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viernes, 14 de febrero de 2025

Jane Austen & San Valentín: Jane Austen a gâché ma vie

Hoy es San Valentín, y en esta nueva entrega de Zinéfilaz, obviamente, vamos a hablar de una historia romántica. Además, siendo 2025, el año que marca el 250 aniversario de la autora Jane Austen, he decidido haceros la crítica de una película que une ambas cosas y que se acaba de estrenar en Francia, y que tuve la suerte de hace dos meses: "Jane Austen a gâché ma vie", que podemos traducir como "Jane Austen ha destrozado mi vida".

Esta película independiente, debut de la directora, y también guionista del mismo, Laura Piani, es un filme francés que se aleja de las clásicas comedias románticas del Hollywood actual, cuyo ritmo es pausado, algo que a veces podemos temer en las películas europeas, pero que aquí funciona. Y es que la manera en que está dirigida, hace que se aleje del humor de brocha gorda que hay en otros productos más comerciales, y que afectaría bastante al alma de lo que se nos quiere transmitir aquí.

La película cuenta la historia de Agathe, una librera de la parisina Shakespeare & Co., que vive una realidad solitaria, refugiada en su trabajo, sus colegas, especialmente su amigo Félix, y su hermana y su sobrino. Como muchas veces ocurre a mucha gente, vive escondida en su rutina diaria, pero al contrario que mucho, también intenta desarrollar una pasión secreta: la escritura, que hará que acabe en un retiro de escritores en Inglaterra, donde tendrá que enfrentarse a ella misma.

El espíritu bohemio burgués parisino (lo «bobó» en Francia, o «progre», en España), domina el comienzo del filme, donde Agathe es presentada así como su familia y amigos. Es un París de postal, filmado con cariño, pero sin caer en una visión fantasiosa típicamente "ameliana", y está enfochada en  las relaciones humanas, que son realistas con el ambiente y que están vistas de forma muy «parisina». El cambio se produce al llegar a Inglaterra, donde ocurren los choques culturales entre la francesa Agathe y el inglés Olivier, así como otros miembros del hogar, donde la protagonista deberá enfrentarse no sólo a lo que le rodea, sino a ella misma y a la vida que ha escogido hasta ese momento. El campo inglés, y la idiosincrasia británica están ahí también, bien hechos, aunque en verdad el rodaje fuera realizado en la campiña francesa.

Si eres fan de Jane Austen y estás esperando guiños evidentes a las obras de Jane Austen, puedes sentirte algo decepcionado. La obra los tiene (incluso a las adaptaciones no sólo a los libros), pero son más sutiles que que en otras películas similares (por ejemplo, Austenland o The Jane Austen Book Club), y lo que parece que se quiere transmitir es el crecimiento de la protagonista, su diálogo interno (a lo Anne de Persuasión), más que una trama de «emparejamiento» (que también la hay). Si no has conocido a Jane Austen, estos leves guiños serán invisibles, y tampoco los necesitarás para seguir la trama.

El filme se mueve más por el dramatismo que por la comedia clara, que es bastante sutil comparada con las producciones pensadas a ser parte del contenido de alguna plataforma, o clásicas obras francesas que te venden como "Número 1 en Francia". De hecho, pone ante el espectador diferentes «dramas», a la vez, que aboga por el «cariño» y la «comprensión» para la resolución de los conflictos, con pequeñas dosis de humor. La comprensión, la «comunión de almas», es especialmente algo que resulta satisfactorio, en especial, para la trama más romántica.

Sobre los actores, Camille Rutherford, es una buena Agathe, que muestra las angustias de la protagonista, su confusión y su situación de buena manera. Pablo Pauly (Felix) resulta encantador como el «amigo» simpático, y Charlie Anson (Olivier), sobresale como el «enemigo» inglés, no exactamente estirado, pero que también tiene que protegerse de su propia realidad.

Con una música clásica preciosa, pues Agathe toca el piano, hay una banda sonora también muy bonita, y es una obra independiente para ver con cariño, y poder abrazar las ideas de que los austenitas, o las personas de corazón y sensibilidad, comparten sentimientos independientemente de su origen, así como que una «protagonista» sólo puede crecer al saber lo que realmente quiere.

Una deliciosa opera prima que llegará a España en primavera, aterrizando primero en el Festival de Barcelona, al finales de abril.

Carmen R.

Trailer: https://youtu.be/otISD927ZxI?si=_-7zkCnL33f5ZnFL

Más sobre la película en El Sitio de Jane: https://janeausten.org.es/blog/2025/01/18/critica-jane-austen-a-gache-ma-vie-jane-austen-ha-destrozado-mi-vida/

lunes, 22 de julio de 2024

El "falso" Conde de Montecristo


Los que somos aficionados a las adaptaciones de libros clásicos, recibimos con alegría cuando un autor es "recuperado" para la gran pantalla. En general, y como ya he comentado previamente en este blog, las adaptaciones, si son "de época", idealmente pueden diferir de su fuente escrita al tratarse de un medio diferente, pero generalmente, son admirables si se mantiene la "esencia" o el espíritu que se adapta. De los tiempos recientes, una adaptación correcta para mí es la "Jane Eyre" Cary Fukunagua, mientras que otras no han corrido la misma suerte.

A esto hay que añadir que, lamentablemente, parece que son los mismos escritores o las mismas obras, las que se acaban llevando a la gran pantalla. Mientras podemos "palidecer" esperando una versión de "Norte y Sur" de Elizabeth Gaskell para el cine, o cualquier tipo de adaptación para "Memorias de un Solterón" de Emilia Pardo Bazán (si no la habéis leído, hacéros un favor, e id a por ella), volvemos a escuchar como "Cumbres Borrascosas" tendrá una nueva revisión (*) de la mano de Emerald Fennell ("Promising Young Woman", "Saltburn").

Adaptación de Norte y Sur de 1975, mi favorita y la pongo porque "quiero"

Y en esa línea, nos vamos con Alexandre Dumas (Padre), cuyos "tres mosqueteros" aparecen de vez en cuando en nuestras pantallas, como el año pasado. Aunque mejor que aquella "bizarrada" con Logan Lerman que acababa con "combates aéreos", Alexandre de La Patellière y Matthieu Delaporte firmaron una película en dos partes, con un elenco maravilloso formado por Eva Green, Vincent Cassel y François Civil, pero con un sabor de boca amargo, por una revisión que adaptaba formas de las películas de acción estadounidenses, una banda sonora deudora de Zimmer, y una versión del libro totalmente agridulce. Pensando en que sería el gran éxito francés del año y dominaría el espacio internacional, consiguieron convencer a diversos productores para embarcarse este año con otro Dumas: El Conde de Montecristo.

En los últimos mosqueteros, no hay mucha agua ni jabón

Esta película nos llega a España en agosto y ya adelanto que como en el caso de los Mosqueteros, el que espere fidelidad a la obra, o a las formas, puede ya irse decepcionado. Este Montecristo, encabezado por Pierre Ninney, y secundado por Laurent Lafitte, es otra adaptación moderna, que se esconde en un entramado de época, que no respeta el momento histórico (aunque por supuesto no es Bridgerton en lo que se refiere a vestuario), que sacrifica la riqueza del texto original mediante cambios que no se entienden, y que están hechos pensando en una audiencia contemporánea, a la que no se espera que reflexione mucho durante las casi 3 horas que dura la película.

En general, si no se conoce el texto de Dumas, se puede ver una película de época, más o menos correcta, pero a la que le "falla" algo, que cae en tópicazos sin sentido, y cuyo protagonista, en vez de ser una fuerza de la naturaleza y la venganza, casi sobrehumana, se dedica a autoflagelarse y sus momentos de brillantez, quedan ensombrecidos, por un punto de vista posmoderno, cansado y muy poco espectacular.

Momento marinero de Edmund con la "aristocrática" Mercedes y su primo

Porque si algo es la obra original, es eso, "espectacular". Es una exageración, un drama "victoriano a la francesa", un descenso a los infiernos y a la locura, mientras que brillan algunos momentos de esperanza y humanidad.

Como he dicho al principio, no podemos esperar que una adaptación ponga todas las escenas de una novela, especialmente si ésta tiene unas 1700 páginas, pero el espíritu debe perdurar y subsisitir. En esta obra audiovisual, ese aura literaria está desaparecida, y ya no por los cambios (burdos algunos), si no, porque los personajes y escenas que quedan, han sido ultrajadas, dándoles una esencia totalmente alejada de lo que Dumas quería transmitir. No quiero citaros ejemplos porque no quiero estropearos la visión si os atrevéis, pero aún me "hierve la sangre" con la situación de Haydée y el final de la película.

Los villanos. Uno con parche, por si creíais que eran de los buenos

El Conde de Montecristo es una obra "complicada" debido a su extensión, y hemos visto muchísimas veces como ha sido mal llevada al cine, adaptándola a los gustos del momento, como ya pasó en las versiones de Jim Caviezel o Richard Chamberlain, que son películas entretenidas, pero que poco tienen que ver con la novela. Ante esto, quiero decir que si una cosa está bien hecha, la extensión o los "recortes" a la obra original poco importan, como ya sabemos en el caso de "Lo que el Viento se Llevó" o "El Señor de los Anillos".

Otro Conde que tenía "tela" que cortar y fue un delito de ver

En cualquier caso, e insisitiendo en el párrafo anterior, debido a la complejidad del libro, más que una adaptación en una sola película, quizá una miniserie o una serie pueden ser la respuesta. Así, la adaptación de TVE de Pepe Martín en 1968, gozó de éxito, o la de Gerard Depardieu. Y también en 2024, nos llegará otro Conde de Montecristo.

Así, al igual que en otros momentos donde dos productoras han hecho adaptaciones de la misma obra, como con "Valmont" y "Las Amistades Peligrosas" o las dos Emma's de 1996 (la de Miramax y la de ITV), RAI acaba de terminar otro Conde de Montecristo. En este caso, es una serie de ocho episodios protagonizada por Sam Claflin, y esperamos que aunque sea para televisión, la duración permita una adaptación fiel a la obra, en la que al menos, no es que haya "recortes", es que no se cambien "clases sociales", motivaciones o personalidades de los personajes.

Claflin, también te veremos y esperamos que no nos decepciones

Una mala adaptación no puede ser salvada por sus actores (como Ninney o Lafitte, aunque está aquí como un villano al que le falta retorcerse el bigote) o por decir "somos franceses, la obra es francesa y nosotros la sabemos adaptar", porque esta revisión de 2024 demuestra que esto no es verdad. Así pues, sólo acabo diciendo que si hay justicia en este mundo, espero que La Patellière y Delaporte no vuelvan a tocar a Dumas, o a algún otro autor.

Disfrutad de un buen verano. Nos vemos a la vuelta.

Carmen R.


(*): https://www.elle.com/culture/movies-tv/a61587838/wuthering-heights-emerald-fennell-date-cast-rumors-news/

viernes, 17 de mayo de 2024

Adiós, muchachos (1987)

 A esta peli le tengo un cariño especial. La primera vez que la vi cursaba yo la secundaria. En aquella adolescencia miraba con especial interés la historia de un escolar y su particular mundo. A pesar del título de la cinta, no tiene nada que ver con el famoso tango de Gardel.

Cartel de la peli

Como anunciaba en el párrafo anterior, la peli cuenta la historia de Julien Quentin (Quentin es el apellido), un adolescente de familia burguesa que vuelve con  fastidio al colegio religioso después de las vacaciones. Es la época de la Francia ocupada por los nazis, en los años 40. Los Quentin envían  a sus dos hijos al internado católico para alejarlos de la guerra. Julien es el pequeño y tiene una relación muy cercana a su madre, tanto que le pide a esta una y otra vez quedarse con ella en la ciudad.

El Frío que dan todas las pelis que reflejan los años de las guerras.

Allá entre curas y compañeros de pupitre Quentin es el chaval listo que lee novelas mientras los maestros dan la lección. Un buen día el padre Jean, el rector de la institución, llega con unos nuevos alumnos, entre ellos, Jean Bonnet, un chico inteligente y serio que se convierte en algo así como "rival intelectual" de Julien. 

Recoge, Bonnet, que te vas con los del casco.


Julien, verdaderamente curioso, empieza a fijarse en su nuevo compañero de pupitre, que, además, duerme a su lado en el dormitorio comunal. Bonnet parece que esconda algo y Julien está en esa disyuntiva de querer ser su amigo, pero sin dejar de ser rival. No deja de ser un crío. Bonnet guarda algún secreto, como las velas (de sabbat), o su apellido real, que no es Bonnet sino Kippelstein. Así Julien y Bonnet se hacen amigos. Tocan el piano mientras todo el mundo está en el refugio por bombardeo. Julien hace que su madre invite a Bonnet a comer el día de las familias, pero también tiene goples de verdadero niñato como cuando pretende compartir foie gras de cerdo con él. Al final, por un chivatazo de un colaboracionista, personaje muy interesante de la peli, los niños judíos escondidos en el colegio y el rector, padre Jean son detenidos. De hecho, "adiós, muchachos" son las últimas palabras que el padre Jean les dedica a sus alumnos. "au revoir, les enfants" .

Despidiendo a su amigo que se va preso de los nazis


Louis Malle quiso rodar una historia basada en sus propias vivencias juveniles. La historia del joven sensible apegado a su madre en colegio religioso durante la guerra tiene tintes autobiográficos, como los tiene también "el soplo al corazón", la historia de un chaval redicho, amante del jazz y la literatura, muy cercano a su madre. 

Tentando a tu amigo para que te confiese su religión


También tiene cierta relación con esta peli, otra cinta anterior de Malle, "Lacombe Lucien", la historia de un joven pobre que se convierte en colaboracionista de los nazis hasta que conoce a una chica judía de la que se enamora. En "adiós muchachos", como antes he referido, hay un personaje llamado Joseph que es un pobre tullido que se dedica a servir mesas, ayudante de cocina o limpieza en el colegio, que es dardo de todas las burlas y humillaciones por parte de los escolares, aunque también se dedique a trapichear con las conservas que los desaprensivos de los escolares le venden. Esto hace que lo expulsen del colegio y que acabe haciendo de chivato para los nazis, siendo el desencadenante del fin de la historia. Quizá esta sea la subtrama más interesante de la cinta.

Quentin trapicheando con Joseph, el personaje más complejo de la peli.


Es larga tradición francesa de pelis de escolares, empezando por "cero en conducta", de Jean Vigo, del año 1933, "los 400 golpes" de Truffaut, "la guerra de los botones", las pelis de Louis Malle aquí mencionadas, "el soplo al corazón" o Adiós, muchachos", "hoy empieza todo", o "los chicos del coro", casi podría decirse que los franceses le tienen pillado el truco al cine escolar.


Juli Gan

viernes, 11 de noviembre de 2022

El desconocido del lago (2013)

Hoy traigo una rareza. Una peli francesa de 2013 que podría pasar por película de miedo para adolescentes típica de los norteamericanos si no fuera porque no está diseñada para que una jovencita lo pase mal y huya del asesino, como nos enseñaron en Scream. Es esta película faltan las jovencitas. Sólo hay varones que practican el sexo ocasional con otros varones en perezosas jornadas estivales a la orilla de un lago hasta que pasa algo inquietante. 

La peli juega con la dualidad eros/thanatos. Esto es, el sexo y la muerte. Es una peli donde el sexo, entre varones homosexuales, tiene su peso. Se narra con mucha naturalidad. Es un elemento más de la cinta.  Parece que todo va a quedar ahí, pero, no.

Cruising como un elemento más de la narración.


El desconocido del lago (l'inconnu du lac), que así se llama la peli, tiene como protagonista a Franck, un hombre joven que acude al lago  donde se practica el nudismo a refrescarse y, de paso, a practicar cruising. Allí conoce a Henri, un cuarentón al que acaba de abandonar la esposa. Ambos inician una relación amistosa. Por allí se pasea un hombre guapísimo, Michel. 

Sexo furtivo.


Michel es guapo y atlético. Enseguida Franck se siente atraído por ese Apolo anatómicamente  bien dotado. Por cierto, esta peli no escatima en desnudos y en mostrar sexo explícito. Michel tiene un novio que le monta algunas escenas de celos. Una tarde, a última hora, cuando ya no queda casi nadie, Franck ve cómo Michel ahoga a su novio.  (El spoiler es necesario y no rompe el clímax).




Franck se debate entre el miedo y el deseo. Todo ello proyectado hacia Michel. La policía, como no puede ser de otra manera, encuentra el cadáver y comienza a hacer preguntas. Franck, calla. La cosa se pone fea cuando Henri se encara con Michel y empieza el verdadero miedo. 

Franck ha hecho un amigo (Henri), pero quiere algo más excitante

El final de la peli es inquietante porque ¿Realmente es un final? Franck tiene miedo de Michel que lo busca. está solo a la intemperie. A su alrededor todo es oscuridad y ruidos del lago. Y hay un asesino rondando...



sábado, 28 de mayo de 2022

PARÍS, DISTRITO 13

 



Me dejo llevar por la recomendación de mi amiga, que sabe por la temática de la peli, que mi respuesta va a ser un sí, porque nos gustan más las pelis de relaciones, amores, desamores, encuentros y desencuentros más que a un tonto, un palo: Woody Allen, Richard Linklater, Pedro Almodóvar....

Así que nos dejamos sumergir en la acogedora atmósfera de la sala mientras fuera cae la noche no fría  ni lluviosa, pero tampoco cálida, pues ha estado lloviendo todo el día.

"París, distrito 13" resulta ser una grata sorpresa, aún con sus irregularidades, perdonables todas en mi opinión.
Basada en las historias del dibujante Adrian Tomine , ambientadas en Nueva York,los cineastas Jacque Audiard y Céline Sciamma, las reubican en París y nos dejan una película-retrato del amor moderno , el sexo y todos sus nexos en nuestros días. De esta manera los personajes principales viven el amor, el sexo, la pérdida, la decepción ,el encuentro y el desencuentro en el marco de un extrarradio parisino, aparentemente poco glamuroso pero rebosante de vida en su interior.


Así, Emilie (Lucie Zhang), una teleoperadora que vive sin complejos y libremente una vida sexual activa, se encuentra con Camille (Makita Samba), un profesor universitario que finalmente acabará aceptando en su casa como compañero de piso. Surge una química casi instantánea y pero ambos en ese momento van en direcciones contrarias: Emilie parece dispuesta a sentar cabeza y a Camille no le apetece tener pareja estable, o no al menos aquí y ahora con Emilie.



Camille se enreda con una compañera de trabajo, Stéphanie, y parece dispuesto a intentarlo esta vez. El cruce de Emilie con Stéphanie nos deja momentos muy divertidos en los que las drogas y los celos y el resultado de la unión de estos dos elementos :el caos emocional, dejan a Emilie en un temporal estado de fuera de juego existencial.


En otro lugar del distrito encontraremos a Nora (Noémie Merlant), que quiere dejar atrás un pasado traumático para por fin cumplir sus sueños de estudiar derecho en París. Sin embargo su parecido con una " camgirl" muy popular Amber Sweet (Jehnny Beth) le juega una mala pasada y terminara siendo objeto de bullying por parte de sus compañeros de clase universitarios.
Su camino así, se cruza con el de Camille, quien cambia de profesión a fin de ganar más dinero, lanzándose a la aventura de las ventas en el mercado inmobiliario al igual que Nora decidirá de nuevo aparcar sus estudios, para ponerse a trabajar en la inmobiliaria que ahora gestiona Camille y aunque en principio establece una líneas rojas en su relación que ha de ser únicamente profesional, todo termina diluyéndose una vez más.


Por otra parte, el casual parecido de Nora con Amber Sweet, le llevará por derroteros casi inimaginables, para comprobar que había estado buscando en los lugares equivocados y que a veces una casualidad insignificante termina dando un giro de 360 grados a tu vida sentimental.


Nos damos cuenta en la película que las relaciones están vivas, se constata que funcionan como organismos con latido propio, en constante estado de evolución. Lejos de permanecer inmóviles o estables, se transforman con el movimiento de cada uno de sus protagonistas como si estuviéramos en una partida de ajedrez en la que de forma aleatoria y a veces imprevisible, cada ficha determina un efecto sobre la otra y así de manera alterna e ininterrumpida.


Tal cual nuestras células, todo se mueve y transmuta, quien sabe si buscando un equilibrio homeostático que se escapa a nuestra comprensión.

El amor en los tiempos de tinder ,nos deja frases épicas como la de Emile : " folla primero y pregunta después" ¿es ésa la secuencia lógica siempre ?¿puede darse otra? Es como si los códigos fueran otros y si el sexo va bien, pasamos a otra fase, pero:

¿ es posible también en los tiempos de tinder enamorarse sin habernos tocado ni de refilón? ¿existen otras fórmulas viables de conectar?

Leo que dos grandes influencias de Jacque Audiard son Woody Allen y Eric Rohmer. Del primero, se puede hablar de cierto paralelismo con "Manhattan" en el uso del blanco y negro y del segundo, el referente de querer hacer una película al estilo de Mi noche con Maud (1969).

Más allá de todas las influencias, Audiard nos deja un retrato de una generación en el momento actual, en el extrarradio parisino que podría ser el extrarradio de Madrid, Londres o Berlín, por mencionar sólo algunas ciudades europeas, una radiografía de cómo se dan las relaciones hoy, con toda la espontaneidad e impulsividad de la juventud, con toda su frescura o toda su vital imperfección. Por lo pronto, nos interesa y nos deja con ganas de más.




Troyana

viernes, 29 de noviembre de 2019

Los miserables

Los chavales protagonistas

Llevaba yo unos días un poco mustia. Estoy de obras en casa y hace más de un mes que estoy asilada en casa de unos amigos. Si habéis hecho obras alguna vez, ya sabéis que los gremios son un mundo hostil que se dedica a torturar a sus clientes con frases del tipo: “no han llegado los azulejos” o “con este tiempo no se seca la pintura, señora”. Yo me acordaba de la película Mi vida como un perro e intentaba pensar que peor lo pasó la pobre perrita Laika cuando la mandaron al espacio, pero no me consolaba. Ir a ver Los miserables me ha colocado en mi sitio.
Ladja Ly es un director francés de origen maliense que se ha criado y aún vive en un barrio de París igual al que muestra su película. No es casualidad que la película se llame como la obra de Victor Hugo, también aquí nos muestra a un grupo de desheredados de la tierra que responden con violencia a una situación injusta que les hace vivir en unas condiciones cercanas a la miseria.
El director es un hombre comprometido. He leído que había hecho mucho trabajo documental y que incluso subió a internet un video que mostraba la paliza de unos policías a un joven esposado, lo que condujo a una investigación y la posterior expulsión de los responsables. También ha organizado una escuela de cine en su barrio porque considera que las escuelas oficiales son clasistas por su elevado precio.
Antes de rodar este largo hizo un corto con el mismo título que mostraba a una patrulla de la policía en una jornada por las calles de la banlieue parisina. Es la misma idea alrededor de la que gira la película.
El comienzo muestra a todos los jóvenes del barrio que acuden al centro de París para celebrar una victoria de Francia en un partido de fútbol. Envueltos en banderas, con la cara pintada de azul, blanco y rojo, cantando la Marsellesa. Son breves momentos en los que hasta los miserables sienten orgullo de ser franceses. La historia nos muestra luego a Pento, un policía en su primer día de trabajo, que acaba de incorporarse a la brigada que patrulla por las calles de Montfermeil. El policía nuevo está sorprendido por la actitud chulesca y agresiva de sus compañeros, pero no estamos en una historia de buenos y malos al uso.
Ladj Ly

Hubiera sido fácil, incluso resultón, retratar a un grupo de polis desalmados y a unos pobres buenísimos. No es eso lo que Ladj Ly pretende. Es una mirada mucho más realista, que muestra muchas facetas de la ira, la desesperación y la violencia que rodean a los protagonistas. Hay violencia policial, por supuesto, pero también hay racismo y violencia entre gitanos y negros, solidaridad entre mujeres que se prestan dinero para hacer frente a cosas como una boda o un viaje a su país de origen, Hermanos musulmanes que intentan llegar a los jóvenes (aunque no se menciona nada político) y muchas cosas más. Tengo que decir que el tema de la vuelta al islamismo me ha resultado interesante. Ya digo que no se menciona para nada la radicalización política, pero me parece que da pistas del auge que experimenta. En un lugar tan caótico, degradado y agresivo, alguien que ofrezca un mundo más estructurado por fuerza ha de conseguir adeptos. Hace poco vi la última película de Ken Loach (del que soy súperfan) y me pareció un poquito maniquea, aunque la visión política sea similar a la que subyace en Los miserables,la explicación en blancos y negros resulta más ingenua, menos eficaz. Esto no pasa aquí.
 El germen de esta historia es su propia experiencia vital (el director sufrió su primer cacheo a los diez años) y los sucesos de 2005 en los que tuvieron lugar violentas protestas después de que la policía matara a dos jóvenes. En una entrevista, Ladj Ly comenta que el estado solo toma en consideración los problemas cuando la violencia le obliga a enfrentarse a ellos. Considera que los chalecos amarillos, aunque representan otra realidad, han comenzado a tenerse en cuenta cuando han cometido actos violentos.
La brigada policial

Pero, además de todo el contenido social, Los miserables es buen cine, una excelente película, con un ritmo trepidante y unas actuaciones estupendas. Te mantiene en vilo durante más de cien minutos y te vuelve a la memoria todo el tiempo después. No es de extrañar que haya ganado el premio del jurado en el Festival de Cannes.
En resumen, una peli para no perderse, para verla, comentarla y reflexionar sobre la frase de Victor Hugo que cierra la historia: "Amigos míos, retened esto: no hay malas hierbas ni hombres malos. No hay más que malos cultivadores”.

viernes, 17 de mayo de 2019

Gracias a Dios

François Ozon

Me gusta François Ozon. No siempre, pero casi. Y el tema de la pederastia en la Iglesia Católica me interesa. Dos buenas razones para ir a ver Gracias a Dios. Creo que soy incondicional de Ozon desde que vi En la casa, que me fascinó. También me gustaron Joven y bonita, Frantz y Una nueva amiga. No así El amante doble que me pareció un pestiño psicológico imposible de tragar, pero soy una mujer fiel en mis quereres y este director tiene crédito para rato. Me pasa igual con Almodovar o Woody Allen, aunque me hayan decepcionado muchas veces, cuando me gustan, me gustan tanto que se lo perdono todo.
Aquí François Ozon se mete en un jardín que le ha ocasionado bastantes problemas. Su película cuenta una historia real, la del sacerdote Bernard Preynat que abusó de más de setenta niños en los boy scouts de Lyon en los años 80. En el escándalo también esta implicado el arzobispo Phippe Barbarin que intentó ocultar el asunto.
Imagen que expresa el concepto
de modernización de la iglesia
La película cuenta la historia desde el punto de vista de varias víctimas. El que inicia la investigación es un hombre católico, muy implicado con la iglesia, padre de cinco hijos que, al enterarse de que el sacerdote que abusó de él en la infancia vuelve a Lyon, decide hablar con el arzobispo e intentar que aparten al hombre de todo contacto con niños y lo expulsen de la iglesia. Es un hombre paciente y razonable, que pretende arreglar las cosas desde dentro de la iglesia, sin recurrir a los tribunales ni organizar ningún escándalo. El segundo personaje ha podido también rehacer su vida. Sus padres informaron a la iglesia, pero tampoco denunciaron a los tribunales por proteger a su hijo. La tercera víctima sufre secuelas severas y lleva una vida más desestructurada.
Melvil Poupaud, uno de los protagonistas
Las víctimas crean una asociación, buscan víctimas cuyos casos no hayan prescrito y se ayudan y apoyan porque, incluso en los que parecen mejor adaptados, hay huellas de ese pasado atroz.
La historia presenta imágenes del pasado, esos niños de aspecto frágil que acuden a un campamento de verano donde el padre Preynat es la estrella y ser uno de sus favoritos, un privilegio. Sin necesidad de escenas escabrosas, el director consigue que se te pongan los pelos de punta.
Otro aspecto que me gusta es como se mezclan con la historia los tiempos de la liturgia: la Navidad, Semana Santa o Pascua. Imágenes entrañables y bellas de la misa del gallo y el árbol de Navidad que ocultan una realidad sórdida y oscura.
Ozon tuvo problemas en todos los aspectos: conseguir financiación, encontrar lugares en los que grabar (en Lyon fue imposible) y después del estreno, aguantar muchos chaparrones.
La polémica ha perseguido al director y su película, pese a que no me parece que esté hecha con pretensión de escándalo, sino de denuncia y de reflexión. Me recordaba a Spotlight (aunque esa me pareció mejor). Es suficiente con contar lo que ha pasado de verdad, no necesitas echarle ni un gramo de dramatismo extra. Otro estilo era El Club de Pablo Larrain, mucho más dura y agresiva, pero también excelente.
No dejéis que los niños
se acerquen a mí
Cuando se estrena una película sobre este tema, se leen titulares "crisis en la iglesia católica por los casos de pederastia" o "los escándalos sacuden a la iglesia", pero yo no veo que se sacuda gran cosa. Se hacen unos discursos, unas declaraciones de buenas intenciones y se sigue intentando echar tierra sobre el asunto. Me sorprende que a algunos católicos les escandalice más que se cuente que el hecho de que haya sucedido.
Ozon entrevistó a varios miembros de la asociación "Palabra liberada" que es la que llevó adelante la denuncia a Preynat. Exploró sus recuerdos de infancia, sus recuerdos, el despertar de su sexualidad…
Con todo, como película, me parece un poco plana. Creo que a una historia tan potente se le podía sacar más partido. Hay una parte que me parece intencionada, de guardar un tono un poco frío, como documental, para contar los hechos, pero hay algo que no acaba de funcionar. La historia del primer personaje ocupa mucho más que las otras y, cuando crees que la película está centrada en ese personaje, aparecen los otros. No sé explicar muy bien qué es lo que falla, pero, aunque es una buena película, no es redonda. Con todo, os aconsejo que la veáis y me comentéis qué os ha parecido. Todavía faltan películas sobre este tema, a ver si ayudan a conseguir que se mueva ese mamut que es la Iglesia Católica.
Laura Balagué

viernes, 28 de septiembre de 2018

Una chica cortada en dos




Nota. Una anterior versión de este artículo fue publicada en Boquitas Pintadas en 2008.

Cuando una pareja está formada por un hombre maduro y poderoso y una chica joven, pobre y hermosa, las malas lenguas se suelen cebar con ella: que si es una lagarta, un zorrón, que sólo busca lo que busca... Yo jamás he estado de acuerdo con eso y procuro, en tales casos, preguntarme también qué busca él, porque quizás sus pretensiones no son tan nobles, quizás no es el pobre viejo que ha caído rendido ante los encantos irrechazables de una mala pécora con el símbolo del dólar en las pupilas.

Mira tú por dónde, el bueno de Claude Chabrol, que cuando estrenó esta peli, en 2007, era ya un señor mayor y poderoso (tenía setenta y ocho años y más de cincuenta películas a sus espaldas), estaba más o menos de acuerdo conmigo y en Una chica cortada en dos, nos mostraba los destrozos mentales, equivalentes a los de una sierra mecánica, que puede causar un cabronazo con años, dinero, prestigio y aburrimiento en el alma de una jovenzuela enamoradiza, frágil y bellísima, una Monroe (el parecido es evidente) de nuestros días, una de esas chicas a las que el ser tan hermosas y seductoras no trae más que complicaciones.

En contra de lo que se dice, aquí, la muchacha, que, como todo bicho viviente, quiere medrar en su trabajo, no corre con la blusa desabrochada tras los hombres con corbata que toman las decisiones importantes. Es al revés: son los mandamases los que babean tras ella y quieren exhibirla a su lado en público y disfrutarla en privado. ¿Cómo sospechan ustedes que acontecerá en la vida real?

El argumento está basado en un suceso que ocupó los periódicos neoyorquinos en el siglo XIX: un riquísimo arquitecto de Manhattan murió a manos del marido de su amante, una actriz de varietés. Chabrol transforma al arquitecto en escritor y a la cabaretera, en presentadora de la tele. Como veis, pocos cambios se necesitan: la historia, siglos después, permanece intacta.

Ya digo que Chabrol trata con un poco más de simpatía a su protagonista, pero, en realidad, no perdona a nadie: ella tampoco es un ángel, aunque el verdadero demonio, the real enemy, es, para Chabrol, la alta burguesía de provincias. Se ensaña verdaderamente con ella, hace de sus miembros un retrato caricaturesco, deliberadamente exagerado, vacuo y teatral. Al respecto debemos recordar que, para los franceses, "provincias" es todo lo que no es París, incluida la tercera ciudad más poblada el Estado, Lyon, que es donde se desarrolla esta historia.

A pesar del color rosa del cartel, esta es una película negra, pero de pesimismo, casi desagradable, que supera el discurso habitual, repetitivo y cansino sobre las apariencias, mediante el simple recurso de instalarse en ellas con una puesta en escena artificial, distante, irónica, cruel. Sólo cabe un poquitito de esperanza en la media sonrisa final de la muchacha, pues, gracias a la magia, sobrevive al serrucho que la parte en dos.

Ficha técnica (www.filmaffinity.com):

Título original
La fille coupée en deux
Año
Duración
115 min.
País
Francia Francia
Dirección
Guion
Claude Chabrol, Cécile Maistre
Música
Matthieu Chabrol
Fotografía
Eduardo Serra
Reparto
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Productora
Coproducción Francia-Alemania; Alicéléo / France 2 Cinema / Integral Film / Rhône-Alpes Cinéma


Noemí Pastor

domingo, 16 de septiembre de 2018

Agnes Jaoui

También quiero ser Agnes Jaoui

Agnes Jaoui es una de esas pocas directoras de las que recuerdo el nombre y procuro ir a ver sus películas cuando se estrenan. Ya os he dicho que tengo memoria de pez y, hasta que no he visto por lo menos tres películas que me han gustado, no retengo los nombres de los directores. Es una vergüenza para una Zinefila, pero qué le vamos a hacer, son naturalezas…
Esta mujer, además de todo, me da bastante envidia: es actriz, guionista, directora y cantante. Si llega a bailar bien, la saco de mi lista de favoritas por pura envidia.
Es francesa de origen judío tunecino. No sé si ese dato aporta gran cosa a su biografía, pero me ha parecido tan exótico que lo he incluido. Sus padres eran escritores y ella ya apuntaba maneras desde jovencilla, estudió música y empezó a actuar cuando estaba en el instituto.
Su pareja durante muchos años ha sido Jean-Pierre Bacri, protagonista y coguionista de todas sus películas, incluso ahora, que ya no son pareja, siguen trabajando juntos (¡qué ejemplo para la humanidad!).
Mi descubrimiento de esta directora llegó con la película Para todos los gustos (Le goût des autres, 2000) que me encantó. Como casi todas sus películas, es una película coral, con varios personajes e historias que se entrecruzan. Jean-Pierre Bacri interpreta a un empresario de éxito con escasa educación que está a punto de cerrar un trato con unos iraníes y se ve obligado a llevar guardaespaldas durante unos días. 

Para todos los gustos


Su mujer es una decoradora que se dedica solo a decorar su propio hogar, repleto de flores, lazos y volantes. Por casualidad, el empresario descubre que su profesora de inglés es actriz y queda deslumbrado por su interpretación. Intenta acercarse a ella y su círculo de amigos artistas donde no pega ni con cola. A la vez seguimos a su chofer, al guardaespaldas, a una camarera (la propia Agnes Jaoui) que inicia una relación con el guardaespaldas… El amor, el desamor, los prejuicios, los listos que no lo son tanto y los tontos que lo son menos. Todos los personajes tienen luces y sombras y, además, la película tiene unos toques de humor deliciosos.

Su siguiente película, Como una imagen (Comme une image), ganó el premio al guion de Cannes en 2004.  También es sobre un grupo de personas relacionadas con el arte. En esta ocasión Jean-Pierre Bacri da vida a un famosos escritor, más bien déspota y egocéntrico del que el resto de personajes desea atención, afecto, ayuda, reconocimiento. Las pequeñas mezquindades que todos cometemos en algún momento, la desesperación por no cumplir con los cánones de belleza establecidos (que tan bien conocemos todas…), el deseo de fama, la ambición.
Como una imagen
De nuevo con humor, agudeza, ternura y sinceridad.
Su siguiente película es la única que no he visto, Háblame de la lluvia (Parlez- moi de la pluie, 2008). La verdad es que no sé por qué. Tuvo peores críticas, pero ya sabéis que yo soy incondicional y cuando alguien me gusta me trago todo lo que hace. La de cosas que les he perdonado a Almodovar y a Woody Allen… Se me pasaría. En esta Agnes Jaoui protagoniza a   Agathe, una feminista que se ha metido en política y que vuelve a su pueblo para colaborar con su hermana en la gestión de asuntos de la madre fallecida. Dos amigos (uno de ellos Jean-Pierre Bacri, cómo no) deciden hacer un documental sobre ella como parte de una serie de "mujeres de éxito". De nuevo todo gira en torno a las relaciones, según dicen las críticas. A ver si la veo en Filmin.
Háblame de la lluvia






Un cuento francés (Au bout du conte) se estrenó en 2013. Esto de acompañar a una directora que además interpreta sus películas resulta muy interesante. Ves cómo va cambiando: físicamente, en los aspectos de la vida que le preocupan, en los papeles que elige.  Creo que es una mujer cada vez más sabia. Esta película incluye personajes jóvenes, que experimentan el amor por primera vez. Con múltiples detalles de cuentos populares. Así, una joven espera a un príncipe azul; un muchacho pierde un zapato cuando a las 12 ha de abandonar un baile; una muchacha vestida de rojo se pierde en el bosque y un hombre que parece un lobo le muestra el camino…
Un cuento francés
Por lo demás también son un grupo de personajes que se enfrentan a una crisis en su vida e intentan salir adelante como pueden, con más o menos gracia. Bacri aquí interpreta a un profesor de autoescuela obsesionado porque una bruja predijo su muerte para una fecha que está muy cerca. Agnes Jaoui es una mujer recién divorciada  a la que le cuesta asumir roles que habitualmente ejercía su marido. Se pasa media película vestida de hada porque da clases de teatro a un grupo de niños. Está fantástica varita en ristre.
Y, por último, este año he visto Llenos de vida (Place publique). Los años siguen pasando para los actores y las historias. En esta ocasión Jean-Pierre Bacri es un famoso presentador de televisión divorciado de Hélène  (Agnes Jaoui) y casado con una mujer más joven de la que sufre unos celos enfermizos.   Chóferes, vecinos, famosos, camareras. Cada uno con sus historias y sus preocupaciones. Quizás un poco más amarga, en algunos aspectos y personajes, no en todos. Jaoui no da la sensación de estar de vuelta de todo, pero sí parece percibir esa sensación a su alrededor. Una vez más muestra especial cariño por los personajes que parecen más tontos y luego resultan no serlo. Hay varios secundarios geniales, como la camarera que quiere hacerse selfies con todos los invitados.
Llenos de vida
Toda la película se desarrolla en una fiesta de inauguración de la nueva casa de la productora del presentador que, a su vez, es hermana de Hélêne.
Si no conocéis a Agnes Jaoui, apuntad el nombre. En mi opinión, merece mucho la pena.

Laura Balagué (Mona Jacinta)