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viernes, 6 de septiembre de 2013

Eddie Felson. El Color del estilo.




A veces, el reencuentro en el cine con un personaje de la talla de Eddie Felson (Paul Newman) es comparable a la cálida sensación de reencontrarnos con un querido personaje literario en las posteriores partes de un libro. 

Podemos decir que cinematográficamente, Eddie Felson al billar es lo que Jake LaMotta al ring de boxeo.




En 1961, Robert Rossen llevó a la gran pantalla la novela homónima de Walter Tevis, The Hustler, El Buscavidas en España, que ya pertenece a ese grupo de obras maestras  cinematográficas por derecho propio. 

La mesa y el taco de billar como excusa para contar uno de los retratos más amargos y cínicos de la naturaleza humana. Entre tanto guaperas sin estilo, Paul Newman le pone clase (marca de la casa) al arrogante, cínico y ambicioso tahur del billar, Eddie Felson. Cigarrillo en boca; detrás del humo unos ojos fijos en la figura de El Gordo de Minnesota, (Jackie Gleason) considerado el mejor jugador de billar sin perder una partida en los últimos diez años. 

Sin embargo, la primera opción no fue Paul Newman, sino Jack Lemmon, que rechazó el papel de Eddie Felson por el de Joe Clay en Dias de Vino y Rosas.




El enfretamiento entre El Gordo de Minnesota y Eddie "Relámpago" Felson no se hace esperar y llena el primer acto de la película en una partida eterna. Un duelo en el que se define el carácter de Eddie, su ambición por ser el mejor a costa de todo y de todos. Sin embargo, tiene mucho que aprender y su falta de sentido común en el momento de máxima algidez lo demuestra.

El Gordo de Minnesota bien pudiera ser la antítesis de Eddie Felson. Un personaje que sin ser protagonista se gana un lugar en el podio junto a Newman. 


La derrota ante su rival, y su consecuente desastre económico, no hará flaquear el empeño de Eddie,que abandonará a su socio capitalista para reunir dinero otra vez y volver a enfrentarse al Gordo de Minnesota.




Por el camino, Eddie encontrará a otra alma atormentada, Sarah Packard (Piper Laurie) que, tras la compresible desconfianza inicial, acudirá a la cafetería en la cual sabe que encontrará a Eddie en una escena memorable en la que pocos planos hacen falta para contar la historia de dos perdedores que no están enamorados, sólo están solos, y deciden tenerse el uno al otro.




En este retrato de perdedores, no hay más salida que un funesto final. Ni siquiera la victoria más deseada se saborea cuando para llegar al cielo has tenido que pasar antes por el infierno. 




Veinticinco años después, Paul Newman le propuso a Martin Scorsese revivir a Eddie Felson. El primero, sabía que ponía a su personaje fetiche en buenas manos; el segundo, vio la oportunidad de trabajar con su ídolo de juventud.




“Nos estamos olvidando de hablar de lo importante. Lo importante no es el billar, ni el sexo, ni el amor. Lo importante es el dinero.” - Eddie Felson.


Scorsese tomó el guión co-escrito por el mismo Paul Newman y Daryl Ponicsan y lo sometió a reescritura a cargo de Richard Price. El nuevo guión dejó satisfecho a Scorsese que no quería un remake ni una secuela de El Buscavidas, probablemente porque las comparaciones siempre son odiosas y medirse con una obra maestra no es una buena idea.

Para empezar, porque es difícil competir con el blanco y negro, que da una estética a una película que el color no consigue, sobre todo cuando se cuenta una historia dramática. 


Eddie Felson sigue siendo un personaje patético, que ahora gana dinero trapicheando con el whisky y con las apuestas al billar, manejando a un joven no muy despierto. Pero un día, ambos quieren timar al tipo equivocado, Vincent Lauria (Tom Cruise)





Primer problema: la Fox no quería a Tom Cruise en la película; tampoco le entusiasmaba la reelaboración del guión; y todo estuvo a punto de quedar en aguas de borrajas cuando la Touchstone salió al rescate.



En esta ocasión, Eddie Felson está detrás del tahur del billar, no se sabe si en busca del dinero que pueden ganar o en busca de lo que algún día fue y revivirlo a través de su pupilo. 

Vicent Lauria es la versión atolondrada de Eddie Felson cuando era joven. No acepta que para poder ganar dinero con las apuestas, antes tiene que perder para no asustar al adversario, cosa que trae de cabeza a Felson.




A ambos les acompaña Carmen (Mary Elizabeth Mastrantonio) en busca de la fortuna, en una especie de extraña road movie. 


En contraste con los relajados golpes de cámara en blanco y negro de El Buscavidas, los frenéticos planos de El Color del Dinero





Dos películas y la evolución vital de un mismo personaje. No son comparables puesto que no tienen nada que ver. La primera, una obra maestra, la segunda, una oportunidad de volver a disfrutar con Paul Newman, pero en cualquier caso, recomendable.


Esperamos que hayaís disfrutados todos y todas de unas merecidas vacaciones. Tengo el honor de dar el pistoletazo de salida a una nueva temporada de Zinéfilas, pero como no me gustan las armas, abro la temporada con un buen saque de billar a lo Eddie Felson. Bienvenid@s de nuevo.


Bruja Truca.

viernes, 27 de julio de 2012

El largo y cálido verano

Son muchos los motivos por los que empezamos a transpirar, a sudar. Es una respuesta física que no podemos controlar ya que es un método automático de refrigeración. Sudamos cuando estamos enfermos y cuando sentimos pánico, pero, coincidiréis conmigo en que le mejor momento para hacerlo es durante estos meses en los que nos encontramos ahora y en los que podemos vivir un largo y cálido verano.


Título en castellano: El largo y cálido verano
Título original: The Long, Hot Summer
Año: 1958
País: Estados Unidos
Director: Martin Ritt
Guión: Irving Ravetch & Harriet Frank Jr. (Relatos: William Faulkner)
Música: Alex North
Fotografía: Joseph LaShelle
Productora: 20th Century Fox
Duración: 118 minutos

Reparto
Paul Newman, Joanne Woodward, Orson Welles, Lee Remick, Angela Lansbury, Richard Anderson, Anthony Franciosa

Sinopsis
Tras ser expulsado de una población acusado de haber provocado un incendio, Ben Quick llega a un pueblo y es contratado por Will Varner, dueño y señor del lugar.



Melodrama sureño inspirado en tres obras – dos relatos y un capítulo de una novela – del Premio Nobel de Literatura William Faulkner llevado a la pantalla por el matrimonio de guionistas de Hud (1963): Irving Ravetch y Harriet Frank Jr. que nos trasladan a un lugar idóneo, el profundo sur, para los buscavidas, los terratenientes, los atormentados y las jovencitas cuyo único fin en la vida es encontrar marido.


La dirección viene de la mano de Martin Ritt, que durante mucho tiempo estuvo bajo la mirada del el Comité de Actividades Antiamericanas aunque siempre negó que hubiera pertenecido al Partido Comunista, a pesar de que simpatizaba con él. Entre su filmografía están: Hud (1963), El espía que surgió del frío (1965), Norma Rae (1979), Loca (1987) ó Cartas a Iris (1989).


La carrera del actor Paul Newman empezada a despegar por esta fechas en las que protagonizaría una trilogía sureña que lo confirmaría como una de las grandes estrellas de Hollywood tanto por su físico, como por sus interpretaciones. Estas tres películas a las que me refiero son: El largo y cálido verano (1958),  La gata sobre el tejado de zinc (1958) y Dulce pájaro de juventud (1962). En El largo y cálido verano (1958), Newman interpreta de Ben Quick, un hombre con muchas aspiraciones pero con fama de arreglar sus problemas incendiando graneros. A pesar de ello, es aceptado por el dueño del pueblo (Orson Welles) que lo impone al resto.


Numerosas son las grandes películas que Newman ha interpretado y dirigido. Creo que su carrera es de sobra conocida por los cinéfilos: Marcado por el odio (1956), La ciudad frente a mi (1959), El buscavidas (1961), La leyenda del indomable (1967), Dos hombres y un destino (1969), El coloso en llamas (1974), El golpe (1973) El color del dinero (1986), Camino a Perdión (2002)…

 

Siempre he pensado que la carrera de Paul Newman no ha sido reconocida lo suficiente en cuando a premios. Recibió el Oscar al Mejor Actor en 1986 por El color del dinero y un Premio Oscar Honorífico por toda su Trayectoria Profesional el año anterior además de un Premio Humanitario Jean Hesholt en 1994. También el Globo de Oro al Mejor Director por Rachel, Rachel (1969). Por El largo y cálido verano recibió en Premio a la Mejor interpretación masculina en el Festival de Cannes.

 

Fue en El largo y cálido verano donde la ya oscarizada actriz Joanne Woodward (Las tres caras de Eva, 1957) coincidió por primera vez con el que se convertiría en su marido, Paul Newman, en 1958 –matrimonio que duraría hasta la muerte de él en 2008-. Un matrimonio estable que protagonizó varias películas como Desde la terraza (1960), Con el agua al cuello (1976), etc… e incluso el actor la dirigiría en algunas otras como El efecto de los rayos gamma sobre las margaritas (1972) con la cual la actriz logró el premio a la mejor actriz en el Festival de Cannes.

Joanne Woodward interpreta a Clara, la demasiado seria y reprimida sexual hija del terrateniente que desde el primer momento sentirá desprecio – o eso dice- por Quick (Newman). Es una pareja extraña: ella, fría como el hielo y él, lleno de fuego, lo que favorece que durante toda la película la tensión sexual entre ambos se pueda palpar.

 

Como secundario de lujo, aunque más que secundario yo diría que forma parte del trío protagonista, está el inmenso –nunca mejor dicho- Orson Wells (Ciudadano Kane, 1941) que es el terrateniente Will Varner, dueño del pueblo. Hombre dominante y de gran temperamento que tiene una relación paterno filial prácticamente inexistente con sus dos hijos. Su hija (Woodboard) lo desprecia y su hijo le tiene miedo.

 

Anthony Franciosa (Un rostro en la multitud, 1957) interpreta a ese hijo que no hace nada bien a los ojos de su padre (Wells) y que ve cómo Quick (Newman) le está quitando su puesto en la familia. Su alocada y provocativa esposa está interpretada por una bellísima Lee Remick (Anatomía de un asesinato, 1959). También nos encontramos en un pequeño papel con Angela Lansbury, (La bruja novata, 1971; y la serie Se ha escrito un crimen, 1984) que es la dueña de un hotel en relaciones clandestinas como Vaner (Wells).

 

Realizada en cinemascope, el encargado de la fotografía fue Joseph LaShelle (Laura, 1944) y la banda sonora fue compuesta por Alex North (Un tranvía llamado deseo, 1951; Cleopatra, 1963) en donde destaca la balada 'The long, hot summer' (escuchar) interpretada por el cantante de country y blues Jimmie Rodgers.

Con todos estos ingredientes, El largo y cálido verano no podía ser un fracaso. Y no lo fue. Rodada en Louisiana aunque situada en Mississippi fue estrenada en marzo de 1958, su éxito no se hizo esperar y llevó a lo más alto a sus dos actores principales.

 

El largo y cálido verano (1958), La gata sobre el tejado de zinc (1958) y Dulce pájaro de juventud (1962) tienen muchos puntos en común además de desarrollarse en el Sur de Estados Unidos. En las tres, el sexo es un tema que está permanentemente en la mente de todos e incluso en las conversaciones de los personajes –a pesar de la censura-.

Puesto que de entre estas tres películas la más conocida, la mejor y la favorita entre el público es La gata sobre el tejado de zinc (1958) os invito a descubrir Dulce pájaro de juventud (1962) y El largo y cálido verano (1958) que también merecen el reconocimiento del buen Cine Clásico.

Por lo demás, sólo me queda desearos un largo y cálido verano.









PD: