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martes, 18 de octubre de 2016

La Peste

Serían las 5 y 20 de la mañana. Como siempre, ya despierto, lo escucho aMartín Piqué en la AM 750 que lee la carta del hermano de Lucía Pérez. Al rato Maite entra al baño y Juan me avisa que viene regresando de este raid feroz que tienen los de quinto en esta época, donde van a fiestas de fin de curso de su colegio, del colegio de al lado, del de un amigo de otro amigo de un amigo, etc.
Sentí que mi familia estaba bien, a cubierto, sentí algo parecido al alivio dado que a mis hijos esta noche no los habían matado...

Releo esto que escribí y siento ganas de contarte que los violadores vendrían a ser esos cuerpos donde encarna una peste atroz que ataca a nuestra sociedad. Tanta manija que se le da al "hacé la tuya como sea" termina decantando es estos horrores, como el que padeció Lucía, la pobrecita Lucía, como tantas otras pibas.

Mañana iremos a la marcha con un sólo reclamo: que entendamos de una buena vez que, en primer lugar, esta peste nos infecta a todos. En segundo lugar, que por supuesto las que ponen el cuerpo son las pibas, pero que quienes las matan están profundamente descerebrados. Y tercero, que este tipo de pestes tienen una funcionalidad atroz, cual es el fomento de la justicia por mano propia, y tantas atrocidades más que culminan es un todos contra todos donde, por empezar, todos son pobres, todos viven en barrios humildes, donde todos son perdedores.

Por momentos se me cruza por la mente la idea de que podría pasarme a mí, y desespero, mucho, demasiado. Pero al instante me pongo a imaginar caminos para frenar el avance de esta peste y, creeme, que se me queman muchos papeles. Me siento indefenso, siento que estamos inermes, a disposición de lo peor. Me consuelo -o trato de hacerlo- apelando a la racionalidad, ya que me hicieron creer que la razón no siente.

Llega Juan, ya son las seis largas y al rato me levanto. Como cada mañana, sintiendo que la peste avanza, lenta, imperceptible, pero a paso firme, y te lo cuento para que veamos si juntos podemos ir hallando la medicación que ponga límite a su avance, ya que sin dudas, es lo peor que nos puede suceder.

sábado, 28 de mayo de 2016

No es lo mismo el agendado que el pelotudo


Seguramente “El pelotudo argentino” es el post más leído de todos los que publiqué. Ese texto, escrito de un saque y motivado por la bronca que me generó en 2010 enterarme que había gente que no le abriría las puertas a los censistas (y que fue refritado luego de las elecciones del año pasado con una modificación de su párrafo final) logró compilar con gran precisión una serie de conductas típicas de cierto tipo de argentinos, pero también me llenó de dudas porque una divisoria de aguas entre pelotudos y piolas es un corte equivocado que no lleva a ningún lado. Por eso es que luego de pensarlo mucho, llego a la conclusión de que el arte de quienes nos oponemos al gobierno de los ricos y tenemos la necesidad de derrotarlo primero en el debate de ideas y luego en las elecciones, es encontrar el punto exacto donde el ciudadano, rodeado las 24 horas por un sistema de medios que le formatea la agenda y el modo de reaccionar frente a ella, pierde lo poco que le queda de autonomía y capacidad crítica para transformarse lisa y llanamente en un pelotudo.
Es menester diferenciar al agendado del pelotudo porque no son lo mismo. Es un ejercicio parecido al que nos proponía Landriscina cuando marcaba el contraste entre el bruto y el ignorante planteando que el bruto es el mal aprendido y como tal no tiene mucho arreglo que digamos pero el ignorante, en cambio, es como tierra fértil que podrá ser cultivada. En el caso que nos ocupa, el agendado es una persona que en líneas generales responde a los estímulos que le introduce permanentemente el sistema de medios, pero que mantiene algún nivel de independencia. Por ejemplo es ese que cuando repite una gansada, ante un “¿En serio me decís eso? reflexiona, balbucea, trata de fundamentar y al comprobar que repitió una boludez, no sin dar batalla y refunfuñando reconoce de manera borrosa su error y pone fin a la compulsa. El agendado mantiene un grado mínimo de autonomía que ante una refutación bien fundada y ceñida al sentido común reconoce que ha sido manijeado (El gran mérito del 678 de los primeros años fue recuperar a miles de agendados) El agendado, entonces, es recuperable, pero el pelotudo ya no.
No es lo mismo el que votó a Macri cansado del kirchnerismo y buscando otra conducción que el pelotudo que te discute que el cuerpo de Néstor no estaba en el ataúd. Los dos votan, los dos hablan y reproducen nociones, pero no son lo mismo. El agendado polemiza en torno a Milagro sala, el pelotudo te jura que la vio entrar con lo bolsos llenos de guinta a la quinta de presidencial .
Sería muy bueno que en estos días, donde abundan mensajes en las redes que le achacan a los pelotudos el hecho de que Macri sea presidente, aquellos que estamos en la oposición exprimiéramos nuestras inteligencias para no meter en al misma bolsa a unos y otros, por la sencilla razón de que al agendado se lo puede desagendar, mientras que al pelotudo no se puede hacer otra cosa que padecerlo.

martes, 5 de abril de 2016

La gente


La gente sabe más que lo que aparenta saber. La gente conoce que la corrupción forma parte de la vida, como la infidelidad, la mentira y la maldad. Sucede en la vida cotidiana con ese comerciante que mientras vocifera contra “los que se robaron todo”, te despide sin emitir la factura correspondiente a la compra que le acabás de hacer, lo que significa que te chorea a vos el IVA que debería ir al fisco. Y así como éste son miles lo ejemplos que todos podemos brindar. En los pueblos chicos todos saben cómo hicieron la fortuna casi todos los potentados del lugar, incluso hay casos donde personajes otrora intrascendentes y hasta despreciados pero que fueron piolas para hacer guita de maneras inconfesables, con el tiempo pasan a ser señores respetables. Se dice también que el nivel de soporte social de la corrupción en el estado depende de cómo le esté yendo a la sociedad, y que si dentro de todo le va más o menos bien, hay más paciencia que cuando las cosas le empiezan a ir mal.
En nuestro país nadie desconoce quién es Mauricio Macri y aunque no puedan dar datos precisos, todos sus habitantes saben que proviene de un a familia acaudalada, que es hijo de una Blanco Villegas -la más rancia oligarquía vacuna- y de un italiano rapidísimo para los negocios. La gente ha oído hablar de los negociados del grupo Macri, del caso SEVEL, de las cloacas de Morón y otras perlitas. La gente sabe que el presidente no orina agua bendita, pero casi un 52% lo eligió para dirigir los destinos del país. La gente no elige santos, elige dirigentes de carne y hueso pero finge votar ángeles.
Por eso hoy, mientras en las altas esferas políticas y mediáticas del país se da una lucha feroz por el sentido en torno a las filtraciones que sólo vienen a ratificar lo que la gente ya sabía de Mauricio, por abajo lo que pesa y define el humor masivo es la factura de la luz, el aumento del colegio privado, de la prepaga. Mientras más dificultades tenga la gente para hacer frente al ajuste, más caerá la imagen del presidente. En las encuestas todos se rasgarán las vestiduras por las revelaciones de los Panamá Papers y dirán que están ávidos por conocer a los 500 connacionales escrachados en esas filtraciones pero ya saben quienes serán, o al menos a qué sectores de la sociedad representan.
La gente sabe más de lo que aparenta saber. Ora se indigna, ora agacha la cabeza, ora se hace la boluda.
No es santa. Es gente

lunes, 21 de septiembre de 2015

La cartera de Cristina


Cuba está viviendo un momento trascendente y Argentina no podía estar ausente. En este domingo habanero vuelve a estar la imagen del Che en la Plaza de la revolución y el Papa, argentino, cuervo y peronista, se apresta a dar una misa que será histórica. Para completar el cuadro y dejar un testimonio in contestable, la presidenta de la República Argentina se apersona en la plaza.

Argentina, uno de los pueblos más queridos por los cubanos, está junto a sus hermanos como lo estuvo siempre, y le pone todo lo que hay que poner: El Che, el Papa y su presidenta. Es que se está negociando cómo serán en de ahora en más los vínculos entre ese pequeño pero al mismo tiempo inmenso pueblo y la principal potencia económica y militar del mundo. 

Al mismo tiempo, fronteras adentro están pasando hechos trascendentes como que en la provincia del Chaco se elige nuevo gobernador y todas las alarmas están prestas a sonar pues, se sabe, pende una amenaza de "fraude", a juzgar por lo que se lee en los principales diarios del país.

También en el norte, pero más para el oeste, se descuenta que en la provincia de Tucumán, de un momento a otro su Corte Suprema fallará sobre la validez de las elecciones llevadas a cabo el 23 de agosto.

Mientras tanto, Argentina debate acaloradamente el clientelismo, su origen y múltiples formatos, mientras crece una corriente de opinión que cuestiona el voto cautivo, su trueque por un mendrugo, y plantea la utopía de que sólo puedan entrar al cuarto oscuro aquellos ciudadanos con necesidades básicas satisfechas, condición básica, según la mayoría de las opiniones, para que el sufragio sea ejercido en condiciones de óptima libertad, presupuesto básico para que una sociedad pueda alcanzar su punto más alto de calidad institucional.

En medio de este domingo histórico, hay también una fracción de la ciudadanía que, por lo que se observa en sus perfiles de Twitter y Facebook, tiene muy buen pasar pero está enfrascada en otra discusión, muy acalorada: La cartera con que Cristina bajó del Tango 01 en el aeropuerto de La Habana, y si es de una marca que llega a costar hasta 20 mil dólares. Hasta que, finalmente, queda aclarado que es nacional y cuesta 4 mil pesos...

Desde este blog proponemos humildemente que se amplíen los requisitos que se deberían exigir para ejercer el derecho a voto, considerando no sólo el nivel socioeconómico del ciudadano sino también la gravedad de las quemaduras de cabeza sufridas por muchos otros, debido al consumo descontrolado de una dieta comunicacional de muy baja calidad y en estado de descomposición.

jueves, 10 de septiembre de 2015

No hay peor desnutrición que la mental


Ya que se instaló el tema de la desnutrición es pertinente hablar de una variante silenciosa de este flagelo que es difícil de diagnosticar porque se desarrolla en el terreno de la abstracción, lo que torna prácticamente imposible su detección a tiempo, y cuando se pone de manifiesto por lo general ya es irremediablemente tarde. Para peor, suele desarrollarse en personas con necesidades básicas satisfechas, entonces no hay rastros que evidencien alguna anormalidad, como pérdida de peso o trastornos motrices.

Se los detecta cuando el sistema de medios opositores lanza alguna operación como la de esta semana por la muerte del pibe quom. Ahí brotan como hormigas en las redes. Son gentes indignadas que repiten como autómatas las consignas que los medios opositores diseminan con formato de noticia. La forma irracional y obtusa en que repiten el zocaleo revela que estamos ante un cuadro que podríamos denominar como "desnutrición mental"

Las personas afectadas por este mal salen a reproducir desde temprano lo que desayunaron en el cable. Por supuesto que desconocen las causas objetivas de la muerte del pibe quom, pero ello no les preocupa en lo más mínimo. Han amanecido con un motivo nuevo para dar rienda suelta a su asco. El resto pasa a un segundo plano.

Las personas que padecen este mal tienen algunas características que pasaremos a puntualizar para que el lector sepa a qué atenerse cuando esas vueltas de la vida lo pongan en algún momento frente un desnutrido del tipo que venimos describiendo y sepa cómo proceder. Un rasgo típico es que están siempre predispuestos a creerse los inventos más fabulosos y a ser carne de cañón de un dispositivo de medios que los usa de una manera verdaderamente morbosa. Si usted no tiene ganas de confrontar, duplíquele el bolazo y verá que lo calma. Por ejemplo si el desnutrido mental le habla del pibe quon, mándele un "Por eso la yegua lo echó a Capitanich, porque en el verano murieron 200 pibes en un día, pero lo taparon, como todo ¿vio?" El tipo exclamará un "Ahhh" y pondrá gesto de "me cayó la ficha"

El desnutrido mental se afilió al "Estamos mal pero vamos bien", luego fue "Que se vayan todos", más tarde "Piquete y cacerola la lucha es una sola", luego "Hay que matar a todos los piqueteros", en 2008 fue "Por el campo", en 2012 "Devuelvan el país", y este año ha sido Nisman y últimamente es "Argentinazo"

El desnutrido mental te la milita comprando dólares. Pierde plata a lo pavote, pero se cree un ganador de la hostia. Sale de adquirir el blue en la cueva, entra al Starbucks y compra ese café con el que caminará por la calle cual versión masculina de Claudia, la de "Quiero" del Galicia. El pobre infeliz goza con la devaluación del Real pensando que se va a pasar un mes de joda con las garotinhas. Le han vendido que si el dólar explota, se va a salvar. Nadie le informó que si eso sucediera, también le explotará para arriba el café que se está tomando, la cuota del departamento que está pagando, la prepaga, el colegio y la leche de sus hijos. El pobre diablo tiene una seria imposibilidad de analizar su realidad en contexto y la desnutrición que padece le impidió entender algunas nociones básicas de estrategia, por eso escupe y escupe para arriba y después, cuando se empapa, putea ¿A quién si no a "este país"?

El desnutrido mental putea hasta en arameo por lo que gasta el gobierno en los pobres y porque se murió un pibe supuestamente por desnutrición.

Cualquier explicación que supere la extensión de un zócalo televisivo o 10 renglones en Facebook le parece verso larguero.

Ve a la húngara pateando refugiados y murmura "Q'hija de puta" pero llama a la Metropolitana para que se lleve al marginal que duerme bajo el techo de la verdulería que está al lado del edificio donde vive.

Se vuelve loco por el punga del subte pero cree que Fernando Niembro es tan solo una víctima más de la maquinaria K.

Dice a todo el mundo que en CABA se votó con maquinita y anduvo todo 10 puntos pero ya se olvidó que el 9 de agosto también lo hizo aunque con boletas de papel y también salió todo 10 puntos. "Ah, pero con la maquinita es más rápido" contraataca: Es que para él cualquier tiempo vale, menos el que se invierte en asuntos de política. 

En un punto da lástima, porque es el que compra dólares carísimos y luego tiene que apechugar meses para recuperar el valor nominal, sin considerar lo que perdió por la inflación. O bien es el que compra paquetes en dólares para hacer turismo al exterior que luego terminan costandole sangre. Digamos que desde el punto de vista económico es el conejillo de indias de los Melconián. A ver: los empresarios que le garpan a este sátrapa para que los asesore, generalmente no hacen lo que les recomienda, porque no son boludos, pero ¿Quién sí le cree todo a pie juntillas y termina irremediablemente empomado? Acertaste: nuestro pobre desnutrido mental

Si tiene 300 hectáreas alquiladas y vive en un pueblo de la pampa húmeda se la pasa al pedo en el club del pueblo haciendo solitarios y cebando mate en los talleres, porque no sabe qué catzo hacer de su vida. Es el que se queja de los vagos que no laburan y "viven de los planes" pero ya no recuerda que ese campito que alquila lo adquirió su viejo rompiéndose bien el orto para que él ahora se rasque las bolas a cuatro manos mientras mira el canal Rural y putea porque "el gobierno ataca a la producción"

Piensa que "publico" significa "gratis" y lo desprecia porque le hicieron creer que para pertenecer hay que pagar.

Landriscina siempre que contaba cuentos de brutos se encargaba de diferencias muy bien al ignorante del mal aprendido, del bruto, remarcando que el ignorante tiene todo por aprender mientras que el bruto ya aprendió, pero casi todo mal. Algo de esto sigue siendo cierto cuando pensamos en estos desnutridos mentales que asolan por estas horas.

jueves, 13 de agosto de 2015

El zombi ciudadano


Una de las cosas que más me llama la atención son esas personas que cuando uno las trata en aspectos de su vida tales como la profesión o temas generales son, digamos, "normales" pero cuando se ingresa en asuntos ciudadanos pareciera como que se atontan. Es algo que no logro explicarme. Porque además se da el fenómeno de que cuanto más grande es la idiotez, más se enganchan, más se la creen, más la repiten y más la defienden. Por ejemplo con este bolazo de que un preso gana más que un jubilado. En principio, da la impresión de que el tema está en la pereza de mucha gente que, educada en el desprecio a la cosa pública, ha tercerizado los temas ciudadanos en los medios y luego recibe y repite de manera mecánica las pelotudeces que les zocalean. Te habrá pasado, que hablás con un tipo de fútbol y ves que razona, que diferencia táctica de estrategia, hablás de las vacaciones y el chabón maneja lógica, sabe de diferencias de confort, es vivo para recomendarte atajos, etc. Pero te ponés a hablar del gobierno y los asuntos públicos y automáticamente se empelotudece de una manera que asusta. No me digas que no has tenido este tipo de situaciones.
Para mí que es consecuencia de tantos años de milicos en el gobierno, en el caso de los cincuentones, y del menemismo para los más jóvenes. Crecer en dictadura fue tener instalada la noción de que la cosa pública era algo lejano, muy lejano. Fue tener la certeza de que el gobierno era algo inaccesible y de otros. Fue saber que el ciudadano no incidía, no sólo que no votaba y por ende no opinaba. Fue estar convencido de que éramos algo así como presos y que los lineamientos del país no pasaban por nosotros sino por los carceleros.
Luego vino una reapertura democrática convulsionada, donde a los pocos años "los mercados" se llevaron puesto a Raúl Alfonsín y ahí sobrevino la noche menemista, una década donde si bien se votaba, funcionó un sofisticado aparato de propaganda que trabajó a destajo contra la política, donde se nos volvió a repetir que era mala, que no servía para nada y que de lo que se trataba era de conseguir "buenos administradores", ya no buenos dirigentes. Buenos gerentes, bah. El país estaba bien como estaba y sólo necesitábamos que se lo administrara bien, como si fuera una empresa, y aquí otro gran bolazo hecho verdad inexpugnable. El concepto de país-empresa, donde ramal que para ramal que cierra, donde lo que da pérdida se lo cierra o privatiza, y así nos fue...
Primero los milicos, luego los mercados. Ahí me parece que debemos buscar a los responsables de que hoy haya tantos pero tantos argentinos y argentinas tan proclives a comprar consignas y razonamientos truchísimos, incomprobables e insostenibles. Personas que al instante de haberte repetido una huevada fenomenal que escucharon a las apuradas en alguna radio no saben qué hacer cuando los mirás a los ojos y les preguntás ¿Me estás hablando en serio?
Porque los que manejan los medios no son giles y saben que todavía tiene vigencia eso de "lo escuché en la radio, lo vi en la tele, lo leí en el diario". Saben que hay una porción de argentinos que sigue creyendo que los medios dicen cosas en serio, que la maestra siempre tiene razón o que el cura no peca y sobre ellos trabajan con paciencia de orfebre para suministrarle la dosis cotidiana de pelotudeo.
Milicos y neoliberalismo atrofiaron la parte de la conciencia política de mucha gente, que es la que realmente se cree que un preso gana más que un jubilado.
¿Cómo se hace para desatrofiar esas conciencias? Porque, entendámonos, no queremos que piensen como nosotros ¡queremos que piensen!! con eso nos conformamos. Que dejen de ser zombies que deambulan por las redes balbuceando sandeces y repitiendo pavadas vergonzantes. ¿Se puede hacer algo? ¿Hay algún mecanismo para lograrlo?

lunes, 25 de mayo de 2015

Pequeñas victorias


Domingo 24 de mayo de 2015 a las 17:30 hs.
La gente espontáneamente enfrenta a las grúas de Macri en Pellegrini entre Sarmiento y Perón

viernes, 26 de septiembre de 2014

El indignado por las dudas o indignado "ponele que..."



Los escuchás gritando “Yo no viajo al exterior, pero ponele que lo hiciera ¿Por qué tengo que llenar un formulario?” o “Yo no tengo campo, pero ponele que lo tuviera ¿Por qué me tienen que sacar el 35%? Otra “No me puedo comprar un auto de alta gama importado, pero ponele que ello estuviera dentro de mis posibilidades ¿Por qué me tienen que cobrar un impuesto que encarece la operación en más de un 30%?

Son los indignados por la dudas, personas que se enojan por lo que les podría pasar pero que en su vida concreta no les pasa, gente que sin pensarlo termina corporizando ese sujeto indignado que minuto a minuto construye el conglomerado de medios opositores. El indignado por las dudas sería ese individuo que al asumirse como un ricachón perseguido, de alguna manera estaría perteneciendo a un mundo que no le es propio.

Indignarse por las dudas sería entonces una forma de pertenecer…

En los noventa se pertenecía leyendo “Caras”, ahora mediante la indignación. Hace ya muchos años se escribió sobre cómo las pequeñas burguesías oscilaban entre la identificación con los de abajo –el proletariado- y los de arriba –la burguesía- y sobre cómo a la postre terminaba adhiriendo a los postulados, al discurso y a la defensa de los intereses de la gran burguesía. Cuando hoy analizamos el derrotero del indignado por las dudas no estamos descubriendo nada nuevo.  La novedad, en todo caso, es cómo ha bajado la calidad de esa identificación. Llama la atención que se puedan transformar en causantes de indignación una serie de pavadas como el llenado de un formulario para viajar al exterior que no agrega nada al que presenta cualquier agencia de turismo.

Asombra la pérdida de calidad en la dieta noticiosa de ciertas audiencias. Gentes preparadas, que demuestran inteligencia en su trabajo, en el deporte, en la profesión y en definitiva en la vida cotidiana pero que cuando se pasan al modo ciudadano pareciera que se transforman en todo lo contrario ¿Tendrá que ver en esto una suerte de tercerización de la conciencia política en cierto dispositivo de medios? ¿Será que el depositar en el zócalo televisivo la percepción de lo que pasa atrofia la capacidad para separar lo importante de lo accesorio?

¿Despolitización 2.0? ¿Gran Hermano audiovisual? 

lunes, 28 de abril de 2014

¿Qué vas a hacer con ese freezer?


Te fuiste de vacaciones convencido de que a tu regreso ya habría un gobierno provisorio. Volviste y al no poder contener el pánico por el desastre que se avecinaba pelaste la tarjeta y te compraste un freezer gigante a casi al doble de lo que costaba para las fiestas, te fuiste al súper y triplicaste el gasto mensual, cosa de guardarte en tu bunker imaginario con provisiones suficientes hasta que afuera terminara de volar todo en mil pedazos. Algo falló en tus cálculos: los días fueron pasando y nada, che. Para colmo, tanta expectativa te dejó empernado con la tarjeta y encima el freezer bajó de precio a los pocos días... Garpaste un 40 % de más sin sumar la que te saca el banco con los intereses.

Mientras te comías las provisiones, sentías un vacío imposible de llenar cada vez que levantabas la tapa del freezer y recordabas que ahí fue a parar la guitita que con tanto esfuerzo fuiste separando para comprarte esa tele de la hostia y ver el mundial al último grito de la moda. Te consolabas anticipándole a tus compañeros de trabajo, parientes y amigos que entre la inflación y las paritarias el final de Cristina estaba a la vuelta de la esquina. Reforzaste hábitos como el de entrar a los blogs y dejar comentarios anónimos repitiendo los titulares de Clarín y La Nacion. Empezaste a retuitiar a @betovaldez  y a seguir la cuenta regresiva con Maxi Motenenegro en la FM a la mañana y en la tele a la noche, pero resulta que la inflación primero se contuvo y  luego empezó a bajar lentamente y todos los sindicatos arreglaron sus paritarias.

La bomba no explotaba y el freezer ahí, mirándote cada mañana, cada noche, como un testigo mudo de tus desventuras.

Un buen día los "vecinos" empezaron a cagar a palos a ladronzuelos y fue como un renacer: ahora sí llegarían innumerables puebladas vecinales a sacarla de Casa Rosada. Pero poco a poco el tema se fue desvaneciendo como las provisiones compradas en febrero. Para colmo anunciaron que esos subsidios contra los que militaste como el que más, finalmente eran eliminados. Miraste al cielo mientras sumabas los gastos fijos, el aumento en los servicios sin subsidios y la cuota del freezer. Sentiste la vida como una guerra, te costó dormir esa noche. Todo se confabulaba en tu contra.

Pero como cada mañana es un volver a empezar, ahora no sólo te inyectás de zócalos sino que volvió Lanata, bolú y en un santiamén recuperás aquellos lunes de rompe y raja del año pasado cuando llegabas a la oficina con ese paso firme de los que tienen la posta pero posta de verdad. Ahora la consigna es que hay más pobreza que en 2001. Ya te olvidaste de la corrida, de la falta de precios, de los linchamientos, de las paritarias... Lo único que permanece vivo en tu agenda cotidiana es el zócalo del día y ese freezer, del que te restan todavía 9 cuotas, que te quitó espacio en la cocina y  dificulta la apertura de la puerta que va al lavadero.

¿Qué te espera la semana que viene cuando pinte el bajón por no haber podido disfrutar el finde largo en a costa?

¿Mirar al freezer y reputearlo?

jueves, 17 de abril de 2014

La chica que nos ayuda ahora tiene derechos


"La Chica que nos ayuda" ahora deberá tener desde una ART hasta una caja de ahorro donde se le deposite su sueldo. Tendrá también los mismos derechos que cualquier trabajador registrado. Esto traerá aparejado mayores costos y obligaciones para los empleadores. Como no podía ser de otra manera, ya empezó a tronar la Cadena Nacional de la Gente Linda.

Es que en la cabeza de la clase media no está instalado el programa "la chica que nos ayuda debe tener derechos", es así de simple. Con Susy se arregla todo pero por abajo ¿viste?, sin necesidad de papelería. A Susy le damos la ropa que no usamos, le compramos regalitos para sus hijos y Susy está feliz ¿Y cómo no va a estarlo si nunca nadie le dijo que ella es una trabajadora y además de dádivas también tiene derechos?

Es como con la peonada en el campo ¿vio?

Hay un modo de conciencia social acotado que desconoce estos derechos, que nunca los vio, que nunca estuvieron en agenda. Hay generaciones de incluidos que nunca pensaron en esto, así como los esquimales no piensan en qué es un rincón.

Costará años que lo entiendan.

sábado, 5 de abril de 2014

Linchamientos al sentido común

(Click en la imagen para ampliar)


DECIME QUE NO ES CIERTO !!!
Darán pensión permanente de $8500 a delincuente linchado en Palermo

El Juez penal Mario Juliano (Foto) aceptó el pedido de la familia del joven linchado en Palermo, y la justicia le concederá una pensión mensual de $8500 y la obra social UOM. A su vez se busca a los autores materiales que podrían además de ir a la cárcel tener que pagar una multa en favor de la víctima del ataque.

La repetición de palizas y agresiones contra delincuentes en distintos puntos del país, abrió el debate acerca del peligro que conlleva que la sociedad retome una modalidad tan primitiva de búsqueda de justicia. Si bien el de los 'linchamientos' no son un fenómeno nuevo, la sucesión de siete casos en nueve días generó preocupación y alarma en los especialistas. Mario Juliano, juez y director de la ONG 'Pensamiento Penal', explicó cuáles son las implicancias legales que tienen estas situaciones colectivas para sus autores.

'LOS ATACANTES NO DEFENDÍAN UN INTERÉS PROPIO O DE TERCEROS...'
Según argumentó el magistrado 'es muy difícil poder alegar la legítima defensa, que sería una causal exculpante de la responsabilidad', y puso como ejemplo el caso de la persona muerta en Rosario, donde 'la gente lo atacó en grupo dejándolo prácticamente indefenso y lo patearon hasta su muerte'. 'Esto significa que los atacantes no estaban defendiendo un interés propio o de algún tercero', sentenció Juliano.

SEGÚN EL JUEZ MATAR A UN DELINCUENTE 'ES UN ACTO CRIMINAL'
El juez 'garantista' y director de la ONG 'Pensamiento Penal', expresó que 'lo que hicieron es un acto criminal que podría quedar incluso dentro de las figuras agravadas del homicidio calificado (artículo 80 del Código Penal), en este caso por el concurso premeditado de dos o más personas, que está sancionado nada más y nada menos que por la pena de prisión perpetua'.


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Esto fue publicado en Facebook por el periodista quilmeño Roberto Carrigal. Como se puede observar, la nota no aporta un sólo dato duro ni tampoco una fuente que le pueda dar sustento (cualquiera que se tome el trabajo de analizar este tipo de "manijazos" verá que nunca hay un dato que le de cierta razonabilidad) además del chiste de nombrar a la UOM -el sindicato más emblemático de la CGT cercana al gobierno- como el que daría la obra social...


El punto es que estas especies se reproducen en progresión geométrica por las redes sociales básicamente porque impactan de lleno en sectores predispuestos a legitimarlas. Nuestro amigo Antonio Diez se tomó el trabajo de dejar un comentario esclarecedor a esa publicación que a continuación transcribo:


1) El Juez Mario Juliano es Camarista en Necochea, (Justicia de la provincia de Buenos Aires) NO TIENE JURISDICCIÓN NI COMPETENCIA sobre delitos cometidos en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. 2) Ningun Juez de ningún fuero, ya sea Provincial o Federal puede otorgar ninguna pensión. Las pensiones corresponden a los Poderes Ejecutivos, sean estos Nacional, Provinciales o de la CABA, que es la jurisdicción donde vive el presunto deincuente, y a cuya Justicia corresponde. Parece mentira pero es así, se difunden las mas desatinadas reflexiones como si fueran "noticias" sin citar la fuente, ni someterlas siquiera a un somero análisis de "sentido común". O sea alegremente difundimos bolazos sin el mas mínimo asidero.

Máxime cuando somos o nos autotitulamos "periodistas"....."

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Hay que analizar si ciertos sectores sociales simplemente están predispuestos a creer en cualquier rumor o si definitivamente aunque vean que éste carece de datos que lo tornen razonable igual lo reenvían como una forma de militancia. La duda se agiganta y es desoladora ¿Estamos ente gente muy inocente o muy jodida?


jueves, 3 de abril de 2014

¿Queremos más Estado o más policía?



Como bien dicen los amigos de artepolítica, "el tema es qué estado hace falta: ¿hace falta más policías que administren y manejen la frontera del delito? ¿Más trabajadoras sociales? ¿Más maestros? ¿Más obreros de obra pública? ¿Más empleados de Anses? ¿Más agencias impositivas? ¿Qué estado? ¿Financiado con qué dinero? ¿Orientado con qué leyes?"

En realidad los que hablan de estado "ausente" apuntan sólo a incrementar su faz represiva, sin contar que al mismo tiempo pactan una creciente ausencia estatal en áreas como el comercio exterior de granos, a juzgar por los fluidos contactos de algunos candidatos con la crema de la patronales agropecuarias.

Hay un espacio de irracionalidad que es presa fácil para los vendedores de humo manodurista y es la suposición de que podría llegarse a un punto óptimo en materia de seguridad: una quimera total, como la del cibernauta que instaló un antivirus de la ostia y cree, de manera infantil, que puede navegar seguro. Basta que se cruce con un virus puesto en funcionamiento un rato después del antivirus que compró para que su máquina quede infectada. Es como la utopía de la seguridad del que se compró el auto más "seguro" y no repara en que como no se lo pueden llevar cuando está cerrado entonces inventaron  la "entradera"...  ¿O, acaso, las rejas y alarmas han contribuido a disminuir los asaltos? (alguna vez habrá que abordar también la industria de la "seguridad"). ¿Y qué nivel de "seguridad" tiene el señor que se fue al barrio privado cuando sale a la "vía pública" y un semáforo lo detiene?

Los que abominamos las proclamas oportunistas en materia de seguridad también vivimos acá y padecemos las mismas consecuencias que el resto de los ciudadanos. Los chorros de baja estofa no elijen victimas "anti K" y así como no salen a la calle con el código penal bajo el brazo tampoco llevan consigo una tablet con el blog de Andy Tow. Tenemos familia, hijos que salen a bailar y los mismos miedos que el resto, con la diferencia de que intentamos analizar la problemática con un poco más de responsabilidad, sin desconocer, incluso, que seremos estigmatizados por defender esta posición. Pero hay que buscar algo de responsabilidad en este debate y la verdad es que sin trabajar seriamente en achicar la exclusión es impensable que se reduzca el arrebato callejero con el agravante de que la mayoría de las medidas que tomó el gobierno para llevar Estado a los sectores más desprotegidos fueron estigmatizadas o calificadas como meros espasmos clientelistas.

Porque la verdad es que "Estado ausente" es lo que nos dejó el neoliberalismo y no sólo en materia de seguridad: su desguace fue funcional a un proyecto político de despojo, por eso será interesante ver de ahora en más cuáles de sus áreas planean reconstruir los declamadores del estado "Presente", no sea cosa que les preocupe sólo su faz represiva y tiren para atrás su presencia en la economía, por ejemplo.

Lo que es innegable es que el kirchnerismo tuvo la firme convicción de reconstruir el Estado entendiendo que es el instrumento indispensable para enmendar el tejido social y si bien es cierto que cometió errores o que podría haber hecho más, también es verdad que el dispositivo político/comunicacional opositor en lugar de sumarse, de acompañar y proponer correcciones, se dedicó a petardear una a una cada medida. La enseñanza es que solo no se puede lograr todo, por eso el gobierno revisó sus errores y convocó a especialistas de las fuerzas de oposición a pensar en paz una reforma al Código Penal vigente y ya sabemos cómo se reaccionó desde algunos espacios.

El gran desafío es sacar de la agenda electoral estos temas y ponerlos como políticas de Estado.

El desafío es crecer.


miércoles, 2 de abril de 2014

Excluidos, Estado "ausente" y seguridad



Se me dio por transcribir algunos fragmentos del libro “Daños colaterales”, Desigualdades sociales en la era global de Zygmunt Bauman pues tienen mucho que ver con los debates que estamos teniendo en estos días sobre seguridad, estado presente o ausente y los excluídos. El primer extracto pertenece a la Introducción y los dos restantes al capítulo “¿Son peligrosos los extraños”

Completo acá

Nos acercamos a una zona peligrosa pero el GPS no dice nada



"Atención, te estás acercando a una zona peligrosa", te avisa el GPS si andás cerca de una villa, pero no emite sonido si al circular por zona norte pasás al lado de opulentos  barrios privados donde moran los capos narco. El aparato no piensa por sí solo, ha sido programado en base a una suerte de sentido común según el cual la principal amenaza que tenemos son los pobres.

Esa noción está fuertemente arraigada en los sectores incluidos y hasta puede llegar a manifestarse con mayor fanatismo en sus estratos inferiores que son los que más les ha costado volver a un empleo registrado y sienten que tienen mucho más que perder que los que están arriba, o que les costará muchísimo recuperar lo que eventualmente puedan perder en un arrebato (el celular, unos pocos pesos y las tarjetas).

Es en ese segmento social donde impactan de lleno los zócalos que inducen a "hacer algo" y los discursos oportunistas que no dudan en repetir consignas feroces para justificar la violencia de "los vecinos" contra quienes sean pillados en un arrebato o simplemente porten apariencia dudosa.

La promesa de llevar al Estado a rodear las zonas donde viven los incluidos rompe la taquilla electoral. Hay que cuidar al "vecino" y dejarse de perder el tiempo en pavadas, como por caso molestar a los que producen.

No es difícil imaginar un mañana donde los del medio y los de abajo luzcan felices porque alguien les hizo creer que los cuidará de los de más abajo mientras los de arriba gozen a rabiar porque el Estado dejó de meter sus narices en lugares donde no tiene nada que hacer, como el comercio exterior de granos, sin ir más lejos.

La lógica que nos llevó al Club del Trueque está nuevamente entre nosotros. 20 años atrás nos encandiló con retiros voluntarios y parripollos. Ahora prometiendo mano dura a los rateros.

El país se acerca nuevamente a una zona peligrosa.

Pero el GPS ahora no dice nada.

lunes, 31 de marzo de 2014

Zygmunt Bauman y la "victima colateral"

La posibilidad de convertirse en “víctima colateral” de cualquier emprendimiento humano, por noble que se declare su propósito, y de cualquier catástrofe “natural”, por muy ciega que sea a la división en clases, es hoy una de las dimensiones más drásticas e impactantes de la desigualdad social. Este fenómeno dice muchísimo sobre la posición relegada y descendente que ocupa la desigualdad social en la agenda política contemporánea. Y para quienes recuerdan el destino que corren los puentes cuya resistencia se mide por la fuerza promedio de sus pilas y estribos, también dice muchísimo más acerca de los problemas que nos reserva para el futuro compartido la ascendente desigualdad social entre las sociedades y en el interior de cada una.

El vínculo entre la probabilidad aumentada de sufrir el destino de “baja colateral” y la posición degradada en la escala de la desigualdad resulta de una convergencia entre la “invisibilidad” endémica o artificiosa de las víctimas colaterales, por una parte, y la “invisibilidad” forzosa de los “forasteros infiltrados” –los pobres e indigentes–, por la otra. Ambas categorías, aunque por razones diversas, se dejan fuera de consideración cada vez que se evalúan y calculan los costos de un emprendimiento y los riesgos que entraña su puesta en acto. Las bajas se tildan de “colaterales” en la medida en que se descartan porque su escasa importancia no justifica los costos que implicaría su protección, o bien de “inesperadas” porque los planificadores no las consideraron dignas de inclusión entre los objetivos del reconocimiento preliminar. En consecuencia, los pobres, cada vez más criminalizados, son candidatos “naturales” al daño colateral, marcados de forma permanente, tal como indica la tendencia, con el doble estigma de la irrelevancia y la falta de mérito. Esta regla funciona en las operaciones policiales contra los traficantes de drogas y contrabandistas de migrantes así como en las expediciones militares contra terroristas, pero también cuando los gobiernos se proponen recaudar más ingresos aumentando el impuesto al valor agregado y reduciendo las áreas destinadas al recreo infantil en lugar de incrementar las cargas impositivas de los ricos. En todos estos casos y en una creciente multitud de otros, resulta más fácil causar “daños colaterales” en los barrios pobres y en las calles escabrosas de las ciudades que en los recintos amurallados de los ricos y poderosos. Así distribuidos, los riesgos de crear víctimas colaterales pueden incluso transformarse a veces (y en favor de ciertos intereses y propósitos) de valor pasivo en valor activo…

Esta íntima afinidad e interacción entre la desigualdad y las bajas colaterales –los dos fenómenos de nuestro tiempo que crecen tanto en volumen como en importancia, así como en la toxicidad de los peligros que auguran– es el tema que se aborda, desde perspectivas sutilmente distintas en cada caso, en los sucesivos capítulos del presente volumen, basados en su mayoría en conferencias que se prepararon y dictaron durante los años 2010 y 2011. En algunos capítulos, ambas cuestiones aparecen en primer plano; en otros, funcionan como telón de fondo. Queda por elaborar una teoría general de sus mecanismos interrelacionados; en el mejor de los casos, este volumen puede verse como una red de afluentes que corren hacia el cauce de un río inexplorado y virgen. Me consta que aún queda pendiente la tarea de la síntesis.


No obstante, estoy seguro de que el compuesto explosivo que forman la desigualdad social en aumento y el creciente sufrimiento humano relegado al estatus de “colateralidad” (puesto que la marginalidad, la externalidad y la cualidad descartable no se han introducido como parte legítima de la agenda política) tiene todas las calificaciones para ser el más desastroso entre los incontables problemas potenciales que la humanidad puede verse obligada a enfrentar, contener y resolver durante el siglo en curso.


miércoles, 11 de diciembre de 2013

Estamos hasta las manos



Aldo Jarma me cuenta que en Tucumán, luego de lo observado en estos días, lo más complicado será reconstruir un discurso de inclusión social, de convivencia entre los sectores medios y los pobres. Esto se transforma en lo más complejo que la sociedad argentina tiene por delante. Hay puntos de contacto entre este post de Aldo y este otro tan comentado de Pablo Seman y es la revelación de que la brecha que separa al pibito de la moto y al comerciante armado se profundizó en la última semana. Pero ojo que la brecha estaba desde antes -si pasamos por alto ese detalle estamos fritos- y el desafío es achicarla hasta que desaparezca, para que no pase que al escuchar: “Se perdieron 560 millones de pesos” alguno pueda pensar que, depende como se lo mire, en realidad se trató de una transferencia de recursos de un sector de la sociedad a otro, sólo que por otros medios…

Hay una noción de “orden” que en estos días se hizo trizas porque las policías provinciales se encargaron de demostrar que son el garante para que haya de cierta “paz social”, puesto que así como controlan que el pobrerío no avance sobre el asfalto también pueden disponer lo contrario. Se observa, además, que la relación viscosa de los gobiernos con sus fuerzas de seguridad parece haber sido violentada por los uniformados y ello preanuncia serios nubarrones a futuro.

Nada más peligroso que gobiernos provinciales extorsionados por sus respectivas policías.

domingo, 24 de noviembre de 2013

“Atención, se está acercando a una zona peligrosa”



“Atención, se está acercando a una zona peligrosa” me avisa el GPS cuando me acerco a un barrio humilde o una villa. Raro, no recibo un aviso del mismo tenor cuando paso a una cuadra de una comisaría o cuando transito por los costados de un barrio privado. Tampoco cuando por la ruta 5, llegando a Carlos Casares bordeo los campos de Biolcatti.

Probaré ir a Nordelta, a ver cómo reacciona el aparatito…


viernes, 2 de agosto de 2013

Hubo un tiempo que fue hermoso...



Hubo un tiempo donde no se confrontaba y en medio de un clima de paz y concordia le manoteaban el 13 % a los jubilados y empleados públicos. Todo era armonía: Norma Pla era una vieja loca y Domingo Cavallo reconocía que sin un sobresueldo de diez mil dólares no llegaba a fin de mes. Argentina tuvo tiempos de paz, donde los ministros de economía le hablaban con el corazón a industriales y banqueros que le respondían con el bolsillo pero, eso sí, con elegancia y buenos modales.

Hubo un país donde no había tensiones y hasta se llegaban a incautar los ahorros de la gente para garantizar la convivencia civilizada y los denominadores comunes de la Nación. Todo era moderación: venían los funcionarios del Fondo Monetario a revisarnos la caja fuerte y se los agasajaba con mesas de un oropel digno del primer mundo, ese primer mundo que tanto nos seducía con esa globalización que nos puso a todos redondos.

Eran tiempos donde a los 5 meses de asumidos, nadie parecía haber votado a los presidentes de turno, cosa de no generar divisiones ni falsas antinomias entre nosotros y así lograr el punto máximo de convivencia: ser todos opositores. Donde a los militares golpistas se los trataba de "Héroes de Malvinas", donde las Madres de Plaza de Mayo tenían la entraba prohibida a la Casa Rosada, donde se nos decía "Estamos mal pero vamos bien".

Fueron épocas donde civilizadamente y sin faltarle el respeto a nadie, Aerolíneas e YPF fueron regaladas.

Qué tiempos aquellos, che...

Tomábamos deuda para saldar una parte de los intereses de la deuda que seguía creciendo pero mejoraba nuestra relación con los organismos financieros internacionales que gracias a hacer bien los deberes al poco tiempo nos prestaban de nuevo. Los docentes montaban la "Carpa Blanca" donde todo era paz y amor y la sociedad los visitaba, solidaria y conmovida. La desocupación crecía pero la gente disfrutaba porque ello garantizaba que se podía viajar menos apretado en el transporte público. Aflojaba el consumo y por eso gno había crisis energética como ahora. Con lo que teníamos nos bastaba y hasta nos dábamos el lujo de exportarle gas a los chilenos.

A ver si nos entendemos: estoy hablando de años de concordia. Yo los viví. Yo estuve en todas las marchas desde antes de la reapertura democrática de 1983. Estuve cuando se anunció la "Economía de guerra", cuando hubo que acelerar la entrega del gobierno de Alfonsín a Menem. Yo ví que mientras pasaba todo eso reinaba la hermandad entre los argentinos y no nos disgustábamos con el pariente o el compañero de trabajo. También viví los primeros años de Menem, la muerte de Roig, su reemplazo por Rapanelli y luego lo vi a Herman González en el ministerio de economía y nadie, absolutamente nadie renegaba. Era un país en el que daba gusto vivir, salvo para algunos que se iban al extranjero y que ahora hacen cola para regresar desconociendo, pobrecitos, la realidad crispada que los aguarda ahí mismo, a la salida de Ezeiza.

Brotan los recuerdos: todavía suenan en mis oídos las cándidas palabras de monseñor Quarraccino proponiendo con su característica amabilidad que los homosexuales fueran recluidos en islas pero eso sí con el mejor confort. Mirá si habremos retrocedido que ahora hasta se les permite casarse ante la vista de todo el mundo...

Ese país era mejor, indudablemente. Había plena libertad de prensa y nadie se preguntaba cómo algunas empresas de medios habían llegado a tener tanto crecimiento y mucho menos no había un funcionario al que se le diera por investigar cómo fue que la empresa que fabrica papel de diario fuera propiedad de los dos matutinos más importantes del país. Pero no sólo eso, mirá si habría concordia que ni bien asumió Menem se modificó un artículo de la ley de radiodifusión 22.285 para que Clarín pudiera acceder a la propiedad de Radio Mitre y Canal 13 ¿Lo podés creer? Esa era una Argentina distinta, no me digas, hasta con un gobierno que ayudaba a Clarín...

Reinaba una concordia que jamás era alterada, salvo por algún paro que de vez en cuando le realizaba la CGT a Alfonsín pero que también se desarrollaban en paz aunque la gente de Modart no tenga recuerdos muy gratos.

Eramos una sociedad sin crispación, hay que admitirlo. Si hasta la UCR y el PJ se ponían de acuerdo para sancionar al "Ahorro forzoso" allá por 1988. Eso sí que era consenso...

Los retiros voluntarios posibilitaban que miles de empleados se fueran a la actividad privada, así fue que de un día para otro supimos tener un parripollo, una galletitería, una pañalera y una remisería por cuadra. Nos íbamos para arriba como globo aerostático. Algunos privilegiados, esos "distintos" que nunca faltan, mandaban a la nona a la casa de la hermana en Turdera y en su cuarto, que daba a la calle, instalaban un Drugstore de la hostia, que es como un maxikiosco pero con muñequitos de peluche. Tope de gama, que le dicen.

Qué país...si hasta moría el hijo del presidente en un accidente rarísimo pero a nadie se le pasaba por la cabeza sospechar si había algo raro y después fueron muriendo en accidentes o de muerte natural uno a uno de los testigos de esa tragedia. Ni hablar del suicidio de Alfredo Yabrán, que apenó al país sin generar la más mínima sospecha. Antes había aparecido incinerado un fotógrafo llamado José Luis Cabezas pero a nadie conmovió pues se supuso que se habría dormido y algo generó el incendio del auto. Cuando el destino está marcado, está marcado.

Victor Choque en Río Grande y Teresa Rodríguez, en Cutral Co, casualmente aparecieron muertos  en las primeras manifestaciones de gente desconsiderada que tenía el tupé de manifestarse porque decían que la privatización  YPF o el cierre de la empresas instaladas en Tierra del Fuego los dejaban en la calle. Pero ojo que nadie se conmovía, eh, porque eran hechos aislados en una patria donde daba gusto vivir, donde no discutíamos entre nosotros, donde todos tirábamos para adelante, donde no trabajaba el que no quería y por supuesto a nadie se le ocurría legislar para darle algún derecho al personal doméstico.

Qué tiempos aquellos, che. Todo era armónico, si en el campo hasta salían las mujeres a impedir que les remataran los campos ¿Querés algo más delicado que eso, que mujeres manifestando para que la protesta sea más fina?

Hay que volver a esa Argentina lo más rápido posible. No seamos desmemoriados y regresemos a ese tiempo de paz y tolerancia. Terminemos con las falsas divisiones. Pongamos la mira en las cosas importantes. Demostrémonos que podemos volver a ese tiempo del que nunca debimos habernos ido.

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