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jueves, 5 de junio de 2014

¿Sabías que Perón ayudó a Martha Argerich para que fuera a Viena a estudiar con Gulda?


La madre acompaña a la nena. Las dos, ahora, están frente a Perón, que ese día se ve distendido y de abierto buen humor. La nena le cae bien al general. ¿Así que ya tocaste en el Colón? Sí, el Concierto de Schumann. Mirá vos, tan chiquita y ya tocaste en el Colón. La madre de la nena, que se llama Juana, le sugiere al general que –de producirse alguna ayuda económica para sus estudios– la nena podría dar un concierto en la UES. “O donde usted lo considere adecuado.” El general sonríe con su célebre sonrisa. “Pero no, señora. La nena está para otras cosas.” Se inclina sobre ella y le dice: “Decime, Ñatita”. A la nena, jamás, nadie le había dicho “ñatita”. Acaso se pregunte si es o no “ñatita” ya que sabe mirarse al espejo y nunca advirtió poseer una nariz pequeña. Pero ahora ese señor tan importante le ha dicho “ñatita”. “Decime, Ñatita”, le dice, “¿a dónde querés ir vos?” La nena, ahora la Ñatita, le dice: “A Viena”. “Yo no era muy peronista –recordará después–. Siempre andaba pegando por todas partes unos papelitos que decían Balbín-Frondizi.” La madre sugiere que Estados Unidos es mejor. Pero la nena insiste: a Viena. “A él le gustó que no quisiera ir a Estados Unidos”, recordará también la nena. La madre, tal vez aún insegura, insiste con lo del concierto en la UES. “Parece que yo debo haber puesto mala cara –recordará otra vez la nena–. Una cara bastante reveladora de que la idea no me gustaba porque Perón le empezó a seguir la corriente a mamá, diciéndole ‘por supuesto, señora, vamos a organizarlo’, mientras me guiñaba un ojo y, por debajo de la mesa, me hacía con un dedo que no. El la estaba cargando a mamá y a mí me tranquilizaba. Se dio cuenta de que yo no quería. Fantástico, ¿no? Y le dio un trabajo a mi papá. Lo nombró agregado económico en Viena. Y a mamá le dijo que le parecía que ella también era muy inteligente, emprendedora y capaz y le consiguió otro puesto en la embajada”

El texto completo, acá

lunes, 2 de septiembre de 2013

La tinta mata inocentes



Se lee hoy en el editorial furioso del diario La Nacion 

"Ni las balas de plomo derrocaron a al general Juan Domingo Perón, ni existen balas de tinta, ni, en caso de existir, podrían destituir gobiernos. Perón no cayó por obra de las armas que alzó la Revolución Libertadora en 1955. Cayó, básicamente, porque su régimen se había agotado y abundaban los escándalos y las burdas muestras de autoritarismo."

He aquí una afirmación que enluta al sistema democrático y debiera, por lo menos, generar una andanada de gacetillas y declaraciones de todas aquellas fuerzas políticas que se dicen democráticas. En el bombardeo a Plaza de Mayo murieron 341 argentinos inocentes 

¿Nadie va a decir nada?






domingo, 27 de mayo de 2012

La dignidad de Kirchner y Perón



En este fin de semana largo donde mucho se ha recordado a ese Néstor Kirchner que llegaba al gobierno con menos votos que el índice de desocupación y en medio de una crisis terminal en casi todas las áreas de la vida nacional, no estaría mal refrescar ese gesto de dignidad que tuvo en mayo de 2003 ante el poder de las corporaciones que, personalizado en José Claudio Escribano le quiso imponer un programa de gobierno situado en las antípodas del suyo.

Néstor, que al momento de celebrarse ese encuentro con el hombre fuerte de La Nacion no sabía que Menem ya había huido de la segunda vuelta, luego de escuchar el pliego de condiciones le respondió a Escribano:

“Mi mayor preocupación es que me acompañen los argentinos, por eso no empiezo por los empresarios ni por el embajador de ningún país. Tampoco pienso en un alineamiento automático con Estados Unidos ni en buscar que me aprueben como precondición para gobernar mi país. Ocurre que usted y yo tenemos visiones distintas del país. Como es difícil que podamos ponernos de acuerdo, sería importante tratarnos con respeto. Usted tiene la suerte que a mí me falta, de haber heredado un diario”

Escribano se fue de esa reunión muy contrariado y a los pocos escribió aquella columna ya histórica donde sentenciaba "Argentina ha resuelto darse gobierno por un año" y marcaba el comienzo de las hostilidades desde el poder real del país contra este nuevo presidente que había tenido el tupé de desairarlos.


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