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viernes, 6 de febrero de 2015

Picaresca religiosa celtibérica. (Manuel y clemente, 1986)

Hoy en Zinéfilas una película de tema religioso. No, no estoy programando las pelis de 13Tv, de esas que van de “Marcelino pan y vino”, pasando por “Hermano sol, hermana luna” de Zeffirelli, para acabar echando el último bodrio de ese iluminado integrista de culo regio que es Mel Gibson. No, esta peli es “religiosa” y eminentemente española, porque no hay nada más español que la picaresca, ya sea en forma de novela del XVII, de sobres b del partido del gobierno, de recalificación urbanística o de apariciones marianas. Y de eso va, de apariciones marianas. Nada que ver con el presidente del gobierno sino con la madre de Dios, al menos, eso dicen sus videntes. 


¡Aleluya, herman@s!

Decía que la picaresca es algo típico del carácter celtibérico, y esta peli así lo refleja. Una sátira mordaz de la que dice que es "la historia verdadera de la creación de la iglesia palmariana". Hasta la música incide en la mordacidad, porque no deja de ser un "chundachún" festivo de esos que suenan -aún- en las plazas de los pueblos los días de fiesta. La España de la pandereta, de los pícaros y de las beatonas que dando limosna creen que van a llegar al cielo antes, porque los videntes que dicen ver a la virgen, por si acaso, deben ser pagados, no sea que encima sus "visiones" sean verdad. Así, de este vidente Clemente,  nació la iglesia palmariana. Esta iglesia tan increíble que -dicen- te convierte en obispo por practirar una buena felación y que no duda en hacer santos a Franco o a Hitler. A Franco, y esto es rigurosamente cierto, no sale en la peli, lo tienen colocado en modo estátua delante de una suntuosa cúpula vaticanoide.

El que avisa no es traidor


Pero vayamos a la historia chusca que cuenta esta película, quizá poco conocida, pero muy satírtica. La historia de la iglesia del Palmar de Troya, que es un pueblo de Sevilla. La peli comienza explicando que, el mismo día que Massiel ganara eurovisión, una niñas de aquél pueblo, para que no las regañaran en casa por hacer novillos, dijeron haber visto a la virgen en un árbol. Tiene gracia que la historia comience el mismo día que la serie “Cuéntame”de TVE . 

Videntes-hienas luchando por su sitio


Manuel y Clemente son algo más que amigos y compañeros de trabajo. Son pareja sentimental, vaya. Manuel es un hombre emprendedor y Clemente es un hombre elemental, por no decir simplón. Buscan dar la campanada de sus vidas, pero la cosa, en el tardofranquismo, está muy difícil, hasta que un día de concentración mariana van al descampado del Palmar de Troya donde dicen que la virgen se aparece a unas cuantas videntes que con sus espectáculos se ganan un estipendio. Manolo convence poco a poco a Clemente de que él también haga teatro. Al mismo tiempo, por allí aciertan a pasar algunos guiris atraídos por el revuelo y algún otro emigrado que vuelve a su tierra natal de vacaciones. Todos ven un buen negocio y se asocian cada uno con sus intereses. 

Clemente, el simple, empieza a tener visiones


Al cabo de un tiempo, y gracias a las donaciones de beaturros fáciles de convencer por puro fariseísmo, reúnen pasta como para poder crear su propia congregación. Atraen a un obispo vietnamita para que los haga sacerdotes, a ellos, a sus colegas y a todos los hombres bellos que encuentren por los alrededores. Así, de un videntillo de la virgen nace toda una santa madre iglesia palmariana 

Estrategias para vivir como curas

Perseguidos por el gobierno consiguen convertirse en obispos. Y, a la muerte de Pablo VI la virgen le dice a Clemente que él ha de ser el próximo Santo Padre. 

Habemus Papam palmarianum!


La peli acaba aquí, aunque los chascarrillos que se cuentan del papa Clemente no acabaron ni después de muerto.  La película es poco conocida, pero tiene una dosis de mala leche maravillosa y el dúo protagonista, Juan Jesús Valverde (Manuel) y Ángel de Andrés López (Clemente) está muy correcto. Por cierto, que si queréis ver esta película  -os la recomiendo, porque lo cojonudo es que casi todo es increíblemente cierto- que sepáis que la Iglesia del Palmar de Troya os excomulgará. 

Ficha Técnica: 

Manuel y Clemente (1986) 

Duración: 89 min. 

Dirección: Javier Palmero 
Guión: Javier Palmero. 
Reparto:  
Juan Jesús Valverde……………Manuel 
Ángel de Andrés López………..Clemente 
Luis Olmos………………….….Newman 
Héctor Alterio………………….Serafín 
Concha Gregori………………..Ramonina 
Lu Chien Lo……………….......Obispo vietnamita 


Luis Escobar…………………...Arzobispo de Sevilla 


viernes, 6 de junio de 2014

El jovencito Welles y un hallazgo extraordinario

En esta ocasión, quiero comentar una de esas grandes curiosidades, relacionada con la obra de Orson Welles, en concreto con sus primeros pasos en el mundo del cine.

Su punto de partida fue un corto de estilo vanguardista, en sus años de estudiante, un simple entretenimiento, The hearts of Age (1934).


La Guerra de los Mundos (programa de radio que provocó el “caos” de los oyentes), lo lanza directo a la fama, para dejar a todos boquiabiertos con su primera película, Ciudadano Kane (1941).


Antes del gran éxito, tuvo un “pequeño traspiés”. En su afán de experimentar, se le ocurrió una brillante idea allá por 1938. Grabó unas cuantas escenas con los actores de una obra de teatro, Too much Johnson. Quería hacer un película muda en tres partes, que utilizaría a modo de prólogo entre actos en dicha representación. Teatro y cine, la combinación perfecta. Apenas 10 días para rodar y 20 de montaje. Tenía prisa. Sin embargo, nunca llegó al público. Se habla de motivos económicos, aunque la verdadera razón no está demasiado clara.


El material filmado de Too much Johnson viaja con su creador a Europa. Asegura que la conservaba para regalárselo a su amigo Joseph Cotten (uno de los protagonistas). Y entonces llegó un incendio en su vivienda de Madrid, y cuenta la leyenda que se perdió entre las cenizas. Esa es la versión relatada por el propio Orson. Corría la década de los 70.


Y llegamos a 2004. El propietario de un empresa de envíos llama a Piero Colussi (uno de los fundadores de la Asociación Cinemazero, dedicada al cine independiente). Organizan cada año un festival de cine mudo en Pordenone (pequeña localidad a medio camino entre Venecia y Trieste). De esa conversación se deduce que el buen hombre tiene una caja en su almacén que huele mal (a vinagre), y desea deshacerse de ella. Cree que le puede interesar a este amante del séptimo arte porque contiene unos viejos rollos de películas. No aporta más información, no recuerda ni cuándo, ni cómo lo recibió de Roma. Colussi recoge la destartalada caja de madera. En su interior descansan 8 rollos. Y la guarda en el sótano, sin prestarle más atención.


Será de nuevo el intenso y desagradable olor el culpable de que se revise. Ante las etiquetas con la palabra “Welles”, decide no tirarlos directamente a la basura, e investigar. Los lleva al taller de restauración de la Universidad de Gorizia (cuidad cercana), para analizar los fotogramas. Estamos ya en diciembre de 2008, y no con mucho entusiasmo, un buen día volvió para preguntar si habían averiguado algo. La respuesta lo deja muy desconcertado: 40 minutos, Joseph Cotten muy joven, e imposible identificar a qué película pertenece.


El enigma lo descifra el gran experto en Orson Welles, Ciro Giorgini, tras preguntar si Cotten va ataviado con un sombrero de paja estilo años 20. Al borde de un ataque de nervios proclama que están ante una de las 10 películas perdidas más buscadas por los historiadores: Too much Johnson.


Se logró recuperar un 96%. Se trata de una copia de trabajo, una obra inacabada. Restaurada en Holanda, se estrena en Italia en octubre de 2013. Y yo he tenido la oportunidad de verla el pasado sábado, cerrando el ciclo del mes dedicado a Welles que programó el canal de televisión TCM. Para esta ocasión contaron con la banda sonora creada por el músico Remate, con piezas instrumentales que envuelven, de forma a veces un tanto extraña, la acción y las imágenes. Hay un par de temas, con la participación de cantantes que, en mi opinión, chirrían mucho.


Director Orson Welles. Guión William Gillette, Orson Welles. Fotografía Paul Dunbar, Harry Dunham (B/N). Reparto Joseph CottenVirginia Nicholson (esposa de Welles en aquel momento), Edgar BarrierArlene FrancisRuth FordMary WickesEustace WyattOrson WellesGuy KingsleyGeorge Duthie. EE UU 1938, 67 min.


Argumento: un marido descubre la infidelidad de su esposa, y persigue al amante por toda la ciudad. La pista de su nombre los lleva a Cuba.


Comedia (slapstick), homenaje a Buster Keaton y Harold Lloyd. Personajes histriónicos, locas carreras por los tejados, a ritmo trepidante. Rodada en diferentes enclaves neoyorkinos (incluida la acción que se desarrolla en la isla caribeña).


Me encanta la primera parte, con unas cuantas escenas muy divertidas: entre montones de cajas de un mercado, con la escalera en lo alto de un edificio, aspavientos molineros para no caer al vacío, y sombreros retirados de las cabezas de los transeúntes para proceder a la identificación del escurridizo seductor.

Visualmente espectacular, ya se aprecian numerosos rasgos que definirán la filmografía de tan insigne director.



La cinta me pareció realmente curiosa, pero todo el trasfondo de supuesta pérdida, años de olvido y milagrosa recuperación, son dignos de un buen guión.

Buen fin de semana, y hasta la próxima.

LU