Marcela de Bernal me pide que profundice lo que dije días pasados sobre Seineldín en la radio y la verdad es que no sé si puedo ahondar mucho en el tema. La idea que expresé está basada en ciertas nociones que uno fue adquiriendo en los años de formación política, nociones que no sé cuánta vigencia tienen hoy.
En aquellos años uno adhirió a la certeza de que entre las dos alas del ejercito argentino siempre era preferible el sector denominado "nacional" porque se especulaba que tenía más puntos de contacto con el movimiento popular que el ala liberal. Por supuesto que esto tiene un significado muy fuerte en tiempos de Perón, pero me temo que luego fue desdibujándose. Pero eso estaba ahí, esta cuestión del ala "nacional" no nos era indiferente a quienes entendíamos que el proceso de Liberación no sólo debía estructurarse sobre la confluencia del movimiento obrero con los pequeños y medianos empresarios y los sectores más dinámicos de la clase media sino que requería también del concurso de sectores de las Fuerzas Armadas.
Entonces cuando empezamos a tener noticias de Seineldín (recuerdo haber leído de él por primera vez en la revista El Porteño) en muchos militantes del espacio nacional y popular hubo cierta intriga pues las noticias que llegaban del coronel -que sobre fines de los ochenta estaba destacado en la Panamá de Noriega- eran confusas. Algunos hablaban de ciertos contactos que supuestamente tenía con los montos, otros lo mostraban como un tipo dispuesto a liderar un proceso revolucionario y, por supuesto, se comentaba mucho su participación en Malvinas, sobre la que por cierto hay bastante discusión puesto que han surgido algunas voces para las que la actuación de Seineldin no fue nada del otro mundo.
Después vino el alzamiento de Villa Martelli en 1988 y más tarde el que fue aplastado por un Menem muy resolutivo. El resto es historia conocida.
La muerte de Seineldin generó en mí dos pensamientos: El primero fue preguntarme qué queda de esa división en el ejercito y si en verdad esta interna no fue algo muy sutil que se daba al interior de la fuerza pero que luego, para afuera, no se notaba porque ambos sectores terminaban planteando lo mismo. El ala "nacional" supuestamente tenía una visión más confrontativa con el imperialismo, pero como nunca logró elaborar un proyecto económico-social alternativo, terminaba siendo arrollado por el liberalismo.
El segundo pensamiento fue que Seineldin terminó siendo una suerte de fanático de una ultraderecha clerical pero en un punto fue coherente y fiel a su visón del mundo.
Eso para mí tiene algún valor - aunque esté en las antípodas de ese pensamiento - porque prefiero esa coherencia a los tránsfugas tipo Bussi que tanto están de moda.
-------------------------------------------------