Una guitarra prosigue un lento andar lleno de matices suavizados, en las manos están las miradas de los inocentes transeúntes (figuras musicales) que se acuestan desnudas sobre el pasto de los verdes lugares casi perdidos en un tiempo consumista. De palabras breves y segundos de intercambios artísticos en la sonoridad que Vincent Gallo vuelve a entregar al Sol, lo veo escalando sin apuro de perder la vida, claro que porque tal vez ya la perdió!, navegando por el infinito espacio psikodélico en Londres, madurez y el segundo se partió para combulcionar en amor los latidos del escenario, completamente escencial, es que se el motivo por el cual la luna también le guiñe un ojo, sabe lo difícil de la misión y no pretende desinterés, por favor les propongo que dejen sus comentarios, es el fin con el que se afirma la energía vital para seguir entregando material congelándose...
Si tal vez conocen estos lugares, + podemos compartir los naturales efectos de un redactar fluido en la música, por espirales en las hondas electro-insanas, escuchar condiciona el oído en paciencia, practicar con tu instrumento fortalece para cuando te desdobres de coloridos tonos.
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