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viernes, 22 de febrero de 2013

La condesa descalza

Acabamos de pasar unos meses llenos de festivales y premios en el mundo del Cine, en el que se premian o se ignoran cientos de películas que los cinéfilos ya hemos visto o tenemos por ver – o por ignorar, claro-. El caso es que el Cine no siempre son luces, focos, flashes y estrellas. A veces el mismo Cine se critica a sí mismo. Una de esas películas es:
 
Título original:
The Barefoot Contessa
Año: 1954
Director: Joseph L. Mankiewicz
Guión: Joseph L. Mankiewicz
Música: Mario Nascimbene
Fotografía: Jack Cardiff
Productora: United Artists
Duración: 128 minutos 
 
Reparto:
Humphrey Bogart, Ava Gardner, Edmond O'Brien, Marius Goring, Valentina Cortese, Rossano Brazzi, Elizabeth Sellars, Warren Stevens
  
Sinopsis:
 
Tres cineastas estadounidenses descubren a una extraordinaria bailarina llamada María Vargas. Sin perder ni un minuto, todos ellos se trasladan a Hollywood, donde lanzan a la desconocida al estrellato. Kirk, el productor de sus películas, corteja a María sin ningún resultado. Ella, para humillarle, accede a acompañar a Bravano, un multimillonario, durante un crucero por la Riviera...
 
 
 
 
El comienzo de esta película siempre me ha gustado mucho. Se trata de un día lluvioso, triste y gris en un cementerio en el que un pequeño grupo de personas asiste a un entierrro. Sobre la tumba, de mármol blanco inmaculado, se levanta la figura de una mujer...
 
 
El director y guionista estadounidense Joseph L. Mankiewicz ocupa un lugar muy destacado dentro de Cine Clásico. Su carrera está llena de grandes películas conocidas y admiradas por los cinéfilos e incluso me atrevo a decir que sería una decisión complicada quedarse con sólo una de sus películas. Algunas de esas películas son El fantasma y la señora Muir (1947), Carta a tres esposas (1949), Eva al desnudo (1950), De repente, el último verano (1959), Cleopatra (1963), Mujeres en Venecia (1967) ó La huella (1972).
 
 
En La condesa descalza, Mankiewicz inspirándose en el cuento de la Cenicienta -y también se dice que en la vida de Rita Hayworth y su matrimonio con el príncipe Alí Khan-, con un guión lleno de textos y diálogos brillantes, nos muestra la parte menos conocida y más cruel del mundo del cine, pero no centrándose en rodajes, fiestas o estrenos sino en la vida de una estrella de cine. Una de esas estrellas que ha surgido de la nada y que rápidamente ha cautivado a todos. Se trata de una mujer española de nombre María D´amata, nombre artístico de María Vargas.
 
 
Conocemos a María bajo la bella apariencia de Ava Gardner, en la que para muchos es su mejor interpretación. María es deseada por todos los hombres, logra el éxito y puede lograrlo todo. Todo menos la felicidad. Siempre que puede, se descalza porque se siente más segura. Ava Gardner, a sus 32 años estaba en el esplendor de su belleza. Acababa de protagonizar Mogambo (1953) junto con a Clark Gable y en esta época estaba casada con Frank Sinatra. En estos años Ava comenzó a tener problemas tanto personales como de salud, pero eso no influyó negativamente en la construcción de esta condesa descalza que tenía tanto y tan poco al mismo tiempo.
 
A los pocos segundos de haber comenzado la película en aquel triste cementerio, sabemos que los allí presentes asisten al funeral de la protagonista de la película. Para conocer a este personaje, Mankiewicz, utiliza varios flash-back cronológicos contados desde el punto de vista de los tres hombres que mejor conocieron a María en sus últimos años de vida.

 
Su mejor amigo, su director, su guionista, su confidente e incluso su ‘padre’ es Harry Dawes interpretado por un ya envejecido Humphrey Bogart. Se dice que Bogart y Gardner no se soportaban sin embargo eso no es lo que vemos en la pantalla en donde la compenetración y la complicidad están totalmente presentes. Una verdadera relación de amistad.
 
  

Conocemos la vida de María ya como actriz consagrada gracias al siempre sudoroso Oscar Muldoon, representante. El actor Edmond O’Brien se llevó el Oscar como actor de reparto por este papel. Primero es el representante en el cine del millonario y descubridor de María, el frío Kirk Edwards (Warren Stevens) y más tarde de otro millonario sudamericano Alberto Bravano (Marius Goring) dos gallos de pelea que compiten pero que no logran el cariño de María.
 
 
El último hombre que entra en la vida de María es el conde Vincenzo Torlato-Favrini aristócrata que enamora y se enamora de María a pesar de la oposición de su hermana Eleanora Torlato-Favrini (Valentina Cortese). Da vida al conde el actor italiano Rossano Brazzi, quién al año siguiente protagonizaría con Katharine Hepburn, Locuras de verano (1955) de David Lean. 


Buenas fotografía y un vestuario fastuoso que realzaba, sin cabe, la belleza de Ava Gardner que sabe lucir ese vestuario como nadie.
 
El animal más bello del mundo, Ava Gardner despliega toda su sensualidad es una secuencia en la que al ritmo de la sinuosa música compuesta por Hugo Winterhalter, baila en un campamento gitano, como no podía ser de otra manera, con los pies descalzos sobre la hierba logrando que no podamos apartar la vista de sus caderas, sus brazos, sus ojos y sus labios rojos.
 
 
 
 
En España, La condesa descalza se estrenó en junio de 1956 en pleno Franquismo, por ello fue doblada al castellano bajo la censura franquista y por lo tanto se cambiaron algunos diálogos para no tocar ciertos temas prohibidos por el Régimen. En 1972, se volvió a doblar con los diálogos traducidos literales de su idioma original. Así es que quiero advertir, por si alguien se anima a verla en su versión doblada, que existen dos doblajes diferentes y que por supuesto este último es el correcto para entender claramente el desarrollo de todo lo que ocurre en la película.
 
 
Una película de esas que se suelen clasificar como cine dentro del cine cuyo director y guionista recibió una nominación al Oscar al mejor guión y que tanto por su argumento como por sus intérpretes forma ya parte de los Grandes Clásicos del Cine.
 

viernes, 24 de junio de 2011

Forajidos

Dos asesinos a sueldo se presentan en un pueblo y asesinan al empleado de una gasolinera. Un don nadie. Sin intento de robo. Sólo querían asesinarlo. ¿Por qué?

La víctima les espera. No huye. No se asusta. Simplemente los espera porque dice que hizo algo mal en cierta ocasión. Es así como se deja asesinar. ¿Por qué? ¿Qué ha hecho para tener este final del que no desea escapar?



The Killers
(Forajidos)
1946 
Director Robert Siodmak
Guión Anthony Veiller (Relato: Ernest Hemingway)
Música Miklós Rózsa
Fotografía Elwood Bredell 
Reparto Burt Lancaster, Ava Gardner, Edmond O'Brien, Albert Dekker,
 Sam Levene, Vince Barnett, Virginia Christine...
Productora Universal Pictures
Duración 103 minutos


Con este arranque inicial, el espectador se queda enganchado sin remedio. Nos presentan entonces al agente Riordan (Edmond O’Brien), de la compañía de seguros donde la víctima tenía una póliza. Por propia curiosidad, Riordan empieza a investigar la muerte de ese hombre al que llamaban El Sueco. Es a partir de este momento cuando vamos conociendo el argumento desde dos posiciones: el presente (en los años 40) y el pasado (pocos años atrás). Para describirnos el pasado, el director Robert Siodmak, utiliza secuencias de planos largos y una gran cantidad de flashbacks -creo que son once- y es así como vamos conociendo la vida de El Sueco, personaje interpretado por Burt Lancaster.


Sólo uno de esos flashbacks es objetivo, real. Y es aquel momento en el que uno de los personajes lee un suceso en un periódico. Con ese texto leído en voz alta, las imágenes nos van mostrando los hechos reales que tuvieron lugar. Sin embargo, el resto de los flashbacks son subjetivos, lo que quiere decir que las secuencias que vemos son aquellas cosas que su narrador, y testigo del momento, recuerda.


Alrededor de El Sueco, giran diferentes personajes de su pasado, desde la señora de la limpieza de un hotel, hasta un amigo de la infancia que ahora es policía pasando por un compañero de celda o la chica de la que se enamora pero que pertenece a otro hombre, etc…

Forajidos es la primera y compleja adaptación de la historia corta titulada The killers escrita por Ernest Hemingway que había sido publicada en 1927. Es una narración complicada que en su momento muchos espectadores no comprendieron pero que a día de hoy es una de las mejores películas del llamado cine negro (film noir), que se desarrolló en Estados Unidos en la década de los 40 y los 50 y cuya primera obra maestra es El halcón maltés (1941).


Característico del cine negro son la violencia y el crimen en un lugar donde el héroe no es tan bueno ni su enemigo es tan malo. Tanto con uno como con otro, siempre está presente la mujer fatal -femme fatale- que es capaz de llevar a la perdición al protagonista o a cualquiera que ella se proponga. Pero lo que más llama la atención de cine negro es la intensidad de contrastes en la iluminación.


La magnífica fotografía, que corre a cargo de Elwood Bredell, intensifica la narración. Es muy abundante la casi ausencia de iluminación de algunas escenas o incluso en los rostros de los personajes que están hablando en un momento determinado. Escuchamos lo que dicen, pero apenas intuimos sus rostros. 


También la genial banda sonora compuesta por Miklós Rózsa (Perdición (1944), Recuerda (1945), Ben-Hur (1959)) es muy apropiada para complementar esos claroscuros que llenan la película constantemente.

El director de origen alemán Robert Siodmak (La escalera de caracol (1945), A través del espejo (1946), El temible burlón (1952)) cuenta con dos actores que con el tiempo se convertirían en grandes mitos del cine pero que en aquel momento estaban comenzando sus carreras: Burt Lancaster y Ava Gardner.

Fue la primera película de Burt Lancaster, en la que hace un tipo de personaje muy alejado a aquellas películas de aventuras con las que comenzaría a ser popular tras el éxito de Forajidos pocos años más tarde, como son El halcón y la flecha (1950) o El temible burlón (1952), hasta llegar a consolidarse poco a poco con los grandes personajes de De aquí a la eternidad (1953) o Atlantic City (1980).

Una Ava Gardner, el animal más bello del mundo (apelativo que nació en 1954 como eslogan publicitario para La condesa descalza, y que la propia Ava odiaba), en todo su esplendor de belleza, sensualidad y, esta vez también, perversidad es Kitty Collins, la mujer fatal. Aunque aparezca en los títulos de crédito junto con su compañero, pienso que su personaje es más secundario porque su aparición es bastante breve. Hechizadora pero breve. En su primera aparición, al igual que le pasa a El Sueco, no podemos apartar los ojos de ella.

Al contrario, pienso que Edmond O’Brien (genial en La condesa descalza (1954) donde coincidiría de nuevo con Ava Gardner) no es tan secundario como parece. Es el motor que hace que nos interesemos por los hechos. Nos convertimos en sus compañeros de investigación.

La película estuvo nominada a cuatro Premios Oscar: mejor director, mejor guión, mejor banda sonora de drama o comedia y mejor montaje, el año en que Los mejores años de nuestra vida (1946) de William Wyler se convirtió en la película del año arrasando en los premios.

Su estreno tuvo lugar en Nueva York el 28 de agosto de 1946. En 1964, se realizó una segunda versión de The killers, dirigida por Don Siegel (Harry el sucio (1971)) y protagonizada por Lee Marvin, Angie Dickinson, John Cassavetes, y Ronald Reagan que lleva por título Código del hampa. Se convirtió en la última película del futuro presidente Reagan.



Forajidos tiene muchas escenas magistrales que poder comentar sin embargo no me gusta desvelar momentos importantes del argumento, por respeto a aquellas personas que no la han podido disfrutar todavía. Aunque me gusta visionar varias veces las buenas películas clásicas considero que aquella primera vez que se ve, es quizás la más impactante ya que se desconocen los hechos. Posteriormente, se ve con otros ojos, fijándote en esto y en lo otro más concretamente y viendo las cosas con esos otros ojos que ya saben cómo van a acabar las cosas.

Un clásico imprescindible tanto para los que amamos el cine como para aquellos que sólo quieren visionar una buena película del cine negro.