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lunes, 25 de enero de 2010

A las 8 se cierra la plaza


Suena el pito de las 20.00 anunciando que el guardián cerrará las rejas de la plaza, justo a las 20.00, cuando se empieza a sentir ese vientito leve pero fresco y oxigenante. La gente se marcha, sumisa, obediente sintiendo que "es así" y que ya está, ya no queda otra. Ya no hay plaza para refrescarse hasta la hora de la cena, ya no hay bancos para que las parejitas se mimoceen.

Se abre a las 8 de la mañana y se la cierra y las 8 de la tardecita, ni bien el sol se esconde. Pregunto (ando con pocas ganas de polemizar) ¿No podrían extender el horario hasta por lo menos las 22 en verano?

Ojo que esta normativa de enrejar las plazas viene del año 2005 y que ya Ibarra enrejó el Parque Rivadavia (creo que fue el primer parque en ir preso) Ojo que no estoy haciendo política chica. No, estoy planteando que al menos tengan un cacho de piedad con la pobre gente que quiere tomar fresco en la plaza.

Y si no se compadecen, bueno, alguna vez la gente tendrá que cambiar la pose y la actitud ¿no? y reclamar para que no le sigan cercenando espacios.



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domingo, 10 de agosto de 2008

Ese vicio de enrejar plazas

La Plaza Castelli, la que está al lado de la Estación Belgrano R, entre las vías y las calles Juramento, Conde y Echeverría, está siendo enrejada por el macrismo. Están construyendo un vallado tal como ya lo había hecho Telerman con otros espacios públicos.
¿Qué motiva esta actitud enrejadoril de los intendentes? ¿La concepción de que los espacios verdes son para verlos mas no para usarlos?
Mi esposa abordó a uno tipo trajeado con aire de responsable de la obra y le preguntó sobre los motivos y el señor de traje no pudo más que balbucear excusas que fueron una a una rebatidas, como por ejemplo que hay indigentes, que los perros, etc, etc.
Vivimos hace 8 años frente a esta plaza y tenemos el privilegio de ser despertados por el canto de los pájaros y de que por nuestras ventanas nos invada la vista de su espléndida arboleda. Conocemos todo lo que en ella ocurre y hasta padecemos algún que otro picado que suelen organizar algunos vagos a las 2 de la mañana, pero lo bancamos.
Por lo tanto podemos dar fe de que la plaza se ha portado bien, por eso nos apena su encarcelamiento. Se mira y no se toca pareciera ser la consigna que guía a muchos funcionarios que seguramente padecieron madres que no los dejaban arrodillarse para jugar a los autitos para que no se les percudieran las rodillas y por eso ahora militan en el “mirame y no me toques”. Como que el pastito está para verlo, no para tocarlo. El espacio público como foto, como mural que se mira desde afuera.
Puro voyeurismo paisajístico que no toca no se ensucia y no se moja.
Corren tiempos de “lo cerrado” y “lo privado” y como no pueden cerrar –por ahora- la ciudad, descargan su obsesión de alambrado con las plazas.
Seguramente la canchita de fútbol que está sobre las vías será aniquilada, eliminando así el último campito que queda en la zona para que los pibes jueguen gratis.
La gente, los vecinos, los transeúntes pasan y miran sin que se les note el mas mínimo malestar.
¿Pensarán que Macri cumple?

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