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lunes, 3 de octubre de 2011

JAURETCHE CAMINA

EL RECONOCIDO CANTAUTOR JORGE MARZIALI Y DANIEL VIOLA PRESENTAN ESTA OBRA, CON DRAMATURGIA DE AMBOS Y MANUEL GIMÉNEZ, A PARTIR DE TEXTOS DE ARTUROJAURETCHE Y CANCIONES DE JORGE MARZIALI. UN INTELECTUAL, PENSADOR Y GRAN ESCRITOR SE FUNDE EN LA ESCENA JUNTO A UN COMPOSITOR Y POETA. ENTRE POEMAS, CANCIONES, REFLEXIONES Y ANÉCDOTAS; RECORREN UNA ETAPA FUNDAMENTAL DEL PAÍS, LA QUE VA DEL YRIGOYENISMO A LOS AÑOS ‘70.



Funciones: miércoles, 21hs
Teatro La MáscaraPiedras 736
Informes: 4307-0566
Entrada: $50

SOBRE LA OBRA
Jorge Marziali se encuentra brindando un recital de canciones que hablan de aquel momento en que irrumpe la clase trabajadora como protagonista de la historia cuando intempestivamente aparece Don Arturo Jauretche, acompañado de su mesa de café-bar, sus libros su whisky.
A partir de esa irrupción, Jauretche y Marziali establecerán un diálogo basado en recuerdos de Don Arturo Jauretche, y las canciones de Jorge Marziali. En un ámbito intimista como es el escenario del Teatro La Máscara, y con una ajustada puesta de luces de Jorge Merzari, JAURETCHE CAMINA, recorre la figura de un pensador nacional, siempre cercano a la poesía, poeta él también, de una época de contradicciones y de búsqueda por la cultura profundamente nacional.

FICHA ARTÍSTICO  TÉCNICA:
Agradecemos el asesoramiento del Periodista e historiador Manuel Giménez.
Actúan: Jorge Marziali- Daniel Viola.
Prensa: Simkin & Franco
Luces: Jorge Merzari
Puesta en escena: Daniel Viola  
Dramaturgia: Daniel Viola

Cómo se gestó la obra:
Manuel Giménez nos sugirió la idea de interpolar a algunas canciones escritas por Jorge Marziali,  que tenían que ver con el proceso histórico de la clase trabajadora, con la presencia de Arturo Jauretche Daniel Viola y Jorge Marziali mantienen una afinidad de más de diez años, a partir de la música para niños. Marziali prologó el libro de Daniel Viola, La memoria de las sombras, poemas, editado en 2009 por la Editorial Flor de Ceibo. Juntos realizaron una gira de presentaciones del libro con canciones y poemas. El amor hacia la figura de Jauretche compartida por ambos, posibilitó este espectáculo. Donde juntos vuelven a recordar su infancia y adolescencia  también en la figura de Don Arturo. El saberse "criollos". El criarse en la "ruralidad". Los textos que se presentan en la corporeidad de Jauretche después de más de treinta años de muerto, son recreaciones de sus ideas, de sus discursos, de su militancia y entrevistas en distintos medios. Un Jauretche que aparece conbombìn, galera, similar a la que usaba Hipólito Yrigoyen y la que él supo usar. Ese bombín representa también lo que a uno, la instrucción, le ha colocado en la cabeza, y con lo que uno debe luchar. Una teatralidad diferente donde se integran las canciones de un cantautor interpretándose a sí mismo, ante la irrupción, real / simbólica, de Don Arturo Jauretche



JORGE MARZIALI
Nació en Mendoza. Nieto de inmigrantes italianos y criollos con varias generaciones en la región de Chile y Cuyo.
En 1972 editó -en Mendoza- una placa con cuatro obras en, mientras estudiaba Ciencias de la Comunicación. Fue redactor de la agencia "Clarín" en aquella ciudad y de "El diario", publicación dirigida por Jacobo Tímerman.
En 1976 se radicó en Buenos Aires y se desempeñó en el área de Educación de "Clarín", al tiempo de dirigir una página sobre música popular en el mismo medio gráfico.
En 1983 edita su primer disco bajo el título de "Como un gran viento que sopla". Sus obras "Este Manuel que yo canto" (dedicada a Manuel Castilla) y "Coplas de la libertad (con versos de Daniel Giribaldi) calaron hondo en el gusto popular. Conduce, al mismo tiempo, un programa sobre música popular en Radio Belgrano.
En 1986 edita "Marziali cerca nuestro" y se consagra como trovador con dos obras fundamentales: "Los obreros de Morón y Cebollita y huevo".
En 1989 aparece "Marziali de diario", con portada de Hermenegildo Sábat y presentación de María Elena Walsh. Su obra "Yo elijo criollos" se convierte en un clásico del cancionero nacional.
Viaja por el país con sus canciones ofreciendo recitales y charlas en diversas Universidades y Centros Culturales.
En 1997 gana con "El niño de la estrella", el primer premio (rubro canción) en el concurso "30 años de la muerte del Che Guevara", organizado por la FUA y la Comisión permanente de apoyo a Cuba.
En 1998 viaja a La Habana, ofreciendo sus canciones en plazas y recintos culturales de la capital cubana.
Ese mismo año es declarado "Maestro del alma" por la Secretaría de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires. Edita "¿Y por qué?", un disco con canciones infantiles.
En 1999 aparece "Miradas", álbum en el que se destacan obras como "El hombre pollo" y la citada "El niño de la estrella"
"En el 2004 aparece "Padentrano", disco en el que hace un rescate de varios de los compositores fundamentales de canciones de raíz criolla, como Hilario Cuadros, Chabuca Granda, Zitarrosa, Buenaventura Luna y Tejada Gómez, entre otros.
En setiembre de 2007 aparece "San Lagente", álbum con temáticas y ritmos urbanos. Se destacan allí "Cuando Perón era Cangallo", "Así hablaba Don Jauretche" y una nueva versión de "Los obreros de Morón" con la participación de Alfredo Ávalos.
En setiembre de 2010 aparece su primer libro de poemas,  bajo el título de "El amor en otro sitio". Se encuentra en imprenta "Elogio del estar despierto".

DANIEL VIOLA
Ha participado en más de 35 espectáculos teatrales en calidad de actor, titiritero, director y autor, presentando algunos de ellos en varios países de Latinoamérica y Europa.
Ha Coordinado Programas, Ciclos y Certámenes de espectáculos para niños, para organismos oficiales y privados.
Ha sido convocado como Jurado en diferentes festivales teatrales.
Coordina junto a María Teresa Corral, el movimiento de música para niños, MOMUSI, desde su creación en 1997.
Tiene un Posgrado en Gestión Cultural y Comunicación (FLACSO), es docente y vicedirector de la Escuela Municipal de Arte Dramático, y en el Área Juegos Teatrales de la Secretaría de Educación del G.C.B.A. Ha participado en diferentes congresos, encuentros, nacionales e internacionales referidos al teatro, música, literatura, cultura, y cultura e infancia.
Ha Coordinado la actividad de espacios oficiales y privados dedicados a la cultura.
Ha conducido programas de radio sobre infancia y cultura, y colaborado en diferentes audiciones.
Publicaciones en distintos medios gráficos.
Paralelamente a su educación formal, realiza su formación teatral, y experiencias en otras teatralidades como circo, murga y performances.
VILLANUEVA COSSE en interpretación, MARTA SANCHEZ en liberación de la voz, y SUSANA MILDERMAN en corporal, son los docentes con quienes estructura la base de su formación. (1977-82)
Realiza cursos además con LÍA SEROUGIAN, rítmica (1983); IRINA ALEXANDROVA, voz (84);  GRACIELA STENFER, expresión corporal, (‘80); TEATRO NUCLEO (Czertock-Herrendorf) (’78).
Realiza seminarios con Mario Caraceni (Semiología del teatro), Verónica Oddó (entrenamiento actoral), Víctor Laplace-Néstor Romero (actuación ante cámara), Claudio Martínez Bell (Clown).

viernes, 29 de mayo de 2009

Raúl Scalabrini Ortíz


Publico aquí lo que escribió Raúl Degrossi sobre Raúl Scalabrini Ortíz a propósito de que mañana se cumplen 50 años de su desaparición física

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Por Raúl Degrossi

Mañana se cumplirán 50 años de la desaparición física de Raúl Scalabrini Ortíz, los mismos años que lleva la pervivencia de su obra en la memoria colectiva.

El mejor de los homenajes que se le puede hacer a tamaño argentino, que dedicó su entera existencia a su país y su gente, con absoluto sacrificio y resignación de toda posición de ventaja personal, es imitar su ejemplo y difundir su pensamiento; que de tan actual se mantiene vivo, porque supo hablarnos de las cosas profundas, que construyen o definen el destino de un pueblo, y no de las caricaturas políticas de un programa televisivo o los resultados de la última encuesta electoral.

La ciclópea obra literaria de Scalabrini no se puede resumir en pocas líneas, y toda selección que de ella se haga (como la que sigue) será arbitraria, pero el propósito de ésta no es la mera semblanza biográfica o el recordatorio de la efemérides, sino acicatear el deseo de conocer más acerca de uno de los más grandes intelectuales argentinos del siglo XX, cuya contribución a la formación de un pensamiento propio del país de los argentinos, es insoslayable y no pueden negarla ni siquiera quienes están en la vereda de enfrente de sus ideas.

Esa gigantesca labor del hombre de FORJA (como la que cumpliera en paralelo su entrañable amigo y compañero don Arturo Jauretche), todavía hoy a medio siglo de su partida, nos dice mucho sobre el tiempo presente de los argentinos.

Así por ejemplo si alguien a quien conocen no termina de tener en claro la disyuntiva política que afronta hoy la Argentina, y prioriza en el análisis los aspectos estéticos de la política por sobre lo trascendente que atraviesa el proceso electoral que se avecina, habría que recordarle esto:

"Hay muchos actos y no de los menos trascendentales de la política interna y externa del Gral. Perón que no serían aprobados por el tribunal de ideas matrices que animaron a mi generación…..En el dinamómetro de la política esas transigencias miden los grados de coacción de todo orden con que actúan las fuerzas extranjeras en el amparo de sus intereses y de sus conveniencias". Y agrega: "No debemos olvidar en ningún momento- cualesquiera sean las diferencias de apreciación-que las opciones que nos ofrece la vida política argentina son limitadas. No se trata de optar entre el Gral. Perón y el Arcángel San Miguel. Se trata de optar entre el Gral. Perón y Federico Pinedo. Todo lo que socava a Perón fortifica a Pinedo, en cuanto él simboliza un régimen político y económico de oprobio y un modo de pensar ajeno y opuesto al pensamiento vivo del país"


Si tienen chicos en la escuela o en la universidad, y les preguntan que es el peronismo, o el porque de su vigencia en el pueblo argentino, les pueden leer esto por ejemplo:

“Todo es allí callado y receloso, el árbol, el hombre y el plantígrado que acecha. Pero en las márgenes de lo explorado, en cada lugar en que se reúne una voluntad humana, en los obrajes, en los aserraderos, en los conciertos de conchavo, en las estafetas y estaciones, ya sea en el amplio parlotear que las cañas alimentan o en el resumido musitar de los extenuados por el trabajo, vibraba, incesante, el mismo par de sílabas que resumía una esperanza casi tan grande como la selva misma: Perón.
Aquel par de sílabas parecía gozar de virtudes taumatúrgicas. Era la advocación con que aquellos seres cándidos y sufridos se dirigían al ser – para ellos incorpóreo, invisible, intangible y sin embargo constantemente presente – que estaba tutelando sus vidas tan lamentables que hasta parecían olvidadas por la Divina Providencia… Perón les había aumentado los salarios y los precios del destajo. Les había proporcionado descanso retribuido y había corregido las balanzas de los ingenios que son más poderosos que Dios y más ladrones que un indio toba matrero. Había sofrenado la codicia inagotable del obrajero y doblegado hasta el mismo Patrón Costas… Nunca les había ocurrido eso, desde los tiempos en que Irigoyen los libró del cepo vigente como pena hasta 1917 y les permitió conocer por primera vez la iconografía de la libertad estampada en los billetes nacionales. Por eso la imagen de Perón estaba allí, en un rincón del único cuarto de todos los ranchos miserables, iluminada con la llama votiva de una vela de sebo, en una hornacina improvisada por la devoción. Esa era la realidad del norte argentino… En el intrincado laberinto de la subconciencia, los pueblos habían comprendido que la revolución se haría con Perón o no se haría. El era la rebelión contra la doble opresión interior y exterior, contra la tiranía de las finanzas y el título de propiedad y del colonialismo primitivista.
La esperanza había comenzado a vibrar en las selvas, en los cañaverales y en las llanuras argentinas. Y la esperanza de los pueblos lleva siempre un nombre de varón. Esta esperanza, que el régimen y los colonizadores extranjeros atacaban desde todos los ángulos y con todas las armas hasta las más desleales, estaba ya bautizada y tenía su santo y seña: se llamaba Perón” [Política, 9 de enero de 1946]


Si los atiborran todo el tiempo con encuestas y mediciones electorales, si están cansados de escuchar a periodistas autotitulados voceros de la “gente”, que se atribuyen el monopolio de la percepción de las inquietudes populares o que, peor aun, creen tener el derecho a decidir por el pueblo, cabría recordarles que Scalabrini dijo:

“Son las multitudes argentinas las que deciden en última instancia superando lo individual con una agudeza e intuición estupenda. Casi siempre han aventajado a sus gobernantes y quienes no las interroguen a diario, en vano intentarán ganar ascendiente en ella” [Latitud, 3 de enero de 1950]


Si les insisten todo el tiempo con un maniqueísmo infantil para explicar la realidad, con seres alados y seráficos que lo único que desean es el respeto por las instituciones de la república, el diálogo y el consenso por un lado, y por el otro una caterva de personajes tenebrosos, violentos y ávidos de echar mano sobre la “caja” de los dineros públicos con el único afán de perpetuarse en el poder para eternizar el latrocinio, bien podrían responderles en estos términos:

“Entre nosotros -y esa es una característica de los pueblos coloniales- las generaciones nacen y se suceden sin relación de experiencia con las generaciones que la precedieron, tal como pollos de incubadora.
La historia que es la gallina madre de los pueblos es, entre nosotros, un relato casi mitológico en cuyo ámbito de irrealidad luchan los malos contra los buenos. Generalmente los malos son los que de alguna manera se connaturalizan con el pueblo. Y los buenos, los que no entorpecieron con extemporáneos reclamos populares el arrollador avance del capital extranjero 'indispensable para nuestro progreso'. Es una historia casi edénica, donde los personajes están delineados con la perfección del buril, libre de toda debilidad humana. No tiene jamás una muela picada, ni necesitan dinero para realizar leva de tropas, publicar diarios, viajar y vivir… Es una historia tan intelectualmente artificiosa… que no enseña nada, porque la vida está ausente de ella” [Qué, 18 de septiembre de 1956]


Ahora que escuchamos a cada rato que “hay que soltarle el freno de mano al campo”, o que “no podemos desperdiciar esta oportunidad histórica que se nos presenta”, o la dirigencia agropecuaria protesta porque no hay una apertura indiscriminada de las exportaciones, esto parece escrito ayer (agreguen soja y el panorama es completo):

“No es exagerado suponer que hoy pululan más de tres millones de hombres inactivos que vegetan perseguidos por la policía, la crítica de los diarios y la más indigna miseria… dicen que nuestra exportación aumenta. Pero, la materia exportada, ¿constituye un excedente real, un sobrante que resta después de cubrir las necesidades de nuestro propio pueblo? ¿O son alimentos hurtados al pueblo, energías escamoteadas?” [Política Británica en el Río de la Plata]
“Fuera de una pequeña oligarquía de abogados e intermediarios, encargados de cuidar el orden legal conveniente a los intereses extranjeros y de una masa amorfa de profesionales y empleados, que ignoran el drama del país y con cuyos conocimientos juega el periodismo, no hay más actividad lícita para los argentinos que sembrar y cosechar trigo, maíz y lino, criar y engordar vacas y transportar todo hasta los puertos de exportación” [Qué, 28 de mayo de 1957]


Y finalmente si alguien (un hijo por ejemplo) le pide que le expliquen que fue el 17 de octubre de 1945, ¿qué mejor que leerle estas líneas?:

“Venían de las Usinas de Puerto Norte, de los talleres de Chacarita y Villa Crespo, de las manufacturas de San Martín y Vicente López, de las fundiciones y acerías del Riachuelo, de las hilanderías de Barrancas.
Brotaban de los pantanos de Gerli y Avellaneda o descendían de las Lomas de Zamora. Hermanados en el mismo grito y en la misma fe, iban el peón de tambo de Cañuelas y el tornero de precisión, el fundidor, el mecánico de automóviles, el tejedor, la hilandera y el peón. Era el subsuelo de la patria sublevado. Era el cimiento básico de la Nación que asomaba por primera vez en su tosca desnudez original, como asoman las épocas pretéritas de la tierra en la conmoción del terremoto.
Era el substracto de nuestra idiosincrasia y de nuestras posibilidades colectivas allí presente en su primordial sin reatos y sin disimulos. Era el nadie y el sin nada en una multiplicidad casi infinita de ganas y matices humanos, aglutinados por el mismo estremecimiento y el mismo impulso, sostenidos por un misma verdad que una sola palabra traducía: Perón… Por inusitado ensalmo, junto a mí, yo mismo dentro, encarnado en una muchedumbre clamorosa de varios cientos de miles almas conglomeradas en un solo ser unívoco, aislado de sí mismo, rodeado por la animadversión de los soberbios de la fortuna, del poder y del saber, enriquecido por las delegaciones impalpables del trabajo de las selvas, de los cañaverales y de las praderas…, traduciendo en la firme voz conjunta su voluntad de grandeza, consumiendo en la misma llama los cansancios y los desalientos personales, el espíritu de la tierra se erguía vibrando sobre la plaza de nuestros libertadores, pleno en la confirmación de su existencia… Ahora el milagro estaba cumplido. La sustancia del pueblo argentino, su quintaescensia de rudimentarismo, estaba allí presente, afirmando su derecho a implantar por sí mismo la visión del mundo que le dicta su espíritu desnudo de tradiciones, de orgullos sanguíneos, de vanidades sociales, familiares o intelectuales. Estaba allí desnudo y solo, como la chispa de un suspiro.
Aquellas multitudes que salvaron a Perón del cautiverio…, eran las mismas multitudes que asistieron recogidas por el dolor al entierro de Hipólito Irigoyen… Son las mismas multitudes argentinas armadas de un poderoso instinto de orientación político e histórico que desde 1810 obran inspiradas por los más nobles ideales cuando confían en el conductor que las guía… Escuche las conversaciones de varios criollos y las arengas de oradores improvisados. No encontré a nadie que se acordara de sus problemas personales. Eran hombres sin necesidades: inmunes al cansancio, al hambre y a la sed… Él [Perón] intérprete fiel y libre de ataduras y compromisos… Estaban dispuestos a luchar por él y por los ideales propios que él simbolizaba y resumía… Por allí, alguien, un sencillo magnífico, gritó con voz estentórea: -¡Aquí comienza la rebelión de los pueblos oprimidos!
Yo regué con una lágrima viril esas palabras para que no se marchitaran nunca” [Borradores en poder de su esposa sobre el 17 de octubre de 1945]”

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