Es muy interesante este escrito de Daniel Santoro y más aún la mención hace del Partido Intransigente, en el que milité desde 1982 a 1992. Señalo este párrafo:
"Hay compañeros que sueñan el sueño del enemigo, el deseo que el kirchnerismo sea ese partido, un poco PI, un poco flácido y finamente purificado de la mugre peronista."
Quiero aportar al respecto mi propia experiencia:
La idea madre del PI, que doctrinariamente se plasmó en el documento de la Convención Nacional de 1975 titulado "Aportes para el proyecto Nacional" partía de la base de que los dos movimientos populares del siglo pasado (Yrigoyenismo y peronismo) habían cumplido su etapa histórica y que por lo tanto se imponía un tercer movimiento que recogiera las mejores experiencias de ambas experiencias históricas. Por supuesto que esa lectura era absolutamente errónea puesto que el peronismo demostró que estaba más vivo que nunca. Pero además, lo grave de ese análisis del PI era su fuerte desliz elitista cuando planteaba la necesaria unión entre el ese partido y lo que denominaba "el pueblo peronista", entendiendo por tal a una masa de hombres y mujeres sin línea y sin conducción. La vieja noción del iluminado que le pone proyecto y conducción a la monada. Esto se puso de manifiesto con crueldad en 1987, cuando la renovación con Cafiero a la cabeza mostró la más plena disposición a incluir al partido en un frente electoral con vistas a ganar la provincia y en la Convención de Lanús triunfó el por entonces denominado "alternativismo", que se tradujo en el rechazo del frente con Cafiero y decretó el temprano fin del sentido histórico del PI. Cuando el "peronismo pueblo" vino con su dirigencia a proponerle caminar juntos, surgió el gorilismo que lo pudrió todo. Luego, hicimos el frente en 1989 pero ya eramos una expresión políticamente insignificante.
Estos dos groseros errores deben servirle de ejemplo a muchos para no caer en la tentación que muy bien señala Santoro. Creer que se puede construir un bloque de poder electoralmente triunfador moviendo los mismos 20 mil de plaza en plaza y no articular con el conjunto del peronismo lleva inexorablemente a una frepasización de un 20 % y eso es lo que denodadamente busca el macrismo. Si el peronismo no mantiene su unidad, las elecciones de 2017 serán un trámite para Cambiemos.