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12/5/10

Los muchachoé conomistas

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Un día como hoy pero mañana, para que no digan que no avisamos con tiempo...

22/3/10

Economista K

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Un día como hoy pero el domingo los diputados yanquis le dieron media sanción a la ley de reforma del sistema de salud que el negro Obama viene proponiendo desde que asumió. Hemos encontrado en el NYT esta columnita del economista K Paul Krugman, que escribe cosas muy lindas sobre política. Por supuesto, toda la belleza de ese texto quedó arruinada por la traducción berreta que UDP realizó para que su mensaje llegue al pueblo peronista. Sirve para ver que la reacción actúa de manera similar ante cualquier leve intento de arreglar un poco los tantos para la única clase de hombres que existe: los que trabajan.

El día anterior al voto por la seguridad social, el Presidente Obama dio un discursito a los legisladores demócratas. Cerca del final, habló de porqué su partido debía aprobar la reforma: “De vez en cuando, llega un momento en el que tenés la oportunidad de reivindicar todas esas buenas esperanzas que tenías sobre vos mismo, sobre este país, donde tenés la chance de hacer justicia a todas las promesas que hiciste… Y este es el momento en hacerle justicia a esas promesas. No estamos destinados a ganar, pero estamos destinados a ser sinceros. No estamos destinados al éxito, pero estamos obligados a dejar brillar las pocas o muchas luces que tenemos”. 
Del otro lado, está lo que dijo Newt Gingrich, el republicano ex presidente de la Cámara –un hombre celebrado por muchos en su partido por sus dotes de líder intelectual: si los demócratas “pasan” la ley, “Ellos habrán destruído su partido tanto como lo hizo Lyndon Johnson por un lapso de 40 años”, cuando paso la legislación de los derechos civiles. 
Argumentaría que el Sr. Gingrich está equivocado al respecto de eso: propuestas para garantizar el seguro de salud suelen ser controversiales antes de ser efectivas –el famosamente polémico Medicare que según Ronald Reagan iba a terminar con la “libertad americana”- pero siempre son populares una vez que se sancionan.  
Pero ese no es el punto que quiero hacer hoy. Por el contrario, quiero que consideren el contraste: en un lado, el argumento final fue apelar a nuestros “mejores angeles”, urgiendo a los políticos a hacer lo que es correcto, aún cuando dañe sus carreras; del otro lado, puro cinísmo. Piensen en lo que eso significa, condenar la reforma de salud comparándola con la Ley de Derechos Civiles. Quien en la america moderna diría que Lyndon Johnson hizo lo incorrecto cuando empujo la igualdad racial? (En realidad, sabemos quienes: la gente del Tea Party que gritaban epítetos raciales a los Demócratas en las vísperas del voto). 
Y ese cinicismo fue la marca registrada de toda la campaña en contra de la reforma. 
Si, unos cuantos intelectuales conservadores, luego de hacer un show pensando muy “difícil” al respecto de las diversas cuestiones, declamaron estar perplejos ante las implicancias fiscales de la reforma (pero no dijeron nada cuando vieron la factura la oficina “congresional” de presupuesto de lo que cuesta hoy la salud) y dijeron querer acciones más concretas para reducir los costos (aún cuando esta reforma hace más para bajar los costos que cualquier legislación previa). Durante la mayor parte, sin embargo, los oponentes a la reforma ni siquiera fingieron establecer algún tipo de vínculo con la realidad, ni con la que plantea el actual sistema o el sistema moderado, centrista, que proponían los demócratas.

En cambio, el núcleo emocional de la oposición fue una flagrante siembra de miedo, descontextualizada tanto de los hechos como de cualquier sentido de decencia.
No fue tan sólo el verso del “panel de la muerte” (nota del traductor: los gorilas dijeron que el estado iba a decidir quien vivía y quien moría, al punto tal que la guacha de Palin dijo que “el panel de la muerte decidiría seguramente dejarme sin mi hijo que tiene down). Fue puro odio racial, como aquel artículo en Investor’s Business Daily en el que se declaraba que la reforma de salud es “acción afirmativa (nota del traductor: algo así como discriminación inversa) con esteróides, decidiendo desde quien se convierte en doctor o quien da el tratamiento, sobre la base del color de piel). Fueron mentiras salvajes sobre un supuesto financiamiento del aborto. Fue la insistencia de que hay algo tiránico en el hecho de que jóvenes trabajadores americanos tengan asegurada su salud cuando la necesiten, un seguro que los viejos americanos disfrutan desde que Lyndon Johnson (el presidente que Gingrich considera fallido) impuso el Medicare a pesar de los aullidos republicanos. 
Y seamos claros: la campaña de miedo no fue llevada adelante por una “falange radicalizada” y desconectada del Establishment Republicano. Por el contrario, fue el establishment el que estuvo involucrado y aprobando todo el camino. Politicos como Sarah Palin –quien fue candidata a vicepresidente por los Republicanos- esparció ansiosamente la mentira del “panel de la muerte”. Y políticos supuestamente razonables y moderados como el Senador Chuck Grassley reusaron decir que el verso del “panel de la muerte” era una mentira. En las vísperas de la gran votación, los miembros republicanos del congreso advirtieron que “la libertad moría un poquito hoy” y acusó a los demócratas de “tácticas totalitarias”, refiriéndose a lo que creo que en realidad es el procedimiento de “votar”. 
Sin dudas, la campaña de miedo fue efectiva: la reforma de la salud pasó de ser altamente popular a ser ampliamente desaprobada, aún cuando los números vienen mejorando últimamente. Pero la cuestión era: puede de verdad ser suficiente para bloquear la reforma? 
Y la respuesta es no. Los Demócratas lo han hecho. La cámara pasó la versión del senado de la reforma de salud, y un versión mejorada se conseguirá mediante la reconciliación. 
Esto es, por supuesto, una victoria política para Obama, y un triunfo para Nancy Pelosi, la presidenta de la Cámara de Diputados. Pero también es una victoria para el alma de América. Al final, una ofensiva vil y sin principios falló en bloquear la reforma. Esta vez, el miedo, tachado. 

16/3/10

Heyn y la coparticipación federal

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Un día como hoy pero el viernes pasado realizamos otra producción político-económica encabezada por el Lic. Iván Heyn en el barrio de Parque Patricios. Los Autores advierten que en esta ocasión la calidad de la entrega no se equipara a la que produjéramos una semana atrás. La oportunidad para el encuentro se dio entrada la noche, y el estado y organización de los comensales deja mucho que desear. A eso hay que sumar la superposición constante de voces, el ruido de los camiones por Av. Caseros y una pésima iluminación del set. Sin embargo, el clima de peronismo dicharachero y los invalorables aportes de los compañeros Jorge Dorio y Matías Castañeda, junto a la conducción del Dr. Carlos Figueroa, hacen de este videíto un pasatiempo placentero y digno de ser visto. Cabe rescatar el hecho de que, a pesar del bullicio y la borrachera, se acertó en la agenda a juzgar por lo dicho ayer por nuestra querida compañera Presidenta de la Nación en su discurso vespertino. Otra noche peronista y descontrolada de joda, amistad y discusión política pipí cucú.

9/3/10

Una noche peronista

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Un día como hoy pero hoy, a pedido de la muchachada peronista ávida de ganar discusiones con los que ve que hacen agua por todos lados, transcribimos lo dicho por Heyn, afinando los números pero intentando conservar ese espíritu que dan las noches en alguna cantina de Parque Patricios.

Carlitos: - Estamos en la Taberna de Roberto, en Parque Patricios, con el economista Iván Heyn. Se instaló nuevamente la discusión de la deuda externa en la escena nacional.

Iván: - Sí, sobre todo el tema de la legitimidad que es un tema que le preocupa mucho a la centroizquierda. Digamos que es un tema central y nosotros estamos de acuerdo con que se discuta la legitimidad de la deuda externa y que se cuiden los responsables de haber endeudado el país.

Ahora, hagamos la comparación con el caso de Ecuador, que es un caso que los economistas de Proyecto Sur reivindican sistemáticamente para criticarnos. Ecuador tenía una deuda revisable de 3.000 millones de dólares (o sea, la deuda que revisaron a ver si era legítima o no). O sea, revisaron el 30% de la deuda total de Ecuador, que eran 10.000 millones de dólares. Sobre ese 30%, ¿cuánto hizo Ecuador de quita? 65%. Pero, por supuesto, revisaron qué era lo legítimo y qué era lo ilegítimo.
¿Nosotros qué hicimos? ¿Qué hizo nuestro gobierno kirchnerista? Dijo: ¿cuánto tenemos de deuda? 81.800 millones de dólares. Bueh, no me importa si es legítima o si es ilegítima. Nosotros hacemos un recorte del 65% igual [1].

Carlitos: -¿Sobre qué porcentaje?

Iván: -Sobre el 50% de la deuda. O sea, nosotros teníamos aproximadamente 160.000 millones de dólares en el año 2003, cuando Kirchner llegó al gobierno. Sobre eso, la mitad era lo que se podía revisar. No se podía revisar lo otro porque eran los fondos de los jubilados, entonces no se puede tocar. Sobre esa mitad, que eran 81.800 millones de dólares, el gobierno dijo: no sé si es legítima o ilegítima, yo voy a pagar 29.000 millones de dólares [2].

Supuestamente, ahora nosotros somos peores que Ecuador. Yo le pregunto a la gente de Proyecto Sur que me explique, ¿dónde está la parte revolucionaria de decir si es legítima o no si nosotros, de todas maneras nos cagamos en todo y les dijimos “81.800, 29.000”?, ¿Cuál es la parte revolucionaria?

Segundo argumento de los muchachos de Proyecto Sur. Alejandro Olmos (creo que es el hijo de Olmos, el que estudió la legitimidad, que lo bacamos). ¿Qué dice Alejandro Olmos? Dice que en realidad la deuda de Argentina siguió creciendo y la de Ecuador no porque Ecuador pagó todo. Pagó toda su deuda y eliminó el problema de la deuda.

Patucho: -Groso, groso.

Iván: -Claro, buenísimo ¿Cuánto era la deuda de Ecuador? 3.000 millones de dólares. O sea que, si hicieron una quita del 65%, pagaron...

Patucho: -La mitad de un FOBIC.

Iván: -Ja, ja, ja. Hicieron una quita del 65%, pagaron 900 millones de dólares.

Patucho: -Ah, pero te podrían decir que la relación deuda PBI era re grosa. ¿Era grosa?

Iván: -No, no era grosa. Eran 10.000 millones que representaban menos del 20% del Producto Bruto de Ecuador cuando revisaron eso. No me acuerdo el número preciso porque esos son los números que tengo que terminar de revisar pero creo que no era más que eso. En nuestro caso, en el 2001 teníamos una deuda que representaba el 150% del PBI y en el 2003 el 113%.

Entonces, nosotros qué hicimos. Bajamos de 81.800 a 29.000. Obviamente, 29.000 millones de dólares no teníamos. Acuérdense, año 2003, Argentina tenía de reservas, como mucho 15.000 millones de dólares. Entonces qué hicimos: emitimos bonos a 30 años. ¡A treinta años les estamos pagando! ¡Y los tipos dicen que la deuda sigue creciendo! Yo no puedo entender. Este país yo no lo entiendo nada [3].

Carlitos: -¿La comisión?, ¿Cómo es la formación de la Comisión de la Bicameral de la Investigación de la Deuda en el Congreso?

Iván: -Y bueno, yo quiero participar, ¿puedo ir? Ja, ja, ja. Quiero ir contra Melconian, que era gerente de la deuda externa en los años 80, en la época de Alfonsín, del Banco Central y fue uno de los que legitimó la deuda externa. Yo quiero ir contra Broda y contra todos esos muchachos que actuaron como testigos en los casos de deuda externa internacional, ¡a favor de los acreedores!

Patucho: Y le pagan a los testigos en el CIADI.

Iván: -Yo no puedo creer. Yo creo que esos tipos tendrían que estar impedidos de ser funcionarios públicos. ¿Cómo Melconián me viene y me...?...

Bueno, puedo seguir atacando a todos los economistas. Javier González Fraga, economista de Lavagna, radical, reconocido, todo. Javier González Fraga nos dice que nuestro problema hoy en la economía es la inflación, ¿no? La inflación es un problema terrible porque afecta los ingresos de los trabajadores, los sectores populares. El problema de la inflación. González Fraga fue Presidente del Banco Central entre el año 89, inicios del Menemismo, y el año 91. ¿Saben cuánto fue la inflación de la Argentina entre el 89 y el 91? ¡10.000% anual, señores! Entonces, yo lo único que me pregunto de González Fraga es por qué nos dice qué tenemos que hacer con la inflación si él no supo.

Patucho: -Una reflexión para cerrar, por favor.

Carlitos: -Bueno, una reflexión para cerrar: Pino Solanas quiere conformar una comisión en el Diputados y Senadores para investigar la deuda externa. Perón dijo, cuando querés que algo no se haga, armá una comisión.



[1] A diferencia de Ecuador, nuestros argumentos jurídicos para el derecho internacional para no pagar determinada parte de la deuda por ilegal no eran sólidos porque ya fue reconocida por todos los gobiernos democráticos posteriores a la dictadura. Alfonsín, Menem, De la Rúa, Rodríguez Saá y Duhalde garcaron al Estado Argentino cuando la reconocieron y legalizaron al pagarla, refinanciarla, megacanjearla y defaultearla durante gobiernos democráticos. La cagada ya se la mandaron, ahora hay que arreglarla.

[2] Los números (un poco más) finos son así: mientras que el hermano gobierno de Correa pudo hacer una revisión sobre el 30% del total de su deuda externa, el monto sobre el cual nuestro gobierno planteó la quita fue de aproximadamente la mitad del total de nuestra deuda. Esa mitad equivalía a títulos por aproximadamente 81.800 millones de dólares de los que pagamos, gracias a la quita y a que la aceptaron el 76,15% de los acreedores, solo 41,8 mil millones de dólares. (Y estamos siendo conservadores porque lo que reclamaban los tenedores de deuda era que el estado argentino reconociera intereses por 20 mil millones más, es decir algo así como 100 mil millones. Pero ahí dijimos, ni en pedo, estamos en default, así que para mí esos intereses no corren. Si fuéramos más chupamedias del gobierno diríamos que esos 20 mil millones ¡también se los dormimos!). Entonces, la quita nominal es del 50%, pero en valor presente (ver nota [3]) representa una quita del 65% en promedio. Es decir algo así como 29 mil millones, no 24 mil como los que dijo Iván en un estado no muy preciso.


[3] Si vos me das un papel que dice que dentro de treinta años me vas a dar plata, ¿cuánto valdría esa plata si la quisiera usar hoy? Simplemente tengo que pensar cuánto va a ser la inflación anual en esos treinta años y descontársela al valor que dice el papel. A eso se le llama valor presente. Ejemplo: 100 pesos dentro de 10 años, si los precios suben 10% anual, significan 0 pesos hoy. Por eso si alguien me pide 100 pesos hoy y dice que me los devuelve dentro de 10 años tendría que pedirle un 10% de interés para que dentro de diez años pueda comprar las mismas cosas que hoy.

La nueva deuda que se emitió para pagar la vieja es a ¡30, 35 y 42 años! y la tasa de descuento que se aplicó para calcular valor presente es la que usan Frenkel y Rapetti en este artículo, en las páginas 35 a 41. En el anexo están los cuadros para los que quieran profundizar el análisis.




8/3/10

Heyn y la deuda externa (video post)

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Un día como hoy en el que se festeja el día de la mujer, pero en realidad el viernes pasado mientras esperabamos a Lucas en la Taberna de Roberto después de la reunión de Ni a Palos, el jóven economista Ivan Heyn, ex presidente de la FUBA, argentino y peronista, nos dejó esta breve reflexión acerca del debate de la ilegitimidad de la deuda externa y el proceso de quita en Argentina y Ecuador. Carlitos acompañó con una reflexión mientras el chori terminaba de cocinarse en la parrilla y empezaba tarde una noche en la que todos los peronistas que vimos terminaron borrachos.