He visto cosas raras en política, pero nunca tanto alboroto como el que andan armando algunos sectores del PJ porteño.
Cacarean como si
Néstor Kirchner les hubiera impuesto de prepo un candidato y algunos llegan al extremo de dudar entre votar al
Encuentro Popular para la Victoria o a Solanas sin contemplar incluso que debajo de Heller hay compañeros de probada raigambre peronista como
Julio Piumato o
Tito Nenna.
Lo llamativo es que no abundan las pruebas respecto a qué construyeron ellos en estos años. Desde las últimas performances de
Carlos Ruckauf en los noventa, el PJ porteño desapareció como referencia electoral en la ciudad dado que la buena performance de
Daniel Filmus de 2007 estuvo basada en un arco muchísimo más amplio que, por supuesto, excedió al PJ.
Si hubieran armado algo, bueno, vaya y pase ¿no? Hasta habrían tenido elementos para plantársele al mismísimo Kirchner, pero la verdad, muchachos, eso de boicotear objetivamente el proyecto nacional poniendo en duda a los candidatos del espacio político en la ciudad queda tan pero tan feo…
No se entiende a qué juegan. Pero lo que más llama la atención es que parecen señoras gordas espantadas y por momentos parecieran recrear el accionar del
Frente del Rechazo. Se oponen pero sin formular una alternativa superadora.
Deberían seguir el ejemplo de los compañeros que vienen de otras experiencias políticas que aprendieron, precisamente de la convivencia con el peronismo, a tragarse uno y mil sapos porque tomaron lecciones de ustedes en eso de priorizar el bosque en desmedro del árbol.
Si Carlos Heller no los satisface, está bien, están en todo su derecho, pero los compañeros que apoyan al gobierno nacional desde otras identidades no se merecen este maltrato como tampoco el proyecto nacional, muchachos, y muchísimo menos aún los propios militantes peronistas que integran la lista con Heller y los que están laburando en la campaña.
Dudar entre votar nuestra lista o a un grupo que jugó con
la oligarquía en un momento crucial como la 125, la verdad, asusta.
Dudar entre votar a Heller y a un sector que objetivamente ve al gobierno como
el enemigo principal puesto que se sentirían más cómodos siendo la única oposición “progre” a una gestión de
derecha tipo Macri, demuestra que las cosas están horribles en el campo Nacional y Popular de la ciudad de Buenos Aires.
No puede haber lugar para la duda entre votar lo nuestro o a sectores de un oportunismo de izquierda apestoso que incluso hasta esconden su opinión sobre la Ley de Radiodifusión porque está re-cómodos siendo la pata progre en las mesas que arma el dispositivo mediático para pegarle al gobierno.
No deberían existir dudas respecto a qué hacer el 28/06. Por supuesto que la interna en capital está al rojo vivo y es un dato nada desdeñable que se están realizando posicionamientos para el 29, pero como expresó el compañero
Panigazzi “Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa” ¿no?
Ni el Gobierno nacional ni mucho menos Carlos Heller y los compañeros de otros sectores afines son merecedores de esta suerte de boicot por parte de quienes deberían empezar por reconocer que si para ellos las cosas están tan mal es por su propia torpeza e incapacidad para presentarle Al
campo Nacional y Popular y al resto de los porteños algo como la gente.
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