ESTE VIDEO PUEDE AFECTAR VUESTRA SENSIBILIDAD.
SI LO HE PUESTO ES PORQUE CREO QUE HA PESAR DE SER MUY DURO,NOS DEJA LA ENSEÑANZA DE QUE COMO CONTINUEMOS CERRANDO LOS OJOS O MIRAR HACIA OTRA PARTE.....EL NIÑO DE LA CRUZ,MAÑANA O ESTA TARDE TAMBIEN DISPARARÁ.
VIDEO:VIA BLIP.TV
Esta madrugada estaban hablando por la radio sobre este tema y tambien de este libro.
Algunas de las personas que intentan llegar a España a pesar de saber que su muerte puede llegar en plena travesia,se arriesgan y muchas veces mueren.
El destino es a veces muy cruel.
Han pasado años como niños soldados.Muchos tienen las peores enfermedades.No tienen ni nada ni nadie.
Uno de ellos decia que ni se mira él,ni se mira donde va.
AFRICA SE NOS MUERE,MIENTRAS NOSOTROS VAMOS DE REUNIÓN EN REUNIÓN,COMIENDO DE PUTA MADRE Y PLANTANDO ARBOLITOS.
No se si llegará el dia que tengamos que arrepentirnos de pertenecer a la raza humana.
Reseña del libro Enfants–Soldats. Victimes ou criminels de guerre?, Editions Le Rocher, 2007, del periodista francés Philippe Chapleau
Este libro, que analiza la cuestión de los niños soldados, es un ensayo que se apoya en cifras y testimonios para ilustrar la narración sobre el reclutamiento de los niños y los diversos abusos de los que son víctimas. La tesis de la iconoclasta obra de Chapleau puede resumirse así: Los niños soldados son “verdaderos combatientes”. El tópico de la inocencia infantil salta en pedazos. La obra empieza en tromba con el relato de Lucien Badjoko -que tenía 12 años en 1996-, antiguo “kadogo” (pequeño en suajili), miembro de las tropas de niños soldados de Kabila padre que derrocaron a Mobutu. El relato de este chico congoleño, J’étais un enfant soldat (Yo fui un niño soldado) (Plon, 2005), es el hilo conductor del libro.
África ostenta el récord de reclutamiento de niños
Para el autor hay varios factores que explican el reclutamiento -masivo- de niños por los señores de la guerra. En primer lugar el peso de la demografía, "la explosión juvenil”. África ostenta el récord de reclutamiento de niños con el 41,9 % mientras que la media mundial es del 28,9%. Este vivero nutre un enorme ejército de reserva. Es la cara de una “demografía de la insurrección”.
Está además la pauperización con sus corolarios inevitables: La falta de escolaridad masiva que afecta a más del 50% de los niños de Mozambique, Etiopía, Angola, Somalia y "toda África del oeste", y entre el 30% y el 50% en África central.
Finalmente, la inconsistencia de los estados. Parafraseando a Michel Leiris, el autor de L’Afrique fantôme (El África fantasma), estamos frente a estados fantasmas entregados a bandas armadas y organizaciones criminales que no regatean medios para financiar sus tráficos de drogas, diamantes, maderas exóticas, coltan o petróleo; es el triunfo del trueque: Armas ligeras contra diamantes de sangre en Sierra Leona, Liberia…
La edad del kalashnikov
El autor señala con razón que la mayor mutación que favorece la masificación del fenómeno de los niños soldados es la entrada en la edad del kalashnikov, que se maneja fácilmente, como un juguete. Más de 500 millones de armas ligeras circulan por el mundo. “En África se pueden comprar los ‘AK-47’ desde 20 dólares”, afirma Philippe Chapleau. A este precio la guerra se convierte en un videojuego para los chicos. Y “para nosotros la vida no es sagrada”, añade Lucien Badjoko. La muerte se hace virtual y la guerra adquiere una dimensión lúdica. “Un juego de niños”, insiste el autor.
Las campañas de las ONG como "Handicap International" contra las minas antipersonas o las armas ligeras y las de Oxfam contra los diamantes de sangre, a pesar del enorme éxito de la película Blood Diamond (Diamante de sangre), tienen muy poco impacto en el imaginario de la comunidad internacional y sobre todo en los señores de la guerra del continente africano. Para estos últimos el kalashnikov sigue siendo un juguete.
La niñas, esclavas sexuales y niñas soldados
Según Philippe Chapleau, de los 30.000 niños soldados de la República Democrática del Congo, el 40% son chicas. Y en Uganda, de 30.000 small soldiers (pequeños soldados), el 30% son lindas muchachas. Las niñas representarían un tercio de las tropas del ejército de resistencia del “señor”. En los años 80, 15.000 chicas de 13 a 17 años “sirvieron” en las tropas del “Tigray People Liberation Front” (Frente de Liberación Tigré de Etiopía, N. de T.) que combatía el poder totalitario del ex presidente etíope Mengistu. Estas muchachas representaban el 15% de “todas las fuerzas combatientes”.
Y lo que es más inquietante, las niñas son por turno espías, cocineras, criadas para todo (en sentido literal y figurado) y esclavas sexuales. Sin olvidar la utilización sistemática y a gran escala de la violación como arma de guerra contra las mujeres y niñas. Para ilustrar su declaración, el autor cita a varios autores africanos, particularmente a China Keiitetsi, una antigua niña soldado autora de La Petite fille à la Kalachnikov (La niña del Kalashnikov) (Ed. Complexe, 2004). Y por supuesto, Allah n’est plus obligé de Amadou Kourouma y Johnny chien méchant de Emmanuel Dongala.
El niño-soldado es un arma de guerra moderna
Ciertamente Philipe Chapleau recuerda que la droga (en Liberia y Sierra Leona) y el alcohol (en la República Democrática del Congo), se utilizan como narcóticos para “poner a punto” a los niños soldados. Pero el autor insiste en el hecho que el niño soldado es “dócil” y “amoral”. Sacrilegio. Un tabú es un asunto cuya simple evocación adquiere la apariencia de una violación… Con la adicción al alcohol y las drogas no es extraño que pasen esas cosas…
Todavía más grave para los ejércitos occidentales y para las fuerzas de conservación de la paz es que, según los Cascos azules, el niño soldado es un arma que los incapacita para actuar: “No podemos contraatacar sin traicionar nuestra ética de cara a los chicos y chicas”; un terrible problema estratégico, filosófico y militar…
En Les anges cannibales (Ed. Le Rocher, 2004), el “general Mosquito” de Sierra Leona presentaba así al ejército más poderoso de África, los niños soldados: “¿En Liberia? ¡Hay quince mil! ¡Combaten a los dictadores en Angola, el Congo, Zaire, Somalia, en todos los frentes! ¿En África? ¡Son por lo menos ciento cincuenta mil!... Están por todas partes”. Pero la guerra, las guerras de rapiña, son máquinas de fabricar la miseria, la pobreza masiva absoluta: El subdesarrollo del Continente Negro…
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Fuente: http://www.afrik.com/article12156.html
Artículo original publicado el 23 de julio de 2007
SI LO HE PUESTO ES PORQUE CREO QUE HA PESAR DE SER MUY DURO,NOS DEJA LA ENSEÑANZA DE QUE COMO CONTINUEMOS CERRANDO LOS OJOS O MIRAR HACIA OTRA PARTE.....EL NIÑO DE LA CRUZ,MAÑANA O ESTA TARDE TAMBIEN DISPARARÁ.
VIDEO:VIA BLIP.TV
Esta madrugada estaban hablando por la radio sobre este tema y tambien de este libro.
Algunas de las personas que intentan llegar a España a pesar de saber que su muerte puede llegar en plena travesia,se arriesgan y muchas veces mueren.
El destino es a veces muy cruel.
Han pasado años como niños soldados.Muchos tienen las peores enfermedades.No tienen ni nada ni nadie.
Uno de ellos decia que ni se mira él,ni se mira donde va.
AFRICA SE NOS MUERE,MIENTRAS NOSOTROS VAMOS DE REUNIÓN EN REUNIÓN,COMIENDO DE PUTA MADRE Y PLANTANDO ARBOLITOS.
No se si llegará el dia que tengamos que arrepentirnos de pertenecer a la raza humana.
Reseña del libro Enfants–Soldats. Victimes ou criminels de guerre?, Editions Le Rocher, 2007, del periodista francés Philippe Chapleau
Este libro, que analiza la cuestión de los niños soldados, es un ensayo que se apoya en cifras y testimonios para ilustrar la narración sobre el reclutamiento de los niños y los diversos abusos de los que son víctimas. La tesis de la iconoclasta obra de Chapleau puede resumirse así: Los niños soldados son “verdaderos combatientes”. El tópico de la inocencia infantil salta en pedazos. La obra empieza en tromba con el relato de Lucien Badjoko -que tenía 12 años en 1996-, antiguo “kadogo” (pequeño en suajili), miembro de las tropas de niños soldados de Kabila padre que derrocaron a Mobutu. El relato de este chico congoleño, J’étais un enfant soldat (Yo fui un niño soldado) (Plon, 2005), es el hilo conductor del libro.
África ostenta el récord de reclutamiento de niños
Para el autor hay varios factores que explican el reclutamiento -masivo- de niños por los señores de la guerra. En primer lugar el peso de la demografía, "la explosión juvenil”. África ostenta el récord de reclutamiento de niños con el 41,9 % mientras que la media mundial es del 28,9%. Este vivero nutre un enorme ejército de reserva. Es la cara de una “demografía de la insurrección”.
Está además la pauperización con sus corolarios inevitables: La falta de escolaridad masiva que afecta a más del 50% de los niños de Mozambique, Etiopía, Angola, Somalia y "toda África del oeste", y entre el 30% y el 50% en África central.
Finalmente, la inconsistencia de los estados. Parafraseando a Michel Leiris, el autor de L’Afrique fantôme (El África fantasma), estamos frente a estados fantasmas entregados a bandas armadas y organizaciones criminales que no regatean medios para financiar sus tráficos de drogas, diamantes, maderas exóticas, coltan o petróleo; es el triunfo del trueque: Armas ligeras contra diamantes de sangre en Sierra Leona, Liberia…
La edad del kalashnikov
El autor señala con razón que la mayor mutación que favorece la masificación del fenómeno de los niños soldados es la entrada en la edad del kalashnikov, que se maneja fácilmente, como un juguete. Más de 500 millones de armas ligeras circulan por el mundo. “En África se pueden comprar los ‘AK-47’ desde 20 dólares”, afirma Philippe Chapleau. A este precio la guerra se convierte en un videojuego para los chicos. Y “para nosotros la vida no es sagrada”, añade Lucien Badjoko. La muerte se hace virtual y la guerra adquiere una dimensión lúdica. “Un juego de niños”, insiste el autor.
Las campañas de las ONG como "Handicap International" contra las minas antipersonas o las armas ligeras y las de Oxfam contra los diamantes de sangre, a pesar del enorme éxito de la película Blood Diamond (Diamante de sangre), tienen muy poco impacto en el imaginario de la comunidad internacional y sobre todo en los señores de la guerra del continente africano. Para estos últimos el kalashnikov sigue siendo un juguete.
La niñas, esclavas sexuales y niñas soldados
Según Philippe Chapleau, de los 30.000 niños soldados de la República Democrática del Congo, el 40% son chicas. Y en Uganda, de 30.000 small soldiers (pequeños soldados), el 30% son lindas muchachas. Las niñas representarían un tercio de las tropas del ejército de resistencia del “señor”. En los años 80, 15.000 chicas de 13 a 17 años “sirvieron” en las tropas del “Tigray People Liberation Front” (Frente de Liberación Tigré de Etiopía, N. de T.) que combatía el poder totalitario del ex presidente etíope Mengistu. Estas muchachas representaban el 15% de “todas las fuerzas combatientes”.
Y lo que es más inquietante, las niñas son por turno espías, cocineras, criadas para todo (en sentido literal y figurado) y esclavas sexuales. Sin olvidar la utilización sistemática y a gran escala de la violación como arma de guerra contra las mujeres y niñas. Para ilustrar su declaración, el autor cita a varios autores africanos, particularmente a China Keiitetsi, una antigua niña soldado autora de La Petite fille à la Kalachnikov (La niña del Kalashnikov) (Ed. Complexe, 2004). Y por supuesto, Allah n’est plus obligé de Amadou Kourouma y Johnny chien méchant de Emmanuel Dongala.
El niño-soldado es un arma de guerra moderna
Ciertamente Philipe Chapleau recuerda que la droga (en Liberia y Sierra Leona) y el alcohol (en la República Democrática del Congo), se utilizan como narcóticos para “poner a punto” a los niños soldados. Pero el autor insiste en el hecho que el niño soldado es “dócil” y “amoral”. Sacrilegio. Un tabú es un asunto cuya simple evocación adquiere la apariencia de una violación… Con la adicción al alcohol y las drogas no es extraño que pasen esas cosas…
Todavía más grave para los ejércitos occidentales y para las fuerzas de conservación de la paz es que, según los Cascos azules, el niño soldado es un arma que los incapacita para actuar: “No podemos contraatacar sin traicionar nuestra ética de cara a los chicos y chicas”; un terrible problema estratégico, filosófico y militar…
En Les anges cannibales (Ed. Le Rocher, 2004), el “general Mosquito” de Sierra Leona presentaba así al ejército más poderoso de África, los niños soldados: “¿En Liberia? ¡Hay quince mil! ¡Combaten a los dictadores en Angola, el Congo, Zaire, Somalia, en todos los frentes! ¿En África? ¡Son por lo menos ciento cincuenta mil!... Están por todas partes”. Pero la guerra, las guerras de rapiña, son máquinas de fabricar la miseria, la pobreza masiva absoluta: El subdesarrollo del Continente Negro…
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Fuente: http://www.afrik.com/article12156.html
Artículo original publicado el 23 de julio de 2007
Comentaris
No queria que lo viese nadie sin avisar.
Lo que ha ocurrido es que es la primera vez que pongo BLIP.TV,y no se la razón pero se ha quedado como borrador y como publicado.
Tengo otros dos desde hace un tiempo,son temas diferentes,pero estos no los pondré,a pesar de que son videos premiados en Festivales como el de Berlín.
Lo lamento Xesca.
Un beso
Igual decir lo que uno piensa,mostrar lo que sucede es un paso,un aporte, algo al menos,porque la indeferencia es peor y más cruel aún. Gracias por escribir de este modo,Josep tenemos voz que bueno poder usarla.Un beso
Es cierto que las revistas que manda Médicos sin Fronteras,Unicef o Ayuda en Acción son tan fuertes que hay que preparar el ánimo para leerlas,más de una vez no he podido conseguirlo.
Los gobiernos africanos siguen expoliando a los suyos,nadie pide una cadena de seguimiento,una trazabilidad de los diamantes cuando se compran en el resto del mundo porque saben de sobra que tendrían que poner los nombres de muchos esclavos y muchos muertos,o del coltran que son minerales imprescindibles para las nuevas tecnologías (si lees LA CANCIÓN DEL MISIONERO allí se explica muy bien esto),en este enlace se explica también http://www.larepublica.com.uy/politica/120551-por-que-se-combate-y-que-intereses-juegan-en-congo
Sin quererlo somos parte de esas explotaciones. Tenemos un gran dilema.
Starlux.Al cabo de unos meses ,al vover contaban cosas de alli que eran para llorar.Esto mismo que me cuentas me lo contaban ellos.
Cuando volvieron dejaron todo lo que se habian llevado a la ida a la gente que podían.lo de la esclavitud tambien es cierto.
Y nosotros que podemos hacer Teresa,mientras el expolio y las enfermedades terminan con todo.
Teresa,cuidate mucho.
Un beso.
Gracias, no sabía donde traducirlos.
Me gusta mucho tu blog, es muy interesante, si visitas los míos, te digo, que soy una aficionada a la pintura, totalmente autodidacta, y que llevo muy poco tiempo pintando. Así que no me juzgues demasiado duro.
Sobre ésta estrada de los niños soldados, me viene a la cabeza una canción. Te dejo la dirección para que la veas.
Por cierto los cuadros de tu amigo Jose Antonio Cabrera, me han dejado impresionada, como le dije a él, hay muchos genios por Internet, espero verle a menudo poniendo más cuadros, es una gozada.
http://es.youtube.com/watch?v=hJOHJdyndvc
Espero que te guste la canción.