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20 octubre 2014

El poderoso influjo


La ilustración es de Juan Luis López. El relato lo escribí para Esta noche te cuento

Un hombre camina, con los hombros vencidos, por el paseo. En la zona oscura del pretil de la playa, una pareja se habla entre susurros. Bajo la luz de las farolas, los vendedores ambulantes recogen de prisa, ante la llegada inminente de la policía. Envuelven los artículos en hatillos blancos y se van retirando hacia la arena, donde esperan a que se alejen los agentes.

Sobre el mar se refleja un camino plateado por el que apetece adentrarse. Eso parece pensar el hombre cabizbajo, detenido ante la masa de agua y ante sus dudas. La pareja permanece ahora en silencio, buscándose con los ojos, acercando sus bocas. De lejos, la piel de los vendedores se mezcla con la noche y los bultos blancos flotan sobre las olas.

El solitario se desnuda, dobla la ropa con cuidado, la deja sobre la arena y nada a grandes brazadas, queriendo romper el reflejo gris sobre el agua. En la sombra, las bocas se unen y las manos buscan con impaciencia el cuerpo del otro. Sobre las baldosas del paseo, vuelven a mostrarse las mercancías y a reconocerse las caras.

Nadie parece darse cuenta de que esta noche hay luna llena.

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05 octubre 2014

El último llanto de los vencidos



La ilustración es de Laura Garrido.
Mi colaboración en Esta noche te cuento del mes de Septiembre.
Inspirado en El coronel Chabert, de Honoré de Balzac.

La pala hace un ruido metálico al cargar la tierra. Un sonido que se arrastra, como la misma herramienta por el suelo, y termina en un golpe seco al verter su contenido dentro del foso. Tengo prisa, por lo que apenas dejo pasar unos segundos hasta que vuelvo a repetir la secuencia.
No me gusta mirar los cuerpos que voy cubriendo. Sólo lo hago cuando me llega algún sonido diferente, como el del quejido que se produce al asentar los cadáveres en el suelo. Entonces, paro y escucho, por si me sale algún resucitado de entre los muertos.
No se oye nada más en este amanecer. Quedan muy lejos los gallos y los pájaros de este entierro. Hace tiempo ya que no escucho los lamentos de la tierra al vencer las bóvedas producidas por los cuerpos amontonados. Ya no les queda ese llanto, siquiera, a los que ayer perdieron la batalla.

Empieza a clarear y a mí apenas me restan una docena de paladas. Rasear el terreno. Informar a mi superior de que el trabajo está hecho. Recoger el campamento. Asistir a la misa que dará el capellán para celebrar la victoria.

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04 agosto 2014

Hotel California


OK-OK-CORTADA
La ilustración es de Petra Acero. El relato lo escribí para Esta noche te cuento
Mi pequeño homenaje a los Eagles y su famosa canción.

Como si se tratara de una nueva plaga de insectos, aquel lunes insípido de febrero empezaron a aparecer los periodistas. Llegaban en pequeñas oleadas de dos o tres, en coches discretos, simulando ser turistas, pero todas las preguntas, tras pocos rodeos, acababan en el hotel y en algunos tipos, de nombres extraños, a los que nadie recordaba haber visto.

A partir de entonces, se sucedieron los rumores. Al principio, se decía que los individuos buscados aparecían registrados todos los años, durante la primera semana de febrero, desde 1976. Después, que entraron en el hotel por esas fechas, y que no se anotó ninguna de salida, por lo que es posible que sigan allí desde entonces.

Lo único cierto, lo que salió en todos los periódicos, es que en un lugar apartado del sótano, oculto por un falso tabique, encontraron una cripta con tres ataúdes vacíos y sus respectivas lápidas conteniendo los nombres de los extranjeros: Don Felder, Glen Frey y Don Henley, junto a un esqueleto de águila real del que se conservaban todas las plumas.


A raíz del suceso, el mediocre Hotel Bahía cambió su nombre y tiene el cartel de completo todos los días.

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21 julio 2014

Amnesia

La ilustración es de Emma Jimeno
El relato lo escribí para el concurso de Mayo de Esta noche te cuento


El náufrago apenas recuerda nada. Lo encontramos en una balsa a la deriva, en un mar en calma, con agua y suficientes viandas para aguantar un mes en alta mar. Iba bien vestido, completamente rasurado, con las uñas limpias y el cabello cortado al cepillo. Durante el interrogatorio, su rostro parecía sincero. Hablaba de un naufragio, de olas altas como castillos, de marineros que tapaban sus oídos ante cantos de sirena. Eso, y poco más. 

Permaneció serio todo el tiempo, hasta que entró María. Entonces, dibujó una amplia sonrisa y dejó los ojos perdidos en algún lugar al otro lado del espejo. 

Yo diría que, en ese momento, era feliz.

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30 junio 2014

Listas de la compra



La ilustración es de Asunción Buendía. El relato lo escribí para Esta noche te cuento

Pensando un poco, la última vez que abrimos la caja fuerte fue cuando murió papá y dejamos dentro la alianza y el reloj de oro. Mamá, recuerda, siempre conservaba notas manuscritas entre las páginas de los libros. La lista de la compra la guardaba dentro del último que estaba leyendo, por ejemplo. Seguramente dejó la clave en el interior de algún ejemplar de la biblioteca, le digo a mi hermano, mientras él recorre con la vista las largas hileras de baldas del salón comedor y se encoge de hombros.

Todo lo tengo que hacer yo, pienso, así que busco una escalera y organizo el operativo. Voy sacando, uno a uno, cada libro y él los agita. Casi todos tienen listas de la compra por terminar, muy parecidas entre ellas. La mayoría de los productos anotados todavía ocupan un sitio en la alacena. Madre era despistada y por eso lo anotaba todo. Por eso procuraba mantener las mismas rutinas.

Casi hemos terminado de vaciar la biblioteca. Caen los últimos papeles, con nombres de alimentos y productos de limpieza. Ningún número mágico. En la mesa sigue el testamento de mis padres, de hojas amarillentas, que no nos hemos molestado en leer.

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02 junio 2014

Guerra




Mi primera colaboración en Esta noche te cuento (Marzo 2014).

La tormenta es esa palabra que nadie se atreve a pronunciar. Es como un hito maldito en nuestra historia, algo que los mayores se esfuerzan en olvidar y nosotros no acabamos de concebir.

¿Qué es una tormenta?, nos preguntamos unos a otros y nadie es capaz de dar una respuesta segura. Una gran cantidad de agua, dicen algunos. Una sucesión de descargas eléctricas que proceden del cielo, afirman otros; pero todo son conjeturas.

Hablar de agua en grandes cantidades parece imposible. Todo el mundo sabe que el preciado líquido se fabrica en unas industrias gigantescas, situadas en las montañas, en las cantidades justas para el consumo humano. Afirmar que el cielo puede descargar electricidad resulta absurdo, cuando es conocido que toda la energía se produce en pequeños paquetes, para evitar accidentes.

Cuando preguntamos a los viejos sobre el vocablo prohibido, suelen contestar con evasivas. Ellos saben lo que ocurrió, pero nunca nos lo dirán. En algunas ocasiones, cuando están relajados y vuelven a contarse sus viejas historias, emplean palabras indescifrables para nombrar a la tormenta. La que más me llama la atención es “Guerra”.

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