lunes, 21 de septiembre de 2015
La cartera de Cristina
miércoles, 4 de septiembre de 2013
Internet crece como fuente de información y aumenta el consumo de redes sociales
viernes, 20 de enero de 2012
En las redes sociales los usuarios validan contenidos
-Hace un par de años, la sorpresa era que las audiencias producían contenidos. Hoy sorprende cómo los ponen salvajemente en circulación. Ni el medio más poderoso de la Tierra puede competir con esa capacidad de las audiencias para distribuir sus propios contenidos en la Web. Gran parte del consumo de contenidos online no se da por otra cosa que por recomendaciones en redes sociales hechas entre los propios usuarios. Esos contenidos se consumen no porque salen en tal o cual medio sino porque están recomendados por nuestros contactos personales. Y eso es revolucionario porque la interacción alrededor de un contenido agrega valor. En YouTube, por ejemplo, hay mucho contenido chatarra, pero también hay contenidos periodística, científica y académicamente valiosos que la audiencia no sabe cómo encontrar, o no sabe que existen. Un rol de los medios es encontrarlos y presentárselos a las audiencias como algo valioso para sus vidas. Un medio de comunicación es tan valioso como las conexiones que puede generar.
lunes, 21 de noviembre de 2011
La velocidad de Twitter
El sábado pasado, a las 19:48, el periodista Silvio Maverino anunció en Twitter el deceso de Doña Tota. Transcurrieron por lo menos 15 minutos para que la noticia apareciera reflejada en los medios tradicionales. En mi caso le di crédito al toque porque lo sé un profesional responsable y porque ya a la tarde, exactamente a las 17:49, Martín Souto había twitteado que Diego Maradona volaba de urgencia para acá debido al estado complicadísimo en que se encontraba su madre.
Lo notable es que hubo mucha gente que esperó a que la noticia saliera en los medios tradicionales para darla por cierta, algo que puso de manifiesto la fuerte dependencia que aún tenemos respecto al sistema de medios convencional. En realidad, ya tenemos varios ejemplos de que Twitter es mucho más veloz que cualquier medio, y aunque en apariencia también se piensa que más peligroso por falta de chequeos, viendo el proceder de los medios en los últimos años se puede afirmar que la poca seriedad abunda en todos lados. Creo que hay que acostumbrarse a los nuevos tiempos y entender que si uno conoce a quien informa algo en Twitter, eso basta y sobra para dar por cierta una información.
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lunes, 17 de octubre de 2011
¿Cuántos de los que te siguen en Twitter te leen?
jueves, 14 de octubre de 2010
Redes sociales, el manejo del Twitter de Cristina, Lanata, Clarin...
De todo esto hablamos anoche con el periodista Sergio Ranieri, Secretario de Redacción de la revista Debate.
martes, 5 de octubre de 2010
Cada día me gusta más leerlo a Lucas en la radio
lunes, 4 de octubre de 2010
Sobre la ciber-militancia
El suplemento Radar de Página/12 publicó ayer esta muy interesante nota del periodista norteamericano Malcolm Gladwell sobre el ciber-activismo político que desde ya recomiendo porque buena parte de los lectores del blog participan activamente del fenómeno de las redes sociales y de una u otra manera están (estamos) siendo interpelados sobre su funcionalidad.
La nota termina con este párrafo que posiciona claramente a Gladwell ante el fenómeno:
"Las redes sociales hacen que sea más fácil para los activistas expresarse, y más difícil que esa expresión tenga un impacto. Los instrumentos de las redes sociales están muy bien preparados para hacer que el orden social existente sea más eficaz. No son un enemigo natural del statu quo. Si usted es de la opinión de que todo lo que el mundo necesita es ser pulido, esto no debería preocuparlo. Pero si piensa que todavía hay barras como la de Greensboro que necesitan integrarse, debe llamarlo a la reflexión."
Por mi parte, creo que estamos siendo acechados por el riesgo de confundir algunos roles. Me refiero específicamente a qué entendemos por "militancia". Cuando leo o escucho a mucha gente definirse como "ciber-militante K" o "ciber-activista" siento que podríamos caer en una trampa porque estaríamos cediendo ante una pertinaz descomposición del sentido de las palabras muy en boga en nuestros días. Militancia es una cosa muy distinta a sentarse frente a una PC y debatir en las redes sociales.
A lo largo de la historia, una de las características centrales de la militancia política fue, además de la acción social y reivindicativa, la cuestión del poder. Uno militaba para “hacer algo por lo demás” pero dentro de una organización, esto significa que además del trabajo político y social para afuera, para adentro se desplegaba una lucha por espacios de poder de la estructura. Es en estas pujas al interior de los partidos políticos donde se van macerando los nuevos dirigentes. Militancia es trabajo en el barrio u otro frente social combinado con debate interno respecto a la línea política de la fuerza.
Poco y nada de estas características se encuentran en lo que hoy se denomina “militancia digital”, primero porque no hay trabajo social en ningún frente social y segundo porque no hay canales orgánicos para dar la discusión. Otra de las características de la denominada militancia digital de este tiempo es que se reduce en buena medida a comentar hechos de la coyuntura y prácticamente no se debate la línea política de la fuerza a la que se apoya. En el caso de los denominados ciber-militantes K prima además cierta sujeción, cierto acatamiento acrítico de las decisiones del gobierno., si se me permite, una excesiva complacencia.
Conozco por cierto muchísimos militantes que han asumido la internet 2.0 como un recurso más. Creo que son los que tienen más clara la cosa, aunque siempre surgen debates como los que hemos tenido en varias reuniones de blogueros sobre si organizarnos o no y ahí han saltado chispas. En mi caso siempre descreí de participar de una organización de ese tipo básicamente porque no puedo arrogarme la representación de los lectores puesto que sin contar los que no acuerdan en nada pero leen el blog, incluso con los que en líneas generales se comparte una visión positiva del gobierno, también tenemos nuestras profundas diferencias tácticas.
Se me ocurre, en definitiva, que no hay que creer que twitteando, facebookeando o discutiendo en los blogs se milita y me parece (ojalá esté equivocado) que hay mucha gente que de buena fe cree que entrando un par de horas a las redes lo hace. Me preocupa cómo se le pervierte el sentido a las palabras, como cuando desde las radios te dicen "llamá, participá dejando tu mensaje en tal número" En realidad el concepto de "participación" es muchísimo más amplio y profundo. Participar implica ante todo cambiar, mover, operar sobre una deterninada realidad. El llamado a la radio no cambia nada, si hasta incluso depende de que la producción del programa lo apruebe o no, lo deje tal cuál está o lo recorte y en consecuencia recién luego lo ponga al aire o lo elimine. Incluso está en discusión si los oyentes que recurrentemente llaman a las radios más del palo encarnan un nuevo tipo de "militancia" o si como sostiene alguna visión corrosiva son personas que gustan de escucharse a sí mismas...
Es un debate muy actual y por ende apasionante puesto que no hay grandes teorías al respecto. Somos actores que en base a nuestra propia práctica vamos delineando una forma de interactuar con las novedades que nos suministran las nuevas tecnologías.
viernes, 1 de octubre de 2010
El primer golpe con Twitter
Fue muy angustiante seguir el Golpe de Ecuador por Twitter, entre otras cosas porque todos los que estábamos conectados volcábamos nuestra propia impotencia en el teclado. "Radio Nacional sigue con su programación habitual" grité mientras otros puteaban en cadena a Canal 7 porque no conectaba con Telesur. Fue notable también ver cómo Twitter le sacó muchísima ventaja a muchos medios tradicionales. Y también comprobar que se pueden seguir estos acontecimientos enganchando los blogs vía Ustream con los canales del lugar como lo hicimos varios con la Televisión pública de Ecuador.
Otra sorpresa fue cómo una médica psiquiatra argentina que está en Ecuador (no sé si radicada definitivamente o por un tiempo, da lo mismo) estaba enfrente del hospital donde internaron a Correa y se transformó en una cronista de lujo y de primerísima mano. Se llama Paula Vernimmen.
Hubo también un momento de extrema tensión cuando las fuerzas insurrectas ingresaron al canal de televisión pública de Ecuador. Ver y escuchar el relato de los conductores fue enloquecedor porque sentías que de un momento a otro podía salir del aire la transmisión y ahí era como que perdíamos todo contacto, salvo Telesur. En un punto todo esto tuvo algo de voyeurismo político que vamos a tener que analizar con paciencia.
Sin duda ayer surgieron puntas interesantísimas para ir estudiando ¿no?
lunes, 23 de agosto de 2010
Pepe Eliaschev, el analógico
Leyendo esta columna de Pepe Eliaschev queda muy claro que su disputa es antes que nada con la historia, que según todo parece indicar le ha sacado varios cuerpos de ventaja aunque nuestro escriba analógico no se ha dado cuenta y ha quedado de manera hasta si se quiere graciosa en medio de una carrera digital con un vehículo argumental analógico, vetusto y por si fuera poco con el freno de mano activado.
Ya desde el inicio de este compilado de presunciones erróneas Eliaschev descerraja:
Se refiere por cierto a las redes sociales. En su visión, las nuevas formas de comunicación como los blogs, Facebook o Twitter no son instrumentos malos en sí mismos. Es su utilización con fines perversos la que los transforma en armas letales y por supuesto que no podía ser otro que el "hediondo poder K" el responsable de tamaña atrocidad.
Parafraeando a Maradona hay que decir ya mismo que Twitter, como la pelota, no se mancha. El problema para este buen señor son los esbirros del dictador que mora en Olivos, esos pelotones de patoteros digitales, esa policía argumental kirchnerista que asola el plácido mundo de Internet y corrompe las nuevas tecnologías para que la sociedad se comunique “sin intermediarios”. Cual inquisidor mediático Eliaschev no tolera el sacrilegio kirchnerista de pretender disputar la agenda cuando ese es, precisamente, el núcleo de toda disputa política e ideológica moderna.
Eliaschev no tolera que el kirchnerismo pretenda comunicarse sin intermediarios entre otras cosas porque está defendiendo un tiempo de intermediación comunicacional que ya pasó. La intermediación en las relaciones comerciales tradicionales es necesaria pero cuando asume ribetes parasitarios se torna contraproducente. En lo referido a la formación del sentido común de nuestra sociedad, la intermediación mediática que defiende Eliaschev está en retirada. Las redes sociales son a los multimedios lo que el mp3 a la industria discográfica. Junto al supermercado del disco también están en retirada los supermercados de noticias. El consumidor ahora compra el producto directamente en fábrica, por eso al defender el viejo dispositivo informativo lo que en realidad se pretende salvaguardar es una intermediación comunicacional que al no ser ya necesaria se torna parasitaria, onerosa y en muchos casos carente de sentido. Estas nuevas herramientas de comunicación como Facebook o Twitter le sirven a la sociedad para liberarse de una suerte de verticalismo informativo que tanto ha tenido que padecer.
Lo que a Eliaschev y a muchos otros colegas les cuesta digerir es que ellos son una suerte de empleados de grandes supermercados de la noticia que están perdiendo clientela a manos de pequeños emprendedores y pymes. Pero en lugar de exigirle a la patronal que se actualice se las agarran con los puesteros que crecen merced a precios más accesibles y productos más frescos. No se preguntan porqué la gente cada vez entra menos a sus grandes salones y compra opinión al menudeo en la calle. En vez de asumir que las empresas para las que trabajan venden productos en muchos casos malolientes y para colmo a precios altísimos, pretenden que erradiquen a los que montan un bolichito con un par de ideas que sin ser mejores o peores, son sencillamente distintas y por eso tienen aceptación.
Pareciera que no pueden asimilar la evidencia de que las redes sociales son a la comunicación un lenguaje nuevo que incluso nadie puede afirmar que sea mejor que lo anterior, simplemente es un formato nuevo y distinto que pone por momentos en igualdad de condiciones a un pequeño blog con la edición online de un diario. Si, por ejemplo, cuando se googlea “Hugo Guerrero Marthineitz” aparece en décimo lugar este post mío, no es por imposición del "dictador de Olivos" sino más bien la constatación de que en los medios “establecidos” y “tradicionales” se ha escrito muy poco de esta figura esencial de nuestra radio que nos dejó el sábado.
Infinidad de hechos como éste demuestran algo simple y obvio que sólo los obcecados pretenden negar. Eliaschev le pega al kirchnerismo y demoniza a los “blogueros, facebookeros y twitteros K” sin observar que su problema está en otro lado, que la gran mayoría de los que le discuten al dispositivo mediático en muchos casos ni siquiera son kirchneristas sino ciudadanos que están ejerciendo el legítimo derecho de emitir opiniones como lo hacían antes, con la diferencia de que 20 años atrás los diarios seleccionaban entre centenares de cartas las 4 o 5 que se publicaban y las radio hacían lo mismo con los llamados. Ahora no es así, ahora una persona disconforme con el tratamiento de una noticia publica su opinión en Facebook y si su crítica tiene impacto podrá crecer exponencialmente en segundos llegando a miles y millones de internautas.
Nuestros padres renegaban y maldecían frente a la radio o el televisor porque no tenían una PC y Facebook, Pepe…
Hay toda una andanada de agravios conceptuales en este texto de Eliaschev que antes que nada agrede a los miles de lectores que diariamente leen y opinan en los blogs, en Facebook o en Twitter dado que los sitúa en un rol de absoluta pasividad, como si fueran bobalicones predispuestos a ser vejados por la artillería digital kirchnerista. Lo que no entiende el colega es que el ADN de las redes sociales consiste en la horizontalidad de la discusión sobre la cosa pública. Ya no hay un emisor que pontifica desde el atrio y una plebe que escucha sumisa y cabizbaja en la plaza.
Eso ya pasó, ya fue.
Cuando escribe sobre “el sueño vertical absoluto” de Kirchner y sobre su pretensión de comunicar “sin nadie que interprete, decodifique o contextualice” Eliaschev no defiende un modelo puro y virginal de comunicación sino el entramado mediático vernáculo donde él supo brillar hasta una década atrás. Lo que en realidad le molesta es que otros contextualicen, interpreten y decodifiquen de manera diametralmente opuesta a la suya.
Su problema consiste en negar la dialéctica y en lugar de adaptarse a los nuevos desafíos tecnológicos y comunicacionales se aferra a viejas concepciones aristocráticas del periodismo justificándolas merced a la demonización de una fuerza política que más allá de sus vicios y virtudes ha gozado de la feliz coincidencia de irrumpir en estos tiempos y tuvo la suficiente apertura y predisposición para dejarse penetrar por las nuevas formas de comunicación. A la postre, el delito más descomunal que ha perpetrado el kirchnerismo es contar con miles de adherentes que individualmente y de múltiples maneras y estilos han ido levantando su propia barricada artesanal para defenderse del fuego graneado de las patrullas del establishment mediático donde descuellan coroneles como Eliaschev.
Es en definitiva esta rara especie de “viento de cola digital” el que está marcando diferencias a favor del kirchnerismo y es la visión conservadora de la cuestión comunicacional por parte del dispositivo mediático la que objetivamente termina siendo funcional a que esa brecha se agrande día tras día. Se han quedado combatiendo con formatos analógicos a una fuerza a la que sus propios militantes le hizo entender antes y mejor que nadie la era digital.
Ahí radican sus problemas pero no la quieren entender.
Todas las falencias que ha tenido el kirchnerismo en lo relativo a una política de comunicación “analógica” las ha suplico adaptándose a los nuevos tiempos digitales donde el lenguaje y los códigos son sencillamente otros. Pero parece que al gran dispositivo mediático le está costando horrores adaptar su pesada estructura para competir en estos nuevos formatos.
Y Pepe Eliaschev es, al fin y al cabo, el periodista que con una honestidad brutal y por momentos conmovedora se atreve a confesarlo.
miércoles, 9 de junio de 2010
Acá está el programa de anoche donde estuvimos con Mendieta
lunes, 17 de mayo de 2010
El fin del libre albedrío en internet está cerca?
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