Mostrando las entradas con la etiqueta salario. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta salario. Mostrar todas las entradas

lunes, 8 de febrero de 2016

Terrorismo discursivo de los mercados


Ya lo había anticipado Prat Gay ¿Te acordás?  La frase de Orlando Ferreres impacta de lleno en el corazón del sentido común de miles de trabajadores y expresa, más allá de las arcadas que genera, el terrorismo discursivo de los mercados, que al igual que en los noventa, no dudan en poner al laburante ante un dilema horroroso. Tanto Ferreres como los trabajadores saben que, de última, éstos terminarán aceptando ganar menos y conservar el empleo. El punto es qué somos capaces de generar quienes perdimos las elecciones para transformar en acumulación política las consecuencias que genera en el cuerpo social este despojo. El debate es si las condiciones de empleo dignas que tuvimos durante el kirchnerismo están condenadas a ser la excepción a la regla o si las transformamos en la regla misma.
El avance sobre los trabajadores es feroz. Ahora resulta que el gran dilema ya no es el descuento de Ganancias sino la conservación de la fuente laboral. Indudablemente, los más jóvenes empezarán a comprobar en cajero propio las condiciones del cambio. 10 años en un pibe de treinta y pico es muchísimo. No tiene muchos más recuerdos socioeconómicos, por ende, eso empezará a fermentar por dentro. El verbo urgente es “capitalizar” ¿Seremos capaces de capitalizar todo esto? ¿Qué requisitos supone transformar en una fuerza electoral arrolladora el descontento que inexorablemente generarán las políticas de los CEOS? ¿Hasta dónde ensanchar el concepto de unidad? ¿Quién liderará ese proceso? ¿Seremos capaces de generar una nueva mayoría, entendiendo que “el tipo de unidad histórica –social y política– que plantearon Néstor y Cristina está crujiendo”, como bien lo platea Artemio?
Estas son algunas de las preguntas que están en la primera hoja de la agenda. De cómo las respondamos en la vida real depende cuánto durarán los CEOS en el gobierno.

jueves, 12 de noviembre de 2015

"Que se vayan, que se vayan"


El voto en contra propia está instalado, sólo resta abrir las urnas para ver si termina inclinando el ballottage en favor de Macri. Lo llamativo es que mientras el candidato no desmiente los dichos de sus economistas y medios aliados respecto a la devaluación, al parecer sigue manteniendo una alta intención de voto, con lo cual sumamos a los fenómenos políticos de nuestro tiempo uno más: que un candidato que propone ajuste y devaluación tenga posibilidades de ganar.


Es raro, porque, veamos: el país no está en llamas, no hay un conflicto social explotando en las calles y, fundamentalmente, en la zona socioeconómica del voto en contra propia, las variables siguen en calma. ¿Qué extraño razonamiento lleva al empleado que llega a fin de mes y hasta llegó a ingresar a un plan de ahorro por un 0KM a votar a un candidato que propone una devaluación que impactará de manera negativa en sus condiciones de vida?

Hay muchas razones y quizá una de las más determinantes sea el exceso de confrontacionismo del kirchnerismo que generó una sensación de hartazgo en mucha gente. Es cierto: no se gobierna peleándose con todo el mundo todo el tiempo. O si querés, hay que privilegiar las confrontaciones, ir tiempo al tiempo, como dice el dicho. Ahora bien ¿Eso basta para que muchos vean con buenos ojos a un armado cuyo candidato habla de amor y paz y de bajarte el sueldo?

Hay una característica del votante en contra propia: Cuando le respondés una chicana y le proponés intercambiar ideas, automáticamente se tilda y balbucea un "Que se vayan, que se vayan", aunque le digas que su sueldo perderá poder adquisitivo. Porque es entendible que en aspectos más abstractos ese interlocutor adhiera al relato opositor, pero resulta que ese mismo empleado en relación de dependencia ve a cada rato en la tele opositora a los gurúes debatiendo de cuánto será la devaluación, o sea: calculando hasta dónde le meterán la mano, pero él los mira como si nada.

País raro Argentina, sin derecha y con gente que para castigar un gobierno vota contra su salario y su empleo.

Entrada destacada

A propósito de Mundstock y ciertas giladas

A propósito del fallecimiento de Marcos Mundstock volvió a aflorar esa actitud mediocre de refutar a un artista por sus posiciones políti...