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viernes, 1 de julio de 2022

Nostalgia futura

Hoy se estrena en Netflix el segundo volumen de la cuarta temporada de Stranger Things. La serie, que es uno de los buques insignia del servicio de streaming, empezó en el año 2016, creada por los hermanos Duffer, que nacidos en el año 1984, apostaban por traer al público actual una historia de "coming of age", situada en la década de los 80, basada en las películas de adolescentes y de ciencia ficción que tan populares fueron en esa época, y que todavía forman parte de nuestra cultura popular, por su impacto, entretenimiento y calidad.

La primera temporada fue un bombazo para Netflix, y aunque mantiene sus audiencias en secreto, se supo que fue la tercera serie más vista. Eso junto al éxito crítico, hizo que se siguiera exprimiendo el formato, con dos temporadas más, que aunque podían resultar entretenidas en determinadas ocasiones, se veían lastradas por la repetitividad de la apuesta, los homenajes obligados, el crecimiento desigual de personajes, y en opinión de servidora, de su comportamiento equivocado, más propio de jóvenes de esta época, que de los 80.

En su última temporada, con un giro hacia el género de terror de esa década, y un posible comienzo de cierre de la mitología de la serie (queda aún una quinta temporada confirmada), la serie se ha resarcido, quitando tramas de angustia adolescente más cercana a la actualidad que al momento, y haciendo guiños al desarrollo que había en esas películas que homenajea. Aunque también hay que decir, que pasadas por cierto filtro de nuestra época (como la falta de sexualización, o carencia de la misma, frente a las exhibiciones gratuitas que había en el cine de los 80, aunque sólo fuera en los diálogos). Pero bueno, en general, algunos esperamos con ganas este cierre de temporada, lo cual me hace pensar en esa obsesión por los años 80.

Sí, los 80, donde ¡también se fantaseaba con otras épocas! De hecho, ¿no había una obsesión por los 50? Marty McFly, nos llevó allí en su Delorean, para intentar regresar al futuro. Y no fue el único personaje de esa década, que quería viajar a ese momento de autocines, bandas de moteros, batidos, cantantes de rock y bailes de instituto. Recordemos a Peggy Sue (era 1960, pero casi), a los "jóvenes de Grease", a Baby y su pareja en Dirty Dancing...Había una auténtica obesión por esa época pre-Vietnam, donde se hacía una especie de espejo extraño que había generado la sociedad de los 80, que veía su reflejo fantasioso en los 50.

Pero igualmente, la cosa ocurrió en los 90, cuando fueron los 60 los que se impusieron, con quizá el mayor ejemplo con Austin Powers, el superespía de la época psicodélica que viajaba al final del siglo.

Y es que parece que tenemos una obsesión generalizada por querer pensar que sólo hace unos 35 años se vivía mejor, y se fantasea con una época en la que los jóvenes no han vivido, y los que la vivieron, eran jóvenes y por tanto, tiene un recuerdo en general feliz del momento. Una nostalgia en bucle que podemos ver como se repite una y otra vez.

Lo cual me recuerda a esa gran película de Woody Allen que es Midnight in Paris, en la que un escritor consigue trasladarse a su momento favorito en el tiempo en la capital francesa, y encontrarse así mismo en el proceso, así como enamorarse y hallar el sentido de su vida. Se opta por lo que es la nostalgia, que como dice el film "es la negación, la negación de un presente doloroso". Aunque esto viene con cierto truco, porque como también se dice en la película: "el trabajo del artista no es sucumbir a la desesperación, más encontrar el antídoto al vacío de la existencia".

Y un poco en esto van estos viajes nostálgicos que nos muestra la industria audiovisual, en una huída de la realidad del presente momento, pero para poco sirven si no nos ayudan a sobrellevar nuestro día a día y nos dan esperanza para afrontar el presente, que por supuesto será "nostalgia futura" para otra generación.

Carmen R.

viernes, 24 de septiembre de 2021

Eloy de la Iglesia versionando a Henry James

Hace poco un amigo me regaló “lejos de aquí”, la biografía que cuenta la relación autodestructiva del actor José Luis Manzano y del director Eloy de la Iglesia. El autor va narrando la historia de sexo, dependencia y excesos de ambos mientras va  explicando los procesos creativos del director zarautztarra junto a sus fieles guionistas. Después de tanto éxito con pelis como “la semana del asesino”, “el pico”, “el pico II” o “colegas”, a de la Iglesia le apeteció versionar una de las historias más famosas del autor Henry James.

Las muñecas antiguas son inquietantes, sobre todo las que llevan lombrices en el ojo vacío

Henry James escribió este breve relato de terror sobrenatural hacia 1898 en el que una institutriz británica era contratada por un señor, tan rico como desaprensivo, el cual le encargaba la educación de dos sobrinos que se criaban en una mansión en la campiña inglesa con el único requisito de que no le importunara jamás sobre nada de estos dos jóvenes que estaban bajo su  despreocupada tutela. La relación de la protagonista, que en el libro no tiene nombre,  el niño, la niña y la criada es la esencia de esta novela de James que se ha llevado al cine en incontables ocasiones. De la Iglesia no se pudo resistir a hacer su propia versión.

Cartel con letras características vascas

Pedro Mari Sánchez es Roberto (Aquí el personaje sí tiene nombre) un exseminarista apocado y un pelín intransigente que gusta de flagelarse para la contrición de sus pecados, aunque sólo sean de pensamiento.  Roberto es contratado por el  conde de Etxeberria , interpretado por Luis Iriondo, actor de apariencia aristocrática que, además, es el compositor de la música de esta cinta y de otras de Eloy de la Iglesia como “el pico”. El señor conde sólo le marca una condición: Que jamás le moleste con nada relacionado con sus sobrinos.

Luis Iriondo, actor y músico. Tan pronto te hace de Lluis Companys como de aristócrata de Neguri

Roberto llega a una mansión en la verde costa guipuzcoana dispuesto a ser un diligente educador de dos niños: Flora y Mikel. Flora es una niña de unos diez años todo bucles dorados y vestiditos con encajes que vive junto a la única persona de servicio que hay en la casa, Antonia, interpretada por la veterana  Queta Claver. Mikel es un preadolescente al que expulsan del colegio de curas donde estudiaba. La relación de los cuatro personajes y algunos elementos sobrenaturales tensa la historia. Hasta aquí os cuento.

Queta Claver es la ama de llaves y los niños de la casa esperando a "los otros".

Viendo la peli se puede disfrutar del encanto de la playa de Itzurun (Zumaia) con sus flyschs y del decorado de la mansión decimonónica conde moran los personajes de la historia basada en la novela de Henry James.

Modelitos decimonónicos

Como no puede ser de otra manera en la filmografía de Eloy de la Iglesia, la peli es una historia que no pasaría el test de Bedchel. Si no me equivoco, y puede que lo haga, la única peli del zarautztarra en el que hay personajes femeninos de peso que no están de satélite de un varón es la que hizo a continuación de esta peli gótica-kitsch que hoy traemos. La peli posterior no es otra que  “la estanquera de Vallecas”.  En esta versión del texto de James hasta la institutriz ha cambiado de sexo, pasando a ser un joven  y  pusilánime exseminarista.

Pedro Mari temiendo encontrarse con Nicole Kidman

De la Iglesia y Sánchez tuvieron una relación laboral de lo más áspera. Sánchez no entendía por qué su personaje debía ser homosexual, aunque fuera reprimido, cosa que se deja insinuar de una manera muy fugaz en la peli, pero ya sabemos que de la Iglesia no concebía las historias de sus cintas sin ese toque tan personal, sobre todo en una época, ya a mediados de los 80, donde el franquismo es el que se ha metido en el armario y la visibilidad gay comienza a tratarse con naturalidad.  Tentado estuvo de la Iglesia a prescindir del afamado actor teatral cosa que no hizo porque ya se llevaba gran parte del rodaje hecho y el cambio a esas alturas era tirar un dinero que no se tenía con tanta facilidad a pesar de las subvenciones.

El toque Eloyano y la erótica del cuerpo joven

Esta no es una de las pelis más famosas de Eloy de la Iglesia y no funcionó en taquilla a pesar de las buenas críticas recibidas, pero, ya se sabe, la gente veía en las pelis de de la Iglesia lumpen, navajazos, atracos y jeringuillas, y un dramón de terror sobrenatural ambientado en una costa guipuzcoana del final del siglo decimonónico no se ganó al público. 

Juli Gan.


viernes, 11 de junio de 2021

A propósito de Henry

Iba a escribir que siempre me ha gustado esta peli, pero seré más fiel a la verdad si escribo que siempre me ha resultado agradable de ver, porque, así y todo, le encuentro muchos defectos.

Luego hablaré de los defectos. Ahora, para empezar, os diré que se trata de una peli muy de los ochenta y noventa, típica de las dos últimas décadas del siglo XX. ¿Por qué? Por dos de sus características. La primera, que puede englobarse dentro del cine de yuppies, grupito en el que también se encuentran, entre otros muchos filmes como Wall Street, Armas de mujer (del que ya os hablé en Zinéfilaz) o La hoguera de las vanidades (de la muy buena novela de Tom Wolfe; la película, en cambio, no es tan buena). Ahora que acabo de escribir esta minilista, me doy cuenta de que algunos intérpretes se repiten. ¿Casualidad? No creo.

La segunda característica es que A propósito de Henry (en adelante APDH) podría definirse también como una high concept comedy. Aunque no se suele citar como ejemplo, sí creo que puede responder a este tipo de filmes.

¿Qué es una high concept (en adelante, HC)? Según la Wikipedia, una creación artística (en este caso, una peli) que puede formularse sencillamente en una frase breve y llamativa. Así, APDH se formularía así: un desalmado yuppie neoyorquino, un amo del universo, recibe un disparo en la cabeza y su vida se desmorona en todos los sentidos.

Los argumentos HC responden a la pregunta global “¿qué pasaría si..?”. El ejemplo más claro de película HC es Parque Jurásico, que respondería a “¿qué pasaría si clonaran a los dinosaurios?”. Esta pregunta a menudo da pie a una reflexión sociopolítica sobre el futuro de nuestro mundo.

Así, en el caso de Henry el HC se amplía y se precisa: en realidad, la vida de Henry no se desmorona, sino más bien se vuelve del revés, porque la bala en la cabeza la pone frente a un espejo que muestra que no era lo que parecía; tenía una parte destruida que se restaura, a la vez que se desploma lo que parecía sólido: el trabajo, la economía y los privilegios de hombre blanco hetero urbano adinerado.

Se supone que una película HC es capaz de llegar a una amplia audiencia al basarse en una idea fácil de captar. Y sí, en esto APDH encaja perfectamente, porque presenta un buen repertorio de ideas simples (e incluso simplonas) que constituyen uno de los defectos de los que antes os hablaba y que ya ha llegado el momento de tratar.

Veamos. Lo primero que no me gusta de APDH es la abundante dosis de ñoñez, con niña y perrito incluidos, y ciertos personajes arquetípicos entre los que destaca el del enfermero que cuida a Henry en su larga y lenta recuperación tras el disparo y que interpreta Bill Nunn. Es este un personaje típico de teleserie de sobremesa: el profesional abnegado que se deja el alma en el cuidado de sus pacientes, no solo en lo físico, sino también y sobre todo en lo espiritual. Y para ello se vale de su propia experiencia, de su propia tragedia, porque, tras su apariencia alegre, se oculta un sufrimiento pasado que deja en nada lo padecido por cualquier pijoque caiga en sus manos. Es su as en la manga, su arma secreta; cuando nada le funciona, cuando ya ha agotado todos los demás cartuchos, ¡pum!, saca la artillería: su tremenda desgracia personal. Y entonces todos los pacientes se dan cuenta de que lo suyo es una minucia y se recuperan. Milagro americano. Ya está.

¿Cómo mejoraría yo APDEH? Pues creo que habría ayudado al guion haber desarrollado algo más la parte anterior al disparo que cambia la vida de Henry. Yo me habría recreado cual cochino en charca de lodo en ese vivir opulento, regalado; un poco superficial, sí, vale, pero de calidad sin duda. Esos apartamentos de avenida céntrica neoyorquina, con terrazas en las que cabe mi casa entera, salones desmesurados, pasillos kilométricos, ascensores privados… Esa limusinas, esos restaurantes de exquisita decoración y no tan exquisita cocina; esos modelitos de las señoras, sobrios y carísimos. Yo me habría extendido algo más en esos ambientes suntuosos que nos deleitan a los pobres, porque, cuando ahonda en esa parte lujosa y fake, es cuando APDH saca lo mejor de sí misma, con la inestimable ayuda, por supuesto, de dos tótems de Hollywood como son Harrison Ford y Annette Bening.


Y con la ficha técnica de filmaffinity.com se despide vuestra amiga Noemí Pastor.

Título original  Regarding Henry

Año  1991

Duración  107 min.

Dirección  Mike Nichols

Guion  J.J. Abrams

Música  Hans Zimmer

Reparto  Harrison FordAnnette BeningMichael HaleyStanley SwerdlowJulie FollansbeeRebecca MillerBruce AltmanElizabeth WilsonDonald MoffatKamian AllenAida LinaresJohn MacKayMary GilbertPeter AppelHarsh NayyarJohn LeguizamoHarold HouseRobin BartlettCynthia MartellsJames Rebhorn

 Productora  Paramount Pictures

 




viernes, 6 de septiembre de 2019

¡Milana bonita!

Siempre es difícil adaptar una novela para el cine. Es complicado condensar personajes y capítulos en una historia que resulte comprensible en la narración cinematográfica. La película "Los santos inocentes" lo logró con brillantez.

Familia para ser mandada, que para eso estamos, señorito.

Miguel Delibes publicó esta novela en 1981, quizá porque el tema del servilismo, y los abusos de clase social en los latifundios del suroeste peninsular no se podía escribir antes bien por el régimen político que lo seguía permitiendo durante el siglo XX, bien porque la censura hubiera sido implacable por pertenecer a ese mismo régimen clasista y abusón.



La adaptación para el cine no tardó en fraguarse y así, tres años más tarde, la película se presentaba en el prestigioso festival internacional de Cannes, donde sus protagonistas masculinos ganaban ex-aequo el premio a la mejor interpretación en su categoría, quizá porque era difícil decidir quién de los dos destacaba.

Premio en Cannes

Mario Camus, su director, quizá sea uno de los mejores adaptadores de literatura tanto a cine como a televisión. Así rodó la adaptación de con el viento solano, novela de Ignacio Aldecoa en 1967, la leyenda del alcalde de Zalamea (1972), La Colmena (1982) donde sale hasta Cela, su autor, haciendo un pequeño papel, la casa de Bernarda Alba (1987), la ciudad de los prodigios, (1999), y para la televisión Fortunata y Jacinta(1980) o la forja de un rebelde (1990). La pericia de Camus para rodar literatura lo convierte en un referente.

Régula acoge a su hermano discapacitado "jubilado".

La película cuenta la historia de una familia de guardeses de la finca de unos marqueses en las dehesas extremeñas en el tardofranquismo. Paco, el bajo (Alfredo Landa), es un padre de familia callado y observador al que el amo ha mandado a cuidar su finca a un páramo perdido junto a su mujer, Régula (Terele Pávez), y sus tres hijos: La niña chica, que a pesar de llevar este sobrenombre es la mayor, una criatura dependiente, Quirce y Nieves, los hijos que observan todo con los ojos de otra época. Nieves (Belén Ballesteros) se quedó con el papel porque la mirada melancóloca que desprendía era lo que Camus buscaba.

Sirviendo al amo en la caza.

Con la familia de Paco y Régula llega a vivir Azarías (Paco Rabal), hermano de Régula, como está viejo y le faltan luces, el amo de la finca donde trabajaba, lo echa sin contemplaciones, porque los derechos de los trabajadores, y menos sin contrato, no han llegado el suroeste rural peninsular, y menos para molestar a los latifundistas de rancia alcurnia camuflados en las altas esferas del Movimiento que manda en el Estado obediente de la dictadura.

Azarías y su milana bonita.

Paco, el bajo, es un obediente, servil, más bien, secretario, que significa ayudante del cazador, fuera de serie. Tiene un olfato sobresaliente del que se sirve el señorito Iván (Juan Diego) para exhibirse en las partidas de caza de su finca. El señorito Iván es un déspota y clasista al que sólo le importa la caza, tanto como para desgraciar de por vida a Paco, el bajo, porque, realmente, las vidas de los que están por debajo de su alcurnia, le importan bastante poco, aunque se atreva a discutir con el embajador francés en las sobremesas de las partidas de caza entre habanos y licores,  haciendo acudir a la mesa de los señores a los criados de alrededor para "demostrar" que hasta las mujeres como Régula, esas que sólo están para lavar la ropa, limpiar la casa y abrir la barrera a los señores marqueses, saben escribir. Una escena brutal, por cierto.

Mis esclavos saben escribir y ya les vale.

Escenas que desgranan el descarnado despotismo clasista y el servilismo de los aparceros de la finca se pueden contemplar varias veces. El trato a la servidumbre es rancio y humillante. Don Pedro, el administrador de la finca,(Agustín González) pone los ojos en Nieves, la hija de Paco y Régula, para que haga de criada. La considera un asno a la que se puede domesticar. Paco y Régula están temerosos de dejar a Nieves, la hija adolescente en la casa, pero ni saben ni pueden imponerse a lo que manda don Pedro. Don Pedro está casado con doña Pura (Agatha Lys) que engaña a su marido con el señorito Iván, pero el administrador de la finca, aunque lo sabe, no se atreve a hacer nada porque él es consciente de que su clase es inferior a la del hijo de la marquesa. Es irónico el clasismo intermedio de don Pedro, que mira con desprecio a los sirvientes pero con impotencia al señorito, contra el que no se atreve a hacerse respetar.

A mandar, señorito.

Por último, hablamos de Azarías, un papel que Paco Rabal lleva con maestría. Paco Rabal se pasó varias semanas en un pueblo extremeño conviviendo con un vecino para aprender su forma de hablar y sus gestos y maneras. Hay quien dice que hasta compró la ropa del vecino para crear a Azarías.

Amo y esclavo, un clásico de la filosofía hegeliana.

Azarías es un hombre mayor, con cierta discapacidad intelectual, al que han echado de la finca donde trabajó toda su vida porque ya es viejo y hace cosas que no agradan, como defecar en cualquier parte. Le gusta ir a casa de su hermana y acunar a la niña chica, que es la única que lo comprende. Un buen día, su sobrino Quirce, le regala una cría de grajo que se ha encontrado y Azarías la domestica. Esa es su Milana bonita, su alegría, su ilusión...El desencadenante del final de la película que tendréis que ver si aún queda alguien que no la ha visto.

La novela es sobria y desgarradora y la película se adapta al texto de Delibes como un guante. Una cinta difícil de olvidar.

Por Juli Gan.

viernes, 8 de febrero de 2019

Amanece, que no es poco (1989)

Dicen que los amanecistas, esto es, los fans de la mítica cinta de José LuisCuerda, “Amanece , que no es poco”, a partir de ahora “a.q.n.e.p.”, están de enhorabuena porque, por fin, Cuerda, su director, ha decidido estrenar una segunda parte llamada “tiempo después”. Han pasado ya treinta años de aquella mítica película, que se ha convertido en una cinta de culto para tanta gente. Hay quien considera a “a.q.n.e.p.” la versión carpetovetónica de la norteamericana “The Rocky Horror Picture Show”, por los seguidores, dicen, y quizá por el especial sentido del humor de ambas cintas, pero, en mi humilde opinión, la diferencia acaba ahí.

Teodoro, el ingeniero y Jimmy, su padre, llegan a la sierra del Segura.


Cuando decidí hablar de esta peli en el blog, decisión nacida por el estreno de “Tiempo después”, me sorprendió un tanto el hecho de que ninguna de mis compañeras hubiera hecho mención a ella con anterioridad, cosa que, por cierto, me alegró bastante. Poder ser la primera en hablar de esta cinta, como amanecista que soy, es todo un honor. Como ya mencioné cierta vez al hablar de Javier Aguirre y su filmografía, la llamada “españolada” la comedia constumbrista española de los años 60, 70 y 80, a pesar de la mediocre calidad de la mayor parte de sus films, no dejan de ser cine, reflejo de su época. “A.q.n.e.p.” no es una españolada aunque retrate una escena de un pueblo de Albacete, pero tiene una de las cosas buenas que tenían aquellas denostadas cintas: Su equipo artístico. Y es que esta cinta “amanecista”, película coral, perla del humor absurdo, está protagonizada por varios de los grandes actores y actrices que ha dado este país.




Y antes de tirarme al barro para desgranar un poco “a.q.n.e.p.” he de decir que todos aquellos que venden “Tiempo después” como segunda parte de aquella irrepetible cinta, ignoran, y es gravísimo para aquellos que se consideran amanecistas, que ya hubo una segunda parte, bastante graciosa, llamada “así en la tierra como en el cielo”, donde Dios y su vecindario celestial, al comprobar que la tierra no marcha como debiera, deciden preparar el apocalipsis y el juicio final, y para ello bajan y se hacen carne en un pueblo de la sierra albaceteña.


Pero hoy nos dejamos de esta verdadera segunda parte y nos centramos en la primigenia y original “Amanece, que no es poco”.


Sinopsis e introducción del paisanaje:

Teodoro (Antonio Resines, el de los años 80, con bigotón incluido) es un ingeniero de la universidad de Oklahoma que se ha tomado un año sabático y viaja en una moto con “Side-car” con su padre, Jimmy (Luis Ciges). Aparecen en un pintoresco pueblo de la serranía manchega donde deciden pasar unos días y acaban conociendo a un paisanaje de lo más pintoresco: el cabo de la guardia Civil que siente devóción por "Fulkner" (Sic) (José Sazatornil, Saza), Catalina (Chus Lampreave), su hijo N'gué (Samuel Claxton), su tío, Pedro (Alberto Bové), Tito Valverde (labrador intelectual), La labradora al que le nace un hombre en el bancal (Pastora Vega, y el hombre nacido, Ferran Rañé), el cura (Cassen), Su tío (Manuel Aleixandre), el alcalde (Rafael Alonso), Susan, su novia (Fedra Lorente), don Roberto (El maestro que dalecciones cantando gospel con esa voz tan excelente que tenía su intérprete, Paco Hernández, gran actor de doblaje), el portavoz de los universitarios norteamericanos (Gabino Diego), Carmelo, el borracho (Miguel Rellán), el suicida (Guillermo Montesinos) o el personaje sin papel (Quique San Francisco). Todos y cada uno de ellos crean escenas absurdas, graciosas e impagables.





Cuerda nos muestra un entorno rural en el que parece que el tiempo se haya estancado en los años cuarenta. Los habitantes visten a la usanza de la época, el cura da la misa de espaldas, las mujeres se cubren la cabeza, la escuela rural tiene pupitres vintage...Incluso hay una escena que me molesta y que hoy en día sería impensable, el tío del cura acostándose en la misma cama que una niña. La peli tiene un regusto añejo a sexista, racista y rancio, pero no hay que olvidar que es una peli sujeta a una época concreta.


Si esta peli se ha convertido en una cinta de culto es por las memorables escenas de humor absurdo. Curiosamente, cuando se estrenó, la cinta no tuvo un gran éxito y, en los Goya de su año, apenas tuvo cuatro nominaciones, ninguna ganadora. Sin embargo, el paso del tiempo y, sobre todo, el paso de la cinta por la televisión, descubrieron a muchos la gracia y el encanto de “a.q.n.e.p.”Sea como fuere y a pesar de la discreta aceptación en las salas de cine, el tiempo ha hecho milagros en esta peli y la ha tratado bien, tanto que hay páginas en las rrss para fans, e, incluso, recorridos visitables de los escenarios naturales de la película para quien desee acercarse, que no es poca gente, a los pueblos de Aýna, Liétor y Molinicos.

Sea como fuere, y a pesar de sus defectos, fruto de su tiempo, A.q.n.e.p. es una joya del humor absurdo. Si alguien aún no la ha visto, está a tiempo de formar parte de esa gran familia de "amanecistas" que existen por ahí.

viernes, 7 de octubre de 2016

Cuando Harry encontró a Sally

-Es posible que tú seas la primera mujer atractiva con la que no quiera acostarme nunca.
-Eso es estupendo, Harry.

"Cuando Harry encontró a Sally" Rob Reiner
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Dos universitarios, Sally Albright y Harry Burns, se conocen durante un viaje a Nueva York, quedando patente la total incompatibilidad entre ambos, ella dulce y positiva y él ácido y pesimista. Años después volverán a coincidir en un vuelo, constatando todavía más sus diferencias, sin embargo tiempo después se encontrarán por tercera vez, logrando finalmente entablar amistad.
Los dos han sido abandonados por sus parejas y juntos se convertirán en el paño de lágrimas del otro, encendiéndose poco a poco entre ellos la llama del amor.

Ya me perdonaréis la cursilería con la que he acabado el párrafo anterior, pero "Cuando Harry encontró a Sally" es para mí la madre de todas las comedias románticas, el súmmum del género. Diálogos ingeniosos y ágiles, protagonistas adorables, estupendos secundarios, actores en estado de gracia (Meg Ryan y Billy Crystal jamás estuvieron mejor y en cierto modo han estado el resto de sus carreras repitiendo sus personajes aquí), escenarios fantásticos (Nueva York en otoño) y una banda sonora ideal, como escrita para la peli. Todo perfecto.

Y es normal que la cosa encajase. Nora Ephron, la guionista, se inspiró en sí misma para escribir a Sally Albright. Incluso la exigente manera de pedir la comida era propia de Ephron y la incluyeron en el guión cuando el director de la peli, Rob Reiner, comió junto a ella durante el rodaje. Él sería el contrapunto, pues Reiner es un tipo parecido a Harry y además estaba pasando por una separación mientras grababan la película.

Así, viéndose reflejados en la pareja protagonista, es fácil imaginar a Ephron y Reiner discutir sobre el guión, contagiando su complicidad a los personajes, dejando que los actores aportasen también su granito de arena. Sin ir más lejos, la frase que culmina la escena del orgasmo (y que dice la madre de Rob Reiner) fue idea de Billy Cristal, y la última secuencia con ellos hablando de su boda fue totalmente improvisada. 
Por cierto, todas las parejas que salen contando su historia no son actores, sino matrimonios reales que Reiner fue seleccionando para que hablasen de cómo se conocieron.

Quizá en lo que tuvieron más dudas fue el título. Nora Ephron dijo años después que era lo único con lo que no había quedado contenta. Antes de ponerle "Cuando Harry encontró a Sally" se barajaron "Tenías que ser tú", "Palabras de amor", "Cómo se conocieron" o "Harry, ésta es Sally".

Para mí es una de esas pocas películas redondas que hay, lo cual tiene más mérito aún dentro de este género. Romántica, pero divertida y muy inteligente, con una escena mítica en la historia del cine.
Personalmente, cada vez que me pongo una comedia de Woody Allen espero encontrar algo parecido a "Cuando Harry encontró a Sally", pero es difícil. Estas cosas no se pueden buscar. El buen rollo tiene que fluir solo.

viernes, 17 de junio de 2016

Un pez llamado Wanda

-Wanda, no tienes ni la menor idea de lo que significa ser inglés. Siempre tan correcto, siempre tan reprimido, temiendo constantemente decir alguna inconveniencia, como por ejemplo "¿Estás casado?" y que te digan "Mi mujer me ha abandonado hoy". O bien, "¿Tienes hijos?" y te contesten "Murieron abrasados el viernes".

"Un pez llamado Wanda" Charles Crichton
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Cuatro ladrones llevan a cabo un rápido atraco a una joyería de Londres, sin embargo cada uno tiene sus propios planes para el botín y empiezan a traicionarse mutuamente, acabando el líder de la banda en prisión. Él es el único que conoce el paradero de las joyas, de modo que para intentar averiguarlo, Wanda (la chica de la banda) seducirá a su abogado, mientras lidia con los celos y la estupidez de Otto, otro de los ladrones.

"Un pez llamado Wanda" es sin duda una de las películas con las que más me he reído en toda mi vida. Y no fui la única. Famosa es la historia de Ole Bentzen, un danés que murió en el cine mientras veía la película por un ataque de risa durante la escena de las patatas fritas (secuencia que fue censurada cuando emitieron la peli en la televisión estadounidense).

Escrita por John Cleese, podría pensarse que la cinta estaría plagada de ese humor delirante tan peculiar de Monty Phyton, pero lo cierto es que el actor supo adaptarse perfectamente a la historia, escribiendo una comedia de enredo inteligente y muy divertida, criticando y parodiando la cultura y sociedad inglesas.

El reparto además está perfecto. Cleese representa a la perfección los tópicos del inglés acomodado, Kevin Kline se convierte en el alma de la película y Jamie Lee Curtis demostró por primera vez sus cualidades para la comedia. Sin olvidar a Michael Palin, quien da vida a uno de los tartamudos más famosos de la historia del cine. De hecho tiempo después de estrenarse la peli un grupo de tartamudos se enfrentó a Palin, molestos por su papel en la película y el actor fundó el centro para la tartamudez infantil en Londres. Hay que tener en cuenta que el padre de Palin también era tartamudo, y el actor se inspiró en él para interpretar al personaje.

Como veis "Un pez llamado Wanda" está plagada de anécdotas y rarezas. Por ejemplo, fue la película que más ha tardado en alcanzar el número uno en la taquilla de los EEUU desde su estreno, pues estuvo casi tres meses escalando puestos, hasta que el boca a boca de un público encantado la llevó a la cima.

Otra curiosidad es el Oscar que se llevó Kevin Kline sin haber estado siquiera nominado a otros premios como los Globos de oro o los BAFTA. Y para rematar el anecdotario decir que Archie Leach, nombre de Cleese en el filme, era el nombre real de Cary Grant, quien nació a pocos kilómetros del pueblo natal de Cleese. El actor dijo que había bautizado así al personaje porque era lo más cerca que iba a estar de ser Cary Grant.

En definitiva una de esas comedias que hay que ver, con una historia entretenida, personajes divertidos y momentos realmente memorables.



Doctora

viernes, 10 de junio de 2016

Cine político de los 80. El caso Almería (1983)

El cine  político en España siempre ha sido incómodo. La sombra de la censura dictatorial se ha alargado a lo largo de toda la transición y las películas sobre ello, aunque contaran hechos probados acaecidos con mucha anterioridad han sufrido maltrato institucional, como prohibiciones de su exhibición o boicots de fulanos organizandos anónimos.

Peli en cuestión

Es el caso, por ejemplo, de "el crimen de Cuenca" de Pilar Miró, estrenada en 1979, secuestrada por el gobierno de Suárez, que la puso a disposición de los militares. Hasta Miró sufrió consejo de guerra por poner en la picota a la guardia civil y sus torturas. Al final, la peli se exhibió dos años después.

Secuestrada

Eso, quizá, porque narraba un hecho acontecido en los años 20 del siglo homónimo. El cine político en España lo hacían italianos, como Gillo Pontecorvo, que rodó, también, en 1979, "Operación ogro", basado en el interesante libro de Eva Forest que narra el atentado contra el almirante Carrero Blanco. Esta peli, en España, fue tabú, y costó que se exhibiera. Hace unos pocos años, estando programada para su pasada en la televisión pública, fue cambiada, a última hora, por presiones. Tardó mucho en que nos la echaran en La 2.

Escamoteada de la tele hasta hace nada

Quizá la peli de Imanol Uribe titulada "la fuga de Segovia" tuvo algo de suerte porque, a pesar de ser de la época, también rodada en 1981, contaba la fuga de una prisión franquista de un montón de presos políticos, fundamentalmente de ETA, pero aún así, este tipo de películas eran muy cuestionadas en la época.



También lo tuvo difícil "el caso Almería", una película de 1983 rodada tan solo dos años después de que unos guardias civiles confundieran, torturaran y asesinaran a tres jóvenes que iban a una comunión a la provincia andaluza mencionada creyéndolos un comando de ETA que acababa de asesinar a un militar en Madrid.

Tres jóvenes de viaje, sospechosos

La peli, del recientemente fallecido Pedro Costa Músté, autor y director de las mejores muestras de cine sobre crímenes de este país, como fue "la huella del crimen", tuvo la honradez y decencia de contar la historia de aquella barbaridad. Quien sabe si, como antiguo periodista, Pedro Costa quería narrar escandalosos hechos como el del caso Almería o Redondela, una estafa a base de aceite en el tardofranquismo. Costa se especializó en cine que contaba crímenes quizá porque durante mucho tiempo fue redactor de el Caso, esa publicación que contaba crímenes de la España franquista que últimamente está de moda gracias a una serie de televisión.

El prota de la peli

El caso Almería, la película, es un largometraje de casi dos horas de duración que narra, durante la primera media hora, el viaje de tres jóvenes desde Santander a Almería para asistir a la comunión del hermano de uno de ellos.  Los tres jóvenes (Juan Echanove, Iñaki Miramón y Antonio Banderas) son detenidos por la guardia civil cuyo comandante está encarnado por Fernando Guillén que, durante los años 80 frecuentemente encarnaba al madero malvado, como en esta o en "la estanquiera de Vallecas".

Guillén y sus gafas, papel recurrente

Pero el verdadero protagonismo de la peli, quizá para dotarlo de una estructura narrativa sólida, lo soporta el brillante abogado de la acusación contra la guardia civil, que no es otro que Agustín González. El brillante abogado. ejerciendo de detective, irá juntando las piezas, aunque sea zancadilleado y amenazado en incontables ocasiones.

Durante la última media hora se asistirá al juicio del caso donde los flashbacks de las narraciones de los testigos nos retrotraerán a los hechos.



Esta es, sin duda, una película rodada con una honradez inusitada. Rodar una película de semejantes características en una España de la transición, dos años después del hecho y con todo el aparato del Estado proveniente del franquismo, donde el peso específico militar era tan importante, fue, desde luego difícil de conseguir. Quizá no sea una película incisiva que no narre más que superficialmente los hechos, pero es que rodar una historia tan bárbara en una época donde hasta documentales como "el Rocío" eran censurados y su director juzgado, eran todo un desafío.

Esta película aún se puede ver en youtube, y, como homenaje a ese director que se atrevió con esta de hoy o "las 13 rosas", y sobre todo, guionista de tantos relatos de crímenes como los de esa magnífica serie televisiva que fue "la huella del crimen", la tenéis en el enlace del principio de este párrafo.


Ficha técnica:

El caso Almería

España; drama;1983; Color; 110'

Director: Pedro Costa Musté

Guión: Manolo Marinero, Pedro Costa, Nereida Armau

Música: Ricardo Miralles

Fotografía: José Luis Alcaine

Equipo artístico:

Agustín González

Fernando Guillén

Iñaki Miramón

Juan Echanove

Antonio Banderas

Manuel Aleixande

Margarita Calahorra

Raúl Fraire

Pedro Díez del Corral


Por Juli Gan

viernes, 4 de septiembre de 2015

Electric Boogaloo: Chuck Norris, aerobic, posesiones y ninjas

Y para volver del verano ¿qué mejor que un documental, verdad? Vale, no suena muy prometedor, pero realmente es ameno y muy, muy divertido: Electric Boogaloo, la loca historia de Cannon Films.

¿Os acordáis de Cannon? Los que seáis asiduos del canal de cine de Paramount aún podéis (queráis, o no) ver sus películas con cierta frecuencia. Resumiendo mucho podríamos decir que fueron los productores de las películas "de" Chuck Norris y Charles Bronson.


De hecho, en el documental, uno de los trabajadores de la Cannon explica que durante un cierto período de tiempo, le pedían que todos los guiones que recibieran los debía poner en dos montones, "los montones de los Chuck": Norris y Bronson.

Y cómo dice "Da igual que se hubiera tratado de Cumbres Borrascosas, hubiera tenido que hacerla Chuck Norris o Charles Bronson". Dejo de vuestra cuenta imaginaros quién hubiera sido más "inolvidable" en el papel de Heathclif.

Sin embargo, despachar dicha productora con tan solo esa definición, sería injusto y mucho menos divertido de lo que realmente es.

Su listado de películas es mucho más amplio y contradictorio: empezaron básicamente con porno suave, o con cualquier argumento al que se le añadían unos cuántos desnudos. Aunque para ello el propio Menahem Golam  se presentara en los rodajes para encargarse de que las actrices se quitaran el sujetador.

Y se hicieron famosos - y ricos - con las películas de acción y explosiones, pero también financiaron cine de autor, al tiempo que inventaban el género de ninjas y  musicales descacharrantes (como el Electric Boogaloo del título), películas ciencia-ficción épicas y hasta estrenaron una película de terror (involuntariamente) apta para todos los públicos.

Reconozco mi ignorancia, siempre había pensado que la Cannon era una máquina de hacer dinero invirtiendo lo menos posible, copiando cualquier fórmula de éxito, ofreciendo bazofia sin rubor alguno.

Para entendernos, siempre les había considerado el equivalente cinematográfico a los fabricantes (y digo "fabricantes" con toda intención) de choped, y sus (sub)productos me producían igual sensación física.

Pero lo que el documental de Mark Hartley nos desvela es qué había mucho más bajo esa fachada, y que en realidad, no se trataba de hacer dinero a través del cine (malo), sino de conseguir dinero para poder seguir haciendo cine (malo) .

Pero empecemos por el principio: Menahem Golam  dirigía y producía películas en su Israel natal, cuando se asoció con su primo Yoram Globus  juntos obtuvieron grandes éxitos (grandísimos) que les hubieran permitido mantener un negocio muy próspero de por vida. Pero los primos, en especial, Menahem Golam  no eran simples negociantes, eran realmente, grandes cinéfilos.

Y el sueño de cualquier cinéfilo es ir a Hollywood, eso y ganar un Oscar, porque esa es la idea, aunque sea difícil de creer, viendo los resultados.

Los primos, en su momento de mayor gloria

Y es que, si algo definía a Menahem Golam  era su amor al cine, de niño, iba al cine unas cuatro veces por semana, y de adulto, junto a su primo Yoram Globus, según los testimonios, solo hablaban de cine, pensaban en cine, y aprovechaban cualquier momento libre para ... ver cine.

Y eso es lo más sorprendente de "Electric Boogaloo: La loca historia de Cannon Films", como nos ofrece una visión de Goram como un romántico, dispuesto a hacer cine sea como sea. Pero ¿Por qué un cinéfilo, una persona que había visto cine hasta el delirio, y que lo amaba así, solo hacía películas nefandas?

Según uno de los muchos entrevistados para el documental (cito de memoria): "Todo el mundo tiene malas ideas, pero es que él solo tenía ideas malas". Bueno, eso podría ser una explicación.

Otros entrevistados en "Electric Boogaloo: La loca historia de Cannon Films" afirman que tenía que ver con que su gusto eran cien por cien israelí, y que nunca encajó del todo con el gusto de los americanos, especialmente cuando quería hacer cine específicamente americano.

Otros dicen que simplemente no tenían ningún criterio "Si hubiéramos puesto a un mono a escoger guiones, lo hubiera hecho mejor".

Otros, que la velocidad en producir películas era tan sumamente elevada, que era imposible que se pudiera cuidar lo más mínimo cada una de las producciones. Y es que al parecer, la estrategia de la compañía era una constante huída hacia adelante. Jamás había que preguntarse por qué un título había fallado, había que estrenar rápidamente otro, y rezar para que éste triunfara y cubriera las pérdidas del anterior.

Por supuesto el bajo presupuesto tenía algo que ver con la falta de calidad de las películas, y sin duda es lo que justifica decorados de cartón piedra, falta de días de rodaje, y muchas otras carencias.

Pero es que en sus producciones hay algo que no justifica de ninguna manera la falta de dinero, algo que podríamos llamar un plus de mal gusto. Y no solo eso, de incoherencia, de ideas absurdas, de combinar géneros imposibles de mezclar.
Sí, también produjeron Masters del Universo

Y eso es lo que más fascina a Mark Hartley, el director y guionista de "Electric Boogaloo: La loca historia de Cannon Films", tanto que se olvida un poco - digamos que pasa sobre ese tema de puntillas - de la forma terrible de tratar a sus empleados y colaboradores de la Cannon y de que probablemente Menahem Golam  y Yoram Globus eran dos personas con las que jamás hubieras querido trabajar (ni conocer).

Y obvia todo esto, quizá seducido por el lado romántico de la Cannon, o quizá demasiado interesado por describir la increíble galería de anécdotas que ha conseguido recopilar ¿y quién no estaría deseando contarlas? Veamos unos ejemplos.

- Cómo Menahem Golam  intentó explicar a un chimpancé que iba a "actuar" en una de sus películas de las motivaciones de su personaje.

- Y cómo, poco después, dicho chimpancé fue sustituido por un enano con un disfraz barato de mono.

- Las increíbles combinaciones de géneros a las que Menahem Golam  era tan aficionado: Aerobic, posesiones y ninjas; extraterrestres y vampiros, extraterrestres desnudas, por supuesto.

- Cuando Menahem Golam  gritó a sus colaboradores que quería a "la chica de la piedra" para protagonizar "Las minas del rey Salomón" y se quedó de piedra (perdón por el chiste) al contemplar a Sharon Stone en la cinta, cuando él esperaba a Kathleen Turner (protagonista de "Tras el corazón verde" y "La joya del Nilo")

Electric Boogaloo, itself

Son tantas y tantas las demostraciones de que la vida y forma de hacer negocios de Menahem Golam  y Yoram Globus era mucho más interesante como guión a cualquiera salido de su productora, que uno no puede culpar a los responsables de "Electric Boogaloo: La loca historia de Cannon Films" de que al final, nos haga querer un poquito a esta delirante pareja, y hasta nos haga olvidar aquella vez que renegamos cuando nos pusieron en un autocar, a traición, "Delta Force" o "Desaparecido en Combate 2", que por cierto fue producida antes que la primera porque ...

Si queréis saber por qué, o cómo terminaron produciendo una ópera con Franco Zefirelli, o el último Superman que contó con Christopher Reeve, o cómo se les ocurrió crear la primera películas "de ninjas", os invito a ver esta rápida, ágil y abiertamente humorística sucesión de entrevistas a colaboradores de la productora, empleados y actores, junto a algunas de sus escenas más descacharrantes.

En serio, no os arrepentiréis. Palabra de profesora de aerobic poseída por el espíritu de un ninja.

Loque

viernes, 6 de febrero de 2015

Picaresca religiosa celtibérica. (Manuel y clemente, 1986)

Hoy en Zinéfilas una película de tema religioso. No, no estoy programando las pelis de 13Tv, de esas que van de “Marcelino pan y vino”, pasando por “Hermano sol, hermana luna” de Zeffirelli, para acabar echando el último bodrio de ese iluminado integrista de culo regio que es Mel Gibson. No, esta peli es “religiosa” y eminentemente española, porque no hay nada más español que la picaresca, ya sea en forma de novela del XVII, de sobres b del partido del gobierno, de recalificación urbanística o de apariciones marianas. Y de eso va, de apariciones marianas. Nada que ver con el presidente del gobierno sino con la madre de Dios, al menos, eso dicen sus videntes. 


¡Aleluya, herman@s!

Decía que la picaresca es algo típico del carácter celtibérico, y esta peli así lo refleja. Una sátira mordaz de la que dice que es "la historia verdadera de la creación de la iglesia palmariana". Hasta la música incide en la mordacidad, porque no deja de ser un "chundachún" festivo de esos que suenan -aún- en las plazas de los pueblos los días de fiesta. La España de la pandereta, de los pícaros y de las beatonas que dando limosna creen que van a llegar al cielo antes, porque los videntes que dicen ver a la virgen, por si acaso, deben ser pagados, no sea que encima sus "visiones" sean verdad. Así, de este vidente Clemente,  nació la iglesia palmariana. Esta iglesia tan increíble que -dicen- te convierte en obispo por practirar una buena felación y que no duda en hacer santos a Franco o a Hitler. A Franco, y esto es rigurosamente cierto, no sale en la peli, lo tienen colocado en modo estátua delante de una suntuosa cúpula vaticanoide.

El que avisa no es traidor


Pero vayamos a la historia chusca que cuenta esta película, quizá poco conocida, pero muy satírtica. La historia de la iglesia del Palmar de Troya, que es un pueblo de Sevilla. La peli comienza explicando que, el mismo día que Massiel ganara eurovisión, una niñas de aquél pueblo, para que no las regañaran en casa por hacer novillos, dijeron haber visto a la virgen en un árbol. Tiene gracia que la historia comience el mismo día que la serie “Cuéntame”de TVE . 

Videntes-hienas luchando por su sitio


Manuel y Clemente son algo más que amigos y compañeros de trabajo. Son pareja sentimental, vaya. Manuel es un hombre emprendedor y Clemente es un hombre elemental, por no decir simplón. Buscan dar la campanada de sus vidas, pero la cosa, en el tardofranquismo, está muy difícil, hasta que un día de concentración mariana van al descampado del Palmar de Troya donde dicen que la virgen se aparece a unas cuantas videntes que con sus espectáculos se ganan un estipendio. Manolo convence poco a poco a Clemente de que él también haga teatro. Al mismo tiempo, por allí aciertan a pasar algunos guiris atraídos por el revuelo y algún otro emigrado que vuelve a su tierra natal de vacaciones. Todos ven un buen negocio y se asocian cada uno con sus intereses. 

Clemente, el simple, empieza a tener visiones


Al cabo de un tiempo, y gracias a las donaciones de beaturros fáciles de convencer por puro fariseísmo, reúnen pasta como para poder crear su propia congregación. Atraen a un obispo vietnamita para que los haga sacerdotes, a ellos, a sus colegas y a todos los hombres bellos que encuentren por los alrededores. Así, de un videntillo de la virgen nace toda una santa madre iglesia palmariana 

Estrategias para vivir como curas

Perseguidos por el gobierno consiguen convertirse en obispos. Y, a la muerte de Pablo VI la virgen le dice a Clemente que él ha de ser el próximo Santo Padre. 

Habemus Papam palmarianum!


La peli acaba aquí, aunque los chascarrillos que se cuentan del papa Clemente no acabaron ni después de muerto.  La película es poco conocida, pero tiene una dosis de mala leche maravillosa y el dúo protagonista, Juan Jesús Valverde (Manuel) y Ángel de Andrés López (Clemente) está muy correcto. Por cierto, que si queréis ver esta película  -os la recomiendo, porque lo cojonudo es que casi todo es increíblemente cierto- que sepáis que la Iglesia del Palmar de Troya os excomulgará. 

Ficha Técnica: 

Manuel y Clemente (1986) 

Duración: 89 min. 

Dirección: Javier Palmero 
Guión: Javier Palmero. 
Reparto:  
Juan Jesús Valverde……………Manuel 
Ángel de Andrés López………..Clemente 
Luis Olmos………………….….Newman 
Héctor Alterio………………….Serafín 
Concha Gregori………………..Ramonina 
Lu Chien Lo……………….......Obispo vietnamita 


Luis Escobar…………………...Arzobispo de Sevilla