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viernes, 22 de octubre de 2010

Cosas que diría con sólo mirarla










A raíz de mi anterior post dedicado a "Madres e hijas" de Rodrigo García fueron muchas las alusiones hacia otra película suya "Cosas que diría con sólo mirarla" tanto por parte de algunas comentaristas como por parte mía,así que me parecía oportuno volver a verla y dedicarle una entrada.




Rodrigo García rodó en el 2000 "Cosas que..." también en los Angeles,en concreto,en el Valle de San Fernando.Se rodeó de un elenco de actrices tan versátiles y hábiles que con esa combinación era casi lógico que le saliera una película intimista,profunda,un verdadero quirófano emocional donde diseccionar el universo femenino despacio,sin prisas,con una música suave que acompaña el proceso de acercamiento a la vida de cada uno de sus personajes.Son 7 vidas,cruzadas entre sí a veces levemente,que tienen una tónica común:la soledad y la necesidad de ser amadas.






Vamos a hacer un recorrido por cada una de estas mujeres.


Empezaremos por la doctora Elaine Keener a la que interpreta(una vez más magistral) Glen Close.




Elaine tiene la vida resuelta,está divorciada y cuida en su casa de su madre,una mujer muy muy anciana,y se siente profundamente inféliz y sola.Consulta en su casa a una vidente a fin de saber si conocerá por fin al hombre de sus sueños,y si ese hombre coincide con un compañero de trabajo por el que se siente atraída.La vidente le presagia que un hombre más jóven se interesará por ella,pero es un hombre nuevo,que todavía no conoce.
En esa escena,en la que le echan las cartas,Glen Close está impresionante,ella sola sin palabras,con su cara,sus ojos,su mirada,lo dice todo,llena la pantalla.El espectador sabe por su expresión que la vidente está haciendo un retrato exacto de su vida,una situación que para alguien como la doctora Elaine resulta como poco pudorosa debido a sus muchas reservas.
















La vidente es Kristine (Calista Flockhart-para mí siempre será Ally Mcbeal-)que vive con su pareja Lilly ( Valeria Golino) el ocaso de su relación debido a la enfermedad terminal de Lilly.Ambas reconstruyen sus inicios como pareja recurriendo a sus recuerdos para aferrarse a lo que les unió ahora que todo inexorablemente les aboca al fin.




Elaine,que es ginecóloga, atiende, sin conocerla personalmente, a Rebecca(Holly Hunter-para mí siempre será "la del Piano") quien se ha quedado accidentalmente embarazada como resultado de un descuido en la relación que mantiene durante más de tres años con un hombre casado que no está dispuesto a formar una familia con ella.






Rebecca está más sola que un perro(tal cual le dice una vagabunda con la que intercambia cigarrillos en la calle)pero al quedar embarazada,la última esperanza de que el hombre al que ama empiece una vida con ella,se ve definitivamente truncada.Así que,ante ella se abren dos opciones:o seguir siendo eternamente la otra,mendigando los momentos que le ofrece un hombre casado y ocupado o empezar de nuevo sola a los 39 años, tal vez sin ese bebé,pero siendo consciente de que la vida no acaba ahí y aún queda mucho por vivir.


Rebecca ( esa extraordinaria Holly Hunter) es la directora de una entidad bancaria,ha tenido un escarceo con uno de sus empleados,pero no es nada serio,es sólo que se sentía sóla.Una vez más,en mitad de su eterna espera.Ese empleado nos lleva hasta otras dos de las siete mujeres sobre las que gira la película.

Carol (Cameron Diaz) y Kathy (Amy Brenneman)son hermanas y viven juntas.Carol es ciega y Kathy ha dedicado su vida a cuidar de ella, hasta el punto de postergar su vida personal y relegar a un segundo plano su vida social.




Carol da clases particulares a una niña ciega, a raiz de eso,el padre de la niña se muestra interesado por Carol y empiezan a salir.Él es el empleado del banco de Rebecca.

Según la niña,su padre se muestra muy cariñoso cuando conoce a una mujer pero cuando la cosa empieza a ponerse seria,la suelta como si fuera una patata caliente.Hay una escena en la que Cameron Diaz hace una reflexión sobre el amor y la frustración que es de una entrega interpretativa casi sin precedentes en la actriz.

Kathy es policia,su último caso ha girado en torno al suicidio de una mujer que fué con ella al instituto.Ella y su hermana recrean su vida y las posibles causas que pudieron llevarle a tomar esa irreversible decisión.




Cuando Kathy había perdido la esperanza de encontrar una ilusión resignándose a observar la vida sentimental de su hermana y en general,de los demás,a través del trabajo conoce a un hombre que la invita a salir,justo en el momento en que Carol descubre la incapacidad para el compromiso del último hombre con el que ha estado saliendo.Tal cual diría Saramago: "lo que tienen en común las derrotas y las victorias es que ambas son demasiado cortas" y yo además añadiría que se van alternando.


En un intento de averiguar algo más de su último caso,Kathy acude al hospital para indagar sobre el paradero del bebé que tuvo la mujer que se ha suicidado.Allí ,gracias a funcionario solícito descubrirá que el bebé falleció al poco tiempo de nacer.


Ese empleado que le ayuda en sus pesquisas,nos lleva hasta Rose, su vecina,una profesora separada y con un hijo adolescente que se dedica a escribir libros infantiles.Ella se sentirá repentinamente atraída por su vecino,un enano de trato afable que acaba de mudarse a la casa de en frente de la de Rose.





Me pregunto por qué nos llega tanto el cine de Rodrigo García y supongo que las razones me llevan a esa radiografía minuciosa que el director realiza sobre la mujer contemporánea.Ni están todas las que son, ni son todas las que están,pero son un compendio de mujeres independientes que viven en un país desarrollado, la mayoría han triunfado profesionalmente,pero vitalmente,internamente,se sienten vacías,solas y en algunos casos,angustiadas.



Este debut de Rodrigo García,que tardó tanto tiempo en ver la luz, es un retrato femenino que puede recordar a la película "Vidas cruzadas" de Robert Altman, ya convertida en un clásico moderno del cine norteamerico,y sí ,son historias paralelas y cruzadas pero esta película lleva el sello propio de su autor,que combina talento narrativo,emoción y unas interpretaciones extraordinarias.
A Rodrigo García le quedó una opera prima dramática,triste,honda pero también tierna,sensible y delicada,con unos personajes que transmiten soledad y angustia pero al mismo tiempo,expuestas al cambio y a la esperanza de amar y ser amadas.El resultado de todo ello,nos deja una película tan excepcional como imprescindible.

Troyana.

viernes, 17 de septiembre de 2010

Madres e hijas



Tras “Nueve Vidas “ y para mí, la inolvidable “Cosas que diría con sólo mirarla”, el director Rodrigo García nos ofrece “Madres e hijas”.


Sin dejar la ciudad de Los Ángeles, y especializándose en la cirugía emocional femenina, esboza la vida de varias mujeres, unidas por hilos visibles o invisibles pero tocadas por un nexo común: la influencia del poderoso vínculo entre madres e hijas.

Karen,( Annette Bening)es una mujer de 50 años que vive con su madre, la cual está enferma y postrada en la cama. Karen es infeliz y está angustiada por un pasado que la atormenta ya que siendo una adolescente quedó embarazada y tuvo que dar a su hija en adopción .No sabe nada de esa hija, que ya tiene 37 años ,pero no hay día que no piense en ella, escribiéndole cartas que no envía. Todo lo cotidiano de alguna manera le lleva hasta ella y esa culpa y ese arrepentimiento le ha llevado a forjarse un carácter difícil, duro y desconfiado, en el que no tiene cabida ni la entrega ni el amor.


















Karen desconoce que su redención está en la búsqueda de la hija que abandonó y en la lenta pero ya inaplazable descongelación interior.

De esta manera llegamos hasta Elisabeth(una cada vez más grande Naomi Wats),la hija que Karen no vio crecer. Elisabeth es ahora una mujer de 37 años, brillante y funcional abogada que alcanza la cúspide del éxito profesional. Vive sola, nunca ha estado casada ni tienes planes de estarlo. Se ha acostumbrado a ser independiente y a nivel emocional es incapaz de crear vínculos reales y significativos en las relaciones. Va de bufete en bufete pero siempre vuelve a Los Ángeles, que es el eje sobre el que gira su inconfesada órbita. Ni siquiera la última aventura con su jefe(espléndido Samuel L. Jackson)ni el hecho de quedarse accidentalmente embarazada, consiguen que decida echar raíces en ningún lado ni con ningún trabajo ni con ninguna relación.


























Elisabeth no ha conocido a Karen pero el encuentro casual con una adolescente invidente en la azotea del último edificio donde se instala, despierta en ella la curiosidad de propiciar su búsqueda.

Por último, tenemos a Lucy, una mujer afroamericana(Kerry Washington) que no puede tener hijos y que ve cómo su matrimonio se tambalea ante las dificultades que entraña el proceso de adopción.



















A partir de aquí, Rodrigo García nos hace sentir la fuerza de ese vínculo entre madres e hijas, incluso cuando sus figuras no han estado físicamente presentes. Se desprende el poderoso nexo no sólo a través de la consanguinidad sino también se atisba el vínculo creado a través del tiempo, el tiempo que se comparte con un hijo adoptivo que es lo que verdaderamente moldea y fortalece la relación.



El tiempo, tan relativo, en el caso de Karen se paralizó a los 14 años, en el momento en que su madre la obligó a desprenderse de su bebé; el tiempo que ha convertido a Elisabeth en un ser sin capacidad ya para sentir apego o capacidad para entregarse o compartir un mínimo resquicio emocional con nadie.






















Tanto si eres hija como si eres madre , incluso más en el caso de que hayas vivido o vivas con la ausencia de una de estas figuras troncales, la película llega muy hondo, es casi inevitable sentirte implicada de forma visceral. No importa si los desenlaces son previsibles o no, éste parece ser un ejercicio de transmisión de emociones, ése vuelve a ser el fuerte de Rodrigo García, que una vez más consigue tocarnos esa fibra sensible, vibrante tanto con las palabras como con las miradas y los silencios. Es una reflexión sobre las elecciones que hacemos en la vida y el inquebrantable lazo que ,por encima de las distancias, las diferencias o las ausencias, pase lo que pase, nos une a nuestras madres . Es un campo en el que magistralmente brillan con luz propia tanto Annette Bening como Naomi Wats, dando una lección de interpretación contenida, honda, indeleble y referencial.






Troyana.