A veces antes de entrar en la
sala, voy predispuesta a encontrar algo BUENO
DE VERDAD. En este caso, incluso mis altas expectativas se vieron
desbordadas por completo. Hoy quiero compartir con vosotros una experiencia de
las que dejan huella profunda. CINE
con mayúsculas. CINE que te golpea de lleno. Una historia de AMOR y SUFRIMIENTO.
De un director que no pasa
desapercibido y que no deja indiferente a casi nadie. Lo admiraba, pero a
partir de ahora ya no tengo palabras... Intentaré contaros de qué va, para
quienes todavía no la hayáis visto, y resumir todo lo que me ha provocado.
Empieza por el desenlace (no lo
voy a desvelar). Ya no tendremos que dedicar ni una milésima de segundo a
imaginar el final. Lo importante va a ser el camino a recorrer. Para Haneke la
reacción del espectador es crucial.
Imagen del público que asiste a
un concierto. En medio, los protagonistas, una pareja mayor, jubilados, muy
ligados al mundo de la música clásica. Salen fascinados y regresan a casa, donde
comentan lo emocionados que se sintieron. Transmiten sincronía, de toda una
vida en común.
Desayunando, pensando en ir a la
tienda de discos a por ese maravilloso CD. De pronto ella enmudece, mirada
perdida, desconexión, sin respuestas. Él se asusta y se dispone a vestirse para
salir en búsqueda de ayuda. Ella vuelve en sí y no es consciente de nada de lo
que ha sucedido en los últimos minutos. No quiere ir al médico. Siente terror a
los hospitales.
A partir de aquí todo se derrumba.
Regresa a casa en una silla de ruedas, con el lado derecho de su cuerpo
paralizado. Depende de él para todo. Juntos deberán afrontar una realidad
devastadora.
Cine que duele, que deja un pesar
profundo. Pánico a lo que antecede a la muerte, una larga agonía, la dependencia,
el deterioro progresivo, la pérdida de autonomía y de conciencia. La impotencia
ante la falta de tratamientos médicos. Una promesa que hay que cumplir, el
desgaste del cuidador, el aislamiento y un mundo que gira únicamente alrededor
de las necesidades y padecimientos de la enferma. Profesionales de atención a
domicilio que no siempre están a la altura de las circunstancias. La hija que
viene de visita con ideas prefijadas en su cabeza, juicios y frases de
preocupación, que no sirven de nada a quien está ahí día a día.
Tal vez al leer todo esto se os
estén quitando las ganas de verla. Nada más lejos de mi intención. Vayamos a lo
positivo.
Es una OBRA MAESTRA, redonda en conjunto. La carrera profesional de Haneke
es deslumbrante y sigue creciendo. Con esta película muestra su lado más
íntimo, humano y sensible (que no sensiblero). La dirección y el guión son
soberbios. Los actores se salen. La más aclamada es Emmanuelle Riva, pero a la
par está Jean Louis Tringtinant; ambos SUBLIMES y con una complicidad
impresionante. En un papel más pequeño, Isabelle Huppert, magnífica. Son muy
buenos actores, y ésta, sin duda es una de sus mejores interpretaciones. El
apartamento parisino, otro gran protagonista, el dormitorio, el salón (piano,
reproductor de CD y libros), la cocina y el hall de entrada. Entre esas paredes
transcurre toda la historia (a excepción de los escasos minutos dedicados al concierto
inicial). Personas que entran de forma fugaz, una paloma que se cuela por la
ventana, el sonido de la lluvia contra los cristales, la luz del día; y poco
más desde el exterior. La fotografía acentúa las tonalidades cromáticas que
producen, por un lado la sensación de que estamos viviendo allí; y por otro lo
asfixiante de un espacio cerrado y repleto de referencias al sufrimiento que
genera la enfermedad.
Complicado seleccionar las
mejores escenas, son muchos los detalles, gestos, miradas, silencios, frases
rotundas, narraciones que desplazan por un momento al presente demoledor y nos
trasladan a la infancia (el cine que aniquila las barreras que la sociedad y la
educación imponen al futuro hombre, boys don´t cry), o a un entierro “peculiar”
(anécdotas extravagantes que a lo mejor son invenciones creadas para distraer)
y hermosas composiciones musicales. Conmovedor ese repaso rápido y nervioso por
el álbum de fotos. Contundente diálogo fraterno – filial. Agridulce visita del
alumno aventajado y predilecto. Enfrentamiento con la enfermera. Pérdida de
control y culpabilidad. Toma de decisiones...
Dos de las Zinéfilaz ya la han
reseñado en sus respetivos blogs. Copio una frase del propio director que
recoge Bargalloneta: "No hay nada más duro que mirar el sufrimiento de
alguien que amas sin poder ayudarle!" Y otra de Manderly, muy
definitoria: El Amor que muchos ven
pasar de largo y otros conservan toda la vida.
TÍTULO ORIGINAL Amour. DIRECTOR Y
GUIONISTA Michael Haneke. MÚSICA Franz Schubert, Ludwig Van Beethoven, Johann
Sebastian Bach. FOTOGRAFÍA Darius
Khondji. REPARTO Jean-Louis Trintignant, Emmanuelle Riva, Isabelle Huppert, William Shimell, Ramón Agirre, Rita Blanco, Alexandre Tharaud, Laurent Capelluto, Carole Franck, Dinara Drukarova. Austria – Francia - Alemania 2012, 127 min. WEB OFICIAL
No cesan los premios (arrasa) y
alabanzas. Está seleccionada para varios de los Oscars “de peso”. Si a
Spielberg ya se le quedó cara de póquer en los Globos de Oro, ¿qué pasará si
una cinta extranjera le destrona? Hagan sus apuestas. Con o sin estatuilla, yo
ya tengo a mi ganador. Será una de las películas del año, y acabamos de
empezar. Inolvidable.
Magnética. Impactante. Estimulante. Reflexiva.
Biquiños
LU