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lunes, 23 de diciembre de 2013

La pirotecnia y mi hijo


Hace un año sufríamos el golpe más duro que nos podía dar la vida, encontrar a nuestro hijo con el 35 % de su cuerpo quemado. Pasamos 22 eternos días en el Hospital de Quemados (un aplauso para su personal) viviendo escenas que jamás olvidaremos y oyendo frases estremecedoras como cuando un doctor, para graficarme el estado de indefensión de Juan ante las infecciones, me dijo “para que te des una idea, es como una casa sin ventanas”… Ah, dije y me puse a caminar por los pasillos con esa imagen torturándome. O como cuando el domingo 30 de diciembre hubo que esperar larguísimas horas para conseguir un anestesista y realizarle una limpieza en el quirófano que fue vital para frenar infecciones. En los primeros momentos, el problema del quemado, cuando tiene una proporción importante afectada, es la baja de defensas por la ausencia de piel, si, de piel, de esa “pavada” que llamamos piel. El proceso de epitelización viene solo y generalmente la piel se reconstituye, pero al comienzo la lucha es francamente desigual ante los bichos. Por eso la fiebre altísima pero hasta ahí, sin dejar que rompa ciertas barreras, por eso una madrugada estuve poniéndole paños húmedos hasta pasadas las cuatro.
Pero lo peor era la angustia que me generaba el sentir que Juan no se merecía eso, bah, que nadie lo merece. Nadie merece esa tortura por la estupidez de la pirotecnia.
Mi hijo hoy está muy bien, sólo sigue usando guantes y prendas especiales para que se le vaya reconstituyendo la piel y luego deberá pasar por plástica para “retocar” aquellas áreas que no hayan quedado bien en el proceso natural. El tratamiento puede llegar a durar unos tres años (y en nuestro caso, creo que ese será, día más, día menos, su tiempo). Tuvo mucha suerte por no haber quedado con lesiones ni problemas motrices, sólo tiene que bancarse el calor por las prendas que usa, y que alguna gente lo mire sorprendida a verle los guantes o los tubos que usa en los brazos. En el mar deberá usar sí o sí protección solar tipo bebé y por supuesto ni arrimarse a la playa al mediodía.
Esto se los cuento para que extremen los cuidados. En nuestro caso lo hicimos siempre, y cada fin de año iba yo con él a tirar cuetes y le daba todas las indicaciones necesarias para evitar accidentes, pero no alcanzó. Con 14 años recién cumplidos la desgracia lo esperaba agazapada y eso me hizo pensar en la cantidad de veces que safé en mi infancia y adolescencia por haber tenido la suerte de criarme en áboles y techos, como se crían los chicos de pueblos pequeños, donde pareciera que todo está a disposición de sus travesuras. Bueno, el accidente de Juan me hizo revisar uno a uno esos momentos donde pude haber padecido algo grave, como sin ir más lejos esa vez que, jugando al poliladron con las gomeras (nos tirábamos al cuerpo) en las máquinas a vapor arrumbadas en una vía muerte de la estación de Tres Lomas, en un momento me asomo por la ventanilla del maquinista y Pablo Balbín me estampó un balinazo sublime sólo dos centímetros bajo el ojo izquierdo…
Lo de Juan fue más sencillo, más inocente: Un amigo que tira un cuete a una lata con un recipiente inflamable, otro que la patea, un fogonazo y una llamarada que toma su remera. Pero bueno, si no hubiesen andado boludeando a la siesta con los cuetes, quizá no pasaba nada.
Somos uno de los pocos países que año a año quema millones de pesos en pirotecnia. Entre nuestras particularidades tenemos la de disputar por ver quién tira la bomba más grande de la cuadra, si hasta hay vecinos famosos por la que gastan en pirotecnia. La cañita voladora es como la prolongación del pene en cierta cultura del macho argentino…
Pensálo.
Y que pases las fiestas con toda la Felicidad que te merecés.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Entre vos y yo

(Click en la imagen para ampliar)

Lee lo que dice La Nación y mañana quejate en la oficina. Repudiá al kirchnerismo que no dio quórum para tratar un proyecto sobre regulación de la Pauta Oficial y que luego se las ingenió (como siempre) para conseguir sentar 129 muñecos y aprobar la ley de prepagas (con los votos de la mayoría de la oposición luego de que el oficialismo demostró poner lo que había que poner en el recinto) Y ¡por supuesto! enrojece tu rostro puteando a Moyano...

Luego, una vez que hayas mostrado tu indignación y llegues a tu casa, ponte a bucear en las ventajas que para vos ¡SI, PARA VOS! tiene lo que se aprobó hoy. Sentirás esa sensación extraña de que este gobierno al que tanto abominas, hace por vos, por tu familia, por tus padres y tus hijos, todo lo que los anteriores declamaron y jamás cumplieron.
.

jueves, 4 de marzo de 2010

Hospital "La Gley"


Mientras el dispositivo mediático amplifica de manera orgásmica el gran triunfo de sus muchachos en el Senado, en la ciudad de Buenos Aires hay serias sospechas sobre cuáles son las verdaderas intenciones del gobierno de Mauricio Macri respecto al Hospital oftalmológico Lagleyze. Los trabajadores están planteando directamente que tras la coartada de cerrarlo momentáneamente para solucionar los problemas estructurales que hacen que se inunde a menudo, se esconde la intención de cerrarlo definitivamente. El gobierno del PRO lo niega.


Pero hay un detalle en apariencia menor pero que tiene una significación inmensa y es que el Ministro de Salud de la ciudad se refiere al hospital llamándolo "Hospital Lagley", con lo que queda evidenciado que ni siquiera conoce su verdadero nombre.


Una pavadita, bah.


Foto: Clarin


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miércoles, 24 de septiembre de 2008

Macri liquida la Salud y la Educación públicas

Hoy están parando los médicos residentes de la ciudad de Buenos. Entre las causas que motivan la medida de fuerza está el desabastecimiento prácticamente terminal de insumos que están padeciendo todos los hospitales públicos de la C.A.B.A.
Se ha llegado al extremo de suspender intervenciones quirúrgicas por falta de elementos vitales y muchos de los pacientes internados se quedan sin la medicación básica.
Esto delata una crueldad manifiesta por parte del PRO, al tiempo que es una prueba irrefutable de que no le importa en lo más mínimo la salud pública.
La gestión de Macri está haciendo exactamente lo mismo en Salud que en Educación: Las está liquidando.
Se suman dos factores de innegable potencia: La decisión de achicar el “gasto” en estas áreas y ciertas pretensiones fundacionales, cierta prepotencia tipo. “Ahora llegamos nosotros que sabemos y vamos a hacer lo que se debe” y la verdad, es que para cambiar dos motores de una caldera escolar demoran más de dos meses...
No saben. Están perdidos entre las ínfulas y el desprecio por lo existente. Odian lo que viene de antes y cualquier empleaducho con un nombramiento reciente se cree que es un gerente con décadas de experiencia. Y ahí están las consecuencias.
Una médica del Hospital Tornú decía hoy que en sus 26 años de carrera jamás vio un desabastecimiento hasta de lo elemental, ni siquiera durante la crisis del 2001 mientras que en las escuelas se está verificando una merma preocupante en las raciones que reciben los chicos en los comedores y aún no se ha repuesto el subsidio de Mantenimiento edilicio que fue aprobado en julio por la legislatura. Las escuelas están sobreviviendo con los aportes de las familias.

Pero claro, esto no sale en los diarios, y mucho menos en los de mayor tirada. Hay una alianza explícita con el Jefe de Gobierno porteño a quien ya vislumbran como la gran esperanza de la restauración conservadora y por eso le cubren todos los flancos.
Pero hay algo gravísimo en todo esto: Al macrismo no le interesa tener buenos hospitales y buenas escuelas porque el núcleo duro de su base electoral no utiliza estos servicios públicos. El votante tipo del PRO (Tipo Pro ¿Viste?) envía a sus hijos a colegios privados y frecuenta clínicas y sanatorios también privados, de modo que su preocupación por los hospitales y escuelas públicos es lejana, a lo sumo culposa.
La otra clientela, esa clase media pobretona, que todos los meses deja un servicio impago porque no llega a cubrir todo pero que se identifica cabalmente con quienes están arribita suyo, sigue creyendo que “hay que darle tiempo”.
Y el voto decididamente pobre se disputa con punteros y la estructura que le presta el garante de Banfield...
Por eso Macri está básicamente lavándole la cara a ciudad: Enrejando plazas, pintando fachadas de escuelas y hospitales, raleando artesanos y tapando baches en zonas paquetas. La gestión macrista está claramente orientada a los ojos de esa clase media cacerolera a la que le sigue yendo muy bien.
Todo para la vista ¿viste?

sábado, 22 de diciembre de 2007

Y cuando se enferme Ramona?


Ella dice que vive en José C. Paz, por lo menos eso dice su DNI. Pero la vida de Ramona transcurre en la ciudad de Buenos Aires.
Se levanta a las 6 menos cuarto de la mañana para tomar el colectivo que la lleva a la estación y se sube al tren que la deja en Chacarita a las 7 y media. Ahí se sube al 19 que la acerca a la casona de Belgrano R donde con el uniforme de rigor trabaja desde las 8 hasta las 6 de la tarde. Los sábados tiene suerte, se va a las 3. Sin contar los sábados, en cada uno de los veinte días hábiles que tiene el mes, de 24 Hs se pasa 10 en lo de sus patrones y 4 horas en el tren y colectivos. Llega a su casa pasadas las 8 de la noche con el tiempo justo para comprar algo, preparar la cena, lavar algo de ropa, ver a Tinelli y dormirse antes de las doce.
Siempre que tiene problemas de salud va al Pirovano. Pero ahora no sabe qué pasara si se enferma. El nuevo gobierno anda diciendo que tendrán prioridad los enfermos domiciliados en la ciudad ¿Y las decenas de miles de Ramonas?¿Y toda esa masa de laburantes que malvende su fuerza de trabajo en la Capital?
A ver, cuando vienen a limpiar los inodoros son bien recibidos, pero cuando se enferman “Son de la provincia” ¿Puede ser que se llegue tan lejos? Parece que sí. Parece que el macrismo vino a concretar un montonazo de estas concepciones berretas y muy jodidas que parecen estar muy arraigadas en el porteño medio.
Acá es donde brota el jugo ideológico del macrismo y donde se sacan la careta votados y votantes que aspiran a transformar la ciudad en una suerte de gran country. Porque ese es el gran anhelo de mucho votante PRO: “Que me saque a los cartoneros y a los piqueteros y me ponga más milicos en la esquina”
Bueno, acá están las consecuencias.

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