Hablaba con un buen amigo sobre el caso de Grecia. La dimisión de Tsipras es un duro golpe. Estoy seguro que si no lo ha hecho de otra manera es porque no ha podido, o sea que no me meto con él, sino con un estado carcelario en el que vivimos todos, absolutamente todos, y del que es imposible, de momento, escaparnos. Pero también me cuestiono hasta qué punto vale la pena apostar por partidos de verdadera izquierda si después no pueden hacer lo que prometieron (me lo cuestiono aquí, en pequeño comité, entre amigos, entre vosotros... hacerlo e n público equivaldría a bajar la cabeza e invitarlos a que te sigan pegando). Lo de Grecia no tiene nombre: los arruinan, los humillan absolutamente, y encima han de ir recibiendo inmigración ilegal y gestionando en caliente la urgencia mientras los países ricos lo gestionan en frío (Francia y Gran Bretaña pactando para el control de la inmigración ilegal en Calais). Dice que Tsipras debería haber dimitido antes, y que su actit...