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viernes, 16 de junio de 2023

Spider-Man: a través del multiverso y del tiempo


Se ha estrenado hace nada la continuación de Spider-man: Into the Spider-Verse, ganadora más que merecida del Óscar de animación en su momento, y una propuesta original en un universo, el nuestro, que parece más que desgastado para superhéroes en general, y para el Hombre Araña en particular. Y es que desde que Sam Raimi nos trajo su versión interpretada por Tobey Maguire en 2002, hemos visto en pantalla al personaje diez veces en películas propias, sin contar cameos o apariciones prestadas. Por no decir que ha tenido las caras de Maguire, Andrew Garfield y Tom Holland en las películas de "carne y hueso". Cualquier diría que ésos son suficientes "Spider-Men" para varias generaciones, pero admitamos que la historia del "empollón" convertido en héroe de masas, aunque incomprendido, siempre nos ha atraído.

Realmente, a mí me sorprendió muchísimo que Sony se lanzara a seguir "exprimiendo el limón" mediante la animación, y ni siquiera le presté atención, pero aquella "Into the Spider-Verse", escrita por Phil Lord y Rodney Rothman (los que habían resucitado 21 Jump Street de forma maravillosamente divertida), hacían lo imposible, que un personaje que estaba más que "explotado" nos volviera a resultar atractivo, con una película con mejor guion que la mayoría de superhéroes de aquel 2018. Y lo mejor es que lo hacía no a través de Peter Parker, el clásico Hombre Araña, esta vez era Miles Morales, el protagonista, aunque rodeado del mismísimo Peter Parker, Gwen Stacy (Spider-Woman), Spider-Ham, Peni Parker (con su robot) y un Spider-Man Noir. Mezclar la fantasía del multiverso era una idea que había rondado por las cabezas de los responsables de las películas de superhéroes, puesto que era una herramienta habitual en los tebeos, pero sin mucha suerte hasta ese momento (estábamos más interesados en "juntar" diferentes personajes como habían mostrado The Avengers).

La película, además de por aquella historia que era un claro guiño y homenaje a los lectores de los cómics, además, permitía, al ser animación, una maravillosa puesta en escena que hacía que más que una película de dibujos tradicional, sintieras el vértigo de lo que se expone en el papel, pero con el movimiento que permite el cine. Y además de imagen e historia, se escogieron a unos buenos actores para todos los personajes (Shameik Moore, Hailee Steinfeld, Jake Johnson, Liev Schreiber, Nicolas Cage y más) y se acompañó con una maravillosa banda sonora, cuyos temas originales y orquestales estaban compuestos por Daniel Pemberton (al que yo descubrí en Operación UNCLE, cuya BSO es genial).

Dicho esto, el éxito de la película permitió a Sony, y la productora Amy Pascal, volver a reinar en la propiedad que es el Trepamuros, y por supuesto, no soltarlo por mucho que Marvel/Disney insistieran. Además, aprendieron la lección e hicieron lo imposible, trasladar con éxito el concepto del "multiverso" a su Spider-man real en el éxito de 2021 Spider-man: No Way Home, que demostraba que pese al Covid y los servicios de Streaming, los espectadores querían seguir teniendo un espectáculo, y ahí se lo dieron: cerraban la trilogía (de momento) de Tom Holland, sin romper el universo creado con sus préstamos de personaje a Disney, y tiraban con fuerza del efecto nostalgia con la aparición de Tobey Maguire y Andrew Garfield (que incluso se redimía de aquellas películas que vivió), incluyendo a los villanos de los films de estos dos. ¿Cómo no iban a tener éxito si estarían Willem Dafoe y Alfred Molina con ellos también?. Y para más inri, el Spider-man de Holland dejaba de ser el "Iron-boy" "nerd" y guay, con su traje de fantasía, y por fin abrazaba el camino de la madurez de lo que significa ser Peter Parker y Spider-Man.

 

Naturalmente, con los 384.3 millones de dólares que generó Into the Spider-Verse, frente a los 90 que costó y superando al mayor éxito de animación de la compañía que era Hotel Transylvania 2, la secuela se puso en marcha. ¿Y qué puedo decir de esta película que ya vi este fin de semana? Pues sinceramente que hace lo imposible, que es que visualmente supera a la primera, con la que se conecta bien, que es aún más un homenaje a los tebeos, a los fans y al mundo del Hombre Araña, pero que también, resulta que su historia no está tan bien hilvanada, y sientes que te han dado demasiada "madeja" para el resultado que ves al final. Y es que aquí está el problema, al acabar con un "cliffhanger" que no se resolverá hasta la próxima película (Spider-Man: Beyond the Spider-Verse, que llegará en marzo del año que viene), tienes la sensación de que ha habido demasiado desarrollo para tan poco resultado, y sientes que la película ha sido algo inflada. Pese a esto, la sensación de espectáculo continua y es muy disfrutable.

¿Deberías verla? Si eres fan del Trepamuros, o te gustó la primera o bien disfrutas de una animación espectacular, o una película para no dejar de mirar en ningún momento porque es increíble en ese aspecto, es una de las buenas opciones que tendrás este verano, aunque eso sí, ya me han dicho que la evites doblada al español, pues ahí no han hecho las mejores elecciones. En cualquier caso, disfrutad del aire acondicionado de las salas en los próximos meses de calor, a ver qué clásicos, independientes o blockbusters vemos.

Carmen R

viernes, 17 de diciembre de 2021

Navidad y deseos nostálgicos

Otro año más, y otro recorrido de Zinéfilas. Aquí seguimos, trayendo críticas a películas y series, y viendo que el cine, pese a pandemias y demás riesgos superheróicos para algunos, sigue existiendo, y que incluso la pequeña pantalla, nos sigue sorprendiendo.

Para finales de año, siguiendo la tradición desde que acaba Halloween y el día de Todos los Santos, empiezan a escucharse los "cascabeles", el hilo musical dominado por Mariah Carey, y los eternos debates sobre qué peli es más navideña, si Love Actually o La Jungla de Cristal (Die Hard), mientras las sobremesas y servicios de streaming hacen acopio de "rojo y verde" para vestir con kilos de azucar nuestras siestas.

Es también ese momento del año, donde se conjugan los grandes estrenos, y las promesas para la próxima temporada de premios. Pese a que la situación del Covid ha complicado la tradicional "cartelera navideña", parece que ya sea a través del cine de toda la vida, o los servicios de internet, ya empiezan a venir los "estrenos de renombre", que intentan acaparar los galardones que nos llegan en invierno, como Spencer o La Casa Gucci (los biopics no fallan, con resultados desiguales), los grandes futuros clásicos como Dune o The French Dispatch (Villeneuve y Anderson, el tiempo juzgará vuestros golpes de posible genialidad), el cine aparentemente independiente con personajes torturados (El Poder del Perro, Madres Paralelas), los inevitables films de animación (como Encanto) o los clásicos de siempre (aunque adaptados al momento como Sin Tiempo para Morir u otro intento de resurrección de Los Cazafantasmas) o por su poder de llamada y golpe de nostalgia, reestrenos ahora que traer algo nuevo es arriesgado (casos de la Matrix original o Harry Potter).

La nostalgia nos salpica de forma especialmente "cruel" o "regeneradora" en estos momentos, en la pequeña o gran pantalla. Como el personaje de Billy Nighy (Billy Mack) en la mencionada de Love Actually, se recurre a lo de siempre, pero parece que dando un nuevo toque. Así pues, ¿qué nuevas historias traerá la vuelta de Matrix cuando ni siquiera a algunos nos convencieron las secuelas y universos que intentaron crear? ¿Merece la pena resucitar clásicos dando precuelas o continuaciones? Parece que la nostalgia vende y si en los últimos años vivimos una continuación de Karate Kid, o incluso de Salvados por la Campana (con éxito desigual), ahora empieza a exprimirse el limón títulos aparentemente intocables, como la vuelta a Los Soprano con The Saints o Newark, las ahora señoras con canas de Sexo en Nueva York, Grissom y su CSI, o incluso hace unos días, leí que Six Feet Under tendría una continuación. Sinceramente, de esta "retro nostalgia" que no tiene ni 10 años, la única apuesta atractiva es el regreso del asesino Dexter, porque además de traer de nuevo Michael C. Hall (una de las estrellas que nos dió esa edad de oro de la televisión del 2000), quizá pueda redimir a la serie y su personaje, con un final digno a los comienzos de su historia, pues aunque siempre estuvo bien arropada a nivel de elenco, derrapó vertiginisomente en sus temporadas finales, hasta coronarse con una conclusión de sonrojo.

Mientras Dexter termina y vuelve otra serie basada en la nostalgia hacia un personaje, como es El Libro de Bobba Fett (arropado por los buenos resultados de El Mandaloriano), tendremos que pedir entre nuestros deseos navideños, películas y series con historias y personajes originales (o al menos, si están basados en libros, que el enfoque se novedoso y no repetitivo), a la vez, que lo que nos entreguen los canales tradicionales y los servicios de streaming, no sean más productos de relleno, adaptados a la política dominante del grupo que esté gestionando el medio en ese momento.

Y para finalizar, sólo comento, como ejercicio total de nostalgia y blockbuster navideño, lo último que Marvel nos traerá antes de que acabe el año: Spider-man: No Way Home. Llena de filtraciones y dudas alrededor de la misma, y  creo que basando su argumento en la exitosa y sencillamente genial Spider-man: Into the Spiderverse, el Peter Parker de Tom Holland, parece que abre la puerta a algo que ya existe en los tebeos: el multiverso, o crear un "acontecimiento generacional" en los cines, con un público que ha visto a 3 Spider-mans (o men) diferentes en los últimos 20 años. Aunque la aparición de Andrew Garfield y Tobey Maguire no está confirmada, ya sabemos que Willem Dafoe, Alfred Molina y Jamie Fox, entre otros, repetirán papeles, lo que ya ha provocado, que jóvenes que quizá tuvieron su primera cita con el film de Raimi, y su primer hijo viendo el de Webb, vayan ahora con sus hijos a ver esta última. Y sencillamente, son el tipo de cosas, que por carga sentimental, hacen que ir al cine, merezca la pena. Sólo espero que la película sea buena.

En fin, disfrutad de vuestras pelis y series, y si la nostalgia propuesta no os convece, recordad que siempre os quedará la original. En cualquier caso, como decía Billy Mack: "me dí cuenta de que la Navidad es el momento para estar con la con gente que quieres" (*), y así pues ¡Feliz Navidad a todos!

Carmen R.

(*): “I realized that Christmas is the time to be with the people you love.” (Love Actually, 2004)


viernes, 8 de octubre de 2021

¿Qué pasaría sí...?

¿Qué pasaría si no hubiera continuaciones? Si de cada nueva idea no fueran a salir 20 películas o series contando lo que sucedió en la histoira, 10 versiones, 15 remakes y 20 alternativas...pues que quizá estaríamos hablando de que Hollywood y la industria del entretenimiento han vuelto a encontrar la "originalidad" perdida.


Y es que muchas veces, lo que queremos es buscar una película única, no enfretarnos de nuevo al hombre de la máscara que te persigue con una sierra mecánica, a la enésima adaptación de los amores de Elizabeth Bennet y Mr Darcy, a monstruos radiactivos que pululan por el Pacífico, o a un nuevo superhéroe que salía 5 minutos en la última película del género.

Siendo comprensivos, se entiende que como he dicho antes, estamos ante una "industria", y el fin de toda empresa es obtener el beneficio material a través de la emisión continuada de productos, elementos paralelos los unos a los otros, porque así aumenta sus ganancias.

Marvel había creado un universo en el mundo del papel y siempre quiso, de forma natural, llevar este mundo al cine y la televisión. Sus intentos antes del Spider-Man de Raimi en 2002 o los X-MEN del 2000, fueron torpes y de bajo presupuesto, más bien creados, por las productoras que habían comprado los derechos de los personajes. Con cierta gloria, en cambio, a partir del 2000, generaron el interés en los tebeos en la gran pantalla. de forma desigual. Un plan con muchos cabos sueltos hasta que Marvel se "independiza" y crea el MCU (esa tanda de películas hechas a través de Disney) y el éxito en el mundo de los tebeos crece exponencialmente y domina la pantalla.

En la televisión, los personajes se habían limitado a una serie de series infantiles de dibujos de los 70, como Spider-Man y sus amigos, hasta los años 90, donde se vuelve a producir Spider-Man y también La Patrulla X, con un estilo a medias entre los dibujos occidentales y los japoneses, logrando trasladar de forma bastante efectiva lo que se había narrado en viñetas. Luego llegaron más series de animación, pero no se recuerdan de la misma manera que éstas entre los nostálgicos.

Marvel expandió su universo en la pequeña pantalla con acuerdos con ABC o Netflix en la última década. De aquí saldrían series que son de lo mejor de la "Casa de las Ideas" como la grandísima Daredevil, o la muy entretenida Agente Carter. Consideradas no canónicas actualmente en el universo MCU (cosa curiosa, pues 2 personajes de Agente Carter salían en Avengers: Endgame, como cameos de alto nivel), la empresa, a través de Disney, nos hizo llegar tres nuevas series por su plataforma de pago: Wandavision, Falcon y el Soldado de Invieron y Loki. Estas series han sido tres apuestas desiguales, donde la clara ganadora, es la primera que se estrenó, y que ha provocado una nueva eclosión de series para el año que viene, en forma de segundas temporadas o spin-offs como el Agatha Harkness que se anunció esta semana. Minetras tanto, llegará Ojo de Halcón en unas semanas.

Desde luego, que los aficionados a los cómics, o aquellos que han disfrutado del evento cinematográfico que ha sido (y que parece que continuará siendo) el MCU, pueden sentirse a gusto, aunque una no puede dejar de pensar a veces, si esto no parece más que una "telenovela" a gran escala, donde el final no existe y que en algún momento, empezará a tener agujeros de guión (si es que no existen ya).

La última serie, cuyo último capítulo de la temporada llegó este miercóles, y que se ha unido a este conjunto de películas y series, es What if...?, en formato de animación, y sinceramente, aunque  desigual pero con un desarrollo muy positivo, en general, resultado más coherente que algunas de las "expansiones" que se han lanzado como carnaza al espectador en los últimos años.

Pero, ¿resulta fundamental una serie que juega exactamente con proponer, a modo de Dimensión Desconocida, historias paralelas que no son canónicas? Verdaderamente, puedo decir que para los más fanáticos sí, pero incluso puede gustar a los seguidores habituales que no se lo han visto todo, aunque que conocen a los personajes más populares. En verdad, no sé si incluso la serie ha actuado como una especie de "laboratorio de pruebas" para saber cómo seguir expandiendo el negocio, en función de la acogida de los espectadores, pero está bien hecha como hemos dicho, bien planteada, e incluso, los doblajes de los personajes están realizados, en muchos casos, por los actores originales. Además, no es la primera vez, que plantear un "universo alternativo" a la historia, como hacía Spider-Man into the Spiderverse, merece más la pena que seguir por la ruta habitual (cosa de la que Marvel ya ha tomado nota y veremos las consecuencias en Spider-Man: No Way Home o Dr Strange: Multiverse of Madness.

Y sólo me queda decir. ¿Tendrá esto un final alguna vez? No lo sé, pero dependerá de la paciencia del espectador, y para lograr no "quemarla", Marvel tendrá que mantener una estructura monstruosa de actores y talento detrás de las cámaras. Que no se me malinterprete, que me parece fantástico crear universos de talento, que siempre he sido fan de la Hammer o los monstruos de la Universal, aunque estos no se tomaron en serio, y quizá ahí, Marvel, DC, o cualquier productora de tebeos que quiera expandirse, debería tomar nota. Y eso sí, que la existencia de estos universos no "entierre" otro tipo de propuestas cinematógraficas, más originales y que cuenten historias cerradas.

Carmen R

viernes, 12 de junio de 2020

Hunters




—Mamá, ¿tú eres una superheroína?
—Hija, soy una mujer negra en los Estados Unidos de América. Ninguna superheroína me llega a la suela del zapato.

Este extracto de un diálogo de Hunters ilustra lo que más me gusta de la serie: la mirada ácida sobre la pretendida perfección democrática de los Estados Unidos en la década de 1970. También me ilustra uno de sus hilos conductores: las constantes referencias a tebeos, series televisivas y elementos de la cultura popular de la época. Ya sabéis: la nostalgia siempre funciona.
Pero comencemos por el principio y hagamos las presentaciones.
Hunters es una serie de Amazon, de producción propia, muy recientita, pues se estrenó en febrero de 2020. De momento solo tiene una temporada, pero, si el mundo vuelve algún día a parecerse mínimamente a lo que era, tendrá una segunda.
Lo primero que me viene a la cabeza cuando pienso en esta serie, es que es hija de su tiempo. Es lo que vengo entendiendo por una serie “modernita”, de las que se llevan ahora, con todos sus ingredientes; a saber: gran estrella de Hollywood (Al Pacino, que el pasado 25 de abril cumplió ochenta añazos), magnífica puesta en escena, estupenda dirección artística, ambientación setentera tarantiniana, nostalgia televisiva, mucho tebeo, fantasía, superhéroes,  James Bond,  Batman, malos de Spectra, violencia presuntamente refinada, mal gusto deliberado, atrevimientos narrativos, piruetas de guion, revisiones históricas…
A esto añade Hunters unos protas, los buenos, no tan buenos y unos malos malísimos, de opereta, nazis diabólicos. Agrega, además, unos durísimos flashbacks sobre el holocausto, escenas que transcurrieron en Auschwitz de las que te hacen desviar la vista de la pantalla, seguidas de episodios de humor grueso, números musicales en rosáceos parques de atracciones o narraciones oníricas sobre el amor más allá de la muerte.
Esta mezcla delirante descoloca bastante al principio. Luego ya te vas haciendo al tono y te lo tragas.
Voy un poco con el argumento. En la década de 1970, en Estados Unidos, los nazis están por todas partes, poco a poco van escalando a posiciones de poder con el objetivo de instaurar el Cuarto Reich.  Ante esta amenaza, el millonario Meyer Offerman, superviviente de los campos de exterminio, organiza una cuadrilla galáctica de cazadoras y cazadores de nazis. No parece, pues, casual que esta serie haya sido gestada cincuenta años después de la gloriosa década de 1970, en un momento de efervescencia de movimientos supremacistas y de la extrema derecha por casi todo el mundo.
Porque no todo es tebeo en Hunters. El personaje de Pacino está levemente inspirado en Simon Wiesenthal, un arquitecto judío de Austria que pasó cuatro años en campos de concentración y que en la década de 1970, ya asentado en los USA, creo el Centro Simon Wiesenthal, que desde entonces se dedica a dar caza a los nazis que huyeron de Alemania y se infiltraron cómoda y lujosamente en los Estados Unidos y colaboró con el Departamento de Justicia de Estados Unidos en la búsqueda de estos criminales de guerra. Simon Wiesenthal aparece como personaje en Hunters, interpretado por el gran Judd Hirsch.

También el personaje de Ruth Heidelbaum, la abuela de Jonah, el otro prota junto a Pacino, tiene una conexión con lo real, pues está inspirado en la verdadera abuela de de David Weil, el creador de la serie, que fue la única superviviente de su familia tras pasar por Auschwitz y Bergen-Belsen.

Algunos de los nazis “cazados” por Pacino y sus secuaces tampoco han nacido de la imaginación de los guionistas. Por ejemplo, Wernher von Braun, “el hombre del espacio”, existió de verdad. Perteneció a las SS y en la Segunda Guerra Mundial trabajó para el ejército de Hitler en la construcción de cohetes y misiles. Luego se rindió al ejército aliado y los norteamericanos, a través de la operación Paperclip, lo ficharon para la NASA.
En la serie a Von Braun le limpian el forro los cazadores de nazis; en la realidad, murió de cáncer a los sesenta y cinco años en su estupenda casa de los suburbios residenciales de Washington.

Para terminar, os repito lo que más me ha gustado de Hunters: cómo se pitorrea del patrioterismo americano, cuando hace sonar el himno nacional durante discursos de nazis reciclados en honrados políticos que se han cargado a toda su familia, niñitos incluidos, y se llevan la mano al corazón henchido de amor a los yueséi. Aquí tengo que citar a ese monstruo de la interpretación especializado en personajes extremos que es Dylan Baker.
Dylan Baker, honrado padre de familia que invita a barbacoas en su jardín
Y, por supuesto, como os decía antes, me chifla la caña que le mete al racismo, a ese fascismo básico subyacente en los USA que parece enraizado ensu ADN, a pesar de las continuas proclamas de libertad e igualdad, con referencias directísimas a los nuevos fascistas: esos angry white men que siguen ahí, quizás ahora más activos que nunca, cuya ira se prende tan fácilmente.

viernes, 12 de julio de 2019

Folletín heroico

Cualquiera que sea un poco aficionado al mundo de los tebeos, sabrá que en su mayoría, su distribución es similar a la de un folletín del siglo XIX. Semana tras semanas, los protagonistas se enfrentan a diferentes peligros, crecen sus dificultades y cierran un ciclo de cómics. Los fans, al igual que aquellos caballeros y damas victorianos, esperan su ración semanal de aventuras, y a veces se compran un libro que recoja toda la historia.

Sí, hoy toca hablar de los Vengadores y Marvel

Como ya se supo desde la época de Dumas, Conan Doyle o Galdós, los folletines eran un buen negocio, pues los editores de los capítulos se aseguraban ventas y consumo habitual entre su clientela, lo que implicaba unas ganancias fijas. 
Replicar este comportamiento en otras esferas fuera del mundo editorial, ha sido un objetivo del mercado radiofónico y audiovisual durante décadas. Desde las radionovelas o culebrones, que se basan en la nostalgia o cariño del público, hasta la simple explotación de personajes.

El Conde de Montecristo, ésta es una mala adaptación, pero imaginad el libro
El mundo del cómic, como he dicho, nunca fue ajeno a este formato, y desde la llegada del Superman de Donner, y su éxito, se decidieron generar secuelas. Algo que se repitió con los Batmans que inició Burton. La aventura de la editorial DC a través de Warner, había generado un éxito considerable, y creación de sagas. El modelo, una vez superados los problemas técnicos y de falta de presupuesto, fue imitado por Marvel, a través de diferentes productoras cinematográficas, con los X-Men del ahora repudiado Singer, o el icónico Spider-Man de Raimi, que se tradujeron en una recaudación de taquilla generalmente estupenda y en la implantación del género de superhéroes a lo largo de lo que llevamos de siglo.

 Uno de los grandes momentos (de los muchos) de Spider-Man 2

Pero Marvel quería más. Como ese villano que quiere dominar el mundo, quería no ser un socio más del film, quería llevar la voz cantante. Y es cuando el proyecto más grande y la operación empresarial más importante en el mundo del cine de los últimos años aparece: el universo MCU.

La editorial había vendido los derechos de sus joyas de la corona a otros estudios como Fox o Sony, y ¿qué personajes podía usar si quería hacer su propia aventura cinematográfica? Más bien pocos, desconocidos, ignorados o denostados. Pero era el momento de apostar fuerte, y si el personaje no era muy popular, si el presupuesto se limitaba debido a que se iba en efectos especiales, ¿qué hacer? El productor Kevin Feige lo tuvo claro: escoger al actor adecuado. Y dicho intérprete era conocido, pero había pasado por su propio infierno particular y no estaba en lo más alto de Hollywood, todo lo contrario, le pasaba como a Tony Stark, había caído a los infiernos: era Robert Downey Jr.

Él es Iron-Man. Acierto total de casting para este personaje

La llegada de Iron-Man y la planificación de la conocida Fase 1, es, vuelo a repetir, una de las operaciones de planificación empresarial más importantes de comienzos de nuestro siglo XXI en el mundo del espectáculo, y una copia de lo ya realizado en los tebeos. No, no se trataba de hacer una saga, se iba a hacer a hacer un universo. Escoger personajes “menores” de la editorial Marvel, darles un comienzo, ver la respuesta y unirlos en una película, al igual que con los cómics. Cada película actuaría de entrega de ese folletín que se implicaba en esa Fase. Era cuestión de dar a conocer al público dichos personajes, darles una aventura para que tuvieran una base, soltar pequeñas gotas de las historias en papel, pero también de las otras películas que saldrían, y acabar con un gran evento o fin de fase.

 Marvel mezcla y remezcla. Una vez que estás en su universo, puedes aparecer donde sea

El dinero empezó a llegar en cantidades industriales. Disney apareció. Las películas explotaron globalmente a todos, porque en general, si te gusta el género, siempre hemos querido héroes, independientemente de donde vengamos. Todos los films siguen un patrón parecido: héroe con problemas que aprende algo en su film, con gotitas de humor, una violencia ligera, un romance blanco para toda la familia, actor poco conocido o con papeles previos que lo cancelarían como el protagonista (el caso de los tres Chris: Evans y su Antorcha Humana, Pratt antes de su transformación física, Hemsworth y su origen desconocido), aparición de secundarios de lujo pero de capa caída/o en  (pre)jubilación (Robert Redford, Anthony Hopkins…), y Samuel L. Jackson para unirlos a todos.

 No sé si una de las variables de la fórmula es llamarse Chris

En fin, que gracias esta fórmula, ya llevamos más de 20 películas y tres fases o folletines, unidos entre sí. Y con esta prueba de paciencia para el seguimiento del culebrón MCU. En algunos casos, las películas sobresalían, quizá especialmente a los directores o guionistas, saliéndose de esa media que quería controlar el estudio. Ejemplos así son el gran film de acción y thriller que es Capitán América: El Soldado de Invierno (un personaje que no imaginamos que haría el arco que hizo), Thor: Ragnarok (su directork Taika Waititi, nos devolvió los films de héroes más coloridos y divertidos), o Guardianes de la Galaxia (sin ser personajes conocidos, James Gunn puso un poco más de mala uva de la habitual, y nostalgia, que encandiló).

 El comienzo ideal cuando quieres ser el Indiana Jones espacial

Como espectadores, se llega a un nivel, para algunos, en los que se abandona o se ve sólo las de aquellos héroes que gustan, y ahí estaba yo, viendo Endgame y preguntándome cómo la película que era la culminación de otras veinte, llena de guiños a esas pelis, homenajes o continuaciones de cosas que sucedieron ya hace 10 años, podrían ser seguidas por un público normal, no fan, no comiquero. ¿Estaba funcionando la película si no se tenían referencias previas? ¿Se podía disfrutar de la misma? ¿Se puede leer el capítulo final de un folletín sin haber leído el resto? ¡Si había guiños a series como Agente Carter que no todo el mundo había visto! Sí, porque Marvel también, visto el éxito alcanzado, extendió su producción al canal ABC con Agente Carter y Agentes de Shield, para un público familiar, y se lanzó de lleno a uno relativamente más adulto con las historias neoyorkinas de Daredevil, Jessica Jones o Luke Cage en Netflix (estos no se incorporaron al film por no confundiar al público no fan).

Hay que ver todo el vídeo: la escena original (Soldado de Invierno) y el guiño (Endgame)

Pues en eso estaba yo al ver esta película, pensando en esa culminación de más de 20 películas. Una operación a largo plazo, que es el sueño de cualquier productor cinematográfico y que se seguirá extendiendo, mientras el público lo acepte y no se canse de ello. ¿Qué entendería acerca de Vengadores: Endgame un espectador que la viera por primera vez sin saber nada de lo anterior? Supongo que se adaptaría, incluso ayudado con el cambio del tono del film respecto al a aventura precedente (de acción algo seria superheróica, a una aventura con humor y viajes en el tiempo). Pero está claro que estaría leyendo un número más de un folletín, que podría disfrutar si es de su gusto, aunque perdería el hilo argumental de las  tramas que convergen ahí. Es entonces cuando caes en que además de la lectura referencial que le darán los fans más acérrimos del mundo de las viñetas, habrá una segunda lectura de la cultura popular que ha seguido este culebrón a lo largo de los años, y otra para el espectador ocasional.

Un montón de gente. Un montón de historias y una gran idea

No es la primera vez que una película se interpreta en diferentes capas según las experiencias del espectador,  y el ejemplo más claro es ver una adaptación juvenil de Shakespeare, pues estará el erudito y amante del dramaturgo inglés y el otro espectador, que desconozca, quizá, su obra o persona. Igualmente aquí, habrá varias capas, y en todas ellas, los productores sacarán beneficio. Me pregunto, eso sí, cómo se verán dentro de 50 años, como una colección clásica de buen cine o sólo como un ejercicio inteligente de mercadeo hollywoodiense. Ahí está también la cuestión.

Carmen R.