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lunes, 21 de septiembre de 2015

La cartera de Cristina


Cuba está viviendo un momento trascendente y Argentina no podía estar ausente. En este domingo habanero vuelve a estar la imagen del Che en la Plaza de la revolución y el Papa, argentino, cuervo y peronista, se apresta a dar una misa que será histórica. Para completar el cuadro y dejar un testimonio in contestable, la presidenta de la República Argentina se apersona en la plaza.

Argentina, uno de los pueblos más queridos por los cubanos, está junto a sus hermanos como lo estuvo siempre, y le pone todo lo que hay que poner: El Che, el Papa y su presidenta. Es que se está negociando cómo serán en de ahora en más los vínculos entre ese pequeño pero al mismo tiempo inmenso pueblo y la principal potencia económica y militar del mundo. 

Al mismo tiempo, fronteras adentro están pasando hechos trascendentes como que en la provincia del Chaco se elige nuevo gobernador y todas las alarmas están prestas a sonar pues, se sabe, pende una amenaza de "fraude", a juzgar por lo que se lee en los principales diarios del país.

También en el norte, pero más para el oeste, se descuenta que en la provincia de Tucumán, de un momento a otro su Corte Suprema fallará sobre la validez de las elecciones llevadas a cabo el 23 de agosto.

Mientras tanto, Argentina debate acaloradamente el clientelismo, su origen y múltiples formatos, mientras crece una corriente de opinión que cuestiona el voto cautivo, su trueque por un mendrugo, y plantea la utopía de que sólo puedan entrar al cuarto oscuro aquellos ciudadanos con necesidades básicas satisfechas, condición básica, según la mayoría de las opiniones, para que el sufragio sea ejercido en condiciones de óptima libertad, presupuesto básico para que una sociedad pueda alcanzar su punto más alto de calidad institucional.

En medio de este domingo histórico, hay también una fracción de la ciudadanía que, por lo que se observa en sus perfiles de Twitter y Facebook, tiene muy buen pasar pero está enfrascada en otra discusión, muy acalorada: La cartera con que Cristina bajó del Tango 01 en el aeropuerto de La Habana, y si es de una marca que llega a costar hasta 20 mil dólares. Hasta que, finalmente, queda aclarado que es nacional y cuesta 4 mil pesos...

Desde este blog proponemos humildemente que se amplíen los requisitos que se deberían exigir para ejercer el derecho a voto, considerando no sólo el nivel socioeconómico del ciudadano sino también la gravedad de las quemaduras de cabeza sufridas por muchos otros, debido al consumo descontrolado de una dieta comunicacional de muy baja calidad y en estado de descomposición.

viernes, 20 de enero de 2012

En las redes sociales los usuarios validan contenidos


-¿Cómo actúan las redes sociales como Twitter o Facebook en la construcción de contenidos informativos? 

-Hace un par de años, la sorpresa era que las audiencias producían contenidos. Hoy sorprende cómo los ponen salvajemente en circulación. Ni el medio más poderoso de la Tierra puede competir con esa capacidad de las audiencias para distribuir sus propios contenidos en la Web. Gran parte del consumo de contenidos online no se da por otra cosa que por recomendaciones en redes sociales hechas entre los propios usuarios. Esos contenidos se consumen no porque salen en tal o cual medio sino porque están recomendados por nuestros contactos personales. Y eso es revolucionario porque la interacción alrededor de un contenido agrega valor. En YouTube, por ejemplo, hay mucho contenido chatarra, pero también hay contenidos periodística, científica y académicamente valiosos que la audiencia no sabe cómo encontrar, o no sabe que existen. Un rol de los medios es encontrarlos y presentárselos a las audiencias como algo valioso para sus vidas. Un medio de comunicación es tan valioso como las conexiones que puede generar.

Interesante la mirada de Pablo Mancini. La nota completa, acá
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lunes, 21 de noviembre de 2011

La velocidad de Twitter


El sábado pasado, a las 19:48, el periodista Silvio Maverino anunció en Twitter el deceso de Doña Tota. Transcurrieron por lo menos 15 minutos para que la noticia apareciera reflejada en los medios tradicionales. En mi caso le di crédito al toque porque lo sé un profesional responsable y porque ya a la tarde, exactamente a las 17:49,  Martín Souto había twitteado que Diego Maradona volaba de urgencia para acá debido al estado complicadísimo en que se encontraba su madre.


Lo notable es que hubo mucha gente que esperó a que la noticia saliera en los medios tradicionales para darla por cierta, algo que puso de manifiesto la fuerte dependencia que aún tenemos respecto al sistema de medios convencional. En realidad, ya tenemos varios ejemplos de que Twitter es mucho más veloz que cualquier medio, y aunque en apariencia también se piensa que más peligroso por falta de chequeos, viendo el proceder de los medios en los últimos años se puede afirmar que la poca seriedad abunda en todos lados. Creo que hay que acostumbrarse a los nuevos tiempos y entender que si uno conoce a quien informa algo en Twitter, eso basta y sobra para dar por cierta una información.
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lunes, 17 de octubre de 2011

¿Cuántos de los que te siguen en Twitter te leen?


(Click en la imagen para ampliar)

Jorge Rial tiene la friolera de 997.705 seguidores en Twitter. Hoy colgó una encuesta que sólo recogió 1171 respuestas, algo así como 0,12 % del total de seguidores que ostenta. La pregunta entonces es qué porcentaje de los seguidores de Twitter realmente lee o le da bola a los twitts de la persona que siguen.

Es cierto que si por ahí Rial lanza una encuesta sobre un tema de la farándula, ponele, tenga muchas más respuestas,pero de todos modos la cantidad tan pequeña que recogió la de hoy me llamó la atención.

(Click en la imagen para ampliar)
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martes, 5 de octubre de 2010

lunes, 4 de octubre de 2010

Sobre la ciber-militancia



El suplemento Radar de Página/12 publicó ayer esta muy interesante nota del periodista norteamericano Malcolm Gladwell sobre el ciber-activismo político que desde ya recomiendo porque buena parte de los lectores del blog participan activamente del fenómeno de las redes sociales y de una u otra manera están (estamos) siendo interpelados sobre su funcionalidad.

La nota termina con este párrafo que posiciona claramente a Gladwell ante el fenómeno:


"Las redes sociales hacen que sea más fácil para los activistas expresarse, y más difícil que esa expresión tenga un impacto. Los instrumentos de las redes sociales están muy bien preparados para hacer que el orden social existente sea más eficaz. No son un enemigo natural del statu quo. Si usted es de la opinión de que todo lo que el mundo necesita es ser pulido, esto no debería preocuparlo. Pero si piensa que todavía hay barras como la de Greensboro que necesitan integrarse, debe llamarlo a la reflexión."


Por mi parte, creo que estamos siendo acechados por el riesgo de confundir algunos roles. Me refiero específicamente a qué entendemos por "militancia". Cuando leo o escucho a mucha gente definirse como "ciber-militante K" o "ciber-activista" siento que podríamos caer en una trampa porque estaríamos cediendo ante una pertinaz descomposición del sentido de las palabras muy en boga en nuestros días. Militancia es una cosa muy distinta a sentarse frente a una PC y debatir en las redes sociales.

A lo largo de la historia, una de las características centrales de la militancia política fue, además de la acción social y reivindicativa, la cuestión del poder. Uno militaba para “hacer algo por lo demás” pero dentro de una organización, esto significa que además del trabajo político y social para afuera, para adentro se desplegaba una lucha por espacios de poder de la estructura. Es en estas pujas al interior de los partidos políticos donde se van macerando los nuevos dirigentes. Militancia es trabajo en el barrio u otro frente social combinado con debate interno respecto a la línea política de la fuerza.


Poco y nada de estas características se encuentran en lo que hoy se denomina “militancia digital”, primero porque no hay trabajo social en ningún frente social y segundo porque no hay canales orgánicos para dar la discusión. Otra de las características de la denominada militancia digital de este tiempo es que se reduce en buena medida a comentar hechos de la coyuntura y prácticamente no se debate la línea política de la fuerza a la que se apoya. En el caso de los denominados ciber-militantes K prima además cierta sujeción, cierto acatamiento acrítico de las decisiones del gobierno., si se me permite, una excesiva complacencia.

Conozco por cierto muchísimos militantes que han asumido la internet 2.0 como un recurso más. Creo que son los que tienen más clara la cosa, aunque siempre surgen debates como los que hemos tenido en varias reuniones de blogueros sobre si organizarnos o no y ahí han saltado chispas. En mi caso siempre descreí de participar de una organización de ese tipo básicamente porque no puedo arrogarme la representación de los lectores puesto que sin contar los que no acuerdan en nada pero leen el blog, incluso con los que en líneas generales se comparte una visión positiva del gobierno, también tenemos nuestras profundas diferencias tácticas.

Se me ocurre, en definitiva, que no hay que creer que twitteando, facebookeando o discutiendo en los blogs se milita y me parece (ojalá esté equivocado) que hay mucha gente que de buena fe cree que entrando un par de horas a las redes lo hace. Me preocupa cómo se le pervierte el sentido a las palabras, como cuando desde las  radios te dicen "llamá, participá dejando tu mensaje en tal número" En realidad el concepto de "participación" es muchísimo más amplio y profundo. Participar implica ante todo cambiar, mover, operar sobre una deterninada realidad. El llamado a la radio no cambia nada, si hasta incluso depende de que la producción del programa lo apruebe o no, lo deje tal cuál está o lo recorte y en consecuencia recién luego lo ponga al aire o lo elimine. Incluso está en discusión si los oyentes que recurrentemente llaman a las radios más del palo encarnan un nuevo tipo de "militancia" o si como sostiene alguna visión corrosiva son personas que gustan de escucharse a sí mismas...

Es un debate muy actual y por ende apasionante puesto que no hay grandes teorías al respecto. Somos actores que en base a nuestra propia práctica vamos delineando una forma de interactuar con las novedades que nos suministran las nuevas tecnologías.

viernes, 1 de octubre de 2010

El primer golpe con Twitter


Fue muy angustiante seguir el Golpe de Ecuador por Twitter, entre otras cosas porque todos los que estábamos conectados volcábamos nuestra propia impotencia en el teclado. "Radio Nacional sigue con su programación habitual" grité mientras otros puteaban en cadena a Canal 7 porque no conectaba con Telesur. Fue notable también ver cómo Twitter le sacó muchísima ventaja a muchos medios tradicionales. Y también comprobar que se pueden seguir estos acontecimientos enganchando los blogs vía Ustream con los canales del lugar como lo hicimos varios con la Televisión pública de Ecuador.

Otra sorpresa fue cómo una médica psiquiatra argentina que está en Ecuador (no sé si radicada definitivamente o por un tiempo, da lo mismo) estaba enfrente del hospital donde internaron a Correa y se transformó en una cronista de lujo y de primerísima mano. Se llama Paula Vernimmen.

Hubo también un momento de extrema tensión cuando las fuerzas insurrectas ingresaron al canal de televisión pública de Ecuador. Ver y escuchar el relato de los conductores fue enloquecedor porque sentías que de un momento a otro podía salir del aire la transmisión y ahí era como que perdíamos todo contacto, salvo Telesur. En un punto todo esto tuvo algo de voyeurismo político que vamos a tener que analizar con paciencia.

Sin duda ayer surgieron puntas interesantísimas para ir estudiando ¿no?

lunes, 23 de agosto de 2010

Pepe Eliaschev, el analógico



Leyendo esta columna de Pepe Eliaschev queda muy claro que su disputa es antes que nada con la historia, que según todo parece indicar le ha sacado varios cuerpos de ventaja aunque nuestro escriba analógico no se ha dado cuenta y ha quedado de manera hasta si se quiere graciosa en medio de una carrera digital con un vehículo argumental analógico, vetusto y por si fuera poco con el freno de mano activado.

Ya desde el inicio de este compilado de presunciones erróneas Eliaschev descerraja:

“Sucedió lo habitual en la Argentina. No debería ya asombrar. Recursos legítimos y valiosos, herramientas de avanzada, fueron triturados por la máquina de arruinar. En su vociferante afán por comunicarse “sin intermediarios”, los gladiadores oficiales volvieron al terreno donde son imbatibles. Convirtieron lo fecundo en estéril, lo superador en empobrecedor.”

Se refiere por cierto a las redes sociales. En su visión, las nuevas formas de comunicación como los blogs, Facebook o Twitter no son instrumentos malos en sí mismos. Es su utilización con fines perversos la que los transforma en armas letales y por supuesto que no podía ser otro que el "hediondo poder K" el responsable de tamaña atrocidad.

Parafraeando a Maradona hay que decir ya mismo que Twitter, como la pelota, no se mancha. El problema para este buen señor son los esbirros del dictador que mora en Olivos, esos pelotones de patoteros digitales, esa policía argumental kirchnerista que asola el plácido mundo de Internet y corrompe las nuevas tecnologías para que la sociedad se comunique “sin intermediarios”. Cual inquisidor mediático Eliaschev no tolera el sacrilegio kirchnerista de pretender disputar la agenda cuando ese es, precisamente, el núcleo de toda disputa política e ideológica moderna.

Eliaschev no tolera que el kirchnerismo pretenda comunicarse sin intermediarios entre otras cosas porque está defendiendo un tiempo de intermediación comunicacional que ya pasó. La intermediación en las relaciones comerciales tradicionales es necesaria pero cuando asume ribetes parasitarios se torna contraproducente. En lo referido a la formación del sentido común de nuestra sociedad, la intermediación mediática que defiende Eliaschev está en retirada. Las redes sociales son a los multimedios lo que el mp3 a la industria discográfica. Junto al supermercado del disco también están en retirada los supermercados de noticias. El consumidor ahora compra el producto directamente en fábrica, por eso al defender el viejo dispositivo informativo lo que en realidad se pretende salvaguardar es una intermediación comunicacional que al no ser ya necesaria se torna parasitaria, onerosa y en muchos casos carente de sentido. Estas nuevas herramientas de comunicación como Facebook o Twitter le sirven a la sociedad para liberarse de una suerte de verticalismo informativo que tanto ha tenido que padecer.

Lo que a Eliaschev y a muchos otros colegas les cuesta digerir es que ellos son una suerte de empleados de grandes supermercados de la noticia que están perdiendo clientela a manos de pequeños emprendedores y pymes. Pero en lugar de exigirle a la patronal que se actualice se las agarran con los puesteros que crecen merced a precios más accesibles y productos más frescos. No se preguntan porqué la gente cada vez entra menos a sus grandes salones y compra opinión al menudeo en la calle. En vez de asumir que las empresas para las que trabajan venden productos en muchos casos malolientes y para colmo a precios altísimos, pretenden que erradiquen a los que montan un bolichito con un par de ideas que sin ser mejores o peores, son sencillamente distintas y por eso tienen aceptación.

Pareciera que no pueden asimilar la evidencia de que las redes sociales son a la comunicación un lenguaje nuevo que incluso nadie puede afirmar que sea mejor que lo anterior, simplemente es un formato nuevo y distinto que pone por momentos en igualdad de condiciones a un pequeño blog con la edición online de un diario. Si, por ejemplo, cuando se googlea “Hugo Guerrero Marthineitz” aparece en décimo lugar este post mío, no es por imposición del "dictador de Olivos" sino más bien la constatación de que en los medios “establecidos” y “tradicionales” se ha escrito muy poco de esta figura esencial de nuestra radio que nos dejó el sábado.

Infinidad de hechos como éste demuestran algo simple y obvio que sólo los obcecados pretenden negar. Eliaschev le pega al kirchnerismo y demoniza a los “blogueros, facebookeros y twitteros K” sin observar que su problema está en otro lado, que la gran mayoría de los que le discuten al dispositivo mediático en muchos casos ni siquiera son kirchneristas sino ciudadanos que están ejerciendo el legítimo derecho de emitir opiniones como lo hacían antes, con la diferencia de que 20 años atrás los diarios seleccionaban entre centenares de cartas las 4 o 5 que se publicaban y las radio hacían lo mismo con los llamados. Ahora no es así, ahora una persona disconforme con el tratamiento de una noticia publica su opinión en Facebook y si su crítica tiene impacto podrá crecer exponencialmente en segundos llegando a miles y millones de internautas.

Nuestros padres renegaban y maldecían frente a la radio o el televisor porque no tenían una PC y Facebook, Pepe…

Hay toda una andanada de agravios conceptuales en este texto de Eliaschev que antes que nada agrede a los miles de lectores que diariamente leen y opinan en los blogs, en Facebook o en Twitter dado que los sitúa en un rol de absoluta pasividad, como si fueran bobalicones predispuestos a ser vejados por la artillería digital kirchnerista. Lo que no entiende el colega es que el ADN de las redes sociales consiste en la horizontalidad de la discusión sobre la cosa pública. Ya no hay un emisor que pontifica desde el atrio y una plebe que escucha sumisa y cabizbaja en la plaza.

Eso ya pasó, ya fue.

Cuando escribe sobre “el sueño vertical absoluto” de Kirchner y sobre su pretensión de comunicar “sin nadie que interprete, decodifique o contextualice” Eliaschev no defiende un modelo puro y virginal de comunicación sino el entramado mediático vernáculo donde él supo brillar hasta una década atrás. Lo que en realidad le molesta es que otros contextualicen, interpreten y decodifiquen de manera diametralmente opuesta a la suya.

Su problema consiste en negar la dialéctica y en lugar de adaptarse a los nuevos desafíos tecnológicos y comunicacionales se aferra a viejas concepciones aristocráticas del periodismo justificándolas merced a la demonización de una fuerza política que más allá de sus vicios y virtudes ha gozado de la feliz coincidencia de irrumpir en estos tiempos y tuvo la suficiente apertura y predisposición para dejarse penetrar por las nuevas formas de comunicación. A la postre, el delito más descomunal que ha perpetrado el kirchnerismo es contar con miles de adherentes que individualmente y de múltiples maneras y estilos han ido levantando su propia barricada artesanal para defenderse del fuego graneado de las patrullas del establishment mediático donde descuellan coroneles como Eliaschev.

Es en definitiva esta rara especie de “viento de cola digital” el que está marcando diferencias a favor del kirchnerismo y es la visión conservadora de la cuestión comunicacional por parte del dispositivo mediático la que objetivamente termina siendo funcional a que esa brecha se agrande día tras día. Se han quedado combatiendo con formatos analógicos a una fuerza a la que sus propios militantes le hizo entender antes y mejor que nadie la era digital.

Ahí radican sus problemas pero no la quieren entender.

Todas las falencias que ha tenido el kirchnerismo en lo relativo a una política de comunicación “analógica” las ha suplico adaptándose a los nuevos tiempos digitales donde el lenguaje y los códigos son sencillamente otros. Pero parece que al gran dispositivo mediático le está costando horrores adaptar su pesada estructura para competir en estos nuevos formatos.

Y Pepe Eliaschev es, al fin y al cabo, el periodista que con una honestidad brutal y por momentos conmovedora se atreve a confesarlo.

miércoles, 9 de junio de 2010

lunes, 17 de mayo de 2010

El fin del libre albedrío en internet está cerca?


Viendo la multiplicación de cierres de cuentas y blogs y leyendo el muy buen debate que se suscitó acá entre la Colo y Richard se me da por pensar que de alguna u otra manera estamos acercándonos al fin de la etapa donde el libre albedrío campeó en internet, haciéndonos olvidar entre otras cosas que las plataformas que usamos son de alguien y que ello es una limitación o un condicionante que tarde o temprano generará una colisión entre los usuarios y las empresas propietarias como Facebook o Blogger.

Siempre supuse que esta bella "libertad" de publicar ideas en internet tiene un techo porque es sabido que todos los espacios de libertad que se fueron creando a lo largo de los tiempos tarde o temprano fueron cercenados. Bien, creo que estamos acercándonos a una fase terminal de una época. La proliferación de trolls, por ejemplo, se va tornando insoportable y en un punto es una suerte de guerra sucia previsible. Si surgen blogs con una cantidad creciente de lectores y si Facebook sirve para que mucha gente publique ideas o refrite videos y demás elementos que en buena medida son disfuncionales a los intereses de ciertos sectores muy poderosos, hay que buscar alguna metodología para neutralizarlos, entonces qué mejor que lanzar ejércitos de trolls para que ingresen en todos lados, desvíen discusiones, empiojen otras y además atesten de denuncias a todas aquellas cuentas o blogs que consideren peligrosos.

Creo que marchamos a Linux y/o a páginas pagas y que sólo es cuestión de esperar un tiempo no muy corto para ello. Hoy se puede leer esta nota de Paula Carri en Página/12 que cuenta algo que me parece un sinsentido y es que muchos usuarios de Facebook se quejan por fallas de seguridad y privacidad como si se tratase de un organismo de las Naciones Unidad. Noo, muchachos, es Facebook, es una empresa de un tipo muy inteligente, es algo PRI VA DO con todos los condicionantes que ello acarrea.

En todo caso deberán ser los estados quienes se pongan a estudiar cómo sigue esto del uso social de internet y cómo se visualiza el futuro en un contexto donde los gobiernos empiezan regalarle a los niños pequeñas máquinas que les abren las puertas a un mundo donde todo tiene dueño, desde Windows hasta las redes sociales.



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