Sergio Renán ha sido distinguido como "Ciudadano ilustre de Buenos Aires".
Sería injusto calificar trayectoria haciendo eje en este panegírico del Mundial de 1978, Renán es mucho más que eso. La pregunta, en todo caso, sería porqué lo hizo ¿no?
Diego Jemio le preguntó hace unos años sobre este film y Renán respondió:
"En torno a esa película, hay miradas profundamente parciales e injustas. Esa gente no tiene clara la alegría colectiva que se vivió en el Mundial 78 y que yo admito haber compartido. En cambio, nadie habla de Crecer de golpe, la película que hice sobre un texto de Conti, muerto por la dictadura. Crecer de golpe es mi película más querida".
Se me ocurre que lo más cómodo es pensarlo como un vendido a los milicos, pero ¿sabés? a veces la comodidad me incomoda y quiero ir un poquito más allá.
Pensar que todo fue una gran complicidad es, ante todo, un error de análisis. Pensar que el apoyo civil que sin dudas tuvo la dictadura incluye el aval al terrorismo de estado es un desaguisado.
Mis viejos se enteraban de lo que pasaba en el país a través de La Nación y cuando mi hermano venía al pueblo se trenzaban en arduas discusiones que en rigor casi siempre se estancaban en el cuestionamiento de las fuentes de información del otro. Mientras mis padres exponían una visión de lo que pasaba sustentada en lo que leían en La Nación y escuchaban en Radio Continental y Rivadavia, mi hermano les contraponía informaciones, rumores y trascendidos sobre lo que él vivía como estudiante universitario nada menos que en La Plata.
No recuerdo que se hayan puesto de acuerdo en esos días. Es difícil lograrlo cuando se manejan fuentes de información tan dispares. Recuerdo que uno de los debates era que mis viejos le hablaban sobre enfrentamientos armados y Oscar los desmentía. Eso era lo central. No decía claramente qué era lo que estaba pasando porque tampoco lo sabía. No militaba pero vivía el clima del comedor universitario y todo lo que fue La Plata de 1974 en adelante, algo que le bastaba para tener un punto de vista distinto al de nuestros padres.
Y concretamente en lo referido al Mundial, recuerdo haber tenido una discusión fuertísima. Yo andaba por los 17 años y a pesar de que sus debates con los viejos me habían servido para hacerme a la idea de que las cosas no eran como decía La Nación, el día en que dijo que el Mundial era una gran mascarada me puse del tomate como pocas veces, sentí que no tenía derecho a estropear la felicidad que sentía por la obtención de la copa del mundo.
No podía venir así por que sí a escupirme el asado.
Con el paso de los años las cosas se fueron aclarando y un buen día comprendí que lo que tanto me había ofendido era la verdad. Cuando estás en una nube de pedo y te bajan de un hondazo generalmente te las agarrás con el que cartero...
Todo esto vino a mi memoria cuando leí la respuesta de Renán al colega Jemio.
Pensaba llegar a otro final y terminé acá por escaparle a la comodidad.
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