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martes, 27 de enero de 2026

La Reina Cotilla: Gossip Girl (2007-2012)

Aunque hay una gran cantidad series que ver, y cada día aparece una nueva, siempre acaba una volviendo a aquellas "cositas" de juventud que se nos pasaron en su día, y que fueron bastante conocias. En mi caso, cuando lo lógico hubiera sido ver al fin 'Supernatural' o 'Smallville', o revisitar la maravillosa 'Veronica Mars' (que me gustó hasta su final, pero que niego su 'resurección' posterior), decidí moverme hacia el 'culebrón' más conocido de la mitad de la década del 2000: Gossip Girl.

Gossip Girl, como las otras series anteriormente cietas, era un producto de la cadena de televisión CW, que se estrenó en 2007, basado en la serie de libros young-adult de Cecily von Ziegesar , y desarrollada para televisión por los creadores de The O.C. Josh Schwartz y Stephanie Savage. De hecho, The O.C., era el precedente de las series de 'pobres niños ricos' en la misma cadena,  junto con otros éxitos adolescentes como 'One Tree Hill' o 'Dawson crece', porque la cadena The CW dominó la ficción para los jóvenes desde finales de los 90, con una variedad que incluía 'The Gilmore Girls', 'Sabrina' o 'Buffy', y que son parte del imaginario colectivo de una mayoría de Millenials actualmente.


En este caso, nos centramos en  la vida de la élite adolescente y adinerada del Upper East Side de Manhattan, narrada por un personaje invisible y omnisciente cuyo nombre es 'Gossip Girl' (la Reina Cotilla), doblada en inglés por la actriz Kirsten Bell (la popular Veronica Mars que acababa en ese momento), que tiene un blog que es seguido por los personajes.

Básicamente, todo arranca con la llegada de Serena, interpretada por Blake Lively, y vistas sus polémicas personales, bien escogida, como el "espíritu libre" que sólo quiere solucinar y dar amor, pero que aprovecha su origen acomodado, y resulta bastante 'chica mala' queriendo mejorar. Su mejor amiga es Blair, que gracias a la encantadora interpretación de Leighton Meester, nos ofrece una de las 'villanas' que quieres amar, siguiendo la estela de actrices como Joan Collins en 'Dinastía'. Las dos jóvenes, que quieren controlar, cada una a su manera y con diferentes motivaciones, la vida del instituto elitista donde están, y guardar secretos que implican a sus compañeros, entre los que están el inocente Nate (Chace Crawford) y un atractivo 'bad boy', pobre niño rico, que es Chuck Bass (Ed Westwick), o el poco afortunado socialmente, Dan Humphrey (Penn Badgley) y su hermana Jenny (Taylor Momsem), que son de Brooklyn. Todos están acompañados por sus padres y sus dramas, así como alguna amiga de los Humphrey, Vanessa (Jessica Szorh), y la llegada de personajes cuyos arcos variaban, intepretados por ahora actores bien establecidos o conocidos como Sebastian Stan, la tristemente desaparecida Michelle Trachtenberg (cuya 'villana' es una delicia), Elizabeth Hurley, Hugo Becker, William Baldwin o Wallace Shawn. Y jamás olvidar al personaje de Dorota (Zuzanna Szadkowsk), la criada personal de Blair, casi una madre para la misma.

La serie recibiría buenas reviews, pero también críticas de asociaciones de padres por sus polémicas campañas de publiciad. No es mi objectivo aquí hablar las estrategias de marketing, ni resumir las seis temporadas de la que consta la serie, distribuidos en 121 capítulos, en el que la calidad, de la serie depende del momento, hay tramas que se abandonan, personajes que desaparecen aunque fueran de gran importancia (por petición de la actriz involucrada, lo que generó tensiones con los productores), o actuaciones, que según lo inspirado del actor en el momento, y su grado de teatralidad, dejan incluso algo que desear, porque no olvidemos, que se trata de un 'culebrón', con sus defectos, pero también, cualidades para el entretenimiento: hijos secretos, asesinatos, sociedades malvadas, familiares inesperados, antiguos amantes, el esnobismo cultural neoyorkino, monarquías europeas, romances imposibles (y también sorprendentes tipo Joey y Rachel en Friends, porque aveces los guionistas ya no saben como 'liar' a los personajes), y mucho más estarán presentes a lo largo de serie. Y sabiendo que vas a ver esto, debes entrar en el juego, y disfrutar...aunque la tercera temporada, donde los personajes deben estar en la universidad, pero los acaban alejando de la misma porque la serie parecía haber perdido completamente el norte.

Lo que sí resalto es que en general, pese a sus pequeños defectos, es una serie sumamente entretenida, con interpretaciones, casi mayoritariamente correctas, y sobre todo, que se tomaba muy en serio su universo, pues el humor, el saber que es un 'culebrón', el esnobismo, el ambiente de los niños millonarios, el mundo del arte (visitas al museo de Orsay y al París real), y las referencias culturales son practicamente perfectas: desde la importancia de la cultura pop, el cine (cada capítulo está nombrado con un juego de palabras de una película, o Blair sueña con películas clásicas de Audrey Hepburn, principalmente), la literatura (con el bohemio Dan), la música (con presencia de rock alternativo que podía ser escuchado por los jóvenes de la época), o la moda, incluyendo cameos importantes, que están entre el 'anuncio de marca', y la realidad de ese mundo. La serie puede considerarse incluso una representación de Nueva York, e incluso el alcalde de la ciudad, visitó el set en el capítulo 100 de la misma.

Aunque la coherencia a veces falle, acabes apoyando más a los villanos que a los buenos, y la identidad de la 'Reina Cotilla' sea un poco chasco al final (la verdad es que deja de tener sentido en cierto punto), si te dejas llevar por lo que se te ofrece, en un envase tan 'bonito', como un perfume perfectamente embotellado, 'Gossip Girl' puede convertirse en tu 'placer culpable' incluso años después de que acabara.

Carmen R.


Nota: hubo un intento de recuperación de la serie con un spin off con el personaje de Taylor Momsem, que no llevó a ningún lado. Igualmente, se producjo una nueva serie por HBO en 2021, que acabaría cancelada dos años después, donde todo era más diverso, y quizá menos divertido.

viernes, 28 de marzo de 2025

Black Bag: Sexo, mentiras y espías

Anoche, después de muchísimos meses, quizá años, pude ver en el cine una película de entretenimiento hecha para gente hecha y derecha, un filme que exigía la atención del espectador, que no se sentía como el contenido vacío de cualquier plataforma, al que echar un ojo entre revisión de los mensajes móvil. Era, ¡por fin!, una película para disfrutar.

El cine que nos regala esta vez Steven Soderbergh en 'Black Bag' (también conocida como 'Confidencial', 'Código Negro' o 'The Insider' en algunos países), es una lección de arte en la que el ya veterano realizador, lejos de sus experimentaciones habituales, o del cine más comercial que lo ha hecho famoso, nos regala una película que se mueve entre ambos mundos, y que sabemos que sólo puede estar filmada por él: solvente, elegante, carismática y visualmente atractiva, 'Black Bag' es un ejercicio actoral que llega a recordar a 'Sexo, Mentiras y Cintas de Vídeo', envuelto en un recubrimiento 'cool' propio de 'Ocean's 11', mientras nos muestra un mundo desagradable como el que podría ser el de 'Traffic', y llega a regalarnos una historia de amor magnética y aséptica, muy lejos de los sentimentalismos y demostraciones banales que solemos ver en nuestras pantallas

La trama, sin destripar nada, se resume en lo siguiente: George está casado con Kathryn, y ambos son un matrimonio de 'analistas de inteligencia'. Ante una posible amenaza global, George debe averiguar quién está traicionando a la agencia, con la problemática de que además analizar a sus concidos o 'amigos', tendrá que investigar también a su propia esposa.

Es un filme de espías, casi sin acción, pero no por ello carente de desasosiego o momentos de tensión, que se basan principalmente en las interpretaciones actorales. Más importante que la resolución de la trama de espionaje, está el choque entre los distintos personajes, en los que veremos un verdadero tumulto melodramático apoyado en 6 caracteres diferentes (quizá siete, si incluímos al de Brosnan), que harán una disección de su vida personal, a través del tamiz de su labor como espías. Y a todo esto, hay que añadir, que también hay que solucionar, de una manera deudora de los misterios de Agatha Christie, la pregunta inicial : ¿quién está mintiendo y actuando como el 'topo'?.


Es por ello que aquellos que esperen una película llena de acción como las de 'Misión Imposible' o las de 'Bourne', se llevarán una decepción con este filme, que es más bien, un 'juego psicológico'. Pero si disfrutas del 'factor humano' en las tramas de espionaje, como las que a veces hemos podido ver en las novelas o adaptaciones de la obra de John Le Carré o de Graham Greene, estarás en tu elemento. Este filme, si recuerda a otros de ese género, es a aquellos de Michael Caine, como 'Ipcress' (me pregunto si las gafas del protagonista son un homenaje a ese 'Harry Palmer'), cruzándolo con un drama doméstico y burgués, empaquetado de forma de cinematografía, fotografía, vestuario y música estilosas. Y es que hay que resaltar que la música de David Holmes se mueve por esa banda sonora propia de los Ocean's que también firmó, pero con un toque de cine de espías de los 60 y 70. O que la cinematografía y edición también son de Soderbergh, bajo pseudónimo, que como siempre, hace un trabajo impecable y correcto.

Pero vuelvo a insistir en el guión, que es un elemento que aunque tiene sus "trampas", no juega con la inteligencia del espectador, y que además regala unos diálogos sumamente brillantes, y propios de un drama teatral de parejas. Lo firma David Koepp, que empezó a trabajar en el mismo hace 30 años, mientras desarrollaba la primera 'Misión Imposible'. Curioso, que ahora que se cierra la saga de Cruise, Koepp haya podido ver lista y realizada su idea.

Vayamos ahora a las interpretaciones, uno de los puntos fuertes de esta película. Los secundarios están encantados y disfrutando con sus roles, empezando por dos solventes ex-alumnos de Bond como son Pierce Brosnan y Naomi Harris. Están acompañados por un maravilloso Tom Burke, y una Marisa Abela que disfruta de cada momento, y que son los dos ideales en sus roles. La interpretación más floja es la del ex-bridgertoniano Regé-Jean Page, que la verdad sea dicha, se ajusta al papel, y es que sale mal parado en el reparto de personajes carismáticos frente a sus compañeros.

¡Y, oh, el duo protagonista! Cate Blanchett siempre brilla, y aquí no nos falla, con una Kathryn profesional, orientada a sus objetivos, pero seductora a la vez, haciéndonos apoyarla o dudar de ella. Pero quien se lleva la palma es Michael Fassbender, que vuelve de su retiro actoral con esta joyita; el actor deja brillar a su coestrella, y a la vez nos da una fantástica interpretación del frío, e incluso casi robótico George, cuyo exterior helado se va a resquebrajar sutilmente, por el conflicto entre la pasión y amor que siente por su esposa, y sus obligaciones y deberes, además de su desdén por los mentirosos. Fassbender, con una contención milimétrica, resalta como el gran actor que es, que con sólo una mirada, nos puede transmitir su torbellino interior. Por otro lado, no había visto una química tan apasionada entre dos actores en mucho tiempo, y realmente, llegas a sentir el drama de este ferviente matrimonio, que baila lentamente sobre un hielo frágil, similar al de sus exteriores helados. Curioso que una película que no muestra nada de sexo explíticito, de una sensación de sensualidad y conexión tan potente, pero ya Soderbergh supo sacar algo similar en su primera película ('Sexo, Mentiras y Cintas de Vídeo').

En fin, no puedo añadir nada más que os animéis a verla. Son 90 minutos de disfrute inteligente y adulto, que os recordarán lo que es el cine y deleitarse con una película.

Carmen R.


viernes, 14 de febrero de 2025

Jane Austen & San Valentín: Jane Austen a gâché ma vie

Hoy es San Valentín, y en esta nueva entrega de Zinéfilaz, obviamente, vamos a hablar de una historia romántica. Además, siendo 2025, el año que marca el 250 aniversario de la autora Jane Austen, he decidido haceros la crítica de una película que une ambas cosas y que se acaba de estrenar en Francia, y que tuve la suerte de hace dos meses: "Jane Austen a gâché ma vie", que podemos traducir como "Jane Austen ha destrozado mi vida".

Esta película independiente, debut de la directora, y también guionista del mismo, Laura Piani, es un filme francés que se aleja de las clásicas comedias románticas del Hollywood actual, cuyo ritmo es pausado, algo que a veces podemos temer en las películas europeas, pero que aquí funciona. Y es que la manera en que está dirigida, hace que se aleje del humor de brocha gorda que hay en otros productos más comerciales, y que afectaría bastante al alma de lo que se nos quiere transmitir aquí.

La película cuenta la historia de Agathe, una librera de la parisina Shakespeare & Co., que vive una realidad solitaria, refugiada en su trabajo, sus colegas, especialmente su amigo Félix, y su hermana y su sobrino. Como muchas veces ocurre a mucha gente, vive escondida en su rutina diaria, pero al contrario que mucho, también intenta desarrollar una pasión secreta: la escritura, que hará que acabe en un retiro de escritores en Inglaterra, donde tendrá que enfrentarse a ella misma.

El espíritu bohemio burgués parisino (lo «bobó» en Francia, o «progre», en España), domina el comienzo del filme, donde Agathe es presentada así como su familia y amigos. Es un París de postal, filmado con cariño, pero sin caer en una visión fantasiosa típicamente "ameliana", y está enfochada en  las relaciones humanas, que son realistas con el ambiente y que están vistas de forma muy «parisina». El cambio se produce al llegar a Inglaterra, donde ocurren los choques culturales entre la francesa Agathe y el inglés Olivier, así como otros miembros del hogar, donde la protagonista deberá enfrentarse no sólo a lo que le rodea, sino a ella misma y a la vida que ha escogido hasta ese momento. El campo inglés, y la idiosincrasia británica están ahí también, bien hechos, aunque en verdad el rodaje fuera realizado en la campiña francesa.

Si eres fan de Jane Austen y estás esperando guiños evidentes a las obras de Jane Austen, puedes sentirte algo decepcionado. La obra los tiene (incluso a las adaptaciones no sólo a los libros), pero son más sutiles que que en otras películas similares (por ejemplo, Austenland o The Jane Austen Book Club), y lo que parece que se quiere transmitir es el crecimiento de la protagonista, su diálogo interno (a lo Anne de Persuasión), más que una trama de «emparejamiento» (que también la hay). Si no has conocido a Jane Austen, estos leves guiños serán invisibles, y tampoco los necesitarás para seguir la trama.

El filme se mueve más por el dramatismo que por la comedia clara, que es bastante sutil comparada con las producciones pensadas a ser parte del contenido de alguna plataforma, o clásicas obras francesas que te venden como "Número 1 en Francia". De hecho, pone ante el espectador diferentes «dramas», a la vez, que aboga por el «cariño» y la «comprensión» para la resolución de los conflictos, con pequeñas dosis de humor. La comprensión, la «comunión de almas», es especialmente algo que resulta satisfactorio, en especial, para la trama más romántica.

Sobre los actores, Camille Rutherford, es una buena Agathe, que muestra las angustias de la protagonista, su confusión y su situación de buena manera. Pablo Pauly (Felix) resulta encantador como el «amigo» simpático, y Charlie Anson (Olivier), sobresale como el «enemigo» inglés, no exactamente estirado, pero que también tiene que protegerse de su propia realidad.

Con una música clásica preciosa, pues Agathe toca el piano, hay una banda sonora también muy bonita, y es una obra independiente para ver con cariño, y poder abrazar las ideas de que los austenitas, o las personas de corazón y sensibilidad, comparten sentimientos independientemente de su origen, así como que una «protagonista» sólo puede crecer al saber lo que realmente quiere.

Una deliciosa opera prima que llegará a España en primavera, aterrizando primero en el Festival de Barcelona, al finales de abril.

Carmen R.

Trailer: https://youtu.be/otISD927ZxI?si=_-7zkCnL33f5ZnFL

Más sobre la película en El Sitio de Jane: https://janeausten.org.es/blog/2025/01/18/critica-jane-austen-a-gache-ma-vie-jane-austen-ha-destrozado-mi-vida/

viernes, 8 de noviembre de 2024

Elogio a la peli de la siesta

Sí, ya sé que aquí hablamos muchas veces de cine de autor, de festival, de nouvelle vague, del neorrealismo, o del expresionismo, por ejemplo, pero a mí me gusta reivindicar los "pequeños gustos" que a veces se dan en la vida. Porque a veces sólo te apetece llegar a casa, sentarte en el sofá, tomarte una cuajada, y no te importa si es de supermercado, le echas el azuquita, le das vuelta y para adentro. Y hay géneros que a veces son muy denostados, pero que acabamos cayendo en ellos, e incluso, cuando Morfeo no nos arropa entre sus brazos, hasta se descubre que lo que hemos visto no ha sido ni tan horrible, ni tan repetitivo.

Sí, ya sé lo que me vais a decir, que la mayoría de las historias provienen casi de una inteligencia artificial, que siempre junta lo mismo, dependiendo del tipo de historia:

  • Asesinos y psicópatas: novia, niñera, novio, suegra, letal y mal de la cabeza que te perseguirá más que Marc Anthony en sus canciones, mientras, sólo intentas salvar tu vida.
  • Romance, y principalmente es la urbanita contra el del pueblo (o viceversa): joven de ciudad encuentra sus raíces y acaba poniendo una floristería junto con un antiguo amor o excompañero de institiuto.
  • Catástrofes: donde cualquier buen daño une a una pareja.
  • Las de temporada: de Navidad (las más populares), de San Valentín, de Halloween, de Acción de Gracias...
  • Los cozy misteries: porque todo el mundo puede ser Poirot con colores pastel o Miss Marple pero sin quedarse soltera.
  • Las europeas: un montón de gente rubia de Suecia o Alemania se hacen pasar por ingleses en Cornualles, o bien acaban en exóticos lugares para el verano como Salamanca (¡qué rodaron allí!)
Ni el Star System te ata tanto como las pelis de Hallmark

Podría seguir, pero ya sabéis muy bien de qué estoy hablando. Sí, llega el fin de semana, habéis terminad  de comer, y toca la siesta, o la sobremesa, donde empiezas a servir café de forma industrial a toda la familia, y alguien, sabiendo que no hace suficiente ruido con la cháchara que lleváis decide poner la televisión, y entre los ronquidos de alguno de los presentes, y el sonido repiqueteador de los que hablan, siempre hay alguien que intenta seguir estas historias, y al ver de que se trata de una misión más imposible que las de Tom Cruise, apaga el televisor, para consternación del resto: los que estaban echando la siesta se despiertan sobresaltados y los que charlaban con pasión se callan y le dicen: "¡Niña! ¿para qué la apagas? ¿no ves que la estábamos viendo?". Así que vuelves a ponerla, esperando que no hayan saltado los siete minutos de anuncios reglamentarios tras 20 de película, y todos vuelven a hablar y dormir.

El jamón verifica que estaban en Salamanca, ¡lugar maravilloso!

Estoy segura de que la escena descrita o suena, ¿verdad?

En cualquier caso, estas producciones televisivas, que nos han enseñado que hay que cambiar de ruta para ir a la Facultad, porque siempre puede haber locos, que la diabetes es parte de la fantasía por mucho azúcar que lleven los cupcakes, o en toda pareja navideña, él debe vestir verde y ella rojo, son parte de nuestra vida como espectadores. Podrán ser mejores o peores (en su mayoría), con un argumento más visto que el tebeo, pero se sigue produciendo, y ya no sólo por los grandes clásicos que son Hallmark, Lifetime o ZDF (sí, los alemanes se hacen pasar por cualquier otra nacionalidad europea para conquistar nuestra siesta, y han sido hasta reconocidos por el servicio de turismo de Cornualles), pues se han añadido Netflix o Prime, y no sólo tomando películas de esas productores, si no con films propios. E incluso han aparecido canales de YouTube, plenamente legales, que emiten sus películas por la plataforma, al igula que otro lugares de streaming más desconocidos, totalmente dedicados al tema como Passionflix, cuyo catálogo no sabes si es la sección de romántica más erótica (en algunos casos) de la librería, en verdad (y no digo nada contra eso). Y mejor no hablo de las sorpresas que te encuentras, cuando a veces ves que la "película de tres y media" es ya un fenómeno plenamente global, y puedes ver algunas que llegan desde Rusia o Filipinas.

¡Por partida doble! Así que la "protagonista" puede llevar el rojo y el verde ella solita

Son películas, como ocurre también en la industria editorial, suelen ser ninguneadas por ser especialemente orientadas al público femenino y al romance, cuando si estuviéramos hablando de otra audiencia u otro tema (las películas de crímenes y misteriores, por ejemplo), parece que ganarían en calidad para la mayoría. Sin querer entrar en si hay un prejuicio generalizado, debo admitir que su producción industrial, sus elencos repetidos una y otra vez, las hacen alejarse de cualquier intento de "arte" en las mismas, aunque a veces hay sorpresas. Peor llevo aquellas producciones de presupuesto más cinematográfico que resultan ser más "peli de tres y media" que las que están hechas en exclusiva para ello (aún no te perdono "Conociendo a Jane Austen").

Naomi Watts acababa de trabajar con Lynch, pero aún era "forastera"

De todas maneras, además de compartir momentos familiares, o conseguir conciliar el sueño, estos films, por lo que he visto en algunas conocidas y parientes, especialmente aquellos que tienen una historia con final feliz, sencilla y "limpita" (es decir, quitad a los psicópatas y las catástrofes, e incluso la romántica de mayor "alto voltaje"), son lugares "felices" que les permiten aislarse de la vida real, que a veces es demasiado traumatizante, triste o carente de "delicadeza", y que les permite una evasión durante hora y media. Y esto es algo, que si ayuda, y la historia está minímamente bien interpretada, dirigida y no es una enésima repetición de la fórmula, es de aplaudir para ayudar a estas personas, o incluso al resto, cuando llegamos cansados a casa.


En cualquier caso, a veces puedes llevarte sorpresas, especialmetne cuando detectas buenos actores que comenzaron en la pequeña pantalla, u otros que aunque no han podido desarrollar una carrera como estrellas, tienen solidez, y las películas, están bien hechas. Ejemplos de esto tenemos con Danielle Pannabaker (una amish en El Desprecio), Naomi Watts (en el western El Forastero), o Katherine Heigl (en otra del oeste como es El Amor Llega Suavemente). En otras ocasiones, te llevas simplemente la sorpresa, como en mi caso, con una adaptación afroamericana de Orgullo y Prejuicio (Orgullo y Prejuicio: Atlanta), o un dulce homenaje a los fans de Jane Austen en Paging Mr Darcy. Son casos más excepcionales, pero ejemplos de que a veces, la peli de tarde no está hecha sólo para dormir.



Todos tenemos nuestras películas de evasión, de doblar la ropa, de tejer, de "desconectar", y sólo quiero concluir con la idea de que aunque una película sea de tarde, y haya unas altas posibilidades de que su calidad disminuirá en función de la pesadez de tus párpados, a veces te puedes llevar sorpresas. Hoy me ha tocado ser frívola y hablar de ellas, porque también existen. Así que finalizo preguntándote cuál es tu película de este tipo favorita o si ya tienes las de Navidad preparadas para cuando Mariah Carey comience a cantar. Pero de verdad, aún no, que sólo es la primera semana de noviembre.

Carmen R.

lunes, 22 de julio de 2024

El "falso" Conde de Montecristo


Los que somos aficionados a las adaptaciones de libros clásicos, recibimos con alegría cuando un autor es "recuperado" para la gran pantalla. En general, y como ya he comentado previamente en este blog, las adaptaciones, si son "de época", idealmente pueden diferir de su fuente escrita al tratarse de un medio diferente, pero generalmente, son admirables si se mantiene la "esencia" o el espíritu que se adapta. De los tiempos recientes, una adaptación correcta para mí es la "Jane Eyre" Cary Fukunagua, mientras que otras no han corrido la misma suerte.

A esto hay que añadir que, lamentablemente, parece que son los mismos escritores o las mismas obras, las que se acaban llevando a la gran pantalla. Mientras podemos "palidecer" esperando una versión de "Norte y Sur" de Elizabeth Gaskell para el cine, o cualquier tipo de adaptación para "Memorias de un Solterón" de Emilia Pardo Bazán (si no la habéis leído, hacéros un favor, e id a por ella), volvemos a escuchar como "Cumbres Borrascosas" tendrá una nueva revisión (*) de la mano de Emerald Fennell ("Promising Young Woman", "Saltburn").

Adaptación de Norte y Sur de 1975, mi favorita y la pongo porque "quiero"

Y en esa línea, nos vamos con Alexandre Dumas (Padre), cuyos "tres mosqueteros" aparecen de vez en cuando en nuestras pantallas, como el año pasado. Aunque mejor que aquella "bizarrada" con Logan Lerman que acababa con "combates aéreos", Alexandre de La Patellière y Matthieu Delaporte firmaron una película en dos partes, con un elenco maravilloso formado por Eva Green, Vincent Cassel y François Civil, pero con un sabor de boca amargo, por una revisión que adaptaba formas de las películas de acción estadounidenses, una banda sonora deudora de Zimmer, y una versión del libro totalmente agridulce. Pensando en que sería el gran éxito francés del año y dominaría el espacio internacional, consiguieron convencer a diversos productores para embarcarse este año con otro Dumas: El Conde de Montecristo.

En los últimos mosqueteros, no hay mucha agua ni jabón

Esta película nos llega a España en agosto y ya adelanto que como en el caso de los Mosqueteros, el que espere fidelidad a la obra, o a las formas, puede ya irse decepcionado. Este Montecristo, encabezado por Pierre Ninney, y secundado por Laurent Lafitte, es otra adaptación moderna, que se esconde en un entramado de época, que no respeta el momento histórico (aunque por supuesto no es Bridgerton en lo que se refiere a vestuario), que sacrifica la riqueza del texto original mediante cambios que no se entienden, y que están hechos pensando en una audiencia contemporánea, a la que no se espera que reflexione mucho durante las casi 3 horas que dura la película.

En general, si no se conoce el texto de Dumas, se puede ver una película de época, más o menos correcta, pero a la que le "falla" algo, que cae en tópicazos sin sentido, y cuyo protagonista, en vez de ser una fuerza de la naturaleza y la venganza, casi sobrehumana, se dedica a autoflagelarse y sus momentos de brillantez, quedan ensombrecidos, por un punto de vista posmoderno, cansado y muy poco espectacular.

Momento marinero de Edmund con la "aristocrática" Mercedes y su primo

Porque si algo es la obra original, es eso, "espectacular". Es una exageración, un drama "victoriano a la francesa", un descenso a los infiernos y a la locura, mientras que brillan algunos momentos de esperanza y humanidad.

Como he dicho al principio, no podemos esperar que una adaptación ponga todas las escenas de una novela, especialmente si ésta tiene unas 1700 páginas, pero el espíritu debe perdurar y subsisitir. En esta obra audiovisual, ese aura literaria está desaparecida, y ya no por los cambios (burdos algunos), si no, porque los personajes y escenas que quedan, han sido ultrajadas, dándoles una esencia totalmente alejada de lo que Dumas quería transmitir. No quiero citaros ejemplos porque no quiero estropearos la visión si os atrevéis, pero aún me "hierve la sangre" con la situación de Haydée y el final de la película.

Los villanos. Uno con parche, por si creíais que eran de los buenos

El Conde de Montecristo es una obra "complicada" debido a su extensión, y hemos visto muchísimas veces como ha sido mal llevada al cine, adaptándola a los gustos del momento, como ya pasó en las versiones de Jim Caviezel o Richard Chamberlain, que son películas entretenidas, pero que poco tienen que ver con la novela. Ante esto, quiero decir que si una cosa está bien hecha, la extensión o los "recortes" a la obra original poco importan, como ya sabemos en el caso de "Lo que el Viento se Llevó" o "El Señor de los Anillos".

Otro Conde que tenía "tela" que cortar y fue un delito de ver

En cualquier caso, e insisitiendo en el párrafo anterior, debido a la complejidad del libro, más que una adaptación en una sola película, quizá una miniserie o una serie pueden ser la respuesta. Así, la adaptación de TVE de Pepe Martín en 1968, gozó de éxito, o la de Gerard Depardieu. Y también en 2024, nos llegará otro Conde de Montecristo.

Así, al igual que en otros momentos donde dos productoras han hecho adaptaciones de la misma obra, como con "Valmont" y "Las Amistades Peligrosas" o las dos Emma's de 1996 (la de Miramax y la de ITV), RAI acaba de terminar otro Conde de Montecristo. En este caso, es una serie de ocho episodios protagonizada por Sam Claflin, y esperamos que aunque sea para televisión, la duración permita una adaptación fiel a la obra, en la que al menos, no es que haya "recortes", es que no se cambien "clases sociales", motivaciones o personalidades de los personajes.

Claflin, también te veremos y esperamos que no nos decepciones

Una mala adaptación no puede ser salvada por sus actores (como Ninney o Lafitte, aunque está aquí como un villano al que le falta retorcerse el bigote) o por decir "somos franceses, la obra es francesa y nosotros la sabemos adaptar", porque esta revisión de 2024 demuestra que esto no es verdad. Así pues, sólo acabo diciendo que si hay justicia en este mundo, espero que La Patellière y Delaporte no vuelvan a tocar a Dumas, o a algún otro autor.

Disfrutad de un buen verano. Nos vemos a la vuelta.

Carmen R.


(*): https://www.elle.com/culture/movies-tv/a61587838/wuthering-heights-emerald-fennell-date-cast-rumors-news/

viernes, 31 de mayo de 2024

Samurai de Ojos Azules


Hoy os traigo una serie de animación emitida por Netflix durante el año 2023. Tras escuchar a una buena amiga hablar de ella, decidí darle una oportunidad, y me alegra mucho haber podido verla.

Creada por el matrimonio formado por Amber Noizumi y Michael Green, se realiza en el estudio de animación Blue Spirit, situado en París.

Samurai de Ojos Azules, cuenta la historia de un "outsider", una figura solitaria y de pocas palabras, que va por el Japón del periodo Edo, buscando la venganza. Como en un clásico relato de "samurai sin señor", que hemos visto en producciones niponas a lo "Lobo Solitario", o bien en los más famosos westerns (como en el Jinete Pálido). Es alguien que no tiene a nadie, y cuyo pecado es de nacimiento, no puediendo jamás borrarlo. Y pese a que el misterio rodea a nuestro protagonista, al contrario que en otros relatos donde este tipo de personaje goza de una de un aspecto "semidivino" y se sabe poco de él, en este caso, la historia, nos va a relatar, mediante flashbacks, la vida de Mizu, y cómo en su camino de la venganza, hará una serie de descubrimientos, que provocarán que sus creencias vayan cambiando.

Mizu irá cruzándose con diferentes personajes como Ringo (un inocente cocinero discapacitado), Taigen (un futuro samurai arrogante y cabezota), Akemi (la hija rebelde de un Lord), el Maestro de espadas Eiji, o Abijah Fowler, un irlandés que quiere imponer su voluntad, entre otros. En general, todos estos personajes tienen algo que no se ve mucho hoy en día: están desarrollados, tienen sus motivaciones y sus deseos, y sus propias agendas, y se irán entrecruzando hasta llegar a la gran final.

He intendo haceros una sinopsis de la manera más "críptica" posible, pues no quiero desvelaros puntos importantes de la trama, o las sorpresas. Y sólo debo decir que tanto la historia como los protagonistas, podrían caer bajos las alas de la "diversidad" que tanto se exige actualmente, pero esta historia no va de esto, aunque los personajes principales puedan ampararse en "minorías" de diverso tipo, o la venganza se diriga hacia "hombres blancos". Si habéis leído alguna review sobre esto, y viendo que se distribuye por Netflix, y tenéis miedo de que sea la clásica producción "contemporánea" metida en un envoltorio de época, sólo puedo deciros que no temáis nada, pues en general, y pese a que es una serie actual, se suele respetar bastante bien, el ambiente en el que se desarrolla.

A todo esto, debo aclarar que la serie no es "real", si no, animada. Que sean "dibujos animados" no quiere decir que sea para menores de edad. De hecho, está muy cargada de sexo y violencia desde su primer capítulo. Es animación para adultos y cuenta una historia brutal en tiempos un poco "salvajes" pese al empaque del Japón Feudal.

La primera temporada consta de ocho episodios, de los que podemos decir que no hay ninguno de relleno. Y todos homenajean el estilo de las producciones japonesas y en particular hay guiños al cine de Kurosawa. Uno de los que más destacan, es aquel donde la historia hace un flashback y paralelismos al teatro japonés y a sus formas de expresión.

Dicho esto, si os gusta la animación para adultos, y podéis aguntar unas ciertas dosis de violencia y sexo, si os va el Japón feudal y las historias de venganza, tenéis que darle una oportunidad a este "Samurai de Ojos Azules". Aquí ya estamos eseprando su segunda temporada.

Carmen R


viernes, 19 de enero de 2024

Chicas malas y peores

En esa moda del reciclaje continuo en el que vivimos, hemos visto llegar un nuevo género del remake, precuela o secuala, en su versión musical. El avispamiento de los productores les lleva de la película original, al musical de teatro, y en un nuevo paso e invención, a la vuelta a la película pero en su versión cantada, porque si dos cosas tienen éxito (la primera película y su spin-off teatrero), la combinación de ambas debería estar abocada a un triunfo por la llegada del público de ambos medios, y por tanto, a un nuevo rédito económico.

Así, hemos visto como el clásico Matilda saltaba del libro de Roadl Dahl, a la película de éxito de los 90, y de ahí al West End y Broadway en 2010, para finalmente ser producida en un formato híbrido por parte de Netflix, aunque el éxito no fue como los anteriores.

De igual manera, hoy hablamos del musical de Paramount de "Chicas Malas" (Mean Girls),  que se ha estrenado de forma tan discreta como reservada fue también su llegada a través de un trailer que anticipaba más un remake para la Generación Z del clásico firmado por Tina Fey (que también guioniza aquí), y en la que no se sospechaba que pudiera haber canciones....aunque la película de 2004 tenía su musical desde 2017 (como muchas otras películas de éxito como Una Rubia Muy Legal).

Así que lo primero que llama la atención es que la película no diga lo que es realmente, que ignore lo que debería aportar al universo de las "Chicas Malas" o "Plásicas", y por tanto, esconda su verdadera esencia, porque ¿qué otra cosa aporta esta nueva "versión"? Sinceramente, poco más aporta aparte de las canciones, porque aunque sigue conservando cierto nivel de crítica a la época del instituto, aunque de forma muy descafeinada en comparación con la original, no da nada nuevo al espectador (a no ser que el espectador no haya visto jamás le película protagonizada por Lindsay Lohan y Rachel McAdams).

Las nuevas Chicas Malas tienen un barniz de Generación Z frente a la original Millenial, que ni siquiera es realmente bien aprovechado. Porque aunque actualiza en temas de inclusión o diversidad (los personajes son de diferentes razas, y ya no hay que esconder las preferencias sexuales), hay escenas que son verdaderas copias plano por plano, y cuando se producen ligeras modificaciones, tampoco se aprovecha el momento para hacer una crítica al adolescente de 2024 o el mundo que lo rodea actualmente. Es por tanto, claramente artificial en ese sentido. Creo, sin llegar a equivocarme, que el primer film, el de 2004 es una de las mejores representaciones de su generación en el género de cine de adolescentes (y sobretodo del universo femenino). Pocas veces se consiguen este tipo de clásicos, y pienso que como Clueless (de 1995), ha podido salir de su "momento histórico", y son películas tan bien contadas y actuadas, que pueden ser vistas 20 o 30 años por una adolescente actual, y sentir que han sido escritas también para ella.

Respecto a la parte musical, da la sensación de que parece una puesta de escena más de teatro o televisión, que un verdadero film para la pantalla grande. Hay una continua sensación de agobio, porque casi todo sucede en el instituto, y no hay espectacularidad alguna en las escenas de baile, por mucho que se mueva la cámara para dar sensación de dinamismo. Y las canciones, pues tampoco es que resulten espectaculares (quizá se salva Sexy, interpretada por Avantika o Someone Gets Hurt por Renée Rapp), y el cast actual haga todo lo posible por hacer lo mejor que pueden. Sobre el elenco, es otro caso más de actores/cantantes que hacen lo que pueden con el material que tienen, y no lo hacen mal, pero acaban palideciendo con respecto a los del film de 2004 (además de Lohan o McAddams, estaban Lizzy Caplan o Amanda Seyfried entre otros, que bordaban su papel).

Quizá, si no conoces otra cosa, el film te puede llegar a gustar y resultar entretenido, pero para el que ha visto (o adora la original y la ve cada 3 de octubre), puede serle difícil (a no ser que se sea "Feymaniaco" ;)). Además de lo dicho anteriormente, se nota mucho lo poco que se han aprovechado a los actores (clama al Cielo lo de John Hamm), la suavización de las tramas (desaparición de los chistes políticamente poco correctos en la actualidad como el de "África", por ejemplo), rebaja de personajes (hay algunos que son poco más que un cliché, como los chicos, si es que no desaparecen (los padres)). Y como en todo producto de nuestros tiempos, se produce una "suavización" de los villanos, dando a entender que las Plásticas también tienen su corazón, y no que son sólo unas "víboras", algo que la original nunca se permitía, lo que también influía en las motivaciones de la protagonista: la Cady de 2004 se unía a la venganza de los marginales no sólo por estar despechada en lo amoroso, también había una relación de "amor-odio" con Regina Georges, la gran arpía del cine adolescente del siglo XXI, que era tan "bruja" como "atrayente", y que era magníficamente interpretada por McAdams. El querer que no haya una "villana", que también sea una "víctima", de igual modo impacta en el significado de la película, porque el acto de "redención" tanto de la protagonista, como de su némesis, quedan ninguneados con esta "humanización".

Con esto ya concluyo y quiero sólo decir, que hay que estar muy seguro de poder crear algo original cuando se pasa al género músical un film que es un auténico clásico, y ni las referencias, ni los guiños o los cameos, pueden "levantarlo", si no hay algo más, aparte de la clara intención de aprovechar la nostalgia de la generación anterior y la novedad de la siguiente.

¡Nos vemos en el cine, perdedores!

Carmen R


viernes, 10 de noviembre de 2023

Rojo y Verde: Navidad en la pequeña pantalla

Llega la temporada de las películas que van en rojo y verde, es decir, ese producto a troquel que resultan las películas navideñas para televisión, cuyo pistoletazo de salida ya ha empezado en países como EEUU o Francia, mientras que en España, estarán al caer en cuanto el programador de Antena 3, así lo decida.

Porque aquí no se habla de los grandes clásicos navideños como pueden ser "¡Qué Bello es Vivir!", "La Jungla de Cristal" o "Los Fantasmas Atacan al Jefe", entre otras (y de las que si quieres saber más, puedes ir a este otro artículo de Zinéfilas), hablamos de esos películas producidas por Hallmark Channel, Lifetime o los grandes del streaming como Netflix o Prime, que supone un gigantesco negocio que alimenta nuestras sobremesas (y siestas) en esta época.

Sí, lo mejor es que como toda película "de tarde" de las del tipo amable (las de niñeras psicópatas, las dejamos para otra ocasión), tienen una trama muy parecida a las del resto del año, que se puede resumir de la siguiente manera:

  1. Joven urbanita y estresada acaba de vuelta en su pueblo de infancia o en uno cualquiera por accidente.
  2. Conoce a muchacho rústico, pero amable y atento, con el que se pelea o se lleva bien, y con el que aprende el verdadero significado del amor (y la Navidad en esta época).
  3. Podemos añadir un lugar a salvar/niña o niño tan dulce como inaguantable/granja con caballos mustang/familia graciosa...
  4. Y como es Navidad, pues pongamos una gran cantidad de decorados, dulces y villancicos.
Es realmente sorprendente que con un argumento así, y sus variaciones, siempre tan repetidos, estemos tan dispuestos a invertir nuestra tarde en estos telefilmes (si no están los efecto narcolépsicos de por medio), y sobretodo, parece ya un ritual de Navidad, de ponerlas de fondo, mientras comemos turrón y compartimos momentos con la familia y visitas, pues son las películas que sabes que van a "tener un final feliz" y se las puedes poner tanto a tu abuelita como a tus hijos o sobrinos. Además de la trama, también repiten los actores, a los que ya los hemos visto en otros productos en otras épocas del año, pero esta vez con su jersey verde y su vestido rojo.


Aunque la historia de las películas para la televisión se remonta a los años 50, esta profusión navideña explosionó hace unos 10 años (1). Hallmark, habitual productora para productos audivisuales para el cable,  realizó “Christmas Under Wraps” con la "niña" de "Padres Forzosos", Candance Cameron Bure, y descubrieron su mayor filón en "positividad", "sentimentalidad" y "buenrollismo", lo que dió lugar a un aumento de producciones televisivas por épocas (Acción de Gracias, Halloween, San Valentín...), cuyo cénit es la llegada del 1 de noviembre en EEUU con las películas de Navidad.

Y Hallmark, como hemos dicho, no fue la única que explotó este filón. Otra productora, Lifetime, también está en el "negocio de las películas de tarde festivas", en el que llevan desde hace 20 años, y volvieron con fuerza al de Navidad, en 2016. Como dice una  de sus vicepresidentas senior, Meghan Hooper, este empuje se debió a un mundo cada vez más caótico, y que estas películas, suponen un escapismo maravilloso, especialmente en un negocio cinematográfico, donde las comedias tienen cada vez menos espacio en la cartelera (2). Esto último es especialmente cierto, si hablamos de la tendencia de Hollywood a los superhéroes, las secuelas y remakes, que inundan los cines, aunque es verdad que 2023 parece que muestra un cambio de paradigma con el "Barbenheimer", u obras de maestros clásicos como "Los Asesinos de la Luna" de Scorsese o el "Napoleon" de Scott. En cualquier caso, las "comedias menores" (en el sentido de sus presupuestos), no se dejan ver tanto como antes, siento imposible pensar en tener en un cine "Mientras Dormías" e incluso los grandes éxitos navideños de hace 20 o 15 años como "Love Actually" o "The Holiday". Parece que estas películas ya no tienen cabida, aunque se intentara recientemente con películas como "Last Christmas" (cuyo tono triste la condenaba algo al fracaso, y que acabó en plataformas rápidamente).


Volviendo a las "pelis de tarde", otra característica común, es que son fundamentalmente "conservadoras", aunque la "diversidad" actual, se ha abierto a otro tipo de parejas o propuestas más alejadas de la normalidad clásica navideña o el "tolerado para todos los públicos". Ejemplos de esto son "Happiest Season" o "Single All the Way".

Finalizamos hablando de las plataformas de streaming y este género: claramente la ganadora es Netflix, con una gama amplia en su catálogo y nuevas producciones. Pese a la cantidad de géneros y propuestas (musicales y realities incluidos), así como una gran cantidad de films, los que tienen más éxito son aquellos que se ajustan a la fórmula más tradicional, comenzando por "A Christmas Prince". Luego se evolucionó en películas que además incluyen una protagonista carismática (con éxitos anteriores, pero relegada a la televisión, salvo excepciones): Brooke Shields (A Castle for Christmas), Lindsay Lohan (Falling for Christmas) o Vanessa Hudgens (The Knight Before Christmas o la trilogía The Princess Switch (sólo la primera es simpática)), son ejemplo de esto.

Ahora sólo queda preguntar: ¿Qué película de Navidad disfrutarás junto a los mantecados y polvorones este año? Eso sí, sólo te pedimos que al menos puedas aguantar hasta diciembre antes de ponerla ;)


Carmen R

Fuentes: 
(1) How Hallmark Took Over Cable Television de Sarah Larson: https://www.newyorker.com/magazine/2019/12/23/how-hallmark-took-over-cable-tv
(2) Why are there so many Christmas TV movies? The 'warm and fuzzy’ factor, and more de Kristi Turnquist: https://www.oregonlive.com/entertainment/2019/11/why-are-there-so-many-christmas-tv-movies-the-warm-and-fuzzy-factor-and-more.html

viernes, 22 de septiembre de 2023

Adaptando lo desconocido: El Cortejo

La característica principal de los servicios de streaming, es que estas plataformas se intentan llenar de contenido regularmente. Esto puede ser una catástrofe, dando luz verde a proyectos que jamás debieron salir de la cabeza del guionista, o bien, una ventaja, cuando se nos permiten ver producciones que creemos que serían muy difíciles de llegar al circuito de cine más comercial.

Si quitamos los rellenos que hace Netflix (como esa época en la que se llenó de películas de los años 30 suecas), en general, quienes más reportan estas producciones extranjeras y de origen "oscuro", por decirlo de alguna manera, son Filmin y Prime Video. El primero, evidentemente, ha hecho su nombre entre los cinéfilos por justamente traer cosas de alta calidad, o difíciles de encontrar. En el caso del segundo, sigue teniendo una política de adquisición de títulos bastante "extraña", con grandes nombres comerciales (tanto en producciones propias como ajenas), clásicos o productos europeos y asiáticos algo "desconocidos". Especialmente interesante nos resulta, cuando tenemos epopeyas de Europa del este, o títulos más humildes como es "El Cortejo" ("The Romance of Ida").

Ida se libera

"El Cortejo" es una película húngara, hecha para televisión, en el año 2022. Está basada en una obra de un conocido escritor de esta nacionalidad, Géza Gárdonyi, y nos cuenta cómo un rico empresario, casa a su hija Ida (interpretada por Júlia Mentes y sus maravillosos ojos) con un respetable pero pobre pintor, Csaba Balogh (Barnabás Rohonyi), para librarse de la muchacha, que acaba de venir de un convento y que le molesta para su vida disoluta. Ida y Csaba, que acepta por su pobreza, acuerdan estar casados hasta que la dote de ella sea entregada. Obviamente, finjen un matrimonio en el exterior, que no es el reflejo de su vida en común, en la que viven como dos extraños.

Ida y Csaba, dos desconodidos en un "juego de azar", como bien se dice en las novelas románticas

La trama no es en sí ninguna novedad para los que estén acostumbrados a las novelas románticas, con matrimonios "fingidos", pero ver la historia en un contexto diferente, en la Hungría de principios de siglo, basándose en una novela popular de ese país, pero que ya tiene más de 100 años, resulta estimulante, y es lo que hace que esta producción, resulte más interesante. La verdad, es que el tono de comedia desde los títulos de créditos, ya nos adelanta que no vamos a estar delante de un drama oscuro y triste, viendo el modo en que está rodada a veces, y más con el papel que tienen algunos secundarios. Son los protagonistas los que resultan más "forzados" y serios, quizá demasiado él, al que le cuesta transmitir la emoción del momento. Ahora, eso sí, yo me planteo aquí si es un tema "cultural" y la gente en Europa del este/central, es menos "emocional" en sus caras que los que somos de la parte mediterránea, y es por eso, que los actores, en plena "emoción" pueden resultar algo rígidos. Por experiencia, sé que no es así, pero claro, parece que a estos pueblos les cuesta más mostrarse como son, hasta que no hay confianza, y quizá por eso Csaba actúa así frente a Ida, además de por ser un "señor de la época".

Ida juega a la "gallinita ciega" con Csaba (que es el único sin vello facial)

El resto de los valores de la producción son correctos y quizá limitados por el presupuesto de una producción televisiva, pero en general, pese a lo restringida que pueda estar, esto no se siente en ningún momento: los objetos, vestimentas, peinados y recreación están más que conseguidos. Quizá algunos se puedan quejar de la falta de música o de grandes planos visuales, al estar acostumbrados a las producciones televisivas de los últimos años, pero realmente, no se nota. En general, la directora y guionista, Krisztina Goda, parece haber hecho un trabajo más que correcto para una película de época romántica, en la que se resalta la búsqueda de la independencia de la protagonista sin caer en los tópicos que vemos al respecto en el cine de época. Probablemente gustará a los amantes del género y de las historias amables.

Termino este artículo añadiendo, que además de agradecer a estas plataformas que se llenen de "contenido" de esta manera, resulta muy refrescante ver adaptaciones de novelas de época que no son las que siempre vemos, y que incluso nos llevan a lugares, épocas y mentalidades diferentes. Y sobretodo, tener a nuestra disposición cosas dulces y agradables que nos permiten evadirnos de nuestra realidad diaria con humor y hasta amor.

Carmen R

Nota: Como curiosidad, el libro, por el que siento curiosidad y espero encontrar en algún idioma que no sea el húngaro, ya ha sido adaptado en dos ocasiones: en 1974 para la televisión húngara y en 1934 para el cine.

Nota 2: el doblaje de Prime es "latino".

viernes, 16 de junio de 2023

Spider-Man: a través del multiverso y del tiempo


Se ha estrenado hace nada la continuación de Spider-man: Into the Spider-Verse, ganadora más que merecida del Óscar de animación en su momento, y una propuesta original en un universo, el nuestro, que parece más que desgastado para superhéroes en general, y para el Hombre Araña en particular. Y es que desde que Sam Raimi nos trajo su versión interpretada por Tobey Maguire en 2002, hemos visto en pantalla al personaje diez veces en películas propias, sin contar cameos o apariciones prestadas. Por no decir que ha tenido las caras de Maguire, Andrew Garfield y Tom Holland en las películas de "carne y hueso". Cualquier diría que ésos son suficientes "Spider-Men" para varias generaciones, pero admitamos que la historia del "empollón" convertido en héroe de masas, aunque incomprendido, siempre nos ha atraído.

Realmente, a mí me sorprendió muchísimo que Sony se lanzara a seguir "exprimiendo el limón" mediante la animación, y ni siquiera le presté atención, pero aquella "Into the Spider-Verse", escrita por Phil Lord y Rodney Rothman (los que habían resucitado 21 Jump Street de forma maravillosamente divertida), hacían lo imposible, que un personaje que estaba más que "explotado" nos volviera a resultar atractivo, con una película con mejor guion que la mayoría de superhéroes de aquel 2018. Y lo mejor es que lo hacía no a través de Peter Parker, el clásico Hombre Araña, esta vez era Miles Morales, el protagonista, aunque rodeado del mismísimo Peter Parker, Gwen Stacy (Spider-Woman), Spider-Ham, Peni Parker (con su robot) y un Spider-Man Noir. Mezclar la fantasía del multiverso era una idea que había rondado por las cabezas de los responsables de las películas de superhéroes, puesto que era una herramienta habitual en los tebeos, pero sin mucha suerte hasta ese momento (estábamos más interesados en "juntar" diferentes personajes como habían mostrado The Avengers).

La película, además de por aquella historia que era un claro guiño y homenaje a los lectores de los cómics, además, permitía, al ser animación, una maravillosa puesta en escena que hacía que más que una película de dibujos tradicional, sintieras el vértigo de lo que se expone en el papel, pero con el movimiento que permite el cine. Y además de imagen e historia, se escogieron a unos buenos actores para todos los personajes (Shameik Moore, Hailee Steinfeld, Jake Johnson, Liev Schreiber, Nicolas Cage y más) y se acompañó con una maravillosa banda sonora, cuyos temas originales y orquestales estaban compuestos por Daniel Pemberton (al que yo descubrí en Operación UNCLE, cuya BSO es genial).

Dicho esto, el éxito de la película permitió a Sony, y la productora Amy Pascal, volver a reinar en la propiedad que es el Trepamuros, y por supuesto, no soltarlo por mucho que Marvel/Disney insistieran. Además, aprendieron la lección e hicieron lo imposible, trasladar con éxito el concepto del "multiverso" a su Spider-man real en el éxito de 2021 Spider-man: No Way Home, que demostraba que pese al Covid y los servicios de Streaming, los espectadores querían seguir teniendo un espectáculo, y ahí se lo dieron: cerraban la trilogía (de momento) de Tom Holland, sin romper el universo creado con sus préstamos de personaje a Disney, y tiraban con fuerza del efecto nostalgia con la aparición de Tobey Maguire y Andrew Garfield (que incluso se redimía de aquellas películas que vivió), incluyendo a los villanos de los films de estos dos. ¿Cómo no iban a tener éxito si estarían Willem Dafoe y Alfred Molina con ellos también?. Y para más inri, el Spider-man de Holland dejaba de ser el "Iron-boy" "nerd" y guay, con su traje de fantasía, y por fin abrazaba el camino de la madurez de lo que significa ser Peter Parker y Spider-Man.

 

Naturalmente, con los 384.3 millones de dólares que generó Into the Spider-Verse, frente a los 90 que costó y superando al mayor éxito de animación de la compañía que era Hotel Transylvania 2, la secuela se puso en marcha. ¿Y qué puedo decir de esta película que ya vi este fin de semana? Pues sinceramente que hace lo imposible, que es que visualmente supera a la primera, con la que se conecta bien, que es aún más un homenaje a los tebeos, a los fans y al mundo del Hombre Araña, pero que también, resulta que su historia no está tan bien hilvanada, y sientes que te han dado demasiada "madeja" para el resultado que ves al final. Y es que aquí está el problema, al acabar con un "cliffhanger" que no se resolverá hasta la próxima película (Spider-Man: Beyond the Spider-Verse, que llegará en marzo del año que viene), tienes la sensación de que ha habido demasiado desarrollo para tan poco resultado, y sientes que la película ha sido algo inflada. Pese a esto, la sensación de espectáculo continua y es muy disfrutable.

¿Deberías verla? Si eres fan del Trepamuros, o te gustó la primera o bien disfrutas de una animación espectacular, o una película para no dejar de mirar en ningún momento porque es increíble en ese aspecto, es una de las buenas opciones que tendrás este verano, aunque eso sí, ya me han dicho que la evites doblada al español, pues ahí no han hecho las mejores elecciones. En cualquier caso, disfrutad del aire acondicionado de las salas en los próximos meses de calor, a ver qué clásicos, independientes o blockbusters vemos.

Carmen R