Este twitt me hizo pensar en cómo Jorge Lanata y Martín Caparrós reflotaron en esta época la vieja idea de que el peronismo nunca tuvo nada original y que al fin y al cabo siempre fue una especie de parásito que se alimentó de ideas de otros. El gorilismo vernáculo (sobra ese "vernáculo" porque el gorilismo en tanto antiperonismo de piel en el único lugar del mundo que existe es en Argentina) El gorilismo, decía, siempre se pajeó con esa idea, es lo que explica el no voto de Alicia Moreau de Justo a la ley del voto femenino en los cincuenta, por ejemplo. El gorilismo nunca entendió que en política, al fin y al cabo la canción es siempre la misma y que por lo tanto de lo que se trata es de ver cómo se da respuesta a las demandas. El peronismo se caracterizó ya desde que el mismísimo Perón estaba en la Secretaría de Trabajo por dar respuestas. Y como siempre pasa, hubo respuestas mejores y peores, hubo desprolijidades, marchas y contramacrhas, pero hubo respuesta y eso es lo que sencillamente sigue pesando en la memoria colectiva y por eso se le sigue confiando el voto a este movimiento.
Lanata y Caparrós se pararon en esa elaboración y entonces inventaron la noción de la "cooptación", que en un primer momento la usó para explicar el apoyo de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo al kirchnerismo. En sintonía con aquella imagen muchos incautos compraron la idea de que todo apoyo a los Kirchner de una u otra manera siempre es comprado. No existe en esas miradas la evaluación de la posibilidad de que haya otro tipo de motivación porque le han negado de plano al kirchnerismo la capacidad de interpelar e influir al quitarle toda entidad que no sea el sino impostor. Temo que muchos de los compradores son esa legión de yuppies que se creían progres cuando mandaba Menem y, como correspondía por entonces, todos los que estábamos enfrente, desde Magdalena y Leuco hasta Verbitsky, ponele, eramos oposición y, por supuesto, progresistas, que fuimos viendo crecer el FREPASO los jueves en Hora Clave por Canal 9... Era comodísimo ser progresista con Menem...
Bueno, un día todo eso acabó sangrientamente y lamentablemente y en el 2003 muchos quedaron enmarañados en ese tramayo político-ideológico de cómo pararse respecto a lo que empezaba a mostrar el kirchnerismo, con el agravante de llevar en su ADN como contrapeso ese estigma antipopular que define al proresismo gorila.
Terminaron siendo la tropa a la que Lanata y Caparrós le pusieron las excusas...
Hoy repiten las mismas pelotudeces que balbucean esos ancestros gorilas sobre el primer peronismo que muchos tenemos en nuestras familias pero con una onda más actual ¿vistes? Pero cuando los exigís un cachito, nada más, terminan largando todo, hasta el carnet de boludo que Lanata les vendió allá por 1999. Lanzan frases que sospechan inteligentes como por caso
"A Cristina la votan por la situación económica"
¿Y por qué no la van a votar, pedazo de salame? Si la situación económica mejoró ¿porqué no habría el pueblo de acompañar al gobierno que, sea por lo que sea, ha conducido el florecimiento del país? Por suerte nuestra sociedad se ha ido reconfigurando y al calor de esa reconversión fue arrojando ciertos lastres político-ideológicos vetustos y por eso el discurso lanata-caparrotista cada vez tiene menos adeptos, como el radicalismo, que pierde votos con cada anciano que muere y no capta un sólo voto en los pibes, que lo ven viejo y lejano.
Pero también al calor de esa reconfiguración surgió con mucha fuerza una corriente de pensamiento kirchnerista que sin provenir del peronismo se recuesta muchísimo sobre su razón de ser y desde el mismo palo social del progre-gorilismo, desde adentro mismo, dio la discusión, muchas veces a costos altísimos, y realizó una contribución importantísima para ganar la discusión política de los últimos años.
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