Dash Shaw, Bottomless Belly Button; Fantagraphics Books, 2009
Un matrimonio decide divorciarse después de cuarenta años juntos. Ambos son ancianos y reúnen a sus hijos para darles la noticia y pasar juntos las últimas vacaciones. Los hijos no pueden entender por qué, con casi setenta años, los padres deciden comenzar una vida nueva por separado. La búsqueda de los motivos por los cuales la pareja de ancianos desea separarse, aunque se comportan como siempre han hecho, se convierte en una obsesión para el hijo mayor, en un doloroso espejo para la hija mediana, separada de su marido, y en un problema incomprensible para el hijo menor, que prefiere enamorarse de una chica a la que conoce de casualidad en la playa.
Este es el planteamiento, simple en apariencia, con el que parte Bottomless Belly Button, pero que va complicándose conforme avanzamos en la psique y circunstancias de cada personaje. No quiero avanzar nada del argumento, por si deciden -y ojalá decidan- leerlo, pero sí les diré que el final de este cómic es absolutamente emocionante, de lo más hermoso y profundo que he leído en mucho tiempo.
Uno de los personajes más interesantes es Peter, el hijo pequeño, un director de cine sin éxito, introvertido, despistado, poco higiénico, ausente, cuya rareza queda bien explicitada por Shaw dibujando su cabeza como la de una rana, aunque en realidad -y como
Por cierto, ¿os recuerda a algo la imagen de esta silla?