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viernes, 26 de enero de 2018

I've written a letter to daddy...


El drama y el sadomasoquismo intiman y conviven a la perfección en esta historia con tintes góticos de terror. What ever happened to Baby Jane?, estrenada en 1962 y dirigida por el controvertido Robert Aldrich, reunió a dos viejas glorias del Hollywood dorado: la invencible Bette Davis y a la diva sin complejos Joan Crawford, dos de las actrices más aclamadas en el cine de los años 30 al 50 e incluidas entre la lista de las diez mejores actrices de todos los tiempos.


Vivían en el eclipse de sus carreras, damas del cine destinadas al silencio del olvido, triste final para dos luchadoras natas contra un sistema que fulmina sin dolor a lo que deje o parezca dejar de ser un surtidor de millones de dólares. Si eres mujer, envejeces con más crueldad aún.
Pero cuando una vieja gloria ha vivido en el cielo, parece difícil anticiparse y activar el “abandona antes de que te abandonen”. Nueve días después del final del rodaje de ¿Qué fue de Baby Jane? Bette Davis publicó un anuncio homérico en la revista Variety, que por supuesto ha pasado a la historia de las grandes anécdotas del cine.

Así se las gastaba Bette. Curioso, ¿no?

Era la primera vez que estas dos actrices compartían escenario, y les perseguía la historia de una rivalidad que resultaba además perfecta para excitar la imaginación calenturienta de prensa y público. Morbo añadido que benefició a la película. Dieron (cuenta la leyenda), muchos quebraderos de cabeza, sobre todo por sueldo y beneficios comparativos, pero las escenas se tejían con sentimientos reales que ambas experimentaban una contra la otra.


Es de las pocas películas que se nos entrega con dos prólogos antes del arranque de la historia.

Situémonos: El primero nos hace vivir un viaje en el tiempo hasta 1917, un flashback que nos convierte en espectadores de un teatro infantil donde una niña con tirabuzones dorados canta y baila acompañada por su padre (de catadura moral más que dudosa y cegado por la avaricia) ante un público entregado que disfruta y se enternece con una de las canciones estrella de la pequeña Jane: I’ve written a letter to daddy.

Julie Alfred interpreta el papel de Baby Jane niña

Esta canción se va a convertir, junto con otros elementos, en un vínculo eterno ligado a un pasado de esplendor durante el desarrollo de la historia, retorciéndose en una melodía desagradable, que nos introducirá de lleno en la mente de una enajenada Baby Jane. Mientras ella triunfa, es observada entre bambalinas por su madre y su hermana mayor. La primera, con una mezcla de sentimientos en su rostro apagado: con trazas de orgullo y al mismo tiempo triste y resignado; la otra, con una mirada oscura y penetrante colmada de hartazgo, celos y sed de venganza acumulada.

Gina Gillespie se introduce magistralmente en el papel de Blanche Hudson de niña

Aparece otro recurso visual de peso: la imagen de una muñeca que es la reproducción de Baby Jane, que nos acompañará durante el resto de la película aportando siempre la unión a la estela de un pasado ajado que evolucionará hasta un presente macabro y envuelto en horror. Los muñecos han formado parte del universo infantil, contagian el espíritu mágico del niño, aunque a veces se conviertan más en una conexión perpetua que no permiten olvidar pasajes de nuestra historia aunque estén envueltos de una toxicidad asfixiante.


Este primer prólogo termina con la discusión entre padre e hija por un helado, la contestación tirana y maleducada de Jane y el desprecio más absoluto del progenitor por su otra hija.

Dave Willock interpreta a Ray Hudson, el padre

Entre sollozos y confesiones de madre e hija, Blanche decide no olvidar sus palabras. Las grabará en su mente hasta el final de sus días.

Anne Barton es la madre de las Hudson

El segundo prólogo nos lleva hasta 1935. El mundo ha girado 180 grados empujado ¿por el azar o el destino? Eterno dilema. Blanche es ahora la que triunfa, la estrella de moda, rica y poderosa, alabada por el público y por una industria que le consiente todo por ser un buen producto comercial. Mientras culmina su objetivo, todo el mundo es testigo del declive de su hermana, no solo en lo profesional sino en lo personal, abocada a un abismo que irá recorriendo durante la cinta. Acaba con la escena de un misterioso accidente, entre gritos y sollozos, en el que únicamente se encuentran las dos hermanas. Y la imagen de una muñeca con el rostro destrozado, preludio del destino final de las hermanas Hudson.


Y ahora comienza nuestra verdadera historia...

*************

Me llamo Blanche Hudson. Vivo atada a una silla de ruedas y confinada en el primer piso de una casa que sólo alberga oscuridad y desesperanza. Comparto agonía y espacio con mi hermana Jane. Condenadas a permanecer juntas.
 
Joan Crawford como Blance Hudson

Hoy he vuelto a sonreír: han repuesto una de mis antiguas películas en la televisión. Es algo nuevo para mí. Entrar en las casas de mis antiguos fans es algo que me da el único aliento en una vida que solo proporciona una rutina injusta y desmedida. He visto una escena que se quedó corta... ¡Así lo dije! Pero sigue siendo una buena película...
Toco insistentemente el timbre. La he escuchado hablar con alguien, pero ya oigo sus pasos, rotundos, que suben por la escalera. Depender de ella y de sus sentimientos es algo que me produce angustia a diario. Aunque sé que ella también depende de mí. Nos conocemos bien. Somos hermanas. Vivimos en una espiral de vinculación mutua en la que ya sólo muestra ira hacia mí. Ella me hiere y yo lo consiento porque recuerdo las palabras de nuestra madre y no me permito olvidarlas.
No puedo borrar lo que mi hermana hizo por mí en los primeros años. Jamás. La he cuidado desde entonces, incluso en mi contrato. Por cada película que yo hacía, ella también tenía su oportunidad, aunque era una verdadera pena que el público ya no se interesase por ella. Pero yo no tenía la culpa. Bebía mucho.
Sólo me queda el consuelo de Elvira, nuestra asistenta. El único ser humano que se preocupa por mí y con la que quiero vivir cuando nos mudemos, a pesar de casi exigirme que busque un lugar para mi hermana donde pongan tratamiento a su trastorno. Elvira piensa que ha empeorado en este último mes.

Maidie Norman es Elvira, la asistenta

Aunque yo quiero estar segura de que hago lo más conveniente para ella... He de comunicarle que la casa debe venderse, no tenemos dinero y no encuentro el modo de conseguirlo. La noto cada vez más irascible y agresiva hacia mí. Oigo como canta esa antigua canción que no logra sacar de su enajenada cabeza y sus horrorosos gritos. Ha vuelto Baby Jane.
Estoy incomunicada. El teléfono no funciona. He pensado en pedir ayuda a nuestra vecina. Escribiré una nota explicándole mi desesperada situación para que avise al doctor y le rogaré que no se entere mi hermana. Lanzo al mundo lo que puede ser mi única salvación.


Todo ha salido mal y desde entonces empiezo a pagar las consecuencias. El miedo me atenaza. Moriré de hambre si sigue jugando conmigo de forma tan macabra. No me atrevo a probar bocado. Su crueldad no tiene límites.


Ya no depende de mí. Creo que por fin se va a atrever a vivir sola.

*************

Me llamo Jane Hudson. Baby Jane para mi público. Siempre atraje la atención de la gente. Tenía el público a mis pies; llenaban teatros sólo para verme y escucharme. Para mi padre era un objeto valioso, pero para mi hermana sólo era un ser aborrecible, siempre me ha envidiado. En un momento de nuestras vidas las cosas comenzaron a irle bien a ella (desconozco el motivo) y, por el contrario, los productores se olvidaron de mí. Una fatídica noche marcó nuestro destino. Sólo recuerdo mis llantos y mis gritos.

Bette Davis como Jane Hudson

Ahora que Blanche Hudson ha regresado a la pantalla, reponiendo sus películas, es de justicia que también Baby Jane vuelva a sus días de gloria. Sé que tengo una oportunidad para recuperar lo que fui, ahora que mi hermana va a dejar de ser un estorbo. Necesito un trago. Mi hermana piensa que la necesito, pero está muy equivocada. No sabe lo equivocada que está.
Canto mi canción favorita a solas, y recito lo que mi padre me enseñó:
Cuando soy una niña obediente
y no hago ninguna travesura,
mamá dice que soy un ángel
y papá que soy una hermosura.
Pero cuando me vuelvo mala
y soy respondona y descarada,
mamá dice que soy un diablillo
y papá que no le gusto nada.
Que ustedes me expliquen desearía
porque yo soy una niña todavía.


Mi hermana tiene un plan para mí: vender la casa y buscar un sitio tranquilo donde poder cuidarme. Pero se arrepentirá: no venderá esta casa ni saldrá de ella tampoco. He puesto un anuncio en el periódico para encontrar un pianista que me acompañe en todas mis actuaciones, y volveré a brillar como una estrella a su pesar. Elvira, la asistenta, se está convirtiendo en un obstáculo. Le he dado unos días libres, pero ha vuelto para desbaratar mis planes, así que he tenido que poner remedio y hacerla callar. Se ha presentado en casa un pianista.

Victor Buono es el pianista Edwin Flagg

Cualquiera diría que es un fracasado y no tiene donde caerse muerto, pero me podría servir para resucitar a Baby Jane.


Sin embargo, también ha resultado ser un entrometido, curioseando donde nadie le llamaba. Ha conocido a una moribunda Blanche Hudson amarrada en su cama y... Ya no tengo otra opción que huir con mi hermana. Siempre juntas, hasta el final.


Hemos llegado a la playa. No puedo más y tengo que soltar a mi hermana sobre la arena. Entonces ella, con un hilo de vida, me dice: «He amargado tu vida haciéndote creer que había sido culpa tuya. Yo la tuve. Tú no conducías esa noche. Estabas borracha y te dije que abrieras la verja. Yo aceleré pero te echaste a un lado. Fuiste tan cruel en la fiesta imitándome y haciendo reír a todo el mundo que sólo quería aplastarte. Entonces no eras fea, yo te hice fea. Hasta eso hice.»





Por Mª Ángeles Lorente
Gracias a Zinefilaz por permitirme colaborar en este maravilloso blog.
Me despido de ellas y de vosotros, aunque las seguiré como hasta ahora.
Hasta que el tiempo nos encuentre.

viernes, 13 de mayo de 2016

La carta o las paradojas de la censura




"La carta" (1940), de William Wyler, tiene uno de los más impactantes inicios del cine negro (quizás sólo igualado en intensidad por el de "Los sobornados", de Fritz Lang): bajo una esplendorosa luna llena, la cámara se mueve en un lento plano-secuencia que va mostrando imágenes nocturnas de una plantación de caucho... De repente, se oye un disparo y un hombre sale tambaleándose de un bungalow; detrás de él, una mujer, Bette Davis, dispara, una y otra vez, hasta vaciar el cargador de un revolver sobre el cuerpo inerte del hombre.

La publicidad de la época decía que Bette Davis musitaba mientras disparaba: "Mío o de nadie". Lo cierto es que esa frase no se oye realmente en la película, pero también es cierto que ese podría ser el más conciso resumen del drama pasional que relata esta película, la segunda, tras "Jezabel" (1938), y antes de "La loba" (1941), de las tres que Wyler y Davis hicieron juntos.

Quizás "La carta" no sea la mejor de esas tres películas, porque "Jezabel", como "la otra" gran película del Sur (tras "Lo que el viento se llevó), y “La loba”, que contó con la ventaja de tener como operador a Gregg Toland (uno de los mejores directores de fotografía que han existido y el que enseñó a Orson Welles, en “Ciudadano Kane”, a iluminar una escena) son dos rivales demasiado fuertes; pero, aun así, es una magnífica película, vehículo perfecto para que Bette Davis pudiera interpretar magistralmente a uno de los personajes femeninos más perversos del cine negro.

“La carta” se basa en un relato del escritor británico William Somerset Maugham (publicado en 1924 en una colección de relatos titulada “The Casuarina Tree”). Aunque Maugham ya no es un autor de moda (y es una lástima) sigue siendo todavía un buen filón para excelentes adaptaciones cinematográficas, como demuestra el que, en los últimos años, “El misterio de la villa” (2000), de Philip Haas, “Conociendo a Julia” (2004), de Istvan Szabo y “El velo pintado” (2006), de John Curran, se hayan basado en sus obras.

La narración original, inspirada en unos hechos reales ocurridos en Malasia en 1911, dio lugar a una obra de teatro y a una primera versión cinematográfica que tuvieron ya mucho éxito. Se trata de un muy buen relato corto, que cuenta, con el estilo elegante y preciso de Maugham, cómo la aparición de una carta muy comprometedora pone en entredicho la versión exculpatoria de la mujer de un plantador de caucho sobre los motivos que le habían llevado a matar a un hombre.
No es extraño que Wyler, capaz de realizar películas muy comerciales pero de gran calidad (“La carta" tuvo siete candidaturas al Óscar, pero no se llevó ninguno porque tuvo la mala suerte de competir con “Rebeca”), supiera sacar tan buen partido de la historia de Maugham. Ciertamente, aunque siempre se destaca la pericia técnica de Wyler en la utilización de los planos-secuencia que reducen los cortes y aumentan el realismo de la acción, también destacó por su inteligencia en la elección de historias y de actores, ya que consideraba que estos eran la verdadera alma de una película. Por eso fue tan buen director de actores y por eso consiguió formar con Bette Davis un gran equipo en las películas que rodaron juntos, aunque sus diferencias en “La loba” supondrían que ya no volviesen a colaborar.

Bette, precisamente, había iniciado su camino de gran estrella, especializada en interpretar a mujeres de mucho carácter, con otra adaptación de una obra de Maugham, “Cautivo del Deseo” (1934), que protagonizó junto a Leslie Howard. Pero tras conseguir su primer Óscar en 1935 por "Peligrosa", la Davis, que derrochaba carácter también en la vida real, se enfrentó a la Warner y llegó a exiliarse en Inglaterra. Finalmente, tuvo que volver a Estados Unidos, muy endeudada, y seguir trabajando con la Warner, momento en el que inició su colaboración con Wyler (y gracias a “Jezabel” consiguió su segundo Óscar).

En “La carta”, una de las muchas grandes actuaciones de la Davis, ésta logró dotar al personaje de Leslie Crosbie, la aparentemente correctísima británica de edad media, clase media, y afición por el ganchillo, de una salvaje pasión enterrada bajo un frio manto de autodominio y convenciones sociales. Convenciones sociales que se manifiestan, por ejemplo, en la actuación de Leslie como perfecta anfitriona a pesar de que poco antes ha matado a un hombre.

El guion de la película, obra de Howard E. Koch, va mucho más allá del relato original, más realistamente cínico en su cáustico final, y desarrolla una historia en la que el crimen pasional inicial y el chantaje subsiguiente, se complementan con una justiciera venganza que no aparece en la historia de Maugham.

En realidad, como en todas las películas estadounidenses realizadas entre 1934 y 1967, el guion de “La carta” estuvo mediatizado por la censura que, en la forma del denominado Código Hays, controló la producción cinematográfica estadounidense durante muchos años.
Porque la censura no fue, ni mucho menos, sólo "cosa española". En el caso de Estados Unidos, el Código Hays fue un sistema de autocensura que se dieron a sí mismas las grandes compañías cinematográficas con dos objetivos básicos: velar por la imagen del mundo cinematográfico, que había sufrido un fuerte deterioro debido a los numerosos escándalos en los que habían estado implicadas estrellas de cine (el más famoso el de “Fatty” Arbuckle, estrella del cine mudo, acusado en 1921 de un escabroso asesinato) y acallar las voces de importantes sectores sociales que clamaban contra la franqueza con la que se afrontaban en el cine ciertos temas (sexuales, de corrupción política, etc.).

Inicialmente, para controlar las producciones cinematográficas, surgieron en Estados Unidos infinidad de consejos estatales y municipales. Pero esta situación derivaba en altísimos costes para las compañías cinematográficas que debían afrontar cortes del metraje ya producido, o bien realizar varias versiones de la misma cinta para que cada una de ellas se adecuara a los requisitos del consejo censor de la localidad donde fuera a exhibirse.

Ante esta situación las grandes compañías cinematográficas se asociaron en 1922 en la MPPDA (Asociación de Productores y Distribuidores de Cine de América) y nombraron como su primer presidente a William Harrison Hays, un importante líder republicano. Hays pretendía encontrar una alternativa de autocensura que evitara el impacto económico de los cortes y las diferentes versiones y, tras diversos intentos fallidos, consiguió su objetivo gracias a la intervención de los sectores católicos.

En 1930, con el respaldo del cardenal Mundelein de Chicago, el jesuita Daniel Lord presentó a Hays un código, que fue aceptado con entusiasmo por Hays, tanto que dijo “Casi se me salen los ojos cuando lo leí. Esto era exactamente lo que estaba buscando.”

Las restricciones del Código eran tantas que no se cumplió realmente hasta 1934, cuando los grupos de presión católicos amenazaron con boicotear a los estudios que no lo acataran. El Código estuvo vigente hasta que en 1967 la MPPA adoptó el sistema de clasificación por edades.

Como siempre ha pasado con todo tipo de censura, los guionistas y directores con verdadero talento consiguieron crear grandes obras discurriendo por caminos paralelos a los impuestos por las prohibiciones.
En el caso concreto de "La carta", la censura propició la paradoja de que, para cumplir el requisito de que una adúltera y asesina como Leslie Crosbie no saliera indemne de sus crímenes (tal y como ocurría en el relato original), la película recurriera a sumar un nuevo crimen al asesinato inicial (a pesar de que el Código Hays también repudiaba la venganza) y que el chantaje, meramente mercantilista del relato literario, se convirtiese en una verdadera historia de amor de la concubina china (convertida en la película, en beneficio de la decencia, en legitima esposa) hacía su amante o marido.

Y aquí es de señalar la actuación de Gale Sondergaard, norteamericana de ascendencia danesa, como la hierática china, odiada rival de Leslie, que consigue, con un solo cerrar de ojos ante el cadáver del esposo asesinado, mostrar el inmenso dolor que presagia y justifica su venganza.  Gale Sondergaard no hace sombra a Bette Davis; pero sí está a su altura y el duelo entre los dos personajes que interpretan simboliza perfectamente el enfrentamiento entre culturas y razas.
Porque el telón de fondo de la historia es el choque de culturas entre los occidentales y orientales que conviven, sin mezclarse, en aquella Malasia en la que los colonizadores británicos se esforzaban en imponer sus costumbres ("Lástima que el caucho no se de en climas civilizados", dice en la película un camarero).

Y aunque "La carta" es, sin lugar a dudas, Bette Davis, también es cierto que el resto del reparto, además de la Sondergaard, es magnífico. Destaca especialmente James Stephenson que realiza una grandísima interpretación (que le valió una candidatura al Óscar al mejor actor de reparto) como Mr. Joyce, el abogado que, a diferencia del personaje del relato literario, tiene sospechas inmediatas sobre la veracidad de lo que cuenta Leslie Crosbie y que, a pesar de ello, con graves problemas de conciencia profesional, opta por ayudarla, empujado por la compasión hacía el amigo bueno, estúpido y engañado (el Mr. Crosbie muy bien interpretado por Herbert Marshall, actor que un año después volvería a ser el marido de Bette Davis en "La loba").

Mención aparte merece la banda sonora de Max Steiner, contrapunto perfecto de las escenas más dramáticas. El compositor vienés ha pasado a la historia del cine por poner música a más de trescientas películas, por ser premiado con tres Óscar y por ser el primero (en “Lo que el viento se llevó”) en introducir en sus bandas sonoras un "leitmotiv" (un tema musical dedicado a personas o situaciones concretas).

En definitiva, “La carta” puede no ser la mejor película de Wyler, ni de Bette Davis, ni siquiera la mejor de las tres que hicieron juntos, pero es, sin duda, una de las grandes películas del género negro estadounidense en su período clásico.


Yolanda Noir
















viernes, 7 de noviembre de 2014

El último adiós de Bette Davis

Este año se cumple el 25 aniversario de la entrega del Premio Donostia a Bette Davis, fallecida días después de recoger el premio en San Sebastián. Por este motivo, y en su recuerdo, se ha hecho el documental al que hoy me refiero.


El último adiós de Bette Davis
Año 2014
Duración 76 minutos
País España
Director Pedro González Bermúdez
Guión Pedro González Bermúdez
Música Guillermo Farré
Fotografía Raúl Cadenas
Productora TCM Original

Sinopsis
Un documental que reconstruye la visita que la legendaria actriz Bette Davis realizó al Festival de San Sebastián, para recibir el Premio Donostia a toda su carrera, en 1989, hace 25 años. Durante seis días en su habitación, planificó con detalle sus apariciones públicas. Pocos días después de lo que fue la última actuación de una de las grandes estrellas del Hollywood clásico, Bette Davis murió en París. Rodeada de momentos inolvidables, la visita no tardó en convertirse en una de las grandes leyendas de la historia del Festival.



Considerada una de las mejores actrices de su generación, Bette Davis llegó a San Sebastián en septiembre de 1989 para recibir el Premio Donostia en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián. Se convertía así en la primera mujer que recibía este galardón. La actriz de 81 años, ya muy enferma, no quiso dejar pasar la oportunidad de recibir uno más de los múltiples premios que su extraordinaria carrera le había proporcionado quizás a sabiendas de que sería el último reconocimiento al que podría asistir.  

En este documental dirigido por Pedro González Bermúdez, nos muestran, mediante los testimonios de aquellos que estuvieron con la loba en aquellos pocos días qué hizo la actriz durante su estancia, cómo se comportó con el público y la prensa o cómo se realizaron los preparativos de su visita y estancia en el Festival. 

A pesar de ser incondicional de la Davis, tengo que decir que este documental no es para todo tipo de público sino para los fans de la actriz. Personalmente y con un poco de tristeza, he visto el documental con muchas ganas, sabiendo que me iba a gustar conocer  más sobre Bette, una Bette físicamente apagada pero con la misma fuerza interior que nos conquistó en sus mejores películas.

Queda claro que a pesar de aquel cuerpo menudo, excesivamente delgado, de inestable movimiento y en parte paralizado seguía siendo carácter, temperamento y personalidad y que su genio, su mala leche, su sentido del humor y su sarcasmo seguían intactos. Seguía siendo Bette Davis. Le gustaba el reconocimiento y rodeada del humo de su cigarrillo atravesó medio mundo para recibirlo por última vez sin dejar ver que ya no tenía fuerzas. 

No sólo son testimonios lo que podemos ver y oír sino imágenes de la actriz a su llegada al Hotel María Cristina, parte de la rueda de prensa y de las sesiones fotográficas o el momento en que le entregaron el Premio Donostia en el Teatro Victoria Eugenia. No se trata de una biografía ni de un repaso a su filmografía, pero es imposible que no nos vengan a la mente la Margo Channing de Eva al desnudo (1950), la Julie Marston de Jezabel (1938), la Regina Giddens de La loba (1941) o la Baby Jane Hudson de ¿Qué fue de Baby Jane? (1961).

Al término del Festival, Bette Davis permaneció en el hotel unos días más, pero su estado de salud empeoró y se decidió su traslado inmediato al Hospital Americano de París donde la Gran Dama del Cine, querida, temida y odiada a partes iguales, falleció el 6 de octubre de 1989.


Este es el trailer del documental:


No voy a recomendar ver este documental pero sí que quiero decir que aquellos que desconozcan la carrera de Bette Davis se animen a ver alguna de sus mejores películas y salvando ya el paso del tiempo y de los cambios que ha sufrido el Cine, comprueben por sí mismos la gran actriz que fue. Un rostro que, gracias unos ojos de mirada penetrante y expresiva, era capaz de transmitir y hacer sentir al espectador lo que se propusiera.



viernes, 20 de septiembre de 2013

William Wyler uno de los grandes!!


Considerado uno de los más grandes directores de la época clásica de Hollywood (y me atrevería a decir de la historia del cine!) nació en Mulhouse , provincia de la Alsacia francesa a principios del siglo XX y murió en Los Ángeles en 1981. Como gran director que era dirigió todo tipo de géneros desde westerns en su primera época a películas de género bélico, dramático, comedia, histórico o hasta incluso musical. Era meticuloso, perfeccionista que acreditaba una narrativa con un sólido tratamiento de sus personajes y de las relaciones humanas. Así como se le conoce como uno de los precursores de la profundidad de campo y su apego a cuidar al máximo las escenas (recordar sino la entrada de Frederic March cuando vuelve a su casa y pasea por todo el pasillo hasta llegar a la cocina donde la espera  Myrna Loy en Los mejores años de nuestra vida, por ejemplo!).
Imposible de repasar su larga filmografía si que me gustaría comentar algunas de sus más, para mi, destacadas y significativas cintas, entre las cuales se encuentran las que podría decir que son auténticas obras de arte. No comentaré la cantidad de Oscar y premios que ganó en su filmografía porque son incontables...  Iremos por orden cronológico.

Jezabel (1938)
                                  


Primera de las colaboraciones con la siempre espectacular Bette Davis con la que tuvo un sonado y tormentoso romance, este melodrama sureño comparable a Lo que el viento se llevó (sin llegar a la grandiosidad de este último), nos muestra a una Davis temperamental y dominante (bordando su papel!), que lucha por recuperar a su amor (un jovencito Henry Fonda) después de despecharlo.
Escena memorable: me va a costar en todas las películas encontrar una escena porque evidentemente hay muchas pero de Jezabel me quedó en su impactante entrada al baile de debutantes con un vestido rojo (cuando los cánones de la época obligaban a que fuera blanco).
Recuerdo que vi la película cuando era pequeña y me impactó tanto esa escena que siendo una cinta en blanco y negro yo realmente vi el vestido rojo!!!

Cumbres borrascosas (1939)
                                    
        

Ayyyy ese Heathcliff!!
Basada en la preciosa obra de Emily Brontë un drama en que el joven Heathcliff un extraordinario Laurence Olivier vive una tormentosa relación con la hija (Merle Oberon ) de los terratenientes que lo acogen de joven, mientras ella debe casarse con un rico interpretado por David Niven.
Escena memorable: diré varios finales de la filmografia de Wyler pero es que este también se lo merece. Ese final en que los dos jóvenes enamorados suben por las colinas de la montaña.... Para mi uno de los mejores papeles de Olivier.

La carta (1940)
                                       

                                 

Puro cine negro. Segunda colaboración con Davis donde interpreta a una fría y calculadora esposa de un propietario de una plantación de caucho y en el que asesina a su amante supuestamente en defensa propia. Pero una carta comprometedora hará que cambie por completo los hechos que relata la protagonista.
Escena memorable: con un final que no te esperas, en esta cinta me quedo con el impactante inicio en que Davis baja una escalera con la pistola en las manos matando a su amante!

La loba (1941)

                                                    

                            
 Una más de las colaboraciones entre la guionista y escritora Lillian Hellman con el director, La loba nos enmarca a finales del siglo XIX en una población sureña donde una calculadora y despiadada Regina Giddens (Davis , of course!) empieza una lucha contra sus hermanos para quedarse con su herencia familiar. Ni los sentimientos, ni su hija (una maravillosa Teresa Wright) ni su marido un hombre honrado que vuelve a casa después de una enfermedad le harán cambiar de opinión para conseguir sus malvados planes.
Escena memorable: Quizás es en esta película donde le tengo más miedo a la Davis, difícil lo sé!!! pero cuando inmutable observa como su marido (Herbert Marshall) cae de las escaleras en pleno ataque del corazón sin ella hacer nada.... que escalofríos!!!!
La anécdota entre muchas de esta película es cuando la Davis recibió el premio Donostia en San Sebastián le sorprendió que la gente la reconociera llamándole :"La lobaaa!!!"

La señora Miniver (1942)

                                                          
    
 Greer Garson protagoniza a una ama de casa, cabeza de una familia inglesa que vive en un pequeño pueblo durante la Segunda Guerra Mundial. Gran interpretación de la Garson la cual ganó el merecido oscar, junto con Teresa Wright nuevamente a las ordenes de Wyler.
Escena memorable: Sin duda yo me quedaría con la escena del soldado alemán!

 Los mejores años de nuestra vida (1946)

                                                         

                                     
 Lo reconozco!! es una de las películas de mi vida! no sé cuantas veces la he visto y no sé cuantas más la veré pero este drama antibélico de tres combatientes de la Segunda Guerra Mundial que vuelven a casa como héroes pero que cuando se encuentran con la realidad pura y dura de tenerse que volver a integrar en una sociedad que no los acepta es desgarradora. De imprescindible visión!
Harold Russell, verdadero mutilado de guerra, con dos garfios por manos, se interpretó a si mismo y se convirtió en la primera y única persona que consiguió dos Oscar  como secundario y uno honorífico.
De nuevo Teresa Wright impagable!
Escena memorable: ya lo he dicho antes, la escena del pasillo cuando March vuelve de la guerra hace con la mano silencio cuando sus hijos lo ven y se va acercando poco a poco a la cocina donde la espera una Myrna Loy que te deja sin palabras!!! Gallina de piel!

La heredera (1949)


                                      
 Catherine es una solterona tímida y no muy agraciada de la alta sociedad...y una rica heredera. Durante un baile es seducida por un joven atractivo del cual ella se enamora perdidamente, pero su padre lo rechaza por creer que el joven busca solo su fortuna.
Ralph Richardson ganó el Oscar interpretando al padre castrador y Montgomery Clift interpretó al joven que quiere casarse con la heredera... pero ella, Catherine esa maravillosa Olivia de Havilland  eclipsa a todo el mundo que le pasa por delante!! Evidentemente ganó el Oscar por esa magnífica evolución de personaje de tímida al principio a fría y desconfiada al final!
Escena memorable: Caaaatherinee!!! Catheriiiine!!!! picando a la puerta!
Quien ha visto la película me entenderá perfectamente quien no la haya visto ya sabe lo que tiene de hacer!

Vacaciones en Roma (1953)
                       


Solo hay una palabra para definir a esta maravilla de comedia: ENCANTADORA!
La princesa Ana de viaje oficial a Roma , cansada de tanto protocolo decide escaparse una noche para vivir como cualquier mortal. Un periodista la reconoce pero sin decirle quien es la lleva a conocer los lugares más bonitos de la ciudad.
Primera película de Audrey Hepburn (increíble verdad??), donde apareció en los títulos de crédito junto a Gregory Peck porque el mismo lo exigió diciendo que seria una gran estrella.
Escena memorable: buuuf!!! hay tantas!!! el viaje en la motocicleta, la mirada al final cuando se da cuenta de quienes son ellos, pero me quedo con la escena de la boca de la veritá, que además fue totalmente improvisada, Hepburn se asustó de verdad porque fue una idea de Peck que no dijo a nadie , pero quedó genial!

Ben-Hur (1959)


                            
 La incursión de Wyler en el cine histórico le valió el máximo de estatuillas de la historia del cine hasta que llegaron West Side Story y Titanic! o sea un éxito!
Gran espectáculo visual a todos los niveles, Ben-Hur o Charlton Heston (en su papel más recordado) interpreta a un judío aristócrata que es traicionado por su mejor amigo Messala (para mi mucho mejor Stephen Boyd) un romano. Película obligatoria en Semana Santa!!!
SIempre se ha dicho que la relación entre Ben-Hur y Messala era algo más que amistad!
Escena memorable: también hay muchas pero supongo que todos recordamos las carreras de cuadrigas, impresionante escena, rodada magníficamente y la que se considera una de las secuencias de  acción mejor filmadas (sobre todo por que no habían los efectos especiales de ahora!) 

La calumnia (1961)
                            


Dos soberbias y impresionantes Audrey Hepburn (que vuelve a colaborar con el director) y Shirley  MacLaine dan vida a dos maestras propietarias de un colegio interno para niñas, que son acusadas por una alumna malcriada y repelente, de mantener una relación amorosa. La calumnia hunde el negocio cuando todos los padres sacan a las alumnas del colegio e incluso el prometido de Hepburn, un genial James Garner duda de ellas.
Wyler , que ya había hecho una versión años atrás , Esos tres, del relato de Lillian Hellman aprovechó que la censura empezaba a flojear y no ocultó la homosexualidad sobretodo de  uno de los personajes femeninos, presentándolo con una extrema delicadeza y una fuerza dramática interpretada por las dos geniales actrices.
Escena memorable: Muchas también!!!! pero de ésta... el final es una autentica maravilla!! una obra de arte absoluta, ya la película es una obra maestra por ella misma pero ese final la convierte en una autentica joya de toda la historia del cine! Obligatoria también!!!

Funny Girl (1968)
                    


Incursión en el musical, Wyler nos presenta un biopic de la cantante y comediante Fanny Brice desde los días en los barrios pobres de Nueva York hasta llegar a la cima de su carrera artística.
Basada en un musical de Broadway , Barbra Streisand cogió el relevo en la gran pantalla en una impresionante actuación! (lo sé, lo sé no soy objetiva!!!)
Escena memorable: cualquier momento musical, sobretodo en Secondhand rose, Don't rain in my parade y por supuesto en People todo un clásico!!

Qué voy a deciros!!! no sabría que película aconsejaros.... mirároslas todas!!!

Hasta la próxima!
Bargalloneta


sábado, 22 de diciembre de 2012

¿Qué fue de Baby Jane?

 
  
Cuando mi compañera Moniruki hablaba de Joan Crawford con la desconocida para mi Strait -Jacket de 1964... ya tenia en mente hablar de otro clásico de este monstruo cinematográfico y de otro que no se queda corto.... bueno personalmente creo que era mucho mejor, o peor como se quiera ver! Estoy hablando de ¿Qué fue de Baby Jane? Con la susodicha Crawford y Bette Davis.
¿Qué fue de Baby Jane? Realizada en 1962 está basada en una novela de Henry Farell que también firmó el guión cinematográfico.

A mi que especialmente me gusta la historia del cine y más concretamente los chascarrillos que se generaban dentro de ese mundillo , la relación entre Davis y Crawford me parece fascinante. Ya hablaremos de las anécdotas que hubo en el rodaje más adelante pero ahora voy a centrarme en la película y su pobre director...
Y digo pobre porque Robert Aldrich tuvo el santo valor de reunir a dos grandes actrices que se odiaban a muerte y que lo fueron demostrando durante todo el rodaje, haciendo que fuera un autentico campo de batalla pero a la vez y esto hay que reconocerlo, gracias a todo ello, dirigió una obra maestra!

Aldrich era del grupo de directores como Sam Peckimpah, Sergio Leone o Arthur Penn que se desmarcaron de un Hollywood dorado para hacer un cine más honesto y no tan artificial... era más bien un cine duro, y sin concesiones.. de hecho esta película es un durísimo golpe al cine más clásico, encuadrando a las protagonistas como leyendas de cine tanto dentro como fuera de la cinta.
Y de hecho utilizó a estos dos monstruos (no me cansaré de repetirlo), para crear un clima asfixiante explicando un cuento macabro sobre dos hermanas que están condenadas a vivir juntas, una antigua estrella de cine, ahora paralítica (Crawford) como consecuencia de un accidente producido por su propia hermana (Davis) que a su vez era una antigua estrella infantil que cayó en el olvido de cual ella todavía no se ha recuperado. El espectador en ningún momento entiende porqué estas dos hermanas que se odian mutuamente están condenadas a pasar sus vidas juntas....hasta que al final, en un solo plano se descubre el porqué.... de aquí la genialidad de la película!
Aldrich busca movimientos de cámara que te atrapan, busca objectos para que te fijes en ellos, encuadres raros y extraños, picados , contrapicados para crear una atmósfera tenebrosa y asfixiante, jugando con el humor más macabro que te va agobiando sin dejarte respirar en ningún momento. Aunque ,a veces por suerte, te deja momentos de relax con los personajes más secundarios... sino la película no se podría soportar!
Centrémonos en la cinta... la película de difícil clasificación podríamos colocarla en el género de terror psicológico aunque la propia historia hizo que apareciera un nuevo subgénero: el del guiñol: donde el paso de una época barroca como si fuera un teatro provoca que los personajes sean marionetas que se pegan y/o se martirizan (después se rodó Canción de cuna para un cadáver con la propia Davis). Como digo es una película de terror psicológico donde no hay necesidad de imágenes desagradables a la vista ni de necesidad de efectos especiales pero que poco a poco la aparente normalidad va creando un climax que te aterroriza. Mucho peor!!! Qué os daría más miedo un monstruo o un asesino que se va cargando a la gente o imaginarse vivir como un inválido y estar al cargo de una loca?? Yo... sin dudarlo, la segunda opción!

Porqué es tan terrorífica? Hay muchos elementos, la música de Frank de Vol es de la que ponen los pelos en plan “gallina de piel” y su tema principal I have written a letter to dady, leiv motiv durante todo el metraje que tiene su punto culminante cuando Davis la canta!...

pero elementos como la silla de ruedas, su puesta en escena teatral a través de una casa que las aísla del mundo exterior, y además esa escalera que también las separa de su mundo interior, esos montajes paralelos en los cuales tu como espectador ves lo que ocurre y te vas poniendo histérico, o la magnifica iluminación y la muñeca que también llegan a sacarte de quicio, con un magnífico final en que el agua, la escena de la playa, purifica a los personajes y los rescata de sus propias miserias.

El ritmo avanza poco a poco, sin que aparentemente te des cuenta pero te va asfixiando, te agobia de forma magistral con esa técnica narrativa perfecta que maneja Aldrich. El director critica a una sociedad que crea ídolos de barro y los lleva a la locura... al poder de la mentira... en definitiva al mundo ficticio de Hollywood.

Joan Crawford rechazó hacer de Baby Jane porque pensó que era un personaje decrépito y demasiado viejo, se arrepintió evidentemente, porque la que se llevó una de las cinco nominaciones al Oscar fue Bette Davis, por este papel. Si tuviera que destacar una, (difícil decisión!) de las escenas claves de Miss Crawford es la del plano cenital cuando ella da vueltas sobre si misma en la silla de ruedas descargando toda esa frustración y rabia que siente por su hermana, aunque que decir de la cara de odio de esa Blanche niña de pura envidia (a reivindicar a las dos actrices que hacen el papel de cuando son pequeñas!). Blanche tiene dependencia absoluta sobre su hermana... pero porqué aguantar ese calvario?? Al final lo descubrimos.

Bette Davis, está brutalmente maravillosa, terrorífica diría yo... te cagas de miedo (perdón por la expresión! pero es que es cierto) cuando dice “Voy a limpiar la jaula... o hay ratas en el sótano”. No se quiso sacar el maquillaje durante el rodaje para que pareciera más decrépito y viejo Impresionante su momento cuando imita la voz de Crawford por teléfono (obligatoria verla en VOS) y su vestuario de niña con esos rizos... da miedo!!! Esa interpretación de niña prodigio que no acepta el paso del tiempo es magistral! Adoro a Bette Davis, y me encanta toda su filmografia … me seria difícil escoger un personaje suyo pero creo que me quedo con esta Baby Jane y su estupenda Margot Channnig.


Los otros personajes también merecen una mención especial. Todos son personajes que giran alrededor de estas dos hermanas, son también decrépitos y atormentados, quizás la que saldría más bien parada es la asistenta negra que acaba... no lo contaremos!.Curioso fijarnos como se veía la sociedad de color, esta es la única que se salva. 

La vecina, pesada, chafardera... son momentos que hasta incluso justificas a Davis.
Evidentemente quien casi no hace sombra a las dos protagonistas es el magnífico Víctor Buono, Edwing, un personaje que se hace desagradable pero es que su vida es miserable, aunque se va de casa de su madre para salir de una vida castrante para caer en manos de una loca que no sabe que puede hacerle. Vaya que sale de guatemala para caer en guatepeor... También lo nominaron.

Hay un personaje que también se tiene que destacar y es esa muñeca... tremenda presencia durante toda la película, un elemento terrorífico.

ANECDOTAS:
  • Davis y Crawford se enfrentaron delante de la pantalla después de décadas fuera de ella, la leyenda urbana dice que su odio empezó cuando Crawford , de conocida bisexualidad, le tiró los tejos a Davis y esta dijo que no.
  • La tensión era tal, que en la escena en que Davis pega a Crawford fue cierta y la segunda le pusieron tres puntos de sutura en la frente, ésta se vengó poniéndose pesos en los bolsillos cuando Davis tenia que llevarla a rastras para destrozarle la espalda.
  • La peluca que lleva Davis durante toda la película la había llevado Crawford en una película de la Metro
  • En esa época, Crawford estaba casada con el presidente de la Pepsi Cola... Davis hizo poner dispensadores de Coca Cola por todo el rodaje.
  • La hija de la vecina Barbara Merril, en realidad era la autentica hija de Bette Davis, y del entonces su marido Gary Merril que había conocido en Eva al desnudo.
  • Los trozos de película que se ven durante la cinta son autenticas, protagonizadas por ellas.
  • Las respectivas hijas escribieron libros en contra de sus madres. De Crawford se hizo una versión cinematográfica: Queridisima mama, com Faye Dunaway haciendo de Crawford!

  • El presupuesto de la cinta fue de 980.000 dolares... recaudó en todo el mundo 9 millones. Fue un éxito de taquilla
Y para finalizar , y veáis lo mucho que se querían entre ellas, algunas de las frases que se dijeron mutuamente:
Joan a Bette: cuando Davis no ganó el Oscar, se levantó en medio de la sala, fue hacia ella y le soltó un JA! (por cierto lo ganó Anne Bancroft por su maravilloso papel en El milagro de Anna Sullivan)
Bette a Joan... mucho más viperina:
  • Ha dormido con todo el personal de la Metro excepto Lassie
  • No la mearía encima ni aunque estuviera envuelta en llamas
  • (Cuando Crawford murió le preguntaron como se sentía!) Nunca se debe hablar mal de los muertos así que: Que bien!

    Y dos fotos que no me creo!
Impresionante!!!!!
Hasta la próxima y buenas fiestas a todo@s
Bargalloneta