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jueves, 5 de febrero de 2009

Crónicas playeras

Qué gorda que está la gente!!!
Mucha pasta, mucho helado, mucha berlinesa y mucho churro pero los kilos no se mueven, che.
Claro, Mar del Tuyú no tiene ni cerca el sharme de Cariló o lugares de esos que frecuentan los ganadores. Acá no abundan esas mamás tipo Maru Botana, bellas, rubias y con seis herederos todos lindos y rubios. A lo sumo pinta algún que otro pseudo potentado que por más que se esfuerce en demostrar que está acá pero tranquilamente podría veranear en Pinamar, no logra esquivar el sablazo atroz del sentido común: Flaco, si pudieras estar allá no te veríamos por estos lares...
Sobre la playa mucho auto modelo 93 a 98 y mucho veraneante que, se nota, tiene casa familiar acá.
Los comerciantes a las puteadas. La cantidad de gente es más o menos la misma que el año pasado pero el consumo ha bajado.
Las minas se arremolinan ante esos puestos de ropa ambulantes, buscando con 10 mangos una blusita más para tapar el excedente de ravioles.
Estamos irremediablemente pasados de peso y salvo las adolescentes, cuesta ver una mina de treinta más o menos y son casi inhallables los varones sin panza.
Por las mañanas se arremolinan a la costa del agua para caminar y engañarse que queman grasas los mismos que luego hacen cola en la fábrica de pastas para comerse hasta la servilleta.
El tejo sigue firme lo mismo que la paleta y no faltan los que se traen hasta la red y portan unos raquetones y una pose como si fueran Laver, pero no. El primer golpe delata que nunca entraron a una cancha de Tenis.
Por la noche un cantor de tangos y "melódico" asola el oído popular y no faltan los cuenta cuentos que alguna vez participaron en Videomatch, aunque las pruebas sean pocas. Por supuesto que en "El Colonial" está el infantable imitador de Arjona con lo que uno, al escuchar la publicidad en ese avioncito que pasa a cada rato, siente que está siendo agredido gratuitamente. Si de por sí el original da asquito, un copia de segunda mano da tristeza.
Con mi esposa discutimos sobre la belleza de Costa del Este y la identidad de Mar del Tuyú/Santa Teresita. Lanzo un voto populista a favor de Santa Teresita fundamentando que me siento mejor entre esa alegría sincera y sindical a la pose y la sobreabundancia de madera Esteña. Ella me sospecha resentido y yo digo que ciertas bellezas no me cautivan. Como con las minas: Ella sabe que, por ejemplo no me dicen nada las porno con minas esculturales y que me vuela la cabeza todo lo que sea más amateur. Bah, que me calienta más la vecina que vive a la vuelta que cualquier rubiecita de la tele.
La belleza de Costa del Este no es creíble, todo muy simulado, todo muy "como qué". En cambio en Santa Teresita todo fluye con naturalidad, los kilos de más, el maltrato de padres a hijos y las internas matrimoniales.
La radio está copada por los uruguayos y cuesta sintonizar emisoras porteñas salvo, obvio, LS4 Radio Soja con su guerrilla periodística día a día más febril, con un Victor Hugo Morales que ya no asombra pues ha mostrado las cartas y termina demostrando para qué lado juega y con un Fernando Bravo que está frenéticamente lanzado contra el gobierno.
La tele tiene lo mismo que allá, lo que posibilita ver a Biolcatti, De Angeli, Macri y Solá en una sola noche.
Los precios más o menos como en Bs As, quizá más baratos en proporción que el año pasado.
Y acá andamos, ya en crisis, ya aburridos y empezando a contar las horas como los presos. No hay caso, somos bichos raros que no logramos superar la semana de alpedismo y que, por ejemplo, estas escapadas al ciber nos caen como la dosis diaria de un potaje mágico.
Mañana la seguimos.
Tengo que ir a comprar los ravioles.

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