De alguna manera estamos alertados ante los intentos de manipulación informativa. Sabemos que la tergiversación y el relato ideológico o partidario, buscan mil maneras de expandirse y sin embargo, siempre nos sorprende la falsedad o la recreación interesada y fantasiosa cuando acaba impresa en un libro de historia. Es cierto que el paso del tiempo desfigura las pisadas, y que todas las huellas pueden ser interpretadas. Precisamente por ello, buscamos en el historiador, alguien digno de crédito y en quien confiar para que nos ofrezca un relato ajustado a la realidad, sin recreaciones fantasiosas ni tergiversaciones propagandísticas. Quizá por ello, sorprende e incomoda, aunque no sea novedad, que los propagadores de la mentira siempre encuentren espacio para sus falsificaciones. Resulta llamativo, o no, que desde la Real Academia de la Historia, con una generosa aportación económica de dinero público, se edite algo tan extravagante como un Diccionario Biográfico Español que, al igual...