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viernes, 20 de mayo de 2011

Marty

Aquel fin de semana había ido al cine a ver una película dirigida por Robert Redford que se titulaba Quiz Show. El dilema (1994). Su argumento giraba en torno a un concurso de preguntas y respuestas de cultura general. Una de los cientos de preguntas que se realizaban en el concurso giraba en torno a una película de la que, en aquel momento, yo nunca había oído hablar. Se tratada de:





Marty
1955 

Director Delbert Mann
Guión Paddy Chayefsky (Historia: Paddy Chayefsky)
Música Roy Webb
Fotografía Joseph LaShelle (B&W)
Reparto Ernest Borgnine, Betsy Blair, Esther Minciotti, Joe Mantell, Karen Steele, Jerry Paris
Productora MGM / United Artists
Duración 91 minutos

Marty es un carnicero solterón que todavía vive con su madre. Suele salir con frecuencia con sus amigos por la noche, intentando encontrar a alguna chica con la que compartir el futuro.





Es muy curioso como, a partir de películas actuales, podamos descubrir grandes películas pasadas. Me llevó un tiempo encontrar Marty, pero al final pude verla y quedar cautivada por su ternura y sensibilidad. Aún hoy me pregunto todavía porqué esta película no ha llegado a ser más popular.

Gran parte de su éxito se debe a su protagonista masculino, Ernest Borgnine. Su carrera cinematográfica había comenzado solo unos pocos años atrás y había destacado en papeles secundarios dentro de grandes películas como De aquí a la eternidad (1953) ó Johnny Guitar (1954). Se trata de uno de esos secundarios que llegan a destacar tanto como los mismos protagonistas de una película. Todavía, a día de hoy sigue trabajando como secundario más esporádicamente.

La carrera de Ernest Borgnine ha quedado marcada por su físico. Es un hombre corpulento, con exceso de peso y semblante rudo y bruto en un rostro poco atractivo que oculta a un hombre bonachón y amable. Se trata, por tanto, de Marty. Marty Piletti es físicamente más bien feo pero cariñoso y buena persona. A sus 34 años trabaja como carnicero en el Bronx y vive con su madre anciana a la que adora… pero le resulta muy difícil encontrar a una mujer a la que amar y que al mismo tiempo le corresponda. Ernest Borgnine, parece haber nacido para ponerse en la piel de Marty. Logra una portentosa interpretación y hace que nos sintamos identificados con el personaje en cuanto a las dudas y miedos que podamos sentir frente a la persona amada y la felicidad e ilusión que sentimos cuando las cosas nos salen bien.

El destino es muy caprichoso y hace que un día conozca a una chica. Clara es una tímida y nada atractiva maestra que parece tener el mismo problema que Marty. La solitaria Clara está interpretada por la actriz Betsy Blair (Calle Mayor, 1956)– por aquel entonces casada con Gene Kelly- que también encaja perfectamente en el físico de Betsy y que aunque le dio un aire bastante soso supo estar a la altura de su compañero Ernest Borgnine.


Del director Delbert Mann, su película más conocida sea, quizás, la divertida Pijama para dos (1964) o el drama de carácter teatral lleno de grandes actores Mesas separadas (1958), pero su debut como director fue en 1955 con Marty. El director fue elegido por Burt Lancaster y su socio Herbert Hecht –dueños de la Productora Hetch-Lancaster- para que llevara al cine esta historia escrita por Paddy Chayefsky que años atrás, interpretada por Rod Steiger, había sido un éxito en televisión. El presupuesto era de 350.000 dólares. El propio Lancaster eligió a Ernest Borgnine, con el que había trabajado en De aquí a la eternidad. A pesar de esto Lancaster decidió no figurar como productor. Delbert Mann logró una magnífica dirección llena de planos fijos por un lado y zooms lentos por otro.

La buena fotografía de Joseph LaShelle (Laura, 1944) nos muestra un NuevaYork en blanco y negro, en su mayor parte nocturno de forma muy realista y atípica en aquellos momentos.


Parece que se trata de una película de esas tipo chico-conoce-chica, pero no se queda sólo en eso. La invasión de la intimidad es algo que se ve claramente alrededor de Marty. Todos conocen su vida y la critican en público delante de él sin importarles si esas palabras le hieren o no (y le hieren), pero cuando parece que intenta cambiarla, también recibe las críticas y no el apoyo necesario.

En Marty vemos reflejada la frustración pero también el afán de superación, el de mejorar… el intento de progresar. Como ser humano, Marty tiene momentos de desesperación ante su situación personal, pero al final siempre se esfuerza por seguir adelante.


Al margen de la historia principal entre Marty y Clara, con los personajes secundarios se nos muestran diferentes tipos de relaciones entre ellos y entre ellos y el propio Marty. Es aquí cuando se tratan una serie de tramas secundarias que hablan del egoísmo, de la vejez, de la soledad, de la convivencia, de la independencia, de la intimidad o de la hipocresía.


Ganadora en 1955 de la Palma de Oro en el Festival de Cannes y de los Oscars correspondientes a la Mejor Película, Mejor Director, Mejor Actor y Mejor Guión (Paddy Chayefsky) fue un éxito tanto de crítica como de público.


Resulta casi imposible ver esta película sin que se te humedezcan los ojos con la cantidad de pequeños grandes momentos de los que Marty es protagonista indiscutible.

Marty tiene encanto. No es sensiblera pero si sensible y llena de emoción. Con Marty se demuestra que el buen cine no está relacionado con los grandes presupuestos ni con las grandes estrellas.


Para mi es un verdadero placer poder disfrutar de los grandes clásicos del cine. No sólo de los que nos son de sobra conocidos, sino de todos aquellos otros que, como Marty, nos vamos encontrando por el camino y que logran llegarnos hasta el corazón.