“Me han pegado y no me ha dolido, me han tundido y no lo he sentido, cuando me despierte volveré a buscarlo”. Libro de Proverbios, capítulo 23, versículo 29. He visto pocas interpretaciones tan veraces como las de estos dos actores. ¿Es posible pasar de la alegría desmedida y artificial, a las ganas de morirse y terminar con todo, vivir en el terror más absoluto del qué pasará mañana? Pues lo es. Y si os apetece escuchar la banda sonora de la película aquí os la dejo mientras continuáis leyendo... Se suele considerar Días de vino y rosas (1962) no solo la obra maestra de Blake Edwards sino también una película pionera en el tratamiento del alcoholismo como una enfermedad y una lacra social. Únicamente la recomendable película de Billy Wilder Días sin huella (1945) se anticipó abordando este tema, aunque sin la profundidad de la primera. Joe (Jack Lemmon) y Kirsten (Lee Remick), dos seres perdidos, faltos de afecto y enamorados son...