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viernes, 11 de abril de 2014

Nacidas para sufrir (2009) Miguel Albaladejo

Flora es una mujer que ha dedicado su vida a cuidar de los demás: primero a sus padres, después a sus sobrinas -cuando quedaron huérfanas- y por último, a una tía anciana. A sus más de setenta años, se encuentra con que la única persona de su vida que no le ha dado trabajo, sino que se lo ha quitado, es  Purita, una mujer de unos cuarenta años que trabaja en su casa hace algunos años y a la que quiere dejar todo cuánto tiene en herencia, pero a cambio de que la cuide cuando lo necesite.

Solo hay un problema, Purita es totalmente fiel pero también totalmente inocente, y Flora tiene miedo de que llegado el momento, pueda ser débil y alguien (sus sobrinas, un posible marido) la convenza de que lo mejor es internarla. ¿Cómo evitar que esto ocurra? ¿Cómo hacer que no se cumpla la peor de sus pesadillas y no acabar en una residencia de ancianos?

"Nacidas para sufrir" fue estrenada hace apenas unos cinco años pero sospecho que ha caído por completo en el olvido, a pesar de la popularidad de su director y guionista, Miguel Albaladejo. Merece la pena, sin embargo, rescatarla no porque sea una película redonda, que no lo es ni mucho menos, sino por quiénes son sus protagonistas y cómo es tratada su historia.

Las mujeres que han dedicado su vida a los demás, que han cuidado de cuántos familiares las han necesitado a lo largo de la vida y que nunca han recibido ningún tipo de reconocimiento por ello, son figuras que estoy segura que todos hemos conocido (y conocemos) de primera mano, pero de las que raramente se ha ocupado el cine, por lo menos el cine español. Y mucho menos aún como protagonistas.

Los pocos casos que recuerdo que hayan tratado el tema recientemente, lo han hecho desde el punto de vista más dramático posible, como es el caso de Solas (Benito Zambrano, 1999). Hay que remontarse varias décadas, para encontrarnos con la, me atrevería a decir, mejor película que se ha hecho al respecto, "La tía Tula" (Miguel Picazo, 1964) adaptación de la magnífica novela de Unamuno que, si bien admite muchas lecturas diferentes, refleja bien la realidad de cierto de tipo de mujeres, iba a decir "de esa época" pero que sinceramente siguen existiendo.

El mérito de "Nacidas para sufrir" es tratar este espinoso tema, y además tratarlo desde un punto de vista ligero, alejado del drama (tremebundo) de "Solas". Si la intención del director era presentar una comedia hilarante, para mi gusto fracasa, pero sí acierta a la hora de presentar un producto amable y a la vez crítico, en el que se retrate a estas mujeres que realmente parecen nacidas para sufrir y sacrificarse por los demás.

Muy acertado es también el mencionar el lado oscuro de este sacrificio, hecho sin ninguna voluntad ni vocación, tan solo como una obligación que busca una recompensa que, al no llegar nunca, provoca amargura y rencor en las cuidadoras, como desapego y culpabilidad en los que son cuidados.

Otros temas que me gusta que mencione, es la (aparente) exención de los hombres a la hora de afrontar estos trabajos, o los concursos de méritos que libran este tipo de mujeres entre sí, cantando sus propias alabanzas ya que parece que nadie más lo hace, o el triste legado que dejan a las siguientes generaciones.

Otro acierto es situar la historia en el entorno rural. No sé si a estas alturas resulta muy conocida la novela de Miguel Delibes "El disputado voto del Sr. Cayo", pero en el momento de su publicación -en plena transición- fue un libro sumamente popular. Resumiendo su argumento, trata del enfrentamiento entre unos militantes de un partido político que han ido a pedir el voto a un pueblo casi deshabitado, y el único elector de esa zona, el Sr. Cayo del título, un campesino al que el mundo de la política le resulta totalmente ajeno.

En el pueblo, además de otro vecino con el que el Sr. Cayo no se habla (y que es de suponer que no va a reunirse con él para este tema ni para otros) vive su mujer. Sin embargo durante el texto se insiste, una y otra vez, en que el único voto que quieren conseguir es el del Sr. Cayo, el único. Pero ¿y su mujer? ¿qué ocurre con su voto? ¿por qué no les interesa? ¿por qué no está presente durante esas largas conversaciones? ¿por qué no da su punto de vista y hace sus preguntas? ¿por qué no se dirigen a ella los representantes políticos?

Leí este libro a mediados de los 80 y ahora, creo que por fin tengo la solución a este enigma, ¿mujer y de campo? Ya sé lo que estaba haciendo mientras su marido era el protagonista ¡trabajando!

Se ve que pasa mucho, las mujeres en el entorno rural, entre hacer todas y cada una de las tareas de la  casa y "ayudar" (qué bonito eufemismo) en el campo, están tan ocupadas que nunca están disponibles ni para que les hagan una encuesta política, ni una película sobre ellas.

Hace algunos meses escuché en un programa de radio que se anunciaba un festival de cine, en el que se habían seleccionado películas en las que se recogiera la figura de la mujer en el medio rural en la zona de Castilla (creo recordar) en los últimos años, y cuánto les había costado encontrar títulos que cumplieran estos requisitos.

Qué sorpresa ¿verdad? Yo, por mucho que me esfuerzo en recordar una película española en el que una mujer de campo sea la protagonista (no basta con que el protagonista masculino vea una chica guapa en medio de un trigal) solo consigo recordar "Flores de otro mundo" (Icíar Bollaín, 1999).

Volviendo a "Nacidas para sufrir" y centrándonos en sus actrices, se nos ofrece una extraña mezcla entre una siempre eficaz Adriana Ozores y a unas felizmente recuperadas, María Elena Flores y Marta Fernández-Muro, y una desafortunada María Alfonsa Rosso, casi tan exagerada como su caracterización, sospechosamente parecida a la de la madre de Norman Bates.

¿Soy la única que ve el parecido?

Aunque si algo he visto que me aleja del cine de Albaladejo, además de algunas caídas en el humor más facilón, es su dirección de actores. Y es que, o mucho me equivoco, o su idea de la "naturalidad" es alguien hablando con el tono de voz más inexpresivo y monocorde posible.

Única explicación posible a que le ofreciera el protagonista de una de sus películas a quien demuestra, por sí solo, por qué un autómata no puede ser actor: Sergi López.

Algo que parece haber influido en demasiado momentos a Petra Martínez, la protagonista de la película, que fluctúa entre la emoción sincera y la "naturalidad".

Y ahora un llamamiento a todos los directores españoles que me estén leyendo (que serán cientos de miles, seguro) ¿de verdad es imprescindible que creéis tramas y personajes solo para que aparezca en pantalla algún amigo o familiar? ¿sabéis que "chiste privado" significa exactamente eso, que no le hace gracia a nadie más?

No es necesario que le ofrezcáis un papel a la ayudante de dirección, a vuestra amiga Mariola Fuentes o a vuestra hermana, por muy majas que sean, y por muy graciosas que os resulten cuando os toméis unas copas juntos.

De verdad, acabemos ya con el "Efecto Agustín Almodóvar" que ha hecho más daño al cine español que las chicas que siempre se están duchando o cambiando de ropa, o lo que sea que permita verla sin sujetador y las películas sobre la Guerra Civil.