarse a ver.
Independientemente de la orientación de la plataforma y sus “arriesgadas” decisiones para llenar el catálogo (estos días vemos un avance aplastante de los telefilmes de Navidad), hay una especie de consenso sorpresa en el caso de Prime y Filmin, que acumulan títulos de los años 30, 40, 50 o 60. Ambas plataformas pueden llegar a ser desechadas por algunos que creen que ver algo así es formar parte del público de las "pelis del oeste de 13 Televisión", que parece especialmente orientada para jubilados.
Este prejuicio, llevado incluso con un orgullo casi soberbio, hace que mucha gente desconozca joyas escondidas, y luego se sorprenda cuando de casualidad ven algunas en Días de Cine Clásico de La 2.
¿Es esto una manía a lo antiguo, a lo que está en blanco y negro, a ritmos diferentes a los films actuales? En los últimos años, la falta de ideas de Hollywood (principal exportador de cine, no lo neguemos), la sobrexplotación de géneros (superhéroes, videojuegos y juguetes, sagas adolescentes), las decisiones comerciales (estudios de mercado sospechosos) y la falta de valentía a la hora de hacer propuestas originales (muertas desde hace años o trasladadas a la televisión), nos han llevado a un vacío y una repetición constante de modelos. Si a eso le unimos, una generación (que se acerca ya a los 40 años), que fue alimentada con films de dibujos en su infancia, o películas especialmente orientadas su franaja de edad (fórmulas de Disney/Nickelodeon), en la que no se les mostraba riesgo y se les decía todo el timpo “esto es los que os debe gustar”, empiezo a entender que ver algo más allá, puede considerarse extraño, y hasta “snob”.
Sinceramente,esto me hace pensar en una serie de motivos pero la principal, es que nos falta “cultura” cinéfila.
El cine, considerado el séptimo arte, sufre un deterioro similar al de las demás artes en nuestra civilización posmoderna. La educación en esta rama es cada día más ligera y descuidada, obsesionados como estamos en un modelo didáctico demasiado especializado y centrado en la adquisición de habilidades concretas, con pleno desprecio por otras más genéricas, que permitan un pensamiento más diverso e imaginativo (justo lo que se dice que se quiere, pero se consigue lo contrario). Si la filosofía, la literatura, la música, o la pintura son cada vez más minimizadas (y otras ramas más científicas), es muy difícil que los niños y jóvenes tengan los conocimientos y ejemplos necesarios para poder atraverse a andar por sendas inexploradas.
Es aquí donde el papel de los padres/tutores es importante si queremos que tengan una cultura cinematográfica. Al igual que con la lectura, si los mayores de la casa no suelen leer (en este caso, ver películas de todo tipo), no hay ejemplo, y a no ser que sea uno de generación espontánea (como Marty McFly en Regreso al Futuro), es dudoso que vayan a atreverse a estos retos.
Así, que en un mundo con plataformas de cine, bibliotecas e incluso cadenas que rellenan sus programación con películas “antiguas”, estamos en un momento ideal para empezar a sorprendernos, a ver cosas desconocidas. Como toda obra, habrá cosas obsoletas, pero también se descubrirán elementos inmortales, atemporales e incluso más modernos de lo que creeríamos para un film tan “viejo”. Y lo mejor, es que se empezará a conocer un tipo de films cuyo lenguaje es más sutil de lo que pensamos, y a medida que se vean más, esto "delicadeza" será mayor.
Démosle oportunidad al momento. Veamos películas antiguas (muchas recomendadas en este blog). Si no gusta, siempre podemos pulsar el botón de STOP. Y si tenemos niños o jóvenes con nosotros, sentémonos alejados de móviles y tabletas a ver una película a la antigua usanza. Es el momento de ver algo nuevo, aunque haya que viajar al pasado.
Y con esto me despido, ¡que tengáis una Feliz Navidad y un mejor 2021! Que todo lo bueno llega.
Carmen R.
Nota: los vídeos son de películas clásicas que en mi casa se vieron siempre. Gracias, papá y mamá.
viernes, 1 de marzo de 2019
¿El tamaño importa?
viernes, 7 de abril de 2017
Clash (XV Festival de Cine y Derechos Humanos de Donostia)
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Mona Jacinta (www.niudemones.com)