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viernes, 14 de febrero de 2025

Jane Austen & San Valentín: Jane Austen a gâché ma vie

Hoy es San Valentín, y en esta nueva entrega de Zinéfilaz, obviamente, vamos a hablar de una historia romántica. Además, siendo 2025, el año que marca el 250 aniversario de la autora Jane Austen, he decidido haceros la crítica de una película que une ambas cosas y que se acaba de estrenar en Francia, y que tuve la suerte de hace dos meses: "Jane Austen a gâché ma vie", que podemos traducir como "Jane Austen ha destrozado mi vida".

Esta película independiente, debut de la directora, y también guionista del mismo, Laura Piani, es un filme francés que se aleja de las clásicas comedias románticas del Hollywood actual, cuyo ritmo es pausado, algo que a veces podemos temer en las películas europeas, pero que aquí funciona. Y es que la manera en que está dirigida, hace que se aleje del humor de brocha gorda que hay en otros productos más comerciales, y que afectaría bastante al alma de lo que se nos quiere transmitir aquí.

La película cuenta la historia de Agathe, una librera de la parisina Shakespeare & Co., que vive una realidad solitaria, refugiada en su trabajo, sus colegas, especialmente su amigo Félix, y su hermana y su sobrino. Como muchas veces ocurre a mucha gente, vive escondida en su rutina diaria, pero al contrario que mucho, también intenta desarrollar una pasión secreta: la escritura, que hará que acabe en un retiro de escritores en Inglaterra, donde tendrá que enfrentarse a ella misma.

El espíritu bohemio burgués parisino (lo «bobó» en Francia, o «progre», en España), domina el comienzo del filme, donde Agathe es presentada así como su familia y amigos. Es un París de postal, filmado con cariño, pero sin caer en una visión fantasiosa típicamente "ameliana", y está enfochada en  las relaciones humanas, que son realistas con el ambiente y que están vistas de forma muy «parisina». El cambio se produce al llegar a Inglaterra, donde ocurren los choques culturales entre la francesa Agathe y el inglés Olivier, así como otros miembros del hogar, donde la protagonista deberá enfrentarse no sólo a lo que le rodea, sino a ella misma y a la vida que ha escogido hasta ese momento. El campo inglés, y la idiosincrasia británica están ahí también, bien hechos, aunque en verdad el rodaje fuera realizado en la campiña francesa.

Si eres fan de Jane Austen y estás esperando guiños evidentes a las obras de Jane Austen, puedes sentirte algo decepcionado. La obra los tiene (incluso a las adaptaciones no sólo a los libros), pero son más sutiles que que en otras películas similares (por ejemplo, Austenland o The Jane Austen Book Club), y lo que parece que se quiere transmitir es el crecimiento de la protagonista, su diálogo interno (a lo Anne de Persuasión), más que una trama de «emparejamiento» (que también la hay). Si no has conocido a Jane Austen, estos leves guiños serán invisibles, y tampoco los necesitarás para seguir la trama.

El filme se mueve más por el dramatismo que por la comedia clara, que es bastante sutil comparada con las producciones pensadas a ser parte del contenido de alguna plataforma, o clásicas obras francesas que te venden como "Número 1 en Francia". De hecho, pone ante el espectador diferentes «dramas», a la vez, que aboga por el «cariño» y la «comprensión» para la resolución de los conflictos, con pequeñas dosis de humor. La comprensión, la «comunión de almas», es especialmente algo que resulta satisfactorio, en especial, para la trama más romántica.

Sobre los actores, Camille Rutherford, es una buena Agathe, que muestra las angustias de la protagonista, su confusión y su situación de buena manera. Pablo Pauly (Felix) resulta encantador como el «amigo» simpático, y Charlie Anson (Olivier), sobresale como el «enemigo» inglés, no exactamente estirado, pero que también tiene que protegerse de su propia realidad.

Con una música clásica preciosa, pues Agathe toca el piano, hay una banda sonora también muy bonita, y es una obra independiente para ver con cariño, y poder abrazar las ideas de que los austenitas, o las personas de corazón y sensibilidad, comparten sentimientos independientemente de su origen, así como que una «protagonista» sólo puede crecer al saber lo que realmente quiere.

Una deliciosa opera prima que llegará a España en primavera, aterrizando primero en el Festival de Barcelona, al finales de abril.

Carmen R.

Trailer: https://youtu.be/otISD927ZxI?si=_-7zkCnL33f5ZnFL

Más sobre la película en El Sitio de Jane: https://janeausten.org.es/blog/2025/01/18/critica-jane-austen-a-gache-ma-vie-jane-austen-ha-destrozado-mi-vida/

viernes, 24 de febrero de 2023

Reeducación para jóvenes homosexuales (Un drama y una comedia)

La semana pasada echaron por la tele una película de 2018 titulada "la (des)educación de Cameron Post". Un drama adolescente sobre una chica norteamericana que, ante las primeras sospechas de homosexualidad, ella, criada en una comunidad ultracristiana es enviada a un centro para reeducarse en la heterosexualidad gracias a Dios. La peli me recordó mucho a una vieja parodia descacharrante llamada "but I'm a cheerleader", por eso, porque se parecen mucho, vamos a hablar de ellas.





La cinta está basada en una novela ambientada en los años 90. Cameron Post es una chica huérfana que vive con su tía. Criada en una comunidad cristiana  donde se le machaca con la culpabilidad de los actos y la rectitud moral, Cam, a pesar de tener noviete, siente una atracción por una amiga y ese es el detonante de su envío a un centro cristiano de reeducación. Dios te salvará de tu homosexualidad. Allá conocerá a otros jóvenes como Jane Fonda, criada en una comuna hippy o Adam, que es un nativo americano al que han enviado a curarse la homosexualidad porque su padre, para medrar en política se ha convertido al cristianismo. He aquí a unos adolescentes a los que todo el mundo les marca el camino y a los que continuamente les dicen que están equivocados. Hasta el reverendo que "les sirve de guía" vio la luz en un bar gay. 




La película cuenta sin grandes dramatismos esta historia de búsqueda de una misma. La peli consiguió en 2018 el premio del jurado del festival de Sundance. La directora, Desirée Akhavan  proviene de una familia que emigró desde Irán a los EEUU. 







Sin duda, esta peli recuerda muchísimo a la parodia desaforada "But I'm a Cheerleader" donde Matasha Lyon es otra rubia adolescente, y animadora, novia de la estrella del equipo de fútbol del insti. Sus padres, su novio y sus amigas sospechan que Megan (Lyonne) es lesbiana, y por eso la envían a un centro de reeducación, no tan religioso como el de la otra peli, pero formador en valores netamente americanos y segregador de sexos.




Esta peli está dirigida por Jamie Babbit y es un guión original, a diferencia de la peli de "la deseducación". Al contrario que la cinta "indie", a esta comedia llena de alegres colores pastel y que tanto recuerda a las cintas de John Waters, le llovieron bastantes críticas, quizá porque nadie la ha sabido entender como lo que es: Una parodia. A pesar de las alabanzas a la primera y los palos a la segunda, y aunque se lleven casi veinte años de diferencia, tienen bastantes similitudes. Ambas presentan a una joven que se enfrenta a u montón de gente que les dice cómo deben ser. La diferencia está en que en la comedia todo es disparatado. En ambas hay una mujer que dirige el internado correctivo con mano de hierro y el terapeuta gay que se ha curado. Cuesta reconocer a Ru Paul con gorra de béisbol y bigote.

Mike el orgulloso hetero (Ru Paul en un registro diferente)


En ambos centros  hay internos que llevan mejor o peor su estancia en pro de la curación. Los compañeros del centro tendrán cierto peso en la evolución de las protagonistas, contando aspectos de sus propias historias. En ambas cintas sus protas acaban tomando una decisión sobre sus vidas enfrentándose a la realidad y a las mentiras que esas "curaciones" les ofrecen.

viernes, 15 de mayo de 2020

Huella de luz en la filmografía de Rafael Gil


Os confesaré que mi intención inicial era hacer un monográfico sobre Rafael Gil, prolífico director de cine, pero las prisas y que ya hace semanas que me "desconfino" para ir a trabajar, me restan mucho tiempo para ahondar en su cinematografía, así que pasaré ligeramente su obra para centrarme en una de sus primeras películas “huella de luz”, de 1942, quedaos con el año.

Rafael Gil, repaso cinematográfico rápido

Rafael Gil rodó una setentena de películas, la mayoría de ellas durante el franquismo, cosa que se nota, y mucho. Comenzó en la crítica cinematográfica escribiendo en el diario ABC y en revistas del género en los años de la República. Durante la guerra civil el joven Gil rueda algunos documentales bélicos para la República: “Soldados campesinos”, “Sanidad”, “Salvad la cosecha” o “resistencia en Levante”, todos ellos de 1938. Curiosamente, al año siguiente, todos los documentales que rueda son descaradamente franquistas, con lo que nos indica que Gil se ha pasado de bando y no ha sufrido represalias, quizá ha podido probar que es un hombre del régimen. Durante 1939 rueda los documentales “Flechas”; “la copa del Geberalísimo en Barcelona”; “La corrida de laVictoria” o “Ametralladoras”, todas de 1939.



Rafael Gil se pasa al largometraje a comienzos de los años 40 rodando para la potente productora valenciana CIFESA. Sus películas están basadas en textos literarios como Jardiel Poncela, Lope de Vega, Cervantes, Wenceslao Fernández Flórez, Unamuno o Pérez Galdós. De su prolífica producción de los años 40 destaca “Eloísa está debajo de un almendro”, sobre una obra de teatro del mencionado Jardiel Poncela o “El hombre que se quiso matar” sobre un texto de Fernández Flórez.

Un obrerete que vive en una buhardilla

En los años cincuenta rueda “la señora de Fátima” una cinta hagiográfica que tuvo gran aceptación en aquella España cuartelera y rosario al atardecer que cuenta la historia de los tres pastorcillos portugueses que se topan con la virgen; “la guerra de Dios”, un drama sobre un sacerdote en un difícil valle minero, peli que le propició varios premios incluida la Concha de Oro en el zinemaldia donostiarra, que en aquella época no se podía llamar así, pero SSIFF, tampoco, o “el traje blanco”, un drama muy logrado sobre las desventuras de un niño pobre por tener un traje blanco para hacer la primera comunión. Las tres pelis son representativas porque durante los años 50 el cine nacionalcatólico pesa mucho y los temas religiosos son recurrentes.



Acabando la década rueda una inquietante “murió hace quince años” en la que un joven Sancho Gracia es un niño de la guerra que fue enviado a la URSS por la República y vuelve, crecidito, como agente soviético con una misión muy concreta. El drama viene cuando tiene que regresar con su padre, alto militar franquista. Otro día os sirvo humeante esta historia.



Durante los 60 y los 70 se dedica a pelis desiguales, desde films para Sara Montiel “La reina del Chantecler”, hasta pelis deportivas como “el marino de los Puños de Oro”, donde Pedro Carrasco filma sus fintas boxísticas, o nostalgias guerracivilisticas, franquistas, claro, rodando “a la legión le gustan las mujeres...( y a las mujeres les gusta la legión)”, sin comentarios. Ya en los 80, en el declive de su carrera, rueda varias películas basadas en exitosas, por increíble que parezca, novelas de Fernando Vizcaíno Casas como “...Y al tercer año resucitó”, la boda del señor cura”, “las autonosuyas” o “de camisa vieja a chaqueta nueva”. Pelis que ya era raro que fueran exitosas en la época y que los años no las han mejorado.

"Huella de luz”, de 1942.

Es una historia simple y sencilla basada en un texto de Wenceslao Fernández Flórez en la que el prota, el joven Octavio Saldaña, (Antonio Casal, que era un galán de la época y formado actor de teatro) es un resignado pobre mecanógrafo que vive con su amorosa mamá (Camino Garrigó). Trabaja para el potentado Sánchez Bey (Juan Espantaleón) un hombre rico hecho a sí mismo, respetadísimo, paternalista, duro por fuera y un pelín sentimental por dentro. El jefe regala a Octavio las vacaciones en un balneario con todos los gastos pagados, pero Octavio es pobre y tiene muy aprendido cuál es el lugar de clase al que pertenece. En el balneario conoce a una joven de muy buena posición social que atiende por Lelly (Isabel de Pomés). Octavio comienza a mentir desaforadamente sobre su clase social, cosa que empieza como un juego que él sabe que tiene fecha de caducidad en cuanto abandone el balneario. Mientras la trama romántica se va liando, Octavio es testigo de una mala jugada que le quieren hacer a su jefe y lo llama con inmediatez. El jefe, agradecido, acaba haciendo de hada madrina para el pobretón de su empleado con tal de que triunfe el amor, a pesar de la diferencia económica de los novios. No hay como tener un padrino.

Oficinista con suerte


Algunos aspectos de referencia

De la peli, que es del año 42, una época en la que España aún apoya descaradamente a la Alemania de Hitler, habría que resaltar la crítica feroz que hace de la democracia. Presenta a dos delegados de la República de Turulandia que parecen siameses (Juan Calvo y Fernando Freyre de Andrade) que pretenden llevar a cabo un negocio, siempre por el bien de la nación, pero cobrando su comisioncita, alabando a la democracia, pero dejando claro que esa es esclava de los intereses. Al final, los dos delegados de la República de Turulandia reciben un telegrama en el que les dicen que hay convulsión política en su país y la policía les busca. En plena Victoria franquista había que mandar recado de lo nociva e inestable que puede ser la democracia.

Los agregados de la República de Turulandia


Para finalizar, la película se llama “huella de luz” haciendo referencia a los fuegos artificiales, que son una ilusión alegre cuya huella de luz se desvanece casi de inmediato. Así se siente el protagonista que se sabe de clase social inferior a la joven que le gusta y que se siente incómodo con las “gracias” de niño rico que tiene Jacobito, como ridiculizar a la chica coja, una joven Mary Delgado. Octavio no se atreve a enfrentarse a la pandilla de jóvenes ricos y ociosos que se burlan de su pobre madre y por eso abandona el hotel dejando a Lelly sin explicación alguna.


El hado padrino


La película está contada con mucho mimo por un joven Rafael Gil. Es uno de sus primeros largometrajes que está basado en una novela corta de Fernández Flórez. Gil explicaba que deseaba rodar esta novela desde que leyó y releyó sus páginas y se nota el cariño y el cuidado que le profesa.


Juli Gan

viernes, 19 de octubre de 2018

El Capitán Veneno (1951) o Así se librará usted del peligro de enamorarse de mí

Hace unos días, por Twitter, me recomendaron una novela sobre amor no correspondido, en apariencia, y así fue como conocí la obra "El Capitán Veneno" de Pedro Antonio de Alarcón. Escrita en 1881, pero situada en 1848, la obra recoge una historia didáctica y sentimental en medio de las revoluciones europeas de la época, y en particular de aquella entre los seguidores de Isabel II y los republicanos en España. Pero no crean que vamos a hablar de guerras, si no que aquí, lo importante va a suceder entre paredes y mujeres, donde es confinado el protagonista, una "Fierecilla" con pantalones y bigotes, que no soporta el universo femenino, al que tiene prejuzgado, y del que huye como si no hubiera mañana.


El libro, muy breve y lleno de diálogos jugosos, es una de esas obras que piden ser adaptadas a "voces", pues es muy fácil de versionarse ya que la mayoría del texto son diálogos o buenísimas descripciones, con las que con buenos actores, se pueden hacer maravillas.

Y Pedro Antonio de Alarcón no era desconocido para los guionistas no sólo españoles, sino también había llegado a cruzar el Atlántico hasta Broadway (Revenge with Music), con la que sería su obra más adaptada para el cine: "El Sombrero de Tres Picos", y se pueden encontrar adaptaciones de sus novelas hasta los años 70, incluso en alemán.

Volviendo al Capitán Veneno, en este caso, sería adaptada, además de por TVE en los 60 junto con otras obras de Alarcón, en 1943, en argentina, con  Luis Sandrinie y Rosa Rosen de la mano de Henri Martinent, y en México también con Pedro Armendáriz en 1945 (El Capitán Malacara). Lamentablemente, no es posible encontrar copia alguna de estas adaptaciones pues una no está disponible, y en el caso de TVE, al ser de 1964, probablemente está perdida.


Visto lo visto, no parecía que fuéramos a disfrutar de esta novela, pero nos quedaba una adaptación en la posguerra española, con Sara Montiel y Fernando Fernán Gómez, de 1951, que incluso se volvería a reestrenar en 1959 debido al éxito de la manchega más internacional.

Este film está dirigido por Luis Marquina, que también hacía labores de guión, aunque no en este caso. Aquí nos encontramos también a un ilustre hombre de letras, Wenceslao Fernández Flores, que también nos da una serie de diálogos adicionales de lo más jugosos e incluso cameos como el de José Zorrilla, como se puede ver aquí:



Y es que, para hacer cinematográfica esta obra, se debe tirar de inventar escenas, y aquí se puede decir, que estos añadidos, pegan perfectamente con la obra alarconiana. Así, si la novela inicial limita espacialmente a la historia, y la reduce a una obra de teatro, breve pero intensa, estas adiciones, hacen que fluya con más brío cinematográfico en su comienzo. La película avanza como una comedia romántica muy a los "screwball comedy" estadounidense, humorística, con dos personajes abocados al romance que no se entienden, y paródica de los folletines del siglo XIX.

Fernando Fernán Gómez, en ese momento, bastante joven y acorde con su personaje de Jorge de Córdoba, recibe un papel a su medida: un militar que no puede con las injusticias, que busca la pelea, y que huye del sexo femenino como si del mal se tratara...y todo esto con el peor de los humores, ¿se lo imaginan? seguro que sí. Y ahí tenemos a Angustias, retratada por una jovencísima Sara Montiel, muy lejos de Yuma y de sus dramas del cuplé, que le da réplica muy acordemente a la imagen de la protagonista que se ve al leer la novela.


Si estos dos nombres no tientan lo suficiente, los secundarios también están a la altura: Julia Caba Alba, Pepe Isbert, Manolo Morán y Amparo Martí. Todos y cada uno de ellos, brillan en los momentos asignados, y son una delicia de contemplar.

La película tiene pocos o casi ningún cambio con respecto al texto del granadino Pedro Antonio de Alarcón, que resulta ser tan ingeniosos, que a partir de la llegada del Capitán a la vida de las mujeres, son prácticamente copiados y pegados al guión. Especialmente significativo, mantener casi intacta la última frase.

Así que si gustan de las películas en blanco y negro de los 50 en español, preparaos para una divertidísima comedia romántica, sobre enamorarse, y aceptar lo inevitable.

Os dejo aquí la presentación de TVE en Historia de Nuestro Cine:

viernes, 13 de julio de 2018

Sólo quiero ver una peli, pues elige: El Regreso del Heroe - Yo, Tonya - La Sociedad Literaria - The Disaster Artist

Como ya he dicho en más de una ocasión, hay veces que no queremos ver un supuesto éxito de taquilla. Hay días en que queremos algo más íntimo y sencillo, no diseñado para encabezar lo más recaudado del año, para pensar a la vez que disfrutar.


Porque tampoco estoy diciendo que sean días de cine de autor, de películas intelectuales rodadas en idiomas ininteligibles, si no más bien, días en las que apetece ir al cine para reír, o no, para disfrutar de una historia o una actuación, sin necesidad del exceso de efectos especiales, o sin que la película haya tenido que rodar por varios festivales sin fortuna comercial y tenga una larguísima lista de financiación (esto sí pudiera ser).

Y como estamos en verano, voy a hacer algo ligero: 4 micro reseñas de las películas que he visto en lo que llevo de año, que cumplen ese rol, de no ser excesivamente independientes, y contar una historia basada en el trabajo de sus actores y un guión más que eficiente: El Regreso del Héroe, Yo, Tonya, La Sociedad Literaria y el Pastel de Piel de Patata y The Disaster Artist.


El Regreso del Héroe (Le Retour du Héros) - Laurent Tirard - 2018
Con Jean Dujardin y Mélanie Laurent.

Cine cómico francés y de época. Un híbrido entre la comedia de maneras y la picaresca clásica que también hay al otro lado de los Pirineos.

Partiendo de premisas muy conocidas en las historias galas (héroe que vuelve de la guerra inesperadamente cuál Martin Guerre, o una correspondencia basada en el engaño para hacer feliz a un tercero), se forma un entramado lioso y "cuasi-amoroso", con un personaje principal de corte de los bribones seductores a lo Jean Paul Belmondo, y con una inteligente y brillante protagonista femenina. Ambos por supuesto, puede que caigan en romance imposible, pues como no, se detestan.

¿Conseguirá el seductor Capitán Neville, recien llegado de las batallas napoleónicas, volver a su vida normal, cuando su futura "cuñada" Elisabeth, se ha encargado de encumbrarlo como un héroe, para hacer feliz a su hermana Pauline? ¡Ah, lo tendréis que ver!



Yo, Tonya (I, Tonya) - Craig Gillespie - 2017
Con Margot Robbie, Allison Janney y Sebastian Stan

Yo, Tonya, es un biopic de la patinadora Tonya Harding dirigido por Craig Gillespie, en forma de film independiente, muy inteligentemente elaborado, con imágenes brutales, dinámicas y viscerales, en la que el director nos da golpes de efectos visuales, con un guión que salta hacia adelante y hacia atrás, hasta el momento más conocido de la patinadora y sus consecuencias.

Pero obviando la estética de videoclip mezclado con reality, el filme tiene su valor en Margot Robbie, que está en estado de gracia, junto a Allison Janney, que también se come la pantalla como su madre, creadora de la estrella del patinaje, Saturno que la devora, pese a que Tonya no llegue ni a considerarse un monstruo de Frankenstein, pues siempre huye hacia adelante, y acaba cayendo en una relación tóxica con el "tonto" de Jeff Gillooly, también grandísimo Sebastian Stan,

Una película que muestra lo peor del ser humano: la maldad y sobre todo, la tremenda estupidez.

Aunque resulte dura de ver, debido a su origen real, es una gran historia, que merece ser vista.




La Sociedad Literaria y el Pastel de Piel de Patata (The Guernsey Literary and Potato Peel Pie Society) - Mike Newel - 2018
Con Lily James, Matthew Goode, Glen Powell, Michiel Huisman, Katherine Parkinson, Tom Courtenay y Penelope Wilton

Volviendo a la ficción más total, no podemos olvidar aquellas películas que tienen su origen en una obra literaria. Y aquí está el caso de esta película dirigida por el eficiente Mike Newell (Cuatro Bodas y un Funeral, por ejemplo), que parte de una emotiva y sensible novela dramática escrita por Mary Ann Shaffer y Annie Barrows.

Con una base así, tendría que tener muy mala suerte, para que la película acabase siendo una mala historia. Y efectivamente, pese a que, en caso de conocer la novela, se noten ciertos puntos donde no se llega a la profundidad del libro, es una bonita obra.

La trama, llena de amor, y bien interpretada por una serie de solventes actores, se sigue con cariño, y nos recuerda a aquellos años en los que el cine, sólo necesitaba una bonita historia para emocionar.






The Disaster Artist - James Franco - 2017
Con James Franco, Dave Franco, Allison Brie, Seth Rogen y Ari Graynor.


Termino esta lista con una película que debería haber sido más reconocida en la última gala de los premios Óscar, pero acabó siendo oscurecida por unas acusaciones de acoso a su director y protagonista, James Franco, lo cual es una pena, porque la obra es una maravillosa visión del cine dentro del cine.

Franco, junto a su hermano Dave, dan vida a Gregg Sestero y Tommy Wiseau, y nos cuentan su amistad hasta "prepetar" una de las peores películas de la historia reciente, ahora con estatus de culto debido a su mala calidad: The Room. Sestero, acabó escribiendo un libro de no ficción, hablando de toda la bizarra historia de este proceso y de su relación con Wiseau. Y en este libro, se basa el film.

Una gran película, divertida, amena, bien dirigida, llena de cameos y apariciones inesperadas (los Franco deben de tener la agenda del teléfono sin memoria, viendo la cantidad de actores que pasan por la pantalla), y sobre todo, que se une a la tradición de contarnos lo que pasa entre los focos, con sus miserias y cosas absurdas. Una joya para ver sin prejuicios.

Y desde luego, muestra que la relación entre los hermano Franco debe ser maravillosa, viendo la complicidad al sacar un film así.


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Ahora eso sí, llegado el verano y el cine palomitero, pensemos que también queramos disfrutar de lo que Hollywood nos manda, y soltémonos el pelo para disfrutar de superhéroes como Ant-Man y La Avispa o secuelas muy esperadas, como la de Los Increíbles. Porque también tenemos días así. Igual que cuando llegue más frío, quizá queramos historias más íntimas, que también nos llegarán.

¡Pasad un buen verano!


Carmen R.

viernes, 11 de mayo de 2018

El fantasma va al oeste (1935)

“Juguemos a las adivinanzas, si no acertáis antes de que diga la palabra killiecrankie pagaréis una prenda”. (Murdoch Glourie)

La película que os traigo hoy es una de esas películas que me impactaron  cuando era una niña pequeña. Es una película antigua, tan antigua que estaba en los cines el año que estalló la guerra civil española. Una película sonora filmada por un famoso director francés que hizo sus pinitos fantásticos en el cine mudo y que, estando la cosa tan mala en Europa, aterrizó en EEUU donde rodó amables comedias románticas con toque fantástico como me casé con una bruja donde Veronica Lake brilla con su flequillo ladeado.

Cartel de la época de la guerra civil española.

Una producción de Alexander Korda.

La peli de hoy es el fantasma va al oeste (1935), amable comedia fantástico-romántica realizada en el Reino Unido antes de la segunda guerra mundial bajo la producción del húngaro Alexander Korda, que con el sello London Films realizó abundante número de largometrajes, como por ejemplo la vida privada de Enrique VIII, la vida privada de don Juan o  las cuatro plumas, dirigida por su hermano Zoltan Korda.  Durante el periplo de la guerra mundial, Korda marcha a los EEUU donde acaba la producción el ladrón de Bagdad, interrumpida por el conflicto y financia la joya de la comedia antifascista ser y no ser, del hilarante Ernest Lubitch. De vuelta a Reino Unido, Korda es recordado por la siempre inquietante pero excelente el tercer hombre, dirigida por Carol Reed. Pero volvamos a la amable el fantasma va al oeste.


Murdoch Glourie (Robert Donat) siempre entre féminas.

Sinopsis.
Escocia, siglo XVIII, el joven Murdoch Glourie es un apuesto joven más interesado en las mozas que en la guerra, los Mac Laggen aprovechan esta afición del joven Glourie para insultarlo, y así, durante la batalla con los ingleses, la riña de los dos clanes hace que Murdoch acabe falleciendo por fuego amigo. Su padre, enfadado, lo condena a vagar eternamente por el castillo Glourie hasta que encuentre a un Mac Laggen que se coma sus palabras. Han pasado 200 años y al desvencijado castillo Glourie llega la joven rica americana Peggy Martin deseando hablar con el dueño del castillo, Donald Glourie. Donald es un joven noble arruinado que pone en venta su castillo, comprado por los ricos americanos para llevárselo piedra a piedra a Florida. El Fantasma, aparecido en la bodega del barco, entre las piedras desmontadas de lo que fue su hogar no entiende nada, pero su aparición crea una conmoción ente los pasajeros, cosa que propiciará otra serie de aventuras.

La guerra contra los ingleses

René Clair y el género fantástico:
René Clair era un fan declarado de su antecesor Georges Méliès, aquél que en su viaje a la luna hizo aterrizar un cohete en el ojo del pobre astro. Entusiasta de los efectos de cámara, como se puede comprobar en su film mudo entr’acte, con música de Erik Satie, aprovechó sus técnicas para rodar escenas fantásticas en la época en que los efectos especiales y los trucajes no podían soñar con los ordenadores ni las gráficas digitales.

Efectos muy conseguidos para la época

Durante la segunda incursión en el cine sonoro, René Clair, allá por  1931, rodó Viva la libertad, una película que narraba la deshumanización de la era industrial contando con ironía como el trabajo en cadena esclaviza. Financiada por una productora alemana, la peli, rodada cinco años antes que Tiempos modernos de Chaplin, Goebbles, ministro nazi de propaganda, se dedicó a lanzar acusaciones de plagio sobre la peli norteamericana del inglés, cosa que a Clair, admirador del cómico inglés, intentó desmentir, no pasando a mayores.
Se vende castillo

Clair aceptó el ofrecimiento de Korda para rodar algunas pelis en Reino Unido con desigual acierto. El fantasma va al oeste sí que tiene éxito, pero luego, después de algún otro fracaso vuelve a Francia justo cuando estalla la segunda guerra mundial y acaba huyendo a EEUU, para recalar en Hollywood, donde dirige exitosos films, siendo, quizá, me casé con una bruja, todo un hito de la comedia romántico-fantástica que ensalzara a Veronica Lake .


La rica americana y el arruinado Glourie del siglo XX

Los actores van al oeste:

El actor principal, con dos papeles, además, es Robert Donat, un británico ganador de un óscar por Adiós mr. Chips (1939), el año en que estaban nominados  Clark Gable por lo que el viento se llevó, James Stewart por caballero sin espada o Lawrence Olivier por Cumbres borrascosas. Provisto de una dicción exquisita digna de un lord, cincelada a base de mucho esfuerzo para curar su tartamudez infantil, y de una prestancia atractiva, este actor era el indicado para llevar a cabo papeles de galán.  En la cinta que nos ocupa, desempeña el papel del fantasma Murdoch y de su descendiente Donald. El uno, muy atrevido con las mujeres, el otro, más bien tímido. Donat,  por aquella misma época,  venía de rodar los 39 escalones de Hitchcock.


¿Un fantasma? ¿Me tomas el pelo, chaval?

El papel de la rica heredera de la cadena de ultramarinos, Peggy Martin, lo desempeña con frescura  Jean Parker, que fue una actriz que durante los años de la guerra protagonizó, por decir algo, porque las pelis siempre eran para hombres y ella era “la chica”, pelis de ambiente bélico, ya fuera por tierra, mar o aire. Una vez acabada la contienda, sus trabajos se orientaron a ese filón fílmico de los cincuenta que fueron el western. Las únicas pelis en las que fue protagonista absoluta fueron en la detective Kitty O’Day y las aventuras de Kitty O’Day, donde desempeña el papel de una secretaria de detective que, por accidente, se convierte en detective ocasional.
Baile de disfraces en 1ª clase del transatlántico que va a América, el sr. Martin, de torero, el sr. Bigelow, de medieval, Donald, de etiqueta.

Como secundarios en esta peli nos encontramos a Eugene Pallette, que hace del sr. Martin, padre de Peggy, y rico dueño de una cadena de supermercados que quiere sacar tajada de la existencia del fantasma, Ralph Bunker, el sr. Bigelow, otro rico dueño de supermercados de la competencia y, en un papel mínimo, pero brillante a la gran Elsa Lanchester, la novia de Frankenstein , haciendo de suspicaz espiritista.




Elsa Lanchester no cree en el fantasma comprado por el sr. Martin

La peli denota frescura y cuenta una divertida historia en la que el humor siempre se halla en abundancia. Retrata a los escoceses como amantes del whisky y a los norteamericanos como nuevos ricos que van a Europa en busca de un poco de rancio abolengo que comprar con su reciente opulencia. Las escenas sobre el avistamiento de fantasmas en el barco y los cruces de declaraciones entre políticos británicos y norteamericanos se cuentan con gracia. A pesar de su antigüedad no ha perdido el encanto.
Y por si os pica la curiosidad:



Juli Gan.

viernes, 12 de enero de 2018

Quería que fueras tú. Quería tantísimo que fueras tú - Reflexiones sobre la comedia romántica

Hace algunos años, una compañera de universidad, tras oírme hablar sobre la escritora inglesa Jane Austen, y ver que le había dejado la serie "Orgullo y Prejuicio" a un amigo común, decidió leerse la novela del mismo nombre. Cuando menos me lo esperaba, me lo comentó, añadiendo con una cara que rondaba entre el sarcasmo y el desprecio:

"No me gusta. Es en como todas las comedias románticas: chico conoce a chica. Se detestan. Luego se enamoran. Nada nuevo."

via GIPHY - Mi reacción, en serio...

Era curioso que hablara de una novela de hace casi 200 años en aquel entonces, restándole la originalidad propuesta por Miss Austen. Quizá, la escritora inglesa no hubiera inventando nada nuevo (ejem, admiraba mucho a Shakespeare, ejem), pero había creado de una manera más o menos oficial, la primera versión, en forma escrita, de la comedia romántica actual, entre las muchas virtudes de su obra. Y este esquema se repetiría con mejor o peor fortuna en el medio cinematográfico.

No pretendo en este artículo hacer un compendio sobre la historia de la comedia aderezada con gotas de amor, pero haré un pequeño comentario sobre algunos de sus títulos, que estoy segura que comenzaron en los orígenes del cine. Sólo resta decir, que antes de adentrarnos en esto, quiero dejar un par de reflexiones sobre el género, que van en su título y hacen que se miren de reojo en nuestro cínico momento posmoderno:

- Comedia: muestra el mundo bajo un prisma de color, de forma que, subjetivamente, provoca la risa con diferentes medios. Y crear la carcajada del público suele ser más difícil que conseguir su llanto.

- Romántica: exaltación de los sentimientos, y en esto, cada uno tiene los suyos, por lo que se necesita la complicidad con el espectador.

Y para más inri, las comedias románticas suelen tener lo peor que algunos piensan: ¡TIENEN FINAL FELIZ!



via GIPHY - ¿Quién lo iba a decir?

Sí, salvo alguna contada excepción, estas películas, como las obras de la escritora inglesa, anteriormente citada, suelen acabar bien, con los enamorados juntos, algo que para algunas personas cínicas y serias, puede ser el final más triste de una película. Yo, por mi parte, cuando me acerco a una comedia romántica, ya sé lo que me voy a encontrar, y lo único que pido, es que historia y personajes sean tratados con sencillez, inteligencia, humor fino y que no se me tome el pelo.

A continuación, cito algunas comedias de este tipo:

- En el cine mudo, las comedias románticas derivaban directamente de obras de vodevil, pero resultaban difíciles de trasladar debido a la falta del medio hablado, o el posible exceso de cartulinas con texto. Cuando llegó el sonido, llegaron multitud de obras de este estilo, con divertidos y chispeantes diálogos, creando la famosa "screw-ball comedy". En estas películas, según se mire, o prima la comedia o bien el romance. Del primer tipo, tenemos "Bringing up baby", "Ninotchka", y del segunda, joyitas como "The Shop Around the Corner", "The Philadelphia Story" o "It happened one Night".


- Con el paso de los años, e influenciada por la sociedad del momento, Hollywood continuó haciendo delicias románticas, que en su mayoría acentuaban el papel de la mujer por y para el matrimonio, y su partenaire masculino, como un "macho" proveedor, que sucumbía y no tenía una inteligencia muy despierta (como ya sucedía, entonces y ahora, es un género de mayoría femenina, y se buscaba la complicadad con las mujeres, de este modo). De esa clase de films, tenemos a una insistente Eleanor Parker con Robert Taylor en el western "La Novia Salvaje" (Many Rivers to Cross) o Shirley McLaine en "Todas las Mujeres Quieren Casarse" (Ask Any Girl).


- Pero en los años 50, hubo autores que mostraban una historia de amor de una forma un poco más subversiva, como la de las buscafortunas de "How To Marry a Millionaire" o "Gentlemen Prefer Blondes", o cualquiera del genio de Billy Wilder, que nos trae delicias (alguna agridulce en el planteamiento clásico) como "Sabrina", "Ariane", "7th year Itch", "The Apartament", o "Irma, la Douce". Si las habéis visto, no siguen el patrón habitual, no muestran en algún caso a la protagonista como casta y pura, o incluso, no sabemos si hay boda al final.


- En 1959, se unió el trío, sí trío, que más definió la comedia romántica con sus tres películas: Doris Day, Rock Hudson, y sí, Tony Randall. Los tres films: "Pillow Talk", "Lover, come back" y "Send me no flowers". Las dos primeras son casi calcos, y muestra a una mujer independiente pero sin suerte en el amor, extremadamente trabajadora, caer en las redes de su zangano partenaire, que acabará también cayendo en los lazos amorosos de la protagonista...y nuestro tercer vértice, será siempre testigo de los hechos, provocando también las carcajadas. En la tercera película, se cambia algo la fórmula, pero la frescura sigue ahí. Simplemente os las recomiendo, aunque teniendo en cuenta que la corrección política actual puede chocar con las reglas de aquel momento, pero no con la inteligencia que se desprende en los diálogos.


- Supongo que el pop de los 60 y el sentimiento de los 70 nos trajo más obras cómico-amorosas, pero yo ya me muevo hasta los años 80 y principios de los 90, donde la fantasía inunda la pantalla y nos llegan maravillosas historias como "The Princess Bride" o "The Groundhog day". Pero volviendo a historias más "reales" hay que quedarse con "Moonstruck", donde la protagonista debe luchar contra su familia, su barrio, y por supuesto, contra ella misma, y como no "When Harry met Sally", de la especialista Nora Ephron.


 - "When Harry met Sally", no sólo funciona porque tuviera a la novia de América del momento (Meg Ryan), o al popular Billy Crystal, o a la famosa escena del sandwich orgásmico, es maravillosa porque retrata de una forma vívida, todo lo que pedimos en una comedia romántica, pero desde un punto de vista muy real, con el cual, aunque hayan pasado más de 30 años, te puedes seguir identificando. La confesión final es una hermosísima declaración, y una lección de que por mucho  que insistamos, debemos ser sinceros con nosotros mismos y nuestro corazón.

 
- Nora Ephron seguiría regalándonos joyas en los 90, como "Sleepless in Seatle" o el remake de "The Shop Around the Corner": "You've got mail" (el título de esta entrada recoge una cita de esta película). Pero los 90, es que fueron muy fecundos en este género, desde su versión de adaptaciones literarias ("Much Ado About Nothing" de Branagh, "Clueless", "10 Things I hate about You"), hasta la de las comedias amorosas que ya son clásicos ("While you were Sleeping", "Notting Hill, "4 Weddings and a Funeral"). Es curioso, pero Working Title, productora inglesa, se llevaría la palma en este género con modificaciones transgesoras de la fórmula, pues aparte de Notting Hill y 4 Weddings, también traería "Bridget Jones's Diary", "About a Boy", "High Fidelity", o el considerado culmen del amor, "Love Actually". En cualquier caso, el patrón que se repite es Hugh Grant, que sacaría dinero de sobra para la universidad de sus hijos, que en aquella época ni se planteaba en tener...



- A partir de esa época la inundación de obras de este tipo es enorme, y la corona de "Novia de América" pasa de Meg Ryan a Sandra Bullock, Jennifer López, Katherine Heigl, Kate Hudson o la siempre permanente Julia Roberts. La calidad de las obras "rosas", casi chick-lit en movimiento, va decayendo, y las películas se vuelven más repetidas, copias unas de otras con poco que aportar, salvo excepciones, que para mi gusto pueden ser "Two Weeks Notice", "Music and Lyrics", "27 dresses" o "Austenland" (que se burla, de forma muy inocente, de los fans de este género, y en especial de las de Jane Austen). Todas las que cito, provocan una sensación de felicidad al terminar su visionado, incluso si sus protagonistas no son perfectas, algo también que se perpetúa en este género y que provoca la complicidad con el público, siempre y cuando, no lleguen al extremo de cargante.





- Y en los últimos años, llenos de remakes y superhéroes,  las comedias románticas se han vuelto  o bien enrevesadas con finales dignos de drama, o de  humor más básico o de trazo gordo, algo zafias y soeces, hasta casi desaparecer en la cartelera actual. Eso no me hace olvidar excepciones como la agridulce "Eternal Sunshine of a Spotless Mind" o la muy despidada "Crueldad Intolerable", pero ahora que caigo, ¡ya tienen más de 10 años!, así que espero que me contradigáis en los comentarios, y me pongáis que hay comedias románticas inspiradas e inteligentes de última generación.
¡No hay que perder la esperanza!




Espero que esta entrada os haya gustado y recordad: es un nuevo año y exigimos un final feliz y una comedia romántica en nuestras vidas.

Carmen Romero