Ya lo había anticipado Prat Gay ¿Te acordás? La frase de Orlando Ferreres impacta de lleno en el corazón del sentido común de miles de trabajadores y expresa, más allá de las arcadas que genera, el terrorismo discursivo de los mercados, que al igual que en los noventa, no dudan en poner al laburante ante un dilema horroroso. Tanto Ferreres como los trabajadores saben que, de última, éstos terminarán aceptando ganar menos y conservar el empleo. El punto es qué somos capaces de generar quienes perdimos las elecciones para transformar en acumulación política las consecuencias que genera en el cuerpo social este despojo. El debate es si las condiciones de empleo dignas que tuvimos durante el kirchnerismo están condenadas a ser la excepción a la regla o si las transformamos en la regla misma.
El avance sobre los trabajadores es feroz. Ahora resulta que el gran dilema ya no es el descuento de Ganancias sino la conservación de la fuente laboral. Indudablemente, los más jóvenes empezarán a comprobar en cajero propio las condiciones del cambio. 10 años en un pibe de treinta y pico es muchísimo. No tiene muchos más recuerdos socioeconómicos, por ende, eso empezará a fermentar por dentro. El verbo urgente es “capitalizar” ¿Seremos capaces de capitalizar todo esto? ¿Qué requisitos supone transformar en una fuerza electoral arrolladora el descontento que inexorablemente generarán las políticas de los CEOS? ¿Hasta dónde ensanchar el concepto de unidad? ¿Quién liderará ese proceso? ¿Seremos capaces de generar una nueva mayoría, entendiendo que “el tipo de unidad histórica –social y política– que plantearon Néstor y Cristina está crujiendo”, como bien lo platea Artemio?
Estas son algunas de las preguntas que están en la primera hoja de la agenda. De cómo las respondamos en la vida real depende cuánto durarán los CEOS en el gobierno.