01 mayo, 2009
Jordania
15 junio, 2008
Mediando junio.
La referida ciudad está en el medio de ninguna parte. Imagino que si uno es valenciano, la cosa le resulta próxima. Yo tuve que reflexionar para hacer la traza de mi ruta. Traza a mano, claro: los info-aperos te mandan todos por MAD o por Valencia.
Y es que en España hay más sitios aparte de MAD, BCN, Sevilla, Valencia o Zaragotham. Muchos más, a los que no se accede a través de los radios de rueda REDIA, si no mediante capilares de tela de araña; ejemplo, Albacete. Hay una ruta de una belleza casi dolorosa -retened el nombre, rincón de Ademuz- que va desde Zaragotham a Teruel y sigue hacia el Sur, a cuchillo, por entre llanos y cortados montunos, hasta llegar a Albacete.
Cojo el coche grande y familiar. MBO ha manifestado su cierto temor por las lluvias torrenciales que pueden llevarse el cochecillo negro de techo de tela por delante.
Maripuri, el navegador, persevera en las opciones más conservadoras, coñazo y autovíicas. Yo me resisto y me meto por rincones que me hacen echar de menos al cochecillo: bien de curva contundente a negociar acelerando. Dos toneladas, por más sobrecargadas de caballos que vayan, no son lo mismo. Tengo sensación de Pegaso de tres ejes.
Pero eso es lo que no hay: camiones por las carreteras. Una vez más, los perserverantes delitos de coacciones de algunos camioneros han conseguido que, para que tales camioneros consigan sus objetivos, otros hayan de ver sus derechos pisoteados. Y es que 'piquete' es sinónimo de 'amontonamiento de hijosdeputa'.
Cada vez que llego a una ciudad como Albacete ratifico mi tesis de visión aeronáutico-hormiguesca. Cuando montéis en un avión, no dejéis, en el momento inmediato posterior al despegue, de mirar al suelo, a los coches que se empequeñecen a toda velocidad, a las personas que en dos segundos mutarán en menos-que-hormigas. Y pensad que todos y cada uno de ellos alberga en sí una cosmovisión, un conjunto de valores, pasiones, deseos y aversiones. Como los vuestros. Todos ellos. Cada uno de ellos.
Y es que hay un error conceptual de partida que es muy frecuente entre nosotros, los privilegiados, consistente en pensar que sólo existe nuestro punto de vista. Que lo demás son los cutres que ven el tomate, los guarros de camiseta sin tirantes e Ibiza amarillo tedeí, las gordas que arrastran bolsos por los hospitales públicos, y que esa gente da plano en el encefalograma.
Ojo, que esto no es tolerancia cutre, buen rollito zapaterí. Por supuesto que es un desastre que el pésimo gusto, la incultura, la zafiedad estén generalizadas. Que debería generalizarse un modelo mejor (el nuestro, naturalmente). Pero así y todo...
La tolerancia no implica tragar semejante mierda. Tampoco tiene que ver con lo que hacen los sozis ('No piensas como yo, luego no te hago ni puto caso: me importa una mierda'). Se trata de intentar examinar qué demonios piensan, contrastar y en un debate franco y honesto (partiendo de la premisa de la 'no-superioridad', del 'tal-vez-tenga-razón') llegar a convencer.
Se llama dialéctica, pero claro, exige un esfuerzo de la hostia.
A ver si es que estamos un poco equivocados. Aunque sólo sea por estadística. Es probable que este análisis tan tonto me haga respetar, todavía, algo, al género humano.
Como digo, no parece que Albacete tenga especial interés general. Hay millones de bares, sitios de tapas, garitos de noche. Se come con contundencia y sin matices (ni interés).
El edificio de la Cámara de Comercio es precioso: lo que fue el chalet de una familia de posibles que se fué a tomar por saco después del suicidio del patriarca.
Mi viaje es laboral (kind of, en realidad).
Sesiones científicas de interés, cierto. Visitamos en el tiempo restante una bodega, Los Aljibes, cuyo producto apunta maneras. Todo el equipo -la enóloga, los comerciales, la gente de organización- son jóvenes, inteligentes y guapos. El director es uno de esos hijos de millonario que demuestran que dicha condición, en sí, no quita mérito alguno: el tipo, que no tiene treinta años, es encantador, educado, elegante, preparado y formado debidamente, extraordinariamente amable e implicado -con esfuerzo importantísimo- en la gestión de una de las bodegas mejor organizadas que he visto hace muchos, muchos días. Con viñedos de uva originalísima -quién coño iba a decir que había Viognier en Albacete, quién esperaba ese Cabernet Franc-, que en este momento, después de la lluvia, lucen un verde demoledor: qué belleza, por Dios; paseamos por la explotación en un arrastre de cuatro caballos. Que además hace aceite en las almazaras colindantes; con su yeguada. Todo suena, tal como lo cuento, como capricho de rico. No. Algo sé de ese tipo de explotaciones; espero que les vaya de miedo, pero, además, dudo bastante que no funcione adecuadamente; vamos, que les dé dinero, que es lo que debe ser.
Me tuesto al sol de Castilla mientras degusto los caldos de la casa con placer.
Me cuentan, en mi reunión de Kapellmeisteren de Asociaciones Provinciales de Criadores de Plantas de Jardín, de las últimas cabronadas que el sector ha perpetrado entre algunos de mis antiguos compañeros. Me jode mucho, pero sé que 'no se vayan todavía, aún hay más'. Aparte de esto, el momento es grato. Viejos camaradas, nuevos amigos, el tono afectuoso que llevamos manteniendo doce años ya.
Me llevo como libro para los tiempos perdidos Todavía no me quieres, de Johnathan LETHEM, que podéis, con toda tranquilidad, dejar abandonado en el montón de la librería cuando os tiente con su portada poderosamente rosa.
Echo en falta a mi familia, y no se me ocurre llamar por teléfono.
Regreso y me precipito en un domingo inmediato anterior a una semana infernal, en que el ensayo de Los Modos tendrá lugar el martes a las 22.00, y en que espero que el Zapatos no explique a Trichet qué debe hacer -cada opinión del gran estadista nos cuesta un disgusto gordo y cuantificable- , ni tampoco cuchichee con La Sónsoles mientras suena el Himno Nacional. Indeseable. Asqueroso. Que seas rojo (advertencia, le estoy citando) no te permite que faltes al respeto. Como tampoco te disculpa la torpeza de haberte quedado apoltronado mientras pasaba la bandera de los Estados Unidos. Por cierto, incompetente: esto no te lo perdonó Bush, pero tampoco te lo perdonará Obama, la Clinton, Mc Cain. Nadie en los USA, gran estadista.
30 marzo, 2008
Rocket to Russia (Rusia, I)
18 julio, 2007
Patetismos estéticos (O "Pasa hasta en las mejores familias")
Hace algún tiempo acompañé a MBO a un viajecito de trabajo (suyo) a milán. Son lo que llamo mis 'Viajes-Gigoló': MBO curra y yo me dedico al Dolce far niente llevado a sus últimas consecuencias; en estos viajes, que me han llevado también a París o a Londres, esa actitud DFN incluye visitar museos de aviación o de cosa histórico-militar, tiendas de guitarras eléctricas, estilográficas, y, en el concreto caso de Milano, pasear abundantemente por la ciudad viendo escaparates, Ferraris, almorzar un rissotto exquisito en un lugar ubicado en una azotea preciosa con vista de una skyline imponente sobre los tejados viejos de Milán, discutir amistosamente con el camarero que vió muy mal que el humo del Lancero fuese acompañado de grappa y no de Red Label, y, en fin, comprarme unas corbatas en una tienda de las Galerias Vittorio Emanuelle. Y entre otras, unas preciosa, con gruesas listas azul foncé y dorado. Gran corbata, de las que permiten un nudo rotundo, todo seguridad en uno mismo.
Como gracias a Dios el Universo tiende a reequiibrarse (y a ponerle a uno en su sitio, no sea que se crezca demasiado), es menester dejar aquí constancia asentada de mi plancha cuando el otro día fui por primera vez al Ikea de Zaragoza: si, esa 'loa gualdiazulada de la socialdemocracia de arce claro' que decía el otro día yo en no sé dónde. Pues eso: el espíritu de Olof Palme quiso que ese flanco liberal que tengo se llevase un buen revolcón, enviándome con ese fin a un propio, que, a pesar de mi (impecable) traje gris marengo de raya diplomática, me espetó: "¿Puedo hacerle una sugerencia de mejora?". En ese momento la citada potencia del nudo de la corbata (recuerden: azul y dorada) se fue a la mierda, y recordé eso que dice Natalie Portman en Beautiful Girls: 'Los vendedores no son sexys: son tíos' (uncles). Así que la autoestima estética se me quedó ligeramente tocada. Lo digo por poner las cosas en su sitio.
11 junio, 2007
Qué calores, sielos inmensos...
MBO se ha ido a Paris esta mañana a las 07.30 (o así), y dada la longitud desaforada de este
Bueno, a lo que iba. Dos días de ciencia (escasa pero de gran altura: tres sesiones científicas hemos tenido) y relaciones con las buenas amigas y amigos que tengo en ese biotopo. Mañana de viernes con una ponencia a cargo de un brillantísimo asesor del Ministerio que a duras penas excusaba la idiocia de los del Ministerio de Hacienda que, obsesionados con que no se les escape ni un duro -perdón, un euro- del botín, se cargan técnicamente una ley técnica; en la misma mañana, como ochenta Kapellmeisteren -yo entre ellos- montados en sendos remolques agrícolas arrastrados por un tractor se pasearon por una dehesa, componiendo una escena parecida a la del pijama que glosaba por ahí arriba. Exquisita la caña de lomo y el jamoncito que hemos consumido a puñaos. Dos días muy, muy agradables, sobre todo por las personas con que me he juntado.