El Cable es un espacio plagado de operaciones políticas que nos permite encontrar a diversas especies de figurones fungiendo de conductores de programas y, la verdad, se torna tedioso quedarse frente a esas pantallas. El desvelo de anoche me posibilitó ver la repetición del programa de Jorge Asís, cuyo nombre ya de por sí lo dice todo: “Poder Vacante”
Un típico espacio para ofrecer cámara a esos costados cloacales de la política a los que es tan afín este escritor fallido.
La estructura es simple: Editorial y charla mano a mano con el invitado.
Ya en el comienzo se nota la cruel diferencia entre ser entrevistado y tener que remar la conducción: Ese Asís que brilla repitiendo sus “Grandes Éxitos” discursivos y sus latiguillos en programas de otros, siente y mucho el peso de ser el responsable del espacio. La conducción radial o televisiva no es para todo el mundo (hay otros casos igualmente patéticos) posee secretos de esos que no se estudian, y hay gente que no los tiene, como Jorge Asís.
Su pose y su tono en el Editorial de apertura no convocan, no cautivan, no enamoran. Pequeño gran drama para quien busca “comunicar”. El logo del programa da una imagen tan de artística hecha a las apuradas que transmite una imagen truchonga y mucho más cuando la señal es Crónica TV.
No hay nada peor que un señor mayor queriendo demostrar que puede hacer periodismo televisivo.
Da pena
Y más pena da ofrendar el espacio para que Luis Barrionuevo exponga sin pausa, sin cortes, sin repreguntas todo su repertorio de lugares comunes y dé rienda suelta a su ser político horrendo. Cómo habrá sido que Asís sólo atinó a preguntarle ¿No le reconocés absolutamente nada a Kirchner, ni siquiera la reconstrucción de la imagen del Poder presidencial? A lo que naturalmente el amigo de Nosiglia respondió con un No rotundo.
Qué pena terminar al volante de un camión atmosférico tan vetusto y maloliente!
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