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lunes, 5 de diciembre de 2011

cirque du soleil (desigual)

Hay gente que dice que la ropa de Desigual puede resultar repetitiva. Quizá. Pero a mí me gusta. No es que todo mi armario sea de esta marca (de hecho no creo que te puedas poner dos prendas de la firma juntas, sino que más bien deben ser combinadas con prendas básicas de colores lisos), pero encuentro una gran originalidad en gran parte de la ropa que hay en sus tiendas.
Hoy saco este tema porque ha pasado algo maravilloso: la originalidad de Desigual se ha fusionado con el increíble espectáculo que es el Circo del Sol. Y de esa fusión, de esa increíble unión llena de fuerza, color y vida, ha salido una colección fantástica.
Os dejo el vídeo de la campaña. ¡Disfrutad!


domingo, 5 de junio de 2011

corteo (cirque du soleil)

Hoy he ido, por segunda vez en mi vida, al Circo del Sol. La otra vez que fui era muy pequeña; el espectáculo me gustó mucho (era "Saltimbanco"), pero no recuerdo nada de manera muy nítida.
Sin embargo esta vez no creo (espero) que se me olviden las cosas fácilmente. Aunque sólo sea por lo impactada que estoy por la perfección y la fuerza de los cuerpos, por la belleza de los números. La música, el baile, las acrobacias... Todo estaba cuidadosamente preparado, extremadamente medido, finamente calculado; y sin embargo parecía todo natural; parecía sencillo, hasta fácil. Y eso es lo más grande: ver cómo unas chicas se descuelgan desde unas lámparas a varios metros de altura (provocando el vértigo en las mentes de todas las personas del público), ver cómo los gimnastas hacen mortales y volteretas, ver cómo bailan, cómo se mueven todos sincronizados, ver cómo vuelan, y sentirlo todo tan fácil; es maravilloso.

Repetiría una y otra y otra vez la experiencia de estar allí, transportándome por unos momentos a otro mundo paralelo, a un mundo digno de los sueños y de los dibujos de los niños. Sí, repetiría sin duda esa visión de todas las faldas de colores al vuelo, de todos los personajes (tan diferentes entre sí) formando parte de una misma historia, de las palmas que se sienten en el estómago y de la música que acompaña cada uno de los movimientos. Repetiría, pero esta vez para quedarme.

viernes, 8 de abril de 2011

black swan (rodarte)

Vogue dice: "El look bailarina arrasa esta temporada". Y si lo dice Vogue es que es cierto.

No sé si parte de la culpa la tiene el estreno de El Cisne Negro, pero el caso es que firmas como Chanel, Chloé, Nina Ricci, Lanvin o Doo Ri han sido algunas de las que han inundado la Pasarela con faldas de tul, gasas y chicas con el pelo recogido en moños (altos y bajos), con la frente completamente despejada.

Quien me conoce sabe que tengo una extraña obsesión con el ballet. Nunca he bailado ballet, de pequeña no me dejaron dar clases y ahora soy consciente de que es demasiado tarde. Quién sabe, a lo mejor si hubiese cumplido mi deseo de dar clases de ballet, ahora estaría cansada y no querría ni hablar de él. Pero no me han dado la oportunidad de cansarme del ballet, así que para mí los movimientos de los bailarines sobre un escenario al ritmo de cualquier pieza clásica es un placer como casi ningún otro.
Me encanta la manera que tienen esos cuerpos de tensar los músculos, la capacidad que Dios les ha dado para combinar lo frágil y delicado con lo fuerte e impactante. Creo que la perfección se alcanza a través del baile y, más concretamente, a través del ballet.

Pero no es ese el motivo principal de mi 'post' (de eso puedo hablar cualquier otro día); el motivo de esta entrada es la genialidad del vestuario que diseñaron las hermanas Rodarte para esta película.
Como ya he dicho, quien me conoce sabe que tengo una extraña obsesión por el ballet. Y lo único que se me ocurre hacer a estas alturas es aspirar a diseñar el vestuario para cualquier representación de este tipo.
Las hermanas Rodarte han conseguido mi sueño y lo han llevado a cabo de una manera admirable, porque han conseguido vestir con la misma elegancia al Cisne Blanco y al Cisne Negro, tan diferentes.











domingo, 20 de febrero de 2011

black swan

Nina (Natalie Portman) quiere conseguir el papel principal en el ballet de "El Lago de los Cisnes", pero el director de la compañía, que sabe de la perfección de Nina a la hora de bailar, duda si ella es la adecuada para ese papel. Él dice que sabe que Nina no tendrá problema para representar al Cisne Blanco, pero que no confía en ella para el papel de Cisne Negro, precisamente por su exceso de perfección.

La película, algo traumatizante e incluso 'gore' (no apta para personas que se impresionen fácilmente con la sangre o que se asusten con las bandas sonoras de las pelis de miedo), muestra la transformación de esta dulce, inocente y perfecta bailarina en el Cisne Negro que debe ser durante la representación del ballet. Poco a poco la oscuridad y la locura se apoderan de ella...
Y el resultado es esta escena en la que Nina representa al Cisne Negro con una fuerza nunca vista en ella...

miércoles, 29 de diciembre de 2010

strauss

He descubierto la amplia gama de sonidos que pueden producir los instrumentos de cuerda y los de viento. He descubierto que me gusta la clara confusión que me producen las voces de las soprano. He descubierto que me maravilla la simetría de las polkas. Y todo esto ya lo sabía. He re-descubierto a Strauss.





La Marcha Radetzky, de Johann Strauss I.

domingo, 28 de noviembre de 2010

flamenco flamenco

Ayer fui a ver Flamenco Flamenco, una película de Carlos Saura.

Sin ser yo una fanática de este tipo de música y de baile, quedé impactada por la belleza de cada movimiento y por la fuerza de los taconeos y de las guitarras. Cada detalle está perfectamente cuidado para que la expresión visual y sonora sea disfrutada al máximo por el espectador.
Te daban ganas de aplaudir cada vez que terminaba una soleá, o una saeta, o un baile. Te daban ganas de llorar de pura admiración a oír a Paco de Lucía. Te daban envidia los vestidos y te emocionaban las voces.
Sencillamente estupenda.

Recomiendo esta película. Pongo el trailer para abriros el apetito...


domingo, 7 de noviembre de 2010

el arte de la danza

Todo comenzó con un chico mulato vestido tan sólo con un 'culotte' negro: la perfección en persona. Sus movimientos eran elegantes, con una fuerza espectacular. Qué belleza, qué virtuosismo en cada paso, en cada salto, en cada movimiento de brazos o de piernas.
A continuación, entró en el escenario una chica que comenzó a bailar con él; la perfección continuó doblemente. Y luego otra pareja entró, y luego otra. Tres bailarines y tres bailarinas vestidos de negro y perfectamente acompasados llenaban el escenario de elegancia.

El color negro fue sustituido por el blanco en el escenario. Una bailarina con un vestido largo blanco con la cola azul adquiría el protagonismo. Pero ella no me gustó tanto, el vestido no le permitía moverse con tanta facilidad. Este baile no se desarrollaba con demasiada fluidez ni con la elegancia mostrada en el número anterior.

Luego llegó el momento de gloria para un chico joven vestido con un 'maillot' blanco. Se movía por todo el escenario y lo llenaba de movimiento y dinamismo. Cuánta vida, cuánta perfección. Era como ver a una escultura griega en movimiento.
Y más tarde llegó un número que me impactó muchísimo. Empezaba con una bailarina vestida enteramente de blanco, con una falda de tul también blanca; su aspecto era el de una muñeca que gira eternamente dentro de una caja de música. Y bailaba. Y un chico, también de blanco, entró en escena y comenzó a mirar a la bailarina con asombro. La chica se dio cuenta; y de repente bajó una falda de tul idéntica a la que ella llevaba del techo. El chico se la puso. Y en ese momento terminó el protagonismo que se le había dado a la chica. La bailarina era muy buena, pero el bailarín... no sé, digamos que tenía carisma, que lo llenaba todo con sus pasos de baile. Qué fluidez, qué facilidad para moverse.
Al verle todo parecía tan fácil... y sin embargo sé que no, sé que muy pocos privilegiados tienen el don de hacer eso, y menos personas aún pueden hacerlo como si fuese lo más fácil del mundo. Mi admiración es plena.

Nada es blanco o negro. Siempre hay términos medios, también en el ballet de Víctor Ullate. Una chica traía consigo los colores cálidos. Llevaba un vestido burdeos con detalles oscuros y detalles naranjas. Bailaba con una fuerza espectacular.
Nunca pensé que fuese a decir algo bueno sobre Bebe. Nunca la he admirado. Pero su canción Malo era perfecta para esta coreografía. Cuánta decisión en cada uno de los pasos. Transmitía tanta rabia, tanta vida al mismo tiempo.

Y al poco tiempo llegó una de las coreografías que más me gustaron. Tampoco había blanco y negro en ella, era el color lila el que cubría el cuerpo de los bailarines. Fue una coreografía muy simpática, muy llena de felicidad, de ingenuidad. Una bailarina y un bailarín (el mismo que antes nos había descubierto su perfección vestido de blanco y bailando en solitario) se movían a un mismo tiempo. Parecían más jóvenes que otros bailarines y demostraban en cada movimiento toda su valía.

Después de está actuación, se le añadió al espectáculo un toque "cabaretero". Dos chicos muy parecidos físicamente (eran hermanos, no sé si serían gemelos) bailaban vestidos con un frac, con pajarita y acompañados de un bastón cada uno. Bailaban claqué. No sé cómo podían moverse de una manera tan sincronizada, me parece algo imposible. No sé cómo la coreografía puede transcurrir sin que alguno de los dos se adelante o se quede atrás. Sus movimientos eran tan perfectos y ellos mostraban tanta naturalidad y tanta simpatía... no sé, sin conocerlos diría que son buenos chicos.
El siguiente número fue interpretado por una chica que imitaba a Rita Hayworth. Vestida de negro, se quitaba un guante y se paseaba por el escenario moviendo las caderas. Pero este número tampoco me gustó especialmente. Me pareció un tanto ridícula la puesta en escena; además, la coreografía no constaba de pasos muy espectaculares.

Luego el chico que había abierto el espectáculo, acompañado por una bailarina (también de cuerpo perfecto y envidiable), demostró una vez más su fuerza y su elegancia ante el público. Los dos se movieron con una firmeza impactante... sí, impactante es la palabra.
Salía esta pareja y otra entraba al escenario. La bailarina que había representado a Rita hace unos minutos, salía acompañada de un bailarín para representar una coreografía mejor que la que había hecho ella en solitario, aunque tampoco mi favorita.

Y volvieron a salir al escenario los dos bailarines jóvenes, esta vez vestidos de morado oscuro, no de lila. Representaron de nuevo una coreografía aparentemente fácil, pero compleja y llena de pasos asombrosos.

Luego volvió a hacer un solo el chico perfecto del principio. Salió del escenario y el resto de la compañía entró para bailar todos juntos, liderados por uno de los bailarines. Todos bailaban y no bailaban a la vez, bailaban diferentes pasos y no resultaba caótico. Había un desordenado orden en todo. Espectacular.
Volvió a escena el chico perfecto y se unió al resto, adquiriendo él el protagonismo.
Qué belleza, qué perfección. Qué espectacular todo.

Y todo parecía tan fácil... qué envidia.