Es evidente que sufrimos un retroceso en el combate contra la violencia de género y por la igualdad. Es un retroceso visible no sólo en el número creciente de asesinatos machistas, sino también en que estos se producen en un ambiente social, legal, mediático, ideológico, diferente. Si nunca fue mucho el interés social hacia la violencia de género, ahora parece haber caído aún más. Los medios de comunicación, si alguna vez intentaron informar correctamente acerca de los asesinatos machistas, han vuelto a su querencia por informar de manera morbosa y apolítica, por privatizar esta violencia y por volver a intentar justificarla. Los neomachistas, cada vez más organizados, están continuamente en las redes atentos ante cualquier noticia que tenga que ver con los derechos de las mujeres o con el feminismo; desatan campañas de desprestigio contra cualquier feminista, se infiltran en los partidos y las asociaciones para boicotear cualquier tema relacionado con la igualdad de g...