La gente de La Nación me alegró la maña del sábado con este titular verdaderamente gracioso:
“El gobierno se financia cada vez más con dinero público”
Esto es lo que se lee en la página, cuando clickeás en es titular aparece otro no menos cómico: “Si crédito, el gobierno tuvo que endeudarse fuerte con el Estado”
Es tal el saque de estos muchachos y tal el empeño frenético en pegarle al gobierno que no se dan cuenta de las tonteras que cometen.
La pregunta se cae de madura ¿Puede financiarse de manera privada el gobierno, podría hacerlo? Por supuesto que no. Por supuesto que toda la financiación de una institución pública provendrá de fondos públicos, por eso cuesta creer que La Nación transgreda marcos básicos del sentido común.
Sucede que el pensamiento flipado de estos sectores, el gobierno actual no forma (o no debería formar) parte del país. Lo ven como una fuerza de ocupación.
Esta muchachada sigue convencida que, por ejemplo, los fondos previsionales son propiedad privada de la que cada individuo puede disponer libremente. Es en vano repetirles una y mil veces que cualquiera que fuera a una AFJP a retirar sus fondos, salía con las manos vacías dado que esos depósitos eran intocables. Pero de nada sirve, como cantó el gran Moris. Ellos leen "RATA" pero pronunciarán "LAUCHA", no hay caso...
La Nación sigue con su prédica como si nada. No importa cuantas verdades históricas haya que derribar, no importa colisionar con el sentido común. Este diario, transformado ya en prensa partidaria, en órgano de difusión de una secta absolutamente dogmatizada avanza con su disparate cotidiano. Pude titular sin sonrojarse que “La caída del consumo ayuda a que la inflación oficial se acerque a la real”, o volcar cuando luego del triunfo alevoso de Zamora en Santiago del Estero tituló “Una victoria que genera desconfianza en los Kirchner” Nada importa, la derecha talibana no teme al ridículo.
El fondo de la cuestión es claro: Desprecian al gobierno. Cuando ha habido gobiernos dictatoriales (Verdaderas fuerzas de ocupación) o democráticos que dilapidaron fondos públicos, La Nación no sólo no se brotó sino que apoyó a pie juntillas el saqueo. Ahora, cuando hay un gobierno que puede exhibir cuentas mejores que cualquier otro en el último medio siglo la prensa liberal sale con los tapones punta.
A esta altura del partido no se puede negar que uno de los aportes del kirchnerismo a la vida política argentina ha sido el generar este desmadre en la otrora considerada "prensa seria".
Si hasta por momentos pareciera que la dirigiera Elisa Carrió.
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sábado, 3 de enero de 2009
jueves, 6 de noviembre de 2008
La mala leche de todos los días
La mala leche es corrosiva.
La mala leche es una infección contra la que hasta ahora no se conoce vacuna eficaz.
La mala leche es como un virus que descalifica al portador, que lo encasilla dentro de lo aborrecible, con todo lo que ello implica.
Tanto en el barrio como en la Universidad si hay algo abominable son los “mala leche”. Es la categoría más baja de los despreciables.
Sólo el "batidor" queda abajo del “mala leche”
La mala leche define con precisión el diario de Jorge Lanata. Dicho de otro modo: Si usted quiere saber qué es la mala leche, hágase una pasadita todas las mañanas por la tapa del diario que dirige la nueva estrella de la calle Corrientes.
Hoy, por ejemplo, dedica nada menos que la tapa a pegarle a la nota de protocolo que envió nuestro país, contraponiéndola a lo que hizo Brasil.
Si hubiera sido Cristina quien hubiera hablado del bloqueo a Cuba, Crítica la hubiera tildado de oportunista y desubicada.
Como el chiste aquél que decía que si Menem caminaba sobre el agua, Página/12 titularía “Menem no sabe nadar”
Alguna vez la estrella del maipo dijo que es muy complejo conseguir contenido para llenar un diario, eso es una verdad inobjetable.
Lo que hay que decir ahora es que más complicado aún es pensar tapas y notas opositoras para todos los días.
Se corre el riesgo de dar pena.
Y asco
La mala leche es una infección contra la que hasta ahora no se conoce vacuna eficaz.
La mala leche es como un virus que descalifica al portador, que lo encasilla dentro de lo aborrecible, con todo lo que ello implica.
Tanto en el barrio como en la Universidad si hay algo abominable son los “mala leche”. Es la categoría más baja de los despreciables.
Sólo el "batidor" queda abajo del “mala leche”
La mala leche define con precisión el diario de Jorge Lanata. Dicho de otro modo: Si usted quiere saber qué es la mala leche, hágase una pasadita todas las mañanas por la tapa del diario que dirige la nueva estrella de la calle Corrientes.
Hoy, por ejemplo, dedica nada menos que la tapa a pegarle a la nota de protocolo que envió nuestro país, contraponiéndola a lo que hizo Brasil.
Si hubiera sido Cristina quien hubiera hablado del bloqueo a Cuba, Crítica la hubiera tildado de oportunista y desubicada.
Como el chiste aquél que decía que si Menem caminaba sobre el agua, Página/12 titularía “Menem no sabe nadar”
Alguna vez la estrella del maipo dijo que es muy complejo conseguir contenido para llenar un diario, eso es una verdad inobjetable.
Lo que hay que decir ahora es que más complicado aún es pensar tapas y notas opositoras para todos los días.
Se corre el riesgo de dar pena.
Y asco
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