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martes, 10 de noviembre de 2009

Qué representan?

La pregunta ya no es a quién representan sino qué representan estas divas.



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viernes, 13 de marzo de 2009

Paco informativo y periodismo chatarra


El punto es cómo disputás la cabeza de la gente, cómo le armás una contra-agenda o cómo le rompés la agenda que diariamente le instala el dispositivo mediático opositor.
El punto es cómo generás espacios de difusión para amplificar la gran cantidad de personas que no consumen paco informativo (Perdón Manolo por el choreo conceptual)

Hay datos que refutan el supuesto crecimiento del delito en Argentina, pero si salís a dar la discusión por ese lado ni siquiera lográs que te escuche nadie porque el convencimiento es tal que cualquier opinión contraria a la instalada como “verdad” será tomada lisa y llanamente como un delirio, y probablemente si los que te escuchan son dos personas seguro que se miran entre ellas mordiéndose el labio inferior y consumando el típico gesto de “mirá la locura que tiene este chabón”.

Escribíamos ayer sobre el consumo de basura mediática ¿Es posible achicar esos guarismos? De a ratos pienso que es una quimera, como aspirar a que se consuman menos hamburguesas y menos salchichas. Como aspirar a que se achique el consumo de “periodismo chatarra”
Hay que luchar muy en desventaja y desde todos los lugares para recuperar cabezas formateadas por el dispositivo mediático opositor.
Y hay que volver a realizar ciertos razonamientos simples para recrear ciertas certezas que el bombardeo mediático acorrala y adormece. Volver a pensar que si todo el sistema mediático toma, por ejemplo, los hechos de inseguridad con el fin de instalar la idea de que el país está siendo virtualmente tomado por la delincuencia, estamos fregados.
A ver: Si todos los medios están predispuestos a poner en los titulares cada hecho luctuoso que, por ejemplo, se genera dentro del conglomerado urbano de capital y el conurbano –más de 10 millones de personas- indudablemente una parte importante de la población va a creer que efectivamente el país está al borde del colapso.
Una experiencia personal. Cuando voy a mi pueblo y veo los canales de capital desde allá, siento cómo se agiganta la sensación de que en Capital y el gran Buenos Aires ya no se puede vivir. Y hasta regreso con miedo, miedo que luego se atenúa cuando vuelvo a mi cotidianeidad y constato que la realidad vivida desde acá es distinta a la que se ve por la tele desde un pueblito que está a 500 kilómetros.
Ayer por la mañana prendimos la tele para ver el pronóstico, al toque la apagamos porque no se puede creer el nivel de bombardeo con el tema inseguridad, están pasados de rosca y mal.
Ricardo Ragendorfer, uno de los periodistas más experimentados en temas policiales, escribió sobre la muerte del florista de Susana Giménezen Miradas al Sur del domingo pasado:

“…La ex pareja de Carlos Monzón –para quién, por cierto, no reclamó la pena capital luego de la violenta muerte de Alicia Muñíz- daba por sentado que lo ocurrido era otra manifestación del flagelo que más aterra a los argentinos: la inseguridad. Pero la pesquisa no tardaría en derrumbar esa creencia, dado que dicho crimen fue el corolario de una desafortunada fiesta íntima convocada por el propio Lanzavecchia. Y el principal acusado, Roberto Leiva, lejos de ser un pibe chorro bajo los efectos del paco, era exactamente lo opuesto; es decir, un profesional de la seguridad: hasta hace unos días habría trabajado de vigilador en la agencia Vicus, una de las más afamadas del ramo. Pero aquellos detalles pasaron a un segundo plano. En cambio, quedaría instalada la idea que es factible combatir al delito con la muerte”

Pero a quién le importa eso ¿no?
¿Quién te escucha si es tu palabra –o la de Ragendorfer- contra la diva?
El asesinato perpetrado por un desequlibrado como el pibe Martín Ríos un par de años atrás también se lo cargó en el rubro “inseguridad”. Todo suma y todo vale a la hora de generar la sensación de “Por favor, ya no se puede vivir”

Si durante una semana los medios se dedicaran a cubrir todas las infracciones de tránsito perpetradas, por ejemplo, por los colectiveros no hay duda que al tercer o cuarto día estaría instalada la noción de que “Ya no se puede cruzar la calle porque viene un colectivo y te pasa por arriba”
La suma de la cantidad de unidades que recorren a diario todas las avenidas y calles de capital y conurbano nos va a dar un número elevado, con que un ínfimo porcentaje de ese número cometa infracciones, sin duda obtendremos una cantidad exorbitante de infracciones cometidas por los afiliados a la UTA.
Quiero decir con esto que la cantidad de robos, hurtos y crímenes que se registran en el conglomerado de capital y GBA no ha crecido en los términos que lo muestran los medios ¿Se entiende el planteo?
Es la vieja contraposición entre la realidad “concreta” y la realidad de los medios. Y es la vieja lucha y el debate añejo sobre la incidencia de los mass media en la cabeza de la gente la que sigue estando en el ojo de la tormenta.
Este es el debate central. Volver a poner en el tapete el asunto de cómo los medios engañan, manipulan y crean sensaciones que generalmente no se corresponden con la realidad. Un ejemplo futbolístico simple: Cuando River le ganó a Banfiel 2 a 0 y el arquero Ojeda atajó muy bien, en varios programas y hasta en Clarín se habló que River había “encontrado un arquero” para reemplazar en inmenso vacío que dejó Carrizo. A los pocos días el pobre Ojeda se comió 5 goles azulgranas, fue volado de la titularidad y ya nadie recuerda todo lo que se armó en torno a la buena actuación del guardavalla contra el taladro.
El desafío es cómo hacer para que la señora que paga el tomate 3, 50 no crea que lo pagó 5, 20 porque se lo dice la tele.
Creo que es la única forma de no colapsar. Ver cómo coexistimos con los grandes medios, cómo filtramos y cómo encontramos elementos no para negar la realidad, sino para mitigar el impacto de su accionar.
Y todo porque camufladas en estas escaladas gana pasos la mirada represiva. Porque el fin y al cabo el miedo paraliza y si llega un punto que la gran mayoría de la población no se anima a sacar la basura luego de las 20.00 por temor a que la asalten, no dudará en apoyar que su cuadra sea patrullada por escuadrones que le garanticen dormir en paz… En definitiva seguirá presa pero creyendo que los que están afuera son de los buenos.

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