Mostrando entradas con la etiqueta Ciencia Ficción. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ciencia Ficción. Mostrar todas las entradas

viernes, 25 de noviembre de 2022

La Ciencia Ficción según Nolan

Cuando generalmente hablamos de Nolan, pensamos casi de inmediato en el director Christopher Nolan, olvidnado en muchas ocasiones a su hermano Jonathan, que también contribuyó de forma sólida al éxito del cineasta. Así, la conocida Memento, que fue su película revelación a nivel mundial, fue obra de ambos, pues el guión se basaba en una historia corta de Jonathan.

Nos guste o no, Memento es una obra muy interesante para saber lo que el director traería después: personajes solitarios (sus parejas están fallecidas o desaparecidas), que no se fían de la realidad que les rodea, porque el mundo es un lugar ajeno y desconocido, tan poco fiable, como sus propias mentes. Algo que veremos repetirse una y otra vez, incluso en adaptaciones de personajes tan populares como el de Bruce Wayne, en la maravillosa trilogía del Caballero Oscuro de Gotham.

Suponemos que movido por las presiones de la introducción de Christopher en Hollywood, Jonathan no colaboró ni en Batman Begins ni en Imsomnio, pero sí en el resto de la trilogía de Batman y en el Truco Final, ese guiño a la magia y al engaño protagonizado por Bale, Johansson y Jackman. Volverían a colaborar en Interestellar, una entrada en la ciencia ficción espacial, que viviría de gozosos momentos en estos años con The Martian, Arrival o Gravity ,entre otras obras.

Para la fecha de esta última colaboración fraternal (de momento), Jonathan Nolan, llevaba ya varios años como productor, de una serie que el mismo había creado: Person of Interesest (Vigilados), emitida por una canal generalista como es la CBS, donde se pueden ver otros "procedimentales" como NCIS o el CSI. Person of Interest, avalada por la producción ejecutiva de J. J. Abrams (el "niño de oro" del momento) se unía a esta parrilla con una propuesta sencilla como la de las series anteriormente nombradas: se ayudaba a alguien en el episodio y se pasaba página hasta la semana siguiente. Pero Person of Interest, aunque superficialmente parecía hacer eso, era otra cosa muy distinta. Estaba perfectamente protagonizada por Jim Caviezel y Michael Emerson, dando vida a Reese y Finch, dos personajes complementarios: el primero era un operativo militar desencantado y caído en desgracia, y el segundo, un genio de la informática, que se había cansado de lo que había visto en este mundo, y que había creado una Inteligencia Artificial (La Máquina) para predecir crímenes a través de las imágenes y sonidos captados por las cámaras de seguridad. Finch, que odiaba que no se ayudara a la gente corriente, contrataba a Reese (con una vida traumatizada desde el 11S) y socorrían, cual Equipo A, a las personas de la calle. Así que teníamos una trama con una especie de Batman atormentado, con su Alfred Pennyworth en un papel más activo, a la que se unía la tenaz detective Carter (inolvidable Taraji P. Henson) y otros secundarios espectaculares. Pero todo era una tapadera.

Según fueron avanzando los capítulos y temporadas, la historia pasó de tratar de crímenes de la mafia, de familias o incluso políticos, a la aparición de una agencia misteriosa, complots mundiales y la evolución de la Máquina, así como de la aparición de otra Inteligencia Artificial. El relato de crímenes de la cadena CBS, se había convertido en una serie de ciencia ficción muy alejada de sus otras producciones, que hablaba de los poderes que no se ven, el sentido de la privacidad y la ilusión de la libertad en el siglo XXI, en un relato esperanzador pero a la vez crudo, sobre la lucha entre el bien y el mal, y el sabor agridulce de la derrota y el sacrificio por la humanidad. La ficción fue un caballo de Troya perfecto de Nolan, aunque CBS acabó guillotinándolo en su quinta última (y reducida) temporada.

Lo que vino a continuación fue Westworld para la televisión por cable HBO, y por tanto sin tantas cortapisas de censura de un canal generalista. Esta vez produjo junto a  su esposa Lisa Joy, (guionista en Criando Malvas o Último Aviso). Basada en la obra de Michael Crichton, planteaba desde sus primeros episodios, una clara discusión moral entre el "alma" un grupo de robots que creen que son personas, y los humanos reales, que se comportan como entes vacíos de cualquier espíritu o pensamiento elevado. En este caso, y confesando que sólo he visto la primera temporada, me pareció un planteamiento inteligente, aunque por lo que he leído, parece que las siguietnes temporadas fueron perdiendo fuelle, debido al excesivo retorcimiento de tramas (algo muy propio de Nolan y que se acusaba desde la primera temporada), y el desgaste del producto, pese a un casting muy espectacular que comprendía a Evan Rachel Wood, Thandie Newton, Jeffrey Wright, James Marsden, Rodrigo Santoro, Ed Harris, Anthony Hopkins, Ben Barnes, Clifton Collins Jr. o Tessa Thompson.

Tras la producción de Reminiscencia, dirigida y escrita por Joy, con Hugh Jackman y Rebecca Fergunson, y que pasó con más pena que gloria, el matrimonio vuelve ahora, en este caso sólo a producir, la última apuesta de ciencia ficción de Prime Video: The Peripheral, una serie basada en la novela cyberpunk de William Gibson, creada por Scott B. Smith, y que nos trae un relato en dos mundos sobre una mujer (interpretada por Chloë Grace Moretz) intentando ayudar a los suyos, interfiriendo en un mundo real, pero que a ella se le presenta como virtual. La serie de momento, parece entretenida y pese a la complejidad, prima la acción sobre las discusiones más filosóficas (que también las hay), y nos preguntamos si en esta ocasión, la plataforma alcanzará el éxito que ha buscado tras los intentos de Night Sky u Outor Range, y el descalabro de Los Anillos del Poder.

¿Qué tiene por delante Nolan? Pues seguirá con la ciencia ficción y la adaptación del videojuego Fallout con el competente Walton Goggins, o la miniserie The Son con otro estupendo actor: Jake Gyllenhaal. Pero veremos si más que adaptar, vuelve a sorprendernos con una historia más personal como fue Person of Interest, o una nueva colaboración junto a su hermano, en la que notemos claramene su sello.

Carmen R.

viernes, 1 de julio de 2022

Nostalgia futura

Hoy se estrena en Netflix el segundo volumen de la cuarta temporada de Stranger Things. La serie, que es uno de los buques insignia del servicio de streaming, empezó en el año 2016, creada por los hermanos Duffer, que nacidos en el año 1984, apostaban por traer al público actual una historia de "coming of age", situada en la década de los 80, basada en las películas de adolescentes y de ciencia ficción que tan populares fueron en esa época, y que todavía forman parte de nuestra cultura popular, por su impacto, entretenimiento y calidad.

La primera temporada fue un bombazo para Netflix, y aunque mantiene sus audiencias en secreto, se supo que fue la tercera serie más vista. Eso junto al éxito crítico, hizo que se siguiera exprimiendo el formato, con dos temporadas más, que aunque podían resultar entretenidas en determinadas ocasiones, se veían lastradas por la repetitividad de la apuesta, los homenajes obligados, el crecimiento desigual de personajes, y en opinión de servidora, de su comportamiento equivocado, más propio de jóvenes de esta época, que de los 80.

En su última temporada, con un giro hacia el género de terror de esa década, y un posible comienzo de cierre de la mitología de la serie (queda aún una quinta temporada confirmada), la serie se ha resarcido, quitando tramas de angustia adolescente más cercana a la actualidad que al momento, y haciendo guiños al desarrollo que había en esas películas que homenajea. Aunque también hay que decir, que pasadas por cierto filtro de nuestra época (como la falta de sexualización, o carencia de la misma, frente a las exhibiciones gratuitas que había en el cine de los 80, aunque sólo fuera en los diálogos). Pero bueno, en general, algunos esperamos con ganas este cierre de temporada, lo cual me hace pensar en esa obsesión por los años 80.

Sí, los 80, donde ¡también se fantaseaba con otras épocas! De hecho, ¿no había una obsesión por los 50? Marty McFly, nos llevó allí en su Delorean, para intentar regresar al futuro. Y no fue el único personaje de esa década, que quería viajar a ese momento de autocines, bandas de moteros, batidos, cantantes de rock y bailes de instituto. Recordemos a Peggy Sue (era 1960, pero casi), a los "jóvenes de Grease", a Baby y su pareja en Dirty Dancing...Había una auténtica obesión por esa época pre-Vietnam, donde se hacía una especie de espejo extraño que había generado la sociedad de los 80, que veía su reflejo fantasioso en los 50.

Pero igualmente, la cosa ocurrió en los 90, cuando fueron los 60 los que se impusieron, con quizá el mayor ejemplo con Austin Powers, el superespía de la época psicodélica que viajaba al final del siglo.

Y es que parece que tenemos una obsesión generalizada por querer pensar que sólo hace unos 35 años se vivía mejor, y se fantasea con una época en la que los jóvenes no han vivido, y los que la vivieron, eran jóvenes y por tanto, tiene un recuerdo en general feliz del momento. Una nostalgia en bucle que podemos ver como se repite una y otra vez.

Lo cual me recuerda a esa gran película de Woody Allen que es Midnight in Paris, en la que un escritor consigue trasladarse a su momento favorito en el tiempo en la capital francesa, y encontrarse así mismo en el proceso, así como enamorarse y hallar el sentido de su vida. Se opta por lo que es la nostalgia, que como dice el film "es la negación, la negación de un presente doloroso". Aunque esto viene con cierto truco, porque como también se dice en la película: "el trabajo del artista no es sucumbir a la desesperación, más encontrar el antídoto al vacío de la existencia".

Y un poco en esto van estos viajes nostálgicos que nos muestra la industria audiovisual, en una huída de la realidad del presente momento, pero para poco sirven si no nos ayudan a sobrellevar nuestro día a día y nos dan esperanza para afrontar el presente, que por supuesto será "nostalgia futura" para otra generación.

Carmen R.

martes, 17 de noviembre de 2020

Mandaloriano e Hijo

Aunque no seas fan de La Guerra de las Galaxias, o Star Wars como se conoce desde hace años, es muy probable que en algún momento te hayas topado con un Yoda bebé, ya sabes, una versión infantil de aquel sabio maestro que le hablaba a Luke Skywalker de "extraña" manera. Y es bastante posible que tu curiosidad se haya despertado, al ver que "el niño" y a su guardián, un señor con casco que jamás se lo quita.

Admito que nunca he sido una fan de este universo que creó George Lucas, pero desde que llegó The Mandalorian o El Mandaloriano, estoy totalmente enganchada a sus aventuras. Porque una de las grandes ventajas de esta serie, es que no necesitas saber nada de Star Wars, de los Sith, los clones, o el culebrón familiar de los Skywalker, para meterte en la misma, y si lo conoces, pues vas a disfrutar con un visionado con lectura extra.

El Mandaloriano es un western donde las praderas se sustituyen por galaxias lejanas. Su protagonista es el clásico "desarraigado", un cazarrecompensas que no se casa con nadie, que vive con su propio código ("el camino del Mando"), y que lleva una vida solitaria hasta que a sus manos llega "el niño", un pequeño que apenas anda, habla, pero eso sí, que come todo lo que puede, pues es prácticamente un bebé muy pequeñín e inocente.

Tras un dilema moral evidente, nuestro protagonista tiene corazón, como iremos viendo a lo largo de los capítulos, y el hueco que el pequeño cubre en su alma, será el tema principal de la serie y la fuerza de la misma. Es muy similar en ese aspecto al conocido manga El Lobo Solitario y su Cachorro, donde un solitario asesino debe proteger a un crio desvalido en un mundo cruel.

La historia sigue un ciclo de aventuras clásicas, y veremos que Mando, el protagonista, irá haciendo amistades y alianzas, y también enemigos, creciendo como personaje, a la par que nos deleita con escenas de acción muy espectaculares y efectivas, que son un regalo para los ojos en un medio como el televisivo.

Los capítulos rondan entre los 30 minutos y la hora, y en general, al ser temporadas de 8 capítulos, no suele haber apenas relleno, y si lo parece, al final siempre encuentra una justificación.

Mando, al que apenas vemos su rostro, y oímos  bastante poco (es parco en palabras), está interpretado por Pedro Pascal, que muestra su buen hacer y profesionalidad en pantalla (aunque seguramente en alguna escena está sustituido por un doble). Junto a él, el equipo técnico que crea al "niño" tiene también su mérito, y el resto del elenco está lleno de nombres importantes como Werner Herzog o Giancarlo Esposito, rostros de Star Wars como el del veterano Carl Weathers, y buenos actores o maestros de la acción como Gina Carano o Taika Waititi, y cameos de calidad como el de Timothy Olyphant o Katee Sackhoff, entre otros muchos.

Detrás de las cámaras, también hay buenos nombres, pero lo principal, es su creador y guionista, el actor, director y polifacético Jon Favreau, que ha tomado mucho control de una historia de un universo en el que el público general creía que ya lo había visto todo. Y aunque El Mandaloriano no deja de ser una serie del oeste donde vemos los bandidos, los pueblos amenazados, los salvajes o los malvados, como tantas veces, está tan bien llevada como historia de aventuras clásicas, con humor y valores de antaño, que no podemos dejar de recomendarla.

Rodada en un estudio con una técnica de escenarios LED que da una mayor realidad y luminosidad que las famosas pantallas verdes, verdaderamente parece que estás metido en esos mundos. Y la guinda la pone una banda sonora maravillosa creada por Ludwig Göransson, que se aleja del clásico Williams, dando tal personalidad a la historia, que su tema principal será uno de esos que se quedarán para el futuro. Tampoco olvidar las imágenes de los storyboards, hechos con todo el cariño, que se muestran al final de cada capítulo.

Sin querer contar más, y esperando el próximo capítulo (pues Disney + ha sido muy inteligente volviendo a poner 1 sólo capítulo por semana en los estrenos, generando emoción entre el público), sólo podemos recomendarosla, si necesitais ver aventuras, con buenos y malos, humor, amistad, detalles y volver a los ocho años, aquí la tenéis. Es una rara avis, que nos ha hecho recuperar la ilusión en que todavía se pueden hacer productos de entretenimiento así.


Carmen R

viernes, 14 de febrero de 2020

Interstellar



En busca del planeta B
Interstellar es una peli que mi no muy apreciado Christopher Nolan estrenó en 2014. ¿De qué va? Pues el título ya da una pista: de ciencia ficción y de aventuras en el espacio. Nolan viene a negar ese lema ecologista que dice que, si destruimos este planeta, no tendremos otro, e inventa una historia en la que la NASA envía a una mujer y tres hombres en busca de ese planeta B en el que la humanidad tendrá un segundo hogar, porque el planeta A está ya bastante perjudicado.

En principio, todo en contra
En principio, Interstellar no me tenía que gustar. ¿Por qué? Por varias razones. Empezaré diciendo que  la ciencia ficción no me vuelve precisamente loca y que 2001, una odisea del espacio, film al que Interstellar homenajea sin demasiado disimulo, me saca bastante de quicio (no puedo con esos minutos y minutos de coloritos), aunque a ratos me fascina porque el atrevimiento siempre me resulta cautivador.
A Christopher Nolan tampoco lo tengo en un altar: aunque me gustó Memento y me dejé llevar por sus batmans, no soporto El club de la lucha. En general, Nolan me parece un pretencioso y puede que no haya nada peor en la condición humana.

Pero luego…
Qué sé yo. Interstellar tiene ciertos detallitos que me han dejado pegada las más de cinco veces que la habré visto. Os hago una lista.
Los escenarios apocalípticos (ay, ese planeta de Miller, el de la foto que os he puesto, tan refrescante), el gris plata galáctico que lo invade todo. Tengo debilidad por los paisajes desolados y sus planetas imaginarios de inspiración islandesa me atrapan la vista. Me gustan igualmente la puesta en escena de la Tierra en pleno apocalipsis ecológico y la estación espacial en la que recogen a Cooper al final, con su recreación del viejo planeta Tierra, de las granjas inmensas de la América profunda y esas curvas fantasmagóricas e imposibles en el horizonte.
Anne Hathaway, que la adoro, con esos ojazos, haciendo de doctora astronauta científica superlista; así y todo, hija de, novia de y compañera de.
Esos personajes que rodean a Hathaway, tan cerebritos, tan brillantes y tan mezquinos y cobardes a la vez. El que hace Matt Damon es tremendo. El de Michael Caine tampoco se queda atrás: taimado, silencioso, conspirador, déspota… Unos tipos alzados a pedestales, una élite científica que se comporta como el peor de los villanos. Si estas joyitas son los salvadores de la humanidad, ¿cómo serán los destructores?
Los robots, que les coges cariño, como a las mascotas. Qué útiles, qué eficaces, qué fieles, qué buena gente las máquinas.
La banda sonora y el silencio. Nolan juega dramáticamente con ambos elementos y consigue que lo que en 2001 me exasperaba aquí me atrape.
Esos diálogos medio científicos medio místicos, que hasta tienen cierta coherencia y sentido. Yo, por supuesto, no tenía ni idea de si esas conversaciones entre eminencias eran absolutamente ficticias o tenían alguna base real, siquiera mínima o remota, así que me llevé una buena sorpresa cuando leí en Wikipedia que el físico teórico Kip Thorne, cuyo trabajo inspiró la película, fue productor ejecutivo y participó en ella como consultor científico. Thorne ha presentado diversos programas en Estados Unidos y en la BBC inglesa sobre temas como los agujeros negros, las ondas gravitatorias, la relatividad, los viajes en el tiempo y los agujeros de gusano.

Por ponerle alguna pega…
…añadiría que la escena del teseracto se hace demasiado larga. No me molesta, en cambio, la duración del film (169 minutacos, casi tres horas), que encaja bien con esos interminables viajes siderales.
No me gusta cómo trata el guion a Tom, el hijo un poco díscolo de Cooper, encarnado a los quince años por la nueva y rutilante estrella Timothée Chalamet. La historia se centra tanto en su hermana Murphy que a él lo obvia por completo y acabamos por perderle la pista, sin tener ni idea de qué fue de él.

Y tampoco me convence del todo la parte mística, ese manido discurso sobre el amor que supera todas las distancias y los tiempos, todas las dimensiones. Queda demasiado simplón, en comparación con el tocho científico.

Así y todo, ...
... contra todo pronóstico y contra mi propio historial cinéfiloInterstellar me cautiva. Siempre que la pillo en la tele (y mira que la han repetido en los últimos meses en algunos canales de pago) me quedo embobada viéndola ¡y a veces hasta creo entender lo que dicen los científicos!
Os deja con la ficha técnica y os saluda vuestra amiga 
Noemí Pastor

Ficha técnica
Título original  Interstellar
Año  2014
Duración  169 min.
País  Estados Unidos
Dirección  Christopher Nolan
Guion  Jonathan Nolan, Christopher Nolan (Historia: Kip Thorne)
Música  Hans Zimmer
Fotografía  Hoyte van Hoytema
Productora  Entertainment Warner Bros / Syncopy Production / Paramount Pictures / Legendary Pictures / Lynda Obst Productions

viernes, 28 de abril de 2017

La Trilogía del Cornetto de Edgard Wright

Hoy me dispongo a hablar de la “Trilogía del Cornetto”, dirigida por el británico Edgard Wrigth y que comprende de las siguientes películas: Shaun of the Dead/Zombies Party (SD), Hot Fuzz/Arma Fatal (HF) y The World’s End/Bienvenidos al Fin del Mundo (TWE), que el mismo director co-escribió con el actor y guionista Simon Pegg.


Podría empezar comentando la extraña manía de coger los títulos originales y dejarlos irreconocibles en su versión española, pero nos daría para más de un artículo, y ése no es el objetivo de hoy.

La primera película de esta trilogía se hizo en el año 2004, y sus ganancias multiplicaron por cinco el valor de su presupuesto. Lo mismo sucedió con la segunda de 2007, y sólo en la tercera, de 2013, se consiguieron ganancias menores. En resumen, estas películas inglesas, sin grandes estrellas Hollywoodienses, recaudaron más de 150 millones de dólares.

Pero independientemente de su éxito comercial, es mejor hablar de sus valores cinematográficos. Las películas de la trilogía no repiten sus personajes, ni cuentan una única historia, pero en ellas se reiteran las ideas de “pasarlo bien” y de valores como el amor, la amistad y la libertad. De hecho, cada film, refleja uno de estos puntos de forma principal durante su desarrollo. Todo esto desde un filtro que combina un desternillante humor inglés, y la tradicional serie B de terror hecha en las islas británicas.


Recordemos que productoras clásicas británicas en los años 50 y 60, como la Hammer, ya habían instaurado todo un género en el Reino Unido, con historias plagadas de invasiones alienígenas, muertos vivientes o comunidades ideales de lo más demoniacas, que hacen lo que sea por el “bien común”. Estos puntos de partida propios del cine de este país, son tomados en estas películas, y con esa fachada, se construye una historia gamberra y divertida, propia de la imaginación de una noche de juerga entre amiguetes (que no digo yo que no nacieran así), en la que se sumergen valores más intelectuales, propios de narrativas clásicas: la búsqueda del grial (completar el tour de los pubs en TWE), recuperar el amor romántico (o una exnovia, SD), aceptar la identidad y la amistad (el reconocimiento de los protagonistas en HF), vivir en la rutina sin saber hacia donde se va (SD), el amor cortés (uno de los protagonistas, embelesado desde la infancia con una chica, en TWE), crecer y hacerse adulto (los protagonistas de TWE), el amor a la familia (SD), etcétera.


Pegg y Wrigth no sólo hacen esta doble lectura en unas películas destinadas al entretenimiento propio de la serie B, sino que además, las llenan de referencias a otros filmes, novelas y obras de la cultura popular, que también tendrán influencia en otros films posteriores, como puede ser la injustamente infravalorada Attack of the Block, de Joe Cornish.


Pero quizá lo que más llama la atención al ver esta trilogía, no sólo es la capacidad de entretenimiento o la doble lectura, es la cinematografía de las mismas. Wright, es un auténtico genio que utiliza todos los recursos en su mano para que el espectador no consiga aburrirse en ningún momento. Como si se encontrara en un tebeo o dibujo animado, las imágenes se van sucediendo a un ritmo frenético… Así, al verlas, es mejor olvidar las comedias actuales, donde los personajes hablan como si se tratara de un club de chistes, y sólo una gracia rancia puede llegar a impactar; en cualquiera de estas historias, cada escena es un ataque masivo de humor inglés, gag visual, música bien escogida con el momento, y todo para arrancar una carcajada al espectador, y no darle tregua alguna. Como una imagen vale más que mil palabras, os dejo este gran vídeo de Tony Zhou sobre la comedia visual en Wright, que también incluye imágenes de otra película suya: la adaptación del tebeo de Scott Pilgrim contra el Mundo.



Como podéis ver, durante la trilogía, dos actores repiten papeles protagonistas: son Simon Pegg y Nick Frost. Pegg y Wright se conocieron al realizar la serie Spaced, que narraba la vida de un par de veinteañeros que vivían juntos, con muchas referencias a la cultura pop y al humor más surrealista. Así, no sorprende que se implicaran en la escritura de Shaun of the Dead algunos años después, y que la trilogía comience con unos jóvenes luchando por su amor en un mundo apocalíptico, y acabe también con un escenario similar, pero en este caso, con unos cuarentones, que finamente, parecen encontrar sentido a sus vidas. Es lógico, que al igual que los años pasaban, los guionistas también experimentaran cambios y necesitaran comunicarlos en la pantalla.

Frost también fue parte del reparto de Spaced, y algunos de los actores que pasaron por dicha serie, acabaron formando de parte de estos films, de forma más o menos habitual (todo quedaba en casa, al parecer), al igual que otros, que se repiten en alguna de las películas o en todas ellas. Así, podemos encontrarnos a Martin Freeman, Bill Nighy, Rafe Spall, Paddy Considine o Peter Serafinowicz, entre otros.

Resulta curioso también, que en todos los films, se cuenta con un actor de cierto prestigio, que juega un papel fundamental, pudiera ser que con un toque de villano de la trama. Así, en Shaun of the Dead, tenemos a Bill Nighy, en Hot Fuzz a un Timothy Dalton icónico, y cerrando la trilogía, nos encontramos a Pierce Brosnan. 


Pero quizá la mayor pregunta que os podéis hacer tras leer este artículo es ¿por qué se llama la Trilogía del Cornetto? El nombre se debió a una broma del director durante la promoción de Hot Fuzz y The World’s End, ya que tras haber puesto un helado Cornetto como la cura contra la borracherra en Shaun of the Dead, incluyó algunos planos más con este alimento en las otras películas, creando así una trilogía, e incluso bromeó que podía ser como la de los Tres Colores de Krzysztof Kieslowski, pero con tres sabores. En el fondo, cada película queda representada por un color o sabor de Cornetto:
  • Rojo (o sabor a fresa) por el gore y la sangre del terror en Shaun of the Dead.
  • Azul (o sabor clásico) por el color de la ropa de los policías ingleses en el thriller de acción de Hot Fuzz.
  • Verde (o sabor menta) por  representar a los marcianos clásicamente como de color verde en los films de ciencia ficción como es The World’s End.
¿No os animáis? Buscad las películas, lo pasaréis muy bien.




Carmen Romero.

viernes, 4 de septiembre de 2015

Electric Boogaloo: Chuck Norris, aerobic, posesiones y ninjas

Y para volver del verano ¿qué mejor que un documental, verdad? Vale, no suena muy prometedor, pero realmente es ameno y muy, muy divertido: Electric Boogaloo, la loca historia de Cannon Films.

¿Os acordáis de Cannon? Los que seáis asiduos del canal de cine de Paramount aún podéis (queráis, o no) ver sus películas con cierta frecuencia. Resumiendo mucho podríamos decir que fueron los productores de las películas "de" Chuck Norris y Charles Bronson.


De hecho, en el documental, uno de los trabajadores de la Cannon explica que durante un cierto período de tiempo, le pedían que todos los guiones que recibieran los debía poner en dos montones, "los montones de los Chuck": Norris y Bronson.

Y cómo dice "Da igual que se hubiera tratado de Cumbres Borrascosas, hubiera tenido que hacerla Chuck Norris o Charles Bronson". Dejo de vuestra cuenta imaginaros quién hubiera sido más "inolvidable" en el papel de Heathclif.

Sin embargo, despachar dicha productora con tan solo esa definición, sería injusto y mucho menos divertido de lo que realmente es.

Su listado de películas es mucho más amplio y contradictorio: empezaron básicamente con porno suave, o con cualquier argumento al que se le añadían unos cuántos desnudos. Aunque para ello el propio Menahem Golam  se presentara en los rodajes para encargarse de que las actrices se quitaran el sujetador.

Y se hicieron famosos - y ricos - con las películas de acción y explosiones, pero también financiaron cine de autor, al tiempo que inventaban el género de ninjas y  musicales descacharrantes (como el Electric Boogaloo del título), películas ciencia-ficción épicas y hasta estrenaron una película de terror (involuntariamente) apta para todos los públicos.

Reconozco mi ignorancia, siempre había pensado que la Cannon era una máquina de hacer dinero invirtiendo lo menos posible, copiando cualquier fórmula de éxito, ofreciendo bazofia sin rubor alguno.

Para entendernos, siempre les había considerado el equivalente cinematográfico a los fabricantes (y digo "fabricantes" con toda intención) de choped, y sus (sub)productos me producían igual sensación física.

Pero lo que el documental de Mark Hartley nos desvela es qué había mucho más bajo esa fachada, y que en realidad, no se trataba de hacer dinero a través del cine (malo), sino de conseguir dinero para poder seguir haciendo cine (malo) .

Pero empecemos por el principio: Menahem Golam  dirigía y producía películas en su Israel natal, cuando se asoció con su primo Yoram Globus  juntos obtuvieron grandes éxitos (grandísimos) que les hubieran permitido mantener un negocio muy próspero de por vida. Pero los primos, en especial, Menahem Golam  no eran simples negociantes, eran realmente, grandes cinéfilos.

Y el sueño de cualquier cinéfilo es ir a Hollywood, eso y ganar un Oscar, porque esa es la idea, aunque sea difícil de creer, viendo los resultados.

Los primos, en su momento de mayor gloria

Y es que, si algo definía a Menahem Golam  era su amor al cine, de niño, iba al cine unas cuatro veces por semana, y de adulto, junto a su primo Yoram Globus, según los testimonios, solo hablaban de cine, pensaban en cine, y aprovechaban cualquier momento libre para ... ver cine.

Y eso es lo más sorprendente de "Electric Boogaloo: La loca historia de Cannon Films", como nos ofrece una visión de Goram como un romántico, dispuesto a hacer cine sea como sea. Pero ¿Por qué un cinéfilo, una persona que había visto cine hasta el delirio, y que lo amaba así, solo hacía películas nefandas?

Según uno de los muchos entrevistados para el documental (cito de memoria): "Todo el mundo tiene malas ideas, pero es que él solo tenía ideas malas". Bueno, eso podría ser una explicación.

Otros entrevistados en "Electric Boogaloo: La loca historia de Cannon Films" afirman que tenía que ver con que su gusto eran cien por cien israelí, y que nunca encajó del todo con el gusto de los americanos, especialmente cuando quería hacer cine específicamente americano.

Otros dicen que simplemente no tenían ningún criterio "Si hubiéramos puesto a un mono a escoger guiones, lo hubiera hecho mejor".

Otros, que la velocidad en producir películas era tan sumamente elevada, que era imposible que se pudiera cuidar lo más mínimo cada una de las producciones. Y es que al parecer, la estrategia de la compañía era una constante huída hacia adelante. Jamás había que preguntarse por qué un título había fallado, había que estrenar rápidamente otro, y rezar para que éste triunfara y cubriera las pérdidas del anterior.

Por supuesto el bajo presupuesto tenía algo que ver con la falta de calidad de las películas, y sin duda es lo que justifica decorados de cartón piedra, falta de días de rodaje, y muchas otras carencias.

Pero es que en sus producciones hay algo que no justifica de ninguna manera la falta de dinero, algo que podríamos llamar un plus de mal gusto. Y no solo eso, de incoherencia, de ideas absurdas, de combinar géneros imposibles de mezclar.
Sí, también produjeron Masters del Universo

Y eso es lo que más fascina a Mark Hartley, el director y guionista de "Electric Boogaloo: La loca historia de Cannon Films", tanto que se olvida un poco - digamos que pasa sobre ese tema de puntillas - de la forma terrible de tratar a sus empleados y colaboradores de la Cannon y de que probablemente Menahem Golam  y Yoram Globus eran dos personas con las que jamás hubieras querido trabajar (ni conocer).

Y obvia todo esto, quizá seducido por el lado romántico de la Cannon, o quizá demasiado interesado por describir la increíble galería de anécdotas que ha conseguido recopilar ¿y quién no estaría deseando contarlas? Veamos unos ejemplos.

- Cómo Menahem Golam  intentó explicar a un chimpancé que iba a "actuar" en una de sus películas de las motivaciones de su personaje.

- Y cómo, poco después, dicho chimpancé fue sustituido por un enano con un disfraz barato de mono.

- Las increíbles combinaciones de géneros a las que Menahem Golam  era tan aficionado: Aerobic, posesiones y ninjas; extraterrestres y vampiros, extraterrestres desnudas, por supuesto.

- Cuando Menahem Golam  gritó a sus colaboradores que quería a "la chica de la piedra" para protagonizar "Las minas del rey Salomón" y se quedó de piedra (perdón por el chiste) al contemplar a Sharon Stone en la cinta, cuando él esperaba a Kathleen Turner (protagonista de "Tras el corazón verde" y "La joya del Nilo")

Electric Boogaloo, itself

Son tantas y tantas las demostraciones de que la vida y forma de hacer negocios de Menahem Golam  y Yoram Globus era mucho más interesante como guión a cualquiera salido de su productora, que uno no puede culpar a los responsables de "Electric Boogaloo: La loca historia de Cannon Films" de que al final, nos haga querer un poquito a esta delirante pareja, y hasta nos haga olvidar aquella vez que renegamos cuando nos pusieron en un autocar, a traición, "Delta Force" o "Desaparecido en Combate 2", que por cierto fue producida antes que la primera porque ...

Si queréis saber por qué, o cómo terminaron produciendo una ópera con Franco Zefirelli, o el último Superman que contó con Christopher Reeve, o cómo se les ocurrió crear la primera películas "de ninjas", os invito a ver esta rápida, ágil y abiertamente humorística sucesión de entrevistas a colaboradores de la productora, empleados y actores, junto a algunas de sus escenas más descacharrantes.

En serio, no os arrepentiréis. Palabra de profesora de aerobic poseída por el espíritu de un ninja.

Loque

viernes, 5 de junio de 2015

Blade Runner

Título Blade Runner
Año 1982
Duración 112 minutos
País Estados Unidos
Director Ridley Scott
Guión David Webb Peoples, Hampton Fancher
Novela Philip K. Dick
Música Vangelis
Fotografía Jordan Cronenweth
Productora
Warner Bros. Pictures

Reparto
Harrison Ford, Rutger Hauer, Sean Young, Daryl Hannah, Edward James Olmos, Joanna Cassidy, Brion James, Joe Turkel, M. Emmet Walsh, William Sanderson, James Hong, Morgan Paull, Hy Pyke


Sinopsis
A principios del siglo XXI, la poderosa Tyrell Corporation creó, gracias a los avances de la ingeniería genética, un robot llamado Nexus 6, un ser virtualmente idéntico al hombre pero superior a él en fuerza y agilidad, al que se dio el nombre de Replicante. Estos robots trabajaban como esclavos en las colonias exteriores de la Tierra. Después de la sangrienta rebelión de un equipo de Nexus-6, los Replicantes fueron desterrados de la Tierra. Brigadas especiales de policía, los Blade Runners, tenían órdenes de matar a todos los que no hubieran acatado la condena. Pero a esto no se le llamaba ejecución, se le llamaba "retiro".



Se trata de una película de la que se pueden sacar múltiples puntos sobre los que tratar. Yo sólo mencionaré aquellos que me han llamado más la atención y por ello habrá spoilers en esta entrada.

Basada en la novela ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? escrita por Philip K. Dick y publicada en 1968, Blade Runner aborda temas hasta entonces ausentes en el cine como la manipulación genética, la deshumanización o el totalitarismo policial.


A pesar de ser una película futurista -que no de acción- tiene mucho del cine noir clásico: escenas nocturnas, lluvia constante, un detective solitario, narración en primera persona… un final agridulce…. pero todo ello en una estética ciberpunk, lo que significa que nos engloba en un futuro distrópico lleno de altas tecnologías pero de bajo nivel de vida. Fue algo nuevo y, por ello, tuvo su influencia posterior en el diseño de videoclips, en publicidad, cómics y en la moda.

Blade Runner está protagonizada por actores muy conocidos a día de hoy: Harrison Ford (en aquellos años protagonista también de la saga de Star Wars e Indiana Jones), Sean Young, Rutger Hauer, Daryl Hannah, Edward James Olmos.


Su banda sonora, compuesta por Vangelis (Carros de fuego, 1981) también era algo nuevo. Dejaba a un lado la orquesta sinfónica y utilizaba el sintetizador y la electrónica.

Vangelis no escribe sus composiciones sino que la graba directamente y confiesa que no lee los guiones previamente puesto que prefiere ver las imágenes que se van grabando y crear la música directamente por intuición. Mezcla así la música electrónica con el jazz, blues, música oriental y una canción retro “One more kiss, dear” compuesta también por él.


Dos son los fragmentos que quiero destacar de esta banda sonora:

  • a pesar de que los Blade Runner y los replicantes no deberían tener sentimientos, surge una atracción entre el Deckar (Harrison Ford) y Rachel (Sean Young). En estos momentos podemos escuchar un tema de amor en la que se escuchan el sintetizador y un saxo.
  • el fragmento de los títulos de crédito es seguramente el más conocido de todos siendo aquí una música tecno.


Para muchos, hay cosas en el guión que no están del todo cerradas o que dan lugar a diferentes interpretaciones. Esto quizás se deba a cambios en el guión y problemas presupuestarios.
  • en un principio se necesitan los servicios del mejor Blade Runner, Deckar, para ‘retirar’ a seis replicantes. De ellos, uno muere durante una fuga, así que Deckar debe ‘retirar’ a los otros cinco, sin embargo sólo ‘retira’ a cuatro. ¿Quién es el quinto replicante? He leído varias respuestas a esta pregunta: personaje eliminado sobre la marcha sin cambiar lo ya rodado, que sea Rachel (Sean Young) o incluso Deckar (Harrison Ford).
  • el significado del unicornio… si es que lo tiene… Deckar (Harrison Ford) sueña con un unicornio, animal mitológico que si vive en cautividad muere, lo que transmite una idea de libertad, algo que es lo que buscan los replicantes. El policía Gaff (Edward James Olmos) realiza origami en forma de unicornios y deja que Deckar los vea porque sabe que Deckar sueña con el unicornio. ¿Es Deckar un replicante entonces y Gaff el verdadero Blade Runner?     

La productora de la película no permitió que se mantuviera la idea original del director ni la música original así que en la versión de 19892, la banda sonora está interpretada por una orquesta sinfónica. En 1992, el director Ridley Scott pudo subsanar dichos cambios creando la película como debería haber sido desde el principio.



La secuencia final es una de las mejores muertes rodadas en el cine que se ha convertido en todo un clásico: en una azotea, de noche y bajo una lluvia incesante el replicante Roy (Rutger Hauer), pronuncia su última frase. Cierra los ojos y deja volar a la paloma que tiene entre sus manos.

Como veis, es una película que da par mucho que hablar y, por supuesto, mucho que visionar. Yo no he leído la novela Philip K. Dick, donde quizás todo esté mucho más claro.... o no.

Espero que os animéis a verla o a comentar todo aquello que os ha impresionado de Blade Runner.




viernes, 17 de octubre de 2014

Barbarella

-Un momento, voy a ponerme algo.
-No hace falta.

"Barbarella" Roger Vadim
--------------------------------------------------

Año 40.000. El universo es un lugar tranquilo y hortera cuya paz se verá amenazada por un científico malvado que ha inventado un arma (totalmente obsoletas en el futuro) y se refugia en el planeta Lithion. Para capturarle el Presidente de la Tierra enviará a Barbarella, una rubia caderona con la personalidad de la abeja Maya a la que seguiremos en sus aventuras por el extraño planeta del que saldrá triunfante (y probablemente embarazada de un señor francés) tras su paso por SoGo, la ciudad del mal.

Cuando me invitaron a participar en Zinéfilaz acepté enseguida, no obstante tardé un poco en decidir qué peli me serviría para debutar en estos lares. Tenía claro que sería un clásico ya que en mi blog no hablo de pelis anteriores al año 2000 y me apetecía mucho, pero quería que fuese una película distinta, original, ni comedia ni drama a la que poder sacar jugo. "Barbarella" reúne todas esas condiciones, pero para analizarla como es debido hay primero que ponerse en situación.

Corría 1968, año que vio el asesinato de Kennedy, el triunfo de Massiel en Eurovision y el nacimiento del que con los años se convertiría en el deportista más rico de la historia. La cultura hippie se había asentado en los Estados Unidos durante la Guerra de Vietnam y Star Trek era un éxito en la televisión yanki. En realidad es erróneo decir que Barbarella fue producto del boom trekkie, pues fue creada años antes de que Spock y compañía viesen la luz, pero es inevitable pensar que Star Trek ayudó con su triunfo a que Barbarella pasase del cómic al cine.

Y es que Barbarella nació en las páginas de un cómic erótico francés fruto de la revolución sexual de los sesenta, lo cual ayuda a entender la total endeblez del argumento, así como el vestuario, desnudos y momentos eróticos culminados directamente en proposiciones sexuales que experimenta la prota y se resumen a la perfección en las frases que encabezan el post y extraje de la charla que tiene lugar nada más empezar la peli, cuando Barbarella recibe en pelotas al Presidente.

Teniendo todo esto en cuenta podemos, ahora sí, evaluar "Barbarella" con algo más de conocimiento. El resumen más simple y claro sería decir que la película es una basura infumable y bochornosa que sólo disfrutarán los admiradores del muslamen de Jane Fonda, y no mentiría.

El argumento es un ir de allá para acá sin sentido entre personajes estúpidos con los que tendrá diálogos patéticos mientras atraviesan escenarios chapuceros. Respecto a los efectos especiales, sería cruel hacer sangre, pero también merece la pena apuntar que en "Jason y los argonautas" de 1963 estaban infinitamente más conseguidos, por no hablar del vestuario del personal.

Dicho esto, ¿cómo es posible que estemos hablando de una peli de culto?. Pues por el mismo motivo por el que me niego a suspenderla. Ya en su día el filme resultó un tostón y fracasó en taquilla, pero consagró a Jane Fonda como sex symbol y con el tiempo Barbarella se convirtió en un icono pop e influyó en el diseño de otras heroínas de cómic. Hoy, décadas más tarde y sin ningún interés sexual por la prota, encuentro "Barbarella" entrañable. Al igual que su protagonista, la peli es ingenua, incluso en los momentos que pretende ponerse picante y la ingenuidad por si misma no es ni buena ni mala. "Barbarella" tampoco, quizá cueste defenderla, pero da pena meterse con ella.

-Lo mejor:

·En el aspecto personal no es una tía que me caiga muy allá, pero Jane Fonda siempre me resulta muy simpática en sus pelis. Tenía una sonrisa muy graciosa y borda el papel.

·Realmente las únicas escenas que me gustaron fueron cuando habla con el Presidente y luego cuando el barbudo aquel le pide montárselo con ella.

-Lo peor:

·Analizar la trama es una bobada, pero la parte en SoGo se hace aburrida.

-Preguntas:

·Probablemente os preguntéis cómo una estrella del calibre de Jane Fonda, hija de Henry Fonda y con varios éxitos a sus espaldas, aceptó participar en esta cosa. La respuesta es que estaba casada con el director, y ahí está la verdadera pregunta. Cómo este señor estuvo casado con Jane Fonda, Brigitte Bardot (en quien, por cierto, se inspiró el creador de Barbarella) y tuvo un hijo con Catherine Deneuve es uno de esos misterios inexplicables de la vida.



Nota: ¿ ?

Dentro de las pelis malas "Barbarella" es mítica y ese halo que desprende hace que me sea imposible calificarla.
Fácilmente podría ponerle un cero, incluso teniendo en cuenta la época en la que se rodó, y quedarme tan ancha, pero, sin recomendarla, creo que con la mentalidad adecuada es hasta disfrutable. 
Esa banda sonora en la que de un momento a otro parece que va a cantar Julio Iglesias... ese vestuario a lo Lady Gaga... esos escenarios de "Los mundos de Yupi"... esa escena en la que es atacada por un grupo de periquitos... ese villano patético que encima se llama Duran Duran (el grupo cogió el nombre de aquí)... ese cardado a vida o muerte... ¿en qué otra peli podríais encontrar todo esto?.

















Doctora

viernes, 28 de marzo de 2014

Cómo ser John Malkovich

Original, imaginativa, arriesgada, extraña, surrealista, innovadora… y es que ¿cómo podríamos calificar una historia en la que una persona se mete, literalmente, dentro de otra?
 
 

Título: Cómo ser John Malkovich
Título original: Being John Malkovich
Año: 1999
Duración: 112 minutos
País: Estados Unidos
Director: Spike Jonze
Guión: Charlie Kaufman
Música: Carter Burwell
Fotografía: Lance Acord
Reparto: John Cusack,  Cameron Díaz,  Catherine Keener,  John Malkovich,  Orson Bean,  Mary Kay Place,  Charlie Sheen,  Octavia Spencer
Productora Universal Pictures
 
Sinopsis: La vida de Craig Schwartz está llegando al final de un ciclo. Craig es un marionetista callejero con un gran talento, pero él tiene la impresión de que su vida carece de sentido. Nueva York ha cambiado mucho y la gente no le presta mucha atención. Lleva diez años casado con Lotte, que trabaja en una tienda de animales y está obsesionada con su trabajo. Él consigue encontrar trabajo en la planta 7'5 del edificio Mertin-Flemmer de Manhattan, donde encuentra una pequeña puerta que le permite el acceso a un pasillo secreto que le aspira y que le permite acceder al cerebro de John Malkovich.
 
 
 
Arriesgada propuesta del director Spike Jonze en su primera película, con la que además obtuvo una nominación a mejor director en los Premios Oscar de 1999. A día de hoy, Cómo ser  John Malkovich, está considerada una película de culto. Es una extraña y original historia que podemos englobar tanto en el género del surrealismo, como del fantástico además de en la comedia.
 
La carrera de Spike Jonze no es muy extensa sin embargo sus películas, todas ellas nada convencionales están bien consideradas por crítica y público y siempre sorprenden. En la pasada edición de los Oscar, Spike Jonze recibió el premio al mejor guión original por la maravillosa Her (2013), que aprovecho para recomendaros ya que la considero una de las mejores películas de este último año.
 

El guión de Cómo ser John Malkovich corre a cargo de Charlie Kaufman, que también escribiría el guión de otra gran película de Spike Jonze: Adaptation. El ladrón de orquídeas (2002). Como ya he dicho, guión extraño en cuya extrañeza reside su originalidad porque en el fondo ¿quién no quisiera estar a veces en el lugar de otro? ¿Y por qué no dentro del gran John Malkovich?
 
Lo cierto es que no quiero desvelar nada más que lo que en la propia sinopsis se puede leer porque siempre digo que las cosas hay que ir descubriéndolas cuando deben ser descubiertas y no antes.
 

Aquel que descubre la ‘puerta’ para ser John Malkovich es un hombre fracasado. Craig Schwartz es un marionetista maravilloso pero sus historias no gustan. Quiero destacar que los momentos en los que vemos las marionetas son increíblemente expresivos y estupendos. Con ellas es con las que comienza la película, animadas por nuestro protagonista al que da vida John Cusack que empieza a trabajar de archivero en una empresa muy peculiar que se encuentra en el piso 7,5 de un edificio. Cusack es un actor solvente que se mete en todo tipo de personajes variopintos y siempre convence. Aquí, casi irreconocible tras un aspecto totalmente desaliñado hace un gran personaje.
 
El mismo cambio físico tiene Cameron Díaz con un personaje, Lotte, totalmente descuidado en su aspecto que convive con Craig en una casa desordenada y llena de animales a los que continuamente hace carantoñas. Cameron se aleja de los papeles de guapa tonta para crear un personaje inocente y extravagante.
 

Totalmente encantadora pero con un punto borde está Maxim, el personaje que interpreta una estupenda Catherine Keener, compañera de trabajo de Schwartz. Un personaje alrededor del cual se van moviendo el resto de los personajes. Se transforma así que la causa de todos lo hechos posteriores.
 
¿Y que hay del propio John Malkovich haciendo de sí mismo? Bueno, por lo menos un John Malkovich que interpreta a John Malkovich. Un John Malkovich que se deja manejar, que se parodia a sí mismo, que se ríe de sí mismo… ¡Qué grande! No todos los actores serían capaces de hacerlo. Y no siempre vemos a este actor en un papel cómico.
 

En un pequeño papel podemos reconocer a la ahora oscarizada Octavia Spencer (Criadas y señoras, 2011) pero también hay varios cameos del propio Spike Jonze, Charlie Sheen, Sean Penn, David Fincher y Brad Pitt o Winona Ryder.
 
La banda sonora de Carter Burwell, está formada por 21 canciones en las que participa la cantante y compositora Björk.
 

Ganadora del BAFTA al mejor guión original. Mejor guión de ópera prima para Charlie Kaufman y mejor ópera prima para Spike Jonze en los Independent Spirit Awards así como varias nominaciones a los Globos de Oro y a los Oscar.
 

Cómo ser John Malkovich es propuesta diferente y original y por lo tanto no del gusto de todos. A mi me ha sorprendido para bien, al igual que Adaptation. El ladrón de orquídeas (2002) o Her (2013). Un director y guionista, Spike Jonze, al que hay que seguir de cerca.
 
 
http://manderly07.blogspot.com.es/